En los años 60 un grupo de banqueros encabezados por Antonio Enríquez Savignac y Pedro Dondé Escandón buscaron por todo el litoral del país lugares apropiados para el turismo que comenzaba a florecer en las costas mexicanas, teniendo en Acapulco la joya de la corona. Entre los seis puntos escogidos el menos conocido era una lengüeta de tierra en forma de un 7 en la costa oriental de Quintana Roo que tenía el nombre maya de Kankún, o nido de víboras, que fascinó a Savignac por el maravilloso colorido de sus aguas, la blancura y fineza de su arena y la topografía de la lengüeta que permitía alinear los hoteles en su costa y tener agua dulce gracias a los cenotes de aquel paraíso habitado por un puñado de pescadores.
En 1969 el presidente Gustavo Díaz Ordaz le dio el visto bueno al proyecto y con el apoyo del gobernador de aquel territorio federal, Javier Rojo Gómez, los arquitectos Enrique y Agustín Landa Verdugo dibujaron los primeros planos de la ciudad que tiene como fecha de fundación el 20 de abril de 1970, aunque el Diario Oficial de la Federación registra el acontecimiento hasta el 10 de agosto de 1971. Savignac no pudo ver el surgimiento de aquel sitio paradisiaco porque su avión se desplomo en Bacalar en 1970, así que tampoco pudo atestiguar la degradación ecológica política y social de la ciudad que en tan solo 60 años pasó de cien individuos a un millón de habitantes.
Quienes conocimos Cancún en los años 70 contenemos el llanto al ver en lo que se ha convertido, y precisamente por ello hay que celebrar que la Muestra Nacional de Teatro número 45 se haga en el más visitado centro turístico del país, porque la cultura artística y la playa no son una buena pareja, como lo saben bien las diversas generaciones de artistas de la escena que han sudado sangre sudor y lágrimas para hacer teatro en Acapulco. También es notable que no sea el estado de Quintana Roo sino el municipio de Benito Juárez, donde se asienta Cancún, quien organice el evento con el Instituto Nacional de Bellas Artes. Eso confirma que el municipio mencionado tiene mas recursos que el estado.
Me cuentan que la alcaldesa Ana Patricia Peralta, de Morena, se quiere reelegir y está haciendo méritos para ello, y para diluir la nota del diario local Cambio 22 que exhibe a su esposo Lucio Galileo Lastra como “el señor de los diezmos”, porque está pasando la charola con los pudientes para los fondos de la campaña de su mujer. Detallitos aparte, que la MNT sea en Cancún es un triunfo de los artistas de diversas disciplinas que han picado piedra desde hace varios años para alentar una alternativa cultural en una población que carecía de esa posibilidad. Por lo tanto, será interesante saber cómo resolverá el Instituto de la Cultura y las Artes de Cancún la presentación de 29 espectáculos y 87 actividades paralelas en una ciudad que tiene todo para la diversión y poco para la expresión artística, tanto en infraestructura como en personal especializado para un evento tan grande. Aunque el Instituto tuvo el tino de llamar a don Ángel Ancona, quien tiene literalmente un mundo de experiencia en sus espaldas en este tipo de reuniones artísticas.
En lo personal me es muy grato que la medalla Xavier Villaurrutia se le entregue este año al maestro Luis Martín porque su vida ha estado dedicada primero al teatro y ahora a la memoria del teatro, espacio real y simbólico que él ha ayudado a construir en la ciudad de Monterrey y por ende en el estado de Nuevo León. Me alegra que los jóvenes que tendrán en esta Muestra un lugar preferente sepan que están ahí porque gente de teatro como este director, gestor, promotor e investigador escénico aprovecharon las enseñanzas de sus maestros para acrecentar su legado y dejar una herencia que se ha expandido por todo el país, como ejemplifican los 17 estados que estarán presentes en los foros y las reuniones para dragonear sobre su porvenir. Así que mi querido Luis Martín, a sacar la ropa de playa porque este año la Muestra Nacional de Teatro será en bikini, del 6 al 15 de noviembre. Otra buena noticia es que el IACC invitó a Alma Rosa Castillo a ejercer, como tantos años antes de jubilarse, de apoyo, alivio y consuelo de la nueva generación de cómicos que tendrán el conflicto de escoger entre el reventón playero y el reventón escénico. Feliz cruda para todos los asistentes.









