Es extraño que en medio siglo la ciudad de Querétaro no haya tenido una Muestra Nacional de Teatro (MNT) siendo una de las capitales del arte escénico en los estados, pero ese pendiente terminará el lunes cinco de noviembre cuando se abra el telón de la cuadragésima sexta celebración anual del teatro hecho en México, que llegará a su fin el miércoles catorce del mismo mes, periodo cubierto por el signo de Escorpión, cuya naturaleza es nocturna y femenina y está ligada al misterio de la muerte y el sexo.
El sexo: es probable que algunos de los jóvenes asistentes a la edición 46 de la MNT sean nietos de los jóvenes que asistieron a las Muestras de Morelia. Xalapa y Monterrey en 1983, 1984 y 1986, respectivamente, porque aquellas fueron auténticas orgías de los cuerpos, dentro y fuera del escenario. Lo que voy a decir no es una exageración sino un hecho: Nunca antes en la historia del país se habían reunido tantas mujeres y hombres de teatro en el mismo lugar en las mismas fecha y con el mismo propósito; ver teatro de las once de la mañana a las dos de la madrugada del día siguiente, y coger en el intervalo.
Esas bacanales de teatro y sexo se las debemos a Ramiro Osorio que luego de recorrer el país con su grupo de teatro vio el potencial que había en los estados y aprovechó la MNT que se inauguró tristemente en la ciudad de León en 1978 para convencer a José Solé, director del asunto teatral en el INBAL, de aprovechar esos recursos para dar talleres formativos e invitar a los grupos más activos de sus demarcaciones a mostrar sus trabajos en los lugares más insólitos. Con la experiencia del teatro colectivo de Colombia en donde no había teatros para los grupos marginales, en Xalapa hubo teatro hasta en los mingitorios. Y también sexo.
Aquello fue delirante porque hasta entonces los cómicos del norte el centro y el sur ignoraban lo que hacían sus colegas y cuando lo vieron se dio la conmoción que confirma que lo que hacías por intuición tenía sentido, o de sentir que el teatro era otra cosa mucho mejor que la tuya. Uno de los héroes de Xalapa, por cierto, fue Oscar Liera con el montaje de El Jinete de la Divina Providencia, cuya escenografía de piedras enormes parecía imposible, pero Remiro nos enseñó que para el teatro lo imposible es un elemento realista.
La MNT de Morelia en 1983 fue la primera en la que incluyeron obras de la ciudad de México, para bien porque algunos de esos montajes fueron el punto de partida para obras de gran calado artístico en los estados, para mal porque en la crítica entre colegas y en los desolladeros, no se contempló la diferencia cultural y económica entre la capital del país y la ciudad de Pachuca, por ejemplo. En el mundo previrtual la MNT fue la conexión periódica del teatro producido en México.
La muerte: Creo que es la primera vez que la Medalla Xavier Villaurrutia al mérito artístico en la MNT se la dan a un muerto; mejor aún, a dos difuntos de la vida, pero no del teatro, porque según el afamado cronista de la ciudad y el teatro de Querétaro, Manuel Naredo, nadie como Paco Rabel y su esposa Anita Rabel para recibir el reconocimiento porque ambos fueron figuras tutelares del teatro queretano, con tal humanidad que su memoria sigue teniendo su nicho en la memoria colectiva.
A partir de 1950 en el que el poeta Hugo Gutiérrez Vega propició el nacimiento de los Cómicos de la Legua, los Rabel entran a la historia del teatro queretano, lugar que ocuparon hasta su muerte. Aunque esta medalla post mortem me lleva a considerar que Querétaro es tierra de emigrantes. De haber nacido ahí LEGOM merecía la medalla porque escribió en Querétaro no solo sus primeras obras sino el texto que lo llevó a ser el único autor mexicano e hispano parlante en ganar el Premio del Festival de Edimburgo (no del fringe, el de la orilla, sino el mero mero), con Las chicas del 3/2 Floppies, pero Luis Enrique nació en Guadalajara y murió en Xalapa. La otra candidata es Mariana Hartazanchez, esa mujer en vilo, siempre al borde del abismo existencial y artístico que lleva media vida haciendo teatro en Querétaro, pero es chilanga.
Gerardo Mancebo del Castillo Trejo sí nació en Querétaro, pero murió muy joven para competir con toda una vida dedicada al teatro como la de Paco y Anita. La muerte será entonces parte de la vida del teatro en la MNT de Querétaro. ¿Y el sexo? Me temo que, así como ya no hay un teatro sino muchas formas de hacer teatro, hay tantas maneras de hacer sexo que difícilmente se igualará aquella fiebre de teatro y sexo de los 80 en donde el teatro y el sexo eran presenciales, cuerpo a cuerpo, mirada sobre mirada, sudor mutuo, piel contra piel y aquel jadeo compartido que terminaba en un doble orgasmo: el del teatro y el del sexo.



