La exposición Cinco décadas en espiral, de la artista plástica Magali Lara (México, 1956), se inauguró en el MUAC, con la curaduría de Virginia Roy, Cuauhtémoc Medina y se exhibirá en el MUAC hasta el 19 de octubre de este mismo año (2025).
Artista visual, gestora y maestra, trabaja desde los años setenta con obra relacionada al cuerpo y las emociones a manera de ensayos visuales a través de temas como la identidad, lo femenino, la otredad y la conexión entre el adentro y el afuera. Dice en su página www.magalilara.com.mx , un sitio que recomiendo visitar.
Magali Lara habla desde el plexo solar, desde el sexo, ardiente o dulce: del paisaje fecundo de las sensaciones corpóreas, su obra, de una precisión intuitiva, es alumbrada por técnicas que ha desarrollado durante mucho tiempo, dibujando en libretas una y otra vez, una y otra vez, hasta que surge de la figura una historia, literaria, plástica, política, filosófica, porque en la abstracción subyace todo ello y el fluir del pulso, el ritmo de la sangre y la respiración. Magali Lara ejerce el feminsmo no desde la utopía si no desde la conquista y el goce. Pero no el autoreferencial únicamente, como un monólogo interminable, el gozo que observa, que escucha y desarrolla, se escribe desde el envés de una hoja y se mimetiza con el cosmos vegetal, intelectual y onírico.
En esta retrospectiva, una espiral inversa, Lara comienza con dos murales realizados ex profeso para la exposición en el MUAC y avanza hasta sus primeros dibujos en la década de los 70.
Leemos en el texto de curaduría del museo “Los diferentes espacios de la muestra funcionan como un universo de negociación entre medios, formas y cromatismos en los que Lara ahonda en su experimentación y transgresión de los límites plásticos y conceptuales. Más allá de un ejercicio de traducción de soportes, la artista hilvana las posibilidades expresivas de cada formato y sus acercamientos táctiles: desde la sutileza y linealidad de los dibujos hasta la pincelada y densidad de la pintura, pasando por el gramaje de los gobelinos y tapices, la secuencia y composición de los libros de artista, la inmediatez e intervención de la fotografía y el fotostato o, también, el acabado de la cerámica y la narración de las animaciones en la pantalla como lienzo, donde el sonido es un nuevo agente protagonista”.
“Desde el inicio de su trabajo, Lara se ha interesado por la noción del espacio opuesto, el remanente que subyace en ausencia. Su investigación ha abordado de qué manera significar el blanco del lienzo y del papel y cómo denotar las pausas y los silencios imperceptibles entre pinceladas y gestos, así como los vacíos minúsculos que sobresalen entre palabras e imágenes. De este modo, su experimentación artística es la exploración de un lugar que nunca concluye, que se prolonga en espiral, esbozando un rastro en negativo que se abre y amplía hacia otras narrativas”.
Si bien la muestra estará abierta hasta el 19 de octubre de 2025, sugiero no perder tiempo y darse una vuelta, en estos tiempos cuando el neofascismo resurge con todo su poder económico y vituperante, la obra de Magali Lara nos regala un oasis posible, una sustancia turbia con transparencias que vislumbramos y nutren de esperanza y dulzura, a pesar de lo evidente, la espiral es virtuosa.