La imagen del gran escritor Juan José Arreola tiritando de frio en la ciudad de Paris de la postguerra, literalmente por falta de abrigo (1), con el afán de aprender el oficio de actor en la Comedia Francesa de Jean Louis Barrault, nos remite a la dificultad que había entonces para estudiar el arte teatral en el extranjero. Aunque México tuvo la rara fortuna de contar con destacados directores y maestros foráneos desde los años 30, como Seki Sano, Fernando Wagner, Max Aub, fueron muy pocos los paisanos que estudiaron su materia fuera de México, como Rodolfo Usigli, Héctor Mendoza, José Solé entre ellos. Ya en el último cuarto del siglo XX fueron mas los autores, actores y directores que se prepararon en Estados Unidos y diversos países de Europa, y ya no solo desde la ciudad de México sino de las provincias (como les fastidia a los provincianos que le digan a su lugar de origen), por ejemplo, el culiche Oscar Liera que estudió en La Sorbona y el regiomontano Javier Serna que se desburró en Nueva York.
En la era previrtual el Festival Internacional Cervantino fue el escenario en el que artistas, críticos y publico tuvimos la oportunidad de ver y palpar el trabajo de varios de los mejores directores del mundo porque desde los años 60 ellos fueron los amos de la producción escénica y el trabajo colectivo que es el teatro se singularizó en su nombre y apellido. La lista de los creadores escénicos que se presentaron el FIC antes de la globalización satelital es tan grande que me apartaría del motivo de esta nota que es recordar que en el año 2004 Aurora Cano y Nicolás Alvarado iniciaron un cruce de experiencias teatrales que llamaron DRAMAFEST. Festival Dramático que este año abrirá telón del 11 de noviembre al 14 de diciembre, con la novedad de que tendrá una extensión a Monterrey del 8 al 14 del ultimo mes del año. Y el país invitado será Polonia.
Precisamente en el FIC tuvimos oportunidad de ver algunos de los montajes emblemáticos de tres directores polacos que dejaron huella en el siglo XX: Andrzej Wayda, Tadeusz Kantor y Josef Szajna, aunque el nombre que más resonó en tierras toltecas fue el de Jerzy Grotowski que tuvo en Jaime Soriano a un seguidor modelo y en Nicolás Núñez a uno de los 13 discípulos consagrados en Aviñón, la ciudad de los papas. Aunque la Polonia socialista que precisamente por la censura de los gobiernos bajo el dominio Soviético produjo un teatro extraordinariamente libre, ya no existe. Hoy gobierna la derecha conservadora en coalición con la derecha liberal, aunque la obra de Dorota Maslowska (Wejherowo, 1983) que abre el festival es un texto duro y divertido en el que hay una ironía desde el título: Entre nosotros todo va bien, pues todo va mal en las obras de esta autora que no escribe sobre héroes y villanos porque para ella todos tenemos sangre en las manos, directa o indirectamente, y lo dice con frases cortas, coloquiales, festivas e hirientes, así que espero que el traductor cuyo nombre no viene en la nota informativa, haya encontrado los equivalentes poéticos del lenguaje coloquial mexicano.
Como DRAMAFEST se distingue por cruzar experiencias internacionales entre autores y directores, la obra fue montada por Diego del Rio con un elenco en el que veo a queridas y admiradas actrices como Paloma Wooldrich y Pilar Flores del Valle. En contraparte, Arde todo mientras canta. el artefacto dramático de Verónica Villicaña, presentada por el INBAL como “dramaturga mexicana emergente”, es puesta en acción por Norbert Rakowski, director artístico del Jan Kochanowski Theatre de Opole. Algo tendrá este texto sobre la violencia interfamiliar y la violencia a seca que nos abraza porque fue seleccionado entre 90 propuestas, y también cuenta con un buen elenco en el que veo a viejos conocidos como Claudia Lobo y Hamlet Ramírez.
Hablando de mujeres talentosas, en esta ocasión la queridísima Raquel Araujo es la directora artística de este cruce de experiencias dramáticas porque Aurora Cano está ocupadísima dirigiendo la Compañía Nacional de Teatro. En otro contexto, termino celebrando el reconocimiento que la Asociación Nacional de Actores le dio esta semana a la actriz Ofelia Medina por sus 50 años de carrera ininterrumpida. Sin duda la Medina es una de las figuras más relevantes de nuestro medio artístico no solo por su extraordinaria historia de vida profesional sino por su actividad cívica ligada a la defensa de los derechos humano de las etnias originales. Por su talento personal y por su coraje social Ofelia Medina es un personaje admirable en el mas hondo sentido de la palabra. Eso es todo.
- En 1946 Octavio Paz le regaló a Juan José Arreola en Paris el abrigo que lo salvó del frio.







