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Pilar Jiménez Trejo

Juan Berruecos presenta una retrospectiva de 56 años de obra ecléctica: marinas, dibujos, arte objeto, diseño editorial.

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La muestra incluye más de 50 obras que muestran su variado trabajo en plástica, gráfica, diseño, dibujo, proyecto muralístico, caja arte objeto, escultura, diseño editorial, así como retratos de escritores y pintores.

La muestra se inaugura este jueves 25 de agosto a las 19 horas en la galería LA MERCANTIL, ubicada en Fernández Leal 107, colonia La Concepción, alcaldía Coyoacán.

Juan Berruecos (Ciudad de México, 1948), ha trabajado durante 55 años como pintor, editor, arquitecto, restaurador de obra, un renacentista de nuestro tiempo y también un creador barroco de obra plástica, gráfica, diseño, dibujo, proyectos murales, caja arte objeto, escultura, diseño editorial y una variada colección de retratos de escritores y pintores.

En esta exposición veremos una diversidad de formatos que incluyen algo de las muestras en las que ha trabado como gráfica, aguafuerte, aguatinta, punta seca, talla dulce, acuarela, batik y gouach, obras figurativas como abstractas. Veremos sus Pleamares, homenaje de la poesía viva de los poetas muertos, de 2016. Además de secciones de sus exposiciones desde 1999 hasta 2019, tanto en Estados Unidos como en Europa.

Berruecos reconoce la influencia que tuvo a partir de largas conversaciones y trabajo conjunto con sus maestros, como Enrique Climent, Luis Nishizawa y José Luis Cuevas, así como arquitectos que fueron excelentes dibujantes, como Mathias Goeritz.

En esta exposición también se podrán ver sus pleamares, trabajados con arenas, polvos de mármol y de caracolas, así como fósiles marinos, para que los cuadros tengan una lisura en la profundidad y en el punto de fuga sin recurrir a ningún referente, como la lejanía, para que sea el último punto del horizonte, técnica que impactó a Carlos Pellicer, quien escribió un poema al respecto.

Retrato del poeta Carlos Pellicer

Cuando estoy frente al mar,/ el tiempo es un ángel que esconde las horas/

y ya no se recuerda lo que se va a olvidar…  /“

“Toma la vida la postura/

de un gran camino horizontal,/

donde perderse es llegar siempre/

a  esa  línea ambulante /

de nuestra bien construida/

soledad./

/ Hermoso mar que viene de tan cerca y nunca acaba de llegar../

En  el  sonido ,

el  son  sonoro,

de  la  sonaja  resonante

de  su  explosiva  actividad  ..” /

Retrato del poeta Jaime Sabines

Lo mismo han hechos otros escritores y poetas sobre sus arenas porque el mar es esencial en la obra de este artista “porque nunca es igual, ya que ahí todo intento plástico o gráfico tiene todas las variantes posibles y todos los colores: desde el alba hasta el amanecer, con un gran contraste lumínico, con sus variantes tonales, el infinito y la presencia del ser humano ante la inmensidad”.

La muestra es una invitación a aproximarse a un universo de color y texturas que muy pocos artistas plásticos logran actualmente, a partir de materiales tan diversos como la propia imaginación del autor de esta inquietante retrospectiva.

Juan Berruecos estudió grabado, dibujo y pintura en la Escuela Regional de Bellas Artes de Bordeaux, Francia, y Arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Trabajó en los talleres de Enrique Climent y Luis Nishizawa. Fue profesor adjunto del maestro Nishizawa en la Escuela Nacional de Artes Plásticas UNAM.

Participó en el cursos y talleres gráficos en Cambridge, Gran Bretaña, y en varios centros gráficos en París y Londres.

Ha realizado obra plástica y ediciones de gráfica experimental, para diversos talleres, y es editor, fundador y director del Centro de Experimentación Gráfica, Taller de Diseño, Libroarte y Arteletra.

Ha sido profesor especial invitado en el Colegio de Artes de California, en San Francisco y Oakland. Miembro de número de la Netherlands Academic Society, de Leiden, Países Bajos; Miembro del Consejo de Arte y Galerías, y Asesor Cultural de la Universidad Autónoma Metropolitana, entre otros.

Ha montado más de 100 exhibiciones individuales y participado en más de un centenar de muestras colectivas. Destaca sus exposiciones en la Cité de París y en Bourdeaux, Francia; en museos y galería de Estados Unidos; en los países escandinavos hasta donde llevó sus “Pleamares: homenaje de la poesía viva a los poetas muertos”, y en el Palacio de Bellas Artes en la muestra: México eterno, arte y permanencia En cuanto a obra monumental, realizó el mural modular El hombre, en el edificio sede del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) y el mural en relieves denominado La Comunicación, para el Instituto Mexicano de la Audición y el Lenguaje.

Han publicado dibujos, ilustraciones y pinturas en la serie «Clásicos de la Literatura» (SEP, Fernández Editores y Editorial Trillas). Editó e ilustró con el Instituto Oaxaqueño de las Culturas, los libros de Andrés Henestrosa El retrato de mi madre, prologado por Octavio PAZ (1993) y del mismo autor, Flor y látigo (19995) y Carta a Cibeles (1997).

