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En la cultura grecolatina que adoptamos en su versión castellana primero fueron Esquilo, Sófocles, Eurípides y luego Platón y Aristóteles. Hay aproximadamente 71 años de diferencia entre la primera representación de La Orestiada, de Esquilo (458 a.c.) y la fundación de La Academia de Platón (387 de esa era) y 123 estaciones del mismo periodo para la apertura del Liceo de su alumno más destacado; Aristóteles. Por lo tanto, primero fue el teatro luego la reflexión sobre esa poética en la que el Corpus Aristotelicum dominó la escena por siglos con todo y que nunca existió un solo documento original del estagirita sino lecturas de otras lecturas. De ahí que hasta los estudiosos de hoy pueden ser aristotélicos.

La mención viene a cuento porque el mes de julio de 1981 José Solé, el caballero del teatro, abrió en la ciudad de México el Centro de Investigación Teatral Rodolfo Usigli, del INBAL, que luego de sus modestos inicios y diversas peripecias cumple desde hace algunos sexenios su misión de investigar y documentar la historia del teatro en México. Ahí está parte de la memoria de la aventura mexicana de hacer teatro. La investigación abarca autores, directores, actores, revistas y movimientos visibles e invisibles de nuestro devenir dramático y escénico. La documentación incluye textos, crítica, programas de mano, carteles, exposiciones, fotografías, videos, y testimonios de diversas fuentes.

Aunque es oportuno preguntar cuál es la concurrencia entre los trabajos del CITRU y la gente de teatro. Cuántos autores, directores, actores, escenógrafos, vestuaristas, técnicos y amantes del teatro consultan el acervo de la institución, y qué orienta y determina el trabajo del Centro, más allá de la retórica liminal con la que presenta su labor públicamente. En otras palabras, cómo aprovechan los comediantes el trabajo de la academia y de qué modo la academia contribuye a la invención dramática.

El tema es largo y hondo y el espacio es breve así que mejor recordar que también en julio, pero de 1946, se fundó la Escuela Nacional de Teatro del INBAL y por lo tanto este mes cumple 79 veranos de formar farsantes, de manera que si pasamos lista veremos que un buen porcentaje de las actrices y actores que hicieron el teatro, el cine y la televisión del siglo XX salieron de sus aulas, y de ese porcentaje por lo menos la mitad fueron de las provincias porque en sus ranchos no había escuelas para tal fin.

Son muchas las peripecias por las que ha pasado la ENAT unas buenas, otras excelentes y algunas malas, como el abuso de autoridad en la que se fundamentó la enseñanza del arte de hacer tragedia, comedia y bululú en México y Nueva York, pues lo mismo en los salones del Centro Cultural del Bosque que en los del Actor’s Studio el director era el tirano de los ensayos. Hasta que llegó el Me Too y los tendederos feministas que colgaron la imagen de culpables e inocentes porque la rabia acumulada es como los ríos que se desbordan y arrasan con hombres, mujeres, niños, perros y gatos. Por cierto, el INBAL no ha dicho esta boca es mía con las denuncias de abuso y acoso que destruyeron la vida profesional de los denunciados y con la vida a secas de un hombre de bien como fue el maestro ruso Anatoli Lokachtchouk.

Igual en julio cumple 25 años el Festival Nacional de la Joven Dramaturgia que fundaron Luis Enrique Gutierrez Ortiz Monasterio, Edgar Chías y Manuel Naredo en la ciudad de Querétaro en año 2003. Precisamente este sábado cierra telón en el Museo de la Ciudad luego de otra ronda de obras, talleres, mesas cuadradas, conversatorios, desmontajes y despapayes. A propósito, este año una de las primeras alumnas de Legom, Ana Lucía Ramírez, ganó este año el Premio Manuel Herrera, y su comadre Patricia Estrada sigue dirigiendo el FNJD, de modo que de una manera muy curiosa su mentor sigue presente en la ciudad donde comenzó a ser LEGOM.

Y para terminar con los festejos teatrales del mes de julio, les aviso que hay mil 200 cómicos en México algo desencajados porque ya se anunciaron los ganadores de la convocatoria IMSS y el INBAL para revivir de nuevo a los teatros del Seguro Social, y sólo fueron seleccionados 100 grupos de los 1,300 que metieron solicitud. En Guadalajara, el veterano director Fausto Ramírez ironizó el haber sido uno de los elegidos diciendo; “Ya somos los mismos de siempre”, y sí, de los que siempre han trabajado con ahínco por el teatro y destacan por lo mismo en este tipo de convocatorias. Con resignación pachuqueña mi paisano Carlos Cortés señala en FB que el 27 por cinto de los elegidos son de la ciudad de México de manera que el centralismo sigue siendo el eje de la República del Teatro. De nueva cuenta, la realidad económica pone sobre el escenario las dos caras del teatro en las que unos ríen y otros lloran.

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