La artista visual Leticia Vieyra presenta su exposición Jardín Interior, una muestra compuesta por 14 piezas y una instalación de gran dimensión, algunas trabajadas o intervenidas por casi dos décadas en las que prevalece su relación amorosa con materiales de la naturaleza que estaban en vías de degradación por el tiempo: la hoja que ha perdido su verdor, la raíz que ya se salió de la tierra, el tronco de árbol sumergido en un lago; piezas en las que trabaja con semillas; chile; chocolate; texturas de papel amate, de tule; cortezas; fibras; madera; cenizas; esqueletos de nopal, de magnolias, de elote; aire, fuego, carbón y cenizas colocadas en cajas iluminadas, bajorrelieves, semiglass e instalaciones con troncos de bambú, en las que logra en una reconciliación con el medio ambiente que rescata de la depredación y concreta en bellísimas piezas.
Jardín Interior, en el que Leticia Vieyra documenta y resignificar los procesos de degradación que sufre la materia viva, mediante esculturas, pinturas, arte objeto e instalaciones, se inaugura el próximo miércoles 29 de marzo a las 19:00 horas en el Museo de la Ciudad de México – José María Pino Suárez 30, Centro Histórico, CDMX- coincidiendo con la Noche de Museos, y estará abierta al público hasta el 28 de mayo de 2023.
El interés de Vieyra por la naturaleza, no está en el estereotipo del preciosismo, ella busca abordar el tema de la naturaleza y el medio ambiente con un enfoque distinto: un arte matérico, un arte neoexpresionista –que no busca lo bello, ni la reproducción fotográfica, de forma académica sino con un lenguaje contemporáneo–. El concepto que trabaja reúne la vida y la muerte al mismo tiempo, como una pieza de la naturaleza en la que se mezclan sentimientos de belleza y perfección, pero en este Jardín la contemplación se magnifica ante la intervención de la artista.
Médico pediatra de primera profesión, fue hace ya varios años que Leticia Vieyra decidió su camino por el arte. “Fue en un viaje que hice a Europa en donde vi al artista Andy Goldsworthy (escultor, fotógrafo y ecologista británico) trabajar con cortezas desprendidas de los árboles; en ese momento decidí dedicarme al arte”, entonces comenzó sus estudios en la artes visuales de la UNAM donde cursó la licenciatura y la maestría.
Para esta artista: “retomar la naturaleza y hablar de ella a través de la sensibilidad y la belleza, es distinto al mundo de la ciencia, desde luego hay cruces entre la apreciación estética y la botánica, pero lo mío tiene que ver con la materia de la naturaleza y mi preocupación la depredación del medio ambiente en aras de la modernidad. Mi obra pretende retomar esa relación amorosa con lo natural, específicamente con materiales que ya están en vías de degradación o han sido impactados por el polvo, un gusano, lo más humilde la naturaleza como el filamento”, dice en entrevista.
En esta muestra hay minuciosas piezas realizadas con en procesos diversos, algunas que la artista guardó seis o siete años y que ahora serán expuestas con nuevas propuestas, frente a otras que fueron concebidas en cinco meses.
Jardín Interior está compuesta como una reflexión de su trabajo creativo desde sus inicios, una recolección varios años y exposiciones, “como un jardín que se va formando y con el tiempo está más maduro con lo sembrado, de una forma metafórica es mi cosecha, a la que se refiere este jardín” afirma.
Originaria de Ensenada, Baja California, cuando llegó a la Ciudad de México una de las primeras cosas que conoció fueron los meteoritos del Museo de Minería; tras cursar los estudios en arte, visitó la sierra de Oaxaca y en el cauce de un río encontró una pieza de madera con aspecto de roca vegetal que le hizo recordar un meteorito. Decidió rescatar ese tronco e iniciar el proceso desinfectarlo de bacterias y hongos, realizar una intervención con papel amate quemado con fuego, cenizas y viento para ir moldeando la pieza que se exhibe en Jardín Interior. Otra de la obras es la que simula un pendón funerario, como los rescatados por los arqueólogos en el centro de la Ciudad de México, al igual que los mesoamericanos Vieyra utilizó papel amate en 200 fragmentos manipuló lápiz de grafito y carbón para simular las texturas de suaves a fuertes y añadió esqueletos de hojas magnolias siguiendo las nervaduras y los cruces que hay un xolicalli, una pieza que puede observarse por ambos lados.
En el texto de sala Luis Rius Caso escribe: “El bosque interior de Leticia Vieyra crece al interior de nuestra visualidad y de nuestra emoción, pero también lo hace al interior de su propuesta conceptual. Su obra parece una restitución, no sólo de la naturaleza desechada; más bien, del arte que ha sido indiferente a lo minúsculo y humilde. (…) Asombrarse con esta obra es ya un primer paso hacia el arraigo, a re aprender a estar en un mundo que fluye cotidianamente con inusitada belleza. Dios está en los detalles, desde luego, por mínimos, por humildes que sean. Ver con la mirada de Leticia Vieyra es cumplir ese arraigo y es entender el poder redentor del arte”.
La obra de esta artista forma parte de colecciones permanentes, privadas, públicas y de museos, entre los que destacan; la Universidad Nacional Autónoma de México, El Memorial Museum de Aishi Japón, el museo Van Wouw de la Universidad de Pretoria y la colección Bercolade de Bélgica, Secretaria HCP.
La inauguración de Jardín Interior será el 29 de marzo, a las 19:00 horas y estará́ abierta al público hasta el 28 de mayo del 2023 en el Museo de la Ciudad de México.