Su trabajo ha sido incluido en 24 carpetas de gráfica con textos de Carlos Pellicer, Efraín Huerta, Octavio Paz, Andrés Henestrosa, Jaime Sabines, Álvaro Mutis, Antonio Deltoro, Víctor Manuel Mendiola, Jaime Avilés, María. Luisa “La china” Mendoza, Carlos Illescas, Andrés Ruiz, entre otros.

 

Llega Rodando de México a Belice, una muestra de 35 artistas plásticos que abordan el tema de la bicicleta

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Abrirá en el Instituto Cultural de México en Ciudad Belice

Se trata de 35 obras en las que hay pintura, dibujo, gráfica y arte objeto inspiradas en un artículo tan libérrimo, autónomo, cotidiano, personal y lúdico como lo puede ser la bicicleta. Las piezas están reunidas en la exposición Rodando de  México a Belice. La bicicleta a través del arte que se inaugurará el 18 de agosto en el Instituto Cultural de México en Belice.

En esta exposición hay bicicletas de todos tipos. En todas ellas hay una gracia, un sentido del color, una poesía que nos muestran a estos artistas del pincel. En ellas se funde la tradición popular y la académica, prolongación y ruptura, fantasía y realismo, lo terrible y el humor negro; el saudade o la serenidad.

Vicente Rojo Cama creó un par de piezas tituladas Bicicletas para escalera, compuesta por unos rines de bicicleta que giran sujetos por el eje a sus respectivos cuadros de madera y que evocan un sonido único. Mayra León plasmó un acrílico y óleo sobre tela en el que, en el interior de una construcción con arcos sobre un fondo amarillo, un ave se posa sobre un pez que va sobre una bicicleta, en la pieza Paseo en bicicleta.

Algunas como esta última son composiciones que evocan al surrealismo, en otras piezas priva la sensualidad y el erotismo como en La Passeggiata, de Rigel Herrera, un óleo sobre papel en el que una mujer monta una bici con vestido alzado por encima de la cadera y reluce una pierna delgada, enfundada  en una media negra, con liguero de por medio. Otra, colinda con lo místico: El Sudario de la Santísima Bicidad, de Enrique León, una bicicleta se tiende sobre una cruz y refulge su iluminación.

Desde su invención en 1817, hace más de dos siglos, la bicicleta ha representado el movimiento alterno, la libertad para desplazarse sin depender de nada más, lo accesible, económico y claro, muchas veces, el modo más divertido de transporte. Actualmente, en gran parte de las ciudades del mundo se libra una batalla diaria por la movilidad y la bicicleta juega un papel en ella.

México y Belice, por supuesto, no son la excepción como no lo son los países de Centro y Sudamérica, en cuyas ciudades y zonas urbanas, semiurbanas y rurales la bicicleta es el medio de transporte al alcance de casi cualquier persona: para ir al trabajo, la escuela, los mandados, el ejercicio, vender el pan o simplemente el paseo. La muestra se enriquece con las más diversas formas de abordar el tema de la bicicleta, las técnicas, los materiales, los colores y la imaginación de cada artista.

Rodando de México a Belice. La bicicleta a través del arte reúne obra de Obras de: Fernando Aceves Humana, Magali Ávila, Claire Becker, Juan Berruecos, Fil Calixto, Alberto Castro Leñero, Aldo Flores, René Freire, Ana Fuentes, Pilar Goutas, Rigel Herrera, Jazzamoart , Pedro de Jesús, Christa Klinckwort, Arturo Lazcano, Enrique León, Mayra León, Gabriel Macotela, MarLeón, Eric Martel, Octavio Moctezuma, Filogonio Naxin, Roberto Parodi , Néstor Quiñones, Gerardo Rivera Kura, Rodrigo Rodríguez, Vicente Rojo Cama, Rubén Rosas, Juan San Juan, Luciano Spanó, Eloy Tarcisio, Adonay Vásquez, Barry Wolfryd, Ernesto Zeivy.

La bicicleta fue el pedal para estos creadores, muchos de ellos ciclistas cotidianos en la enorme Ciudad de México, que cada vez avanza más en el tema de las ciclovias y los espacios seguros para quienes ruedan en este transporte.

La Embajada de México en Belice, a través del Instituto Cultural de México Belice, en colaboración con la promotora y difusora Cultura en Bicicleta presenta esta muestra de México para Belice, con el fin de fortalecer los lazos de comunicación, identidad y colaboración con este país del Caribe.  Las obras ya fueron expuestas en la Ciudad de México en la galería La Mercantil de Lupita Gamboa y con Aldo Flores en el montaje.

El día de la inauguración se conjuntarán la expresión visual y el jazz, en una noche de arte con la participación del trío mexicano de jazz & funk Iyá. El acto arrancará a las 18:30 horas (h de Belice), en la sede del Instituto Cultural de México en Belice Instituto Cultural de México en Belice  – un edificio inaugurado en 1993 y construido por el arquitecto Teodoro González de León–  ubicado en Cornes Barrack Road & Wilson St., Ciudad de Belice., Barracks Road & Wilson St, Belize City.

