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Para Huemantzin, camarada ejemplar en
el periodismo y en la vida.

Gracias a la Universidad Autónoma de México el teatro universitario no es solamente un teatro estudiantil sino un espacio de libertad ideológica artística y pedagógica que desde 1934 ha estado por delante del teatro oficial y mercantil en la búsqueda de su trascendencia. En latín, transcendere es pasar de un estado a otro, traspasar algo, y el teatro de la UNAM ha trascendido el tiempo para atravesar el siglo XX como una disciplina que en su momento áureo estuvo a la par del mejor teatro del mundo.

Trascender es también una forma de manifestarse, difundirse, divulgarse, propagarse, popularizarse, y si alguien duda que el teatro de la UNAM ha logrado ese propósito, que pregunte en su rancho cuál ha sido el paradigma del teatro universitario de su entidad. Que el teatro académico de las provincias no siempre haya logrado el nivel de su ejemplo, es otro cantar, aunque sin duda en estados como Veracruz, Nuevo León, Jalisco, Querétaro, el teatro universitario fue el refugio del teatro de ideas y aspiraciones artísticas. ¿Lo sique siendo?

En 1962 el maestro Héctor Azar abrió el Centro Universitario de Teatro (CUT), que fue hasta 1973 la capilla de su fundador para transformarse en el aula de Héctor Mendoza, el sagrario de Luis de Tavira, el oratorio de Ludwik Margules y la oficina de José Caballero y una larga lista de hombres de teatro, así que cuando la escenógrafa Mónica Raya quiso ser la primera mujer en dirigirlo se armó la bronca y como aun no estaba de moda invocar la discriminación de género, se quedó con las ganas. Como señal de los tiempos actualmente la directora es la actriz Emma Dib.

Aunque no fue la academia sino la práctica quien convirtió el teatro estudiantil de la UNAM en una disciplina artística, como consta en los testimonios de Alejandro Luna y Juan José Gurrola que en los años 60 se prepararon en el Teatro de Arquitectura para las hazañas teatrales que acometerían enseguida. La llegada de Héctor Mendoza a la dirección de teatro propició la enseñanza y la escenificación de un teatro de director que tocó varias cumbres del teatro público y encumbró esa figura sobre el resto de un arte por fuerza colectivo.

Este pasado está presente en el 32 avo Festival Internacional de Teatro de la UNAM que tendrá su gran final del 4 al 14 de septiembre. Final porque hay un proceso de inscripción, otro de selección y finalmente la presentación de los grupos nacionales e internacionales. La tarea es ardua porque pueden participar todos los grupos de alguna institución escolar de nivel bachillerato y profesional, y dentro de esos grupos también hay categorías para distinguir a los grupos de escuelas sin especialidad en teatro y las que si imparten esa materia.

Los invito a conocer los detalles del Festival en la plataforma de la UNAM porque ahí está el esquema de un teatro educativo en el mejor sentido de la palabra, sobre todo considerando que la educación artística en la educación básica es una zona de desastre. Descubrir que hay cientos de grupos de teatro en las escuelas de educación media y superior es una buena nueva, y una oportunidad para los futuros comediantes que pasan de la teoría a la práctica con público asegurado. Los estudiantes que solo están de paso por las tablas pueden ser los futuros espectadores de los estudiantes que quieren hacer del teatro su forma de vida. Por cierto, este año el Festival también abrió un espacio para el teatro de la primera infancia, así que habrá mucho teatro en la UNAM del 4 al 14 de septiembre.

 

 

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