 

Aproximaciones a la realidad

“Aproximaciones a la realidad” de Aidee de León, una versión pictórica de la realidad del ser.

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Aidee de León (Ciudad de México, 1979) expone “Aproximaciones a la realidad”, un proyecto en el que busca, en un torbellino de colores y trazos, encontrar la parte espiritual de lo que es el ser, los que somos, un viaje, y una cercanía de lo que ella es la realidad, sabiendo, sin embargo, que se trata de algo que es inasible para todos.

“Es una versión de la realidad, que es tan compleja que nos reta a hacer todo un proceso mental para poder acceder a ella; esa es mi propuesta: cómo se puede acceder a la existencia a través de la reflexión, las lecturas, la meditación y la filosofía, sobre todo la japonesa”, dice esta artista que presenta su obra en la Fundación Sebastian (Patriotismo 304, San Pedro de los Pinos. CDMX) y que debido al  éxito que ha tenido la muestra se extiende hasta el 14 de agosto, con visitas de Lunes a domingo y entrada libre.

“Aproximaciones a la realidad”, es una exposición compuesta por 25 obras en pequeño y gran formato, en las que ha utilizado sobre lienzos en óleo y acrílico, para mostrar conceptos que tienen que ver con la vacuidad y la interdependencia del ser con la vida añadiendo elementos como el fuego, la tierra el aire, el agua, en obras en las que no existe ni el arriba, ni el abajo, ni el cerca o el lejos, ni lo pequeño ni lo grande porque éstos son conceptos humanos.

Cuenta: “Lo explico como imaginar tu cuarto y todo lo que hay en él: una cama, una lámpara, ropa…pero cuándo sales del cuarto y no hay nadie que lo conceptualice ¿qué es lo que hay en el cuarto?, es una realidad a la que no podemos acceder porque si no ponemos a trabajar la mente. Lo que pretendo con estas piezas es una búsqueda del interior, como un cosmos en el que escudriñamos la esencia de lo que somos realmente.

“¿Qué es la felicidad? ¿Lo que nos satisface los sentidos?… pero allí no está la felicidad, está en nuestro interior, y como es también un concepto, entonces también está en nuestro exterior. La temática de esta exposición se fortalece también en conceptos de filosofía oriental sobre la insistencia del ser y la búsqueda del ser. Conceptos que tienen que ver con la vacuidad, interconectividad, colectividad, interdependencia.

 

Y reflexiona: “Se cree que el yo es el cuerpo, pero si ese concepto está en el cerebro, en qué parte del cerebro, incluso los pensamientos nos hacen creer lo que somos, pero ¿en dónde queda el yo?, ¿puede ser desmembrable? Allí está la forma y el fondo, representaciones que funcionan en el fondo de otras, como construcciones son espacios nada más de otros espacios y formas” dice Aidee de León quien para este proyecto cuenta con el apoyo del Sistema Nacional de Creadores.

En sus cuadros, como en la filosofía oriental, no hay dualidades ni polaridades, sino significados intermedios, algo más complejo de entender si buscamos conceptualizarlo.

En su obra el color es vitalidad y reverberación, contrastes complementarios para hacer los tonos más luminosos en donde nada está colocado al azar y la pasividad no tiene cabida; algo en lo que pudo trabajar más intensamente, después de sufrir el desprendimiento de la retina del ojo derecho, que obligó a su cerebro a afanar más eficazmente, y le facilitó la construcción de los colores, la luminosidad como nos dice en su texto de sala Sofía Neri Fajardo:

«Iluminar es llenar de color, de luz o conocimiento nuestro intelecto; es tomar un vehículo para acceder a los mundos paralelos de la realidad dada. Pero iluminar no resulta sencillo. Existe el riesgo de perderse, ya sea en la técnica al servicio de un virtuosismo vacío o extraviarse en la maraña de la especulación teórica ¿Cómo conciliar entonces ambas facetas? Aidee de León ha descubierto un camino para tal propósito: la pintura de iluminación”, una reflexión intelectual, entre la generalidad del “somos” y la singularidad del “ser”, “cualquier intento de explicarlo será un esbozo”, advierte.

En su pintura también su experiencia con la Escuela Nacional para Ciegos en donde ofreció algunos talleres y aprendió “esa realidad aparte donde creer que lo real es una ficción”. Algunas de estas obras están inspiradas en esa experiencia de aprender a ver con olores, con los pigmentos, la meditación, para crear modelos e imágenes nada más en la mente.

Los cuadros llevan títulos como aproximaciones a la realidad, la interdependencia del ser para orientar la mirada del espectador a entender “Aproximaciones a la realidad” es una infraestructura al infinito, y podrá visitarse en la Fundación Sebastian (Patriotismo 304, San Pedro de los Pinos) de lunes a viernes de 11 a 18 horas y sábado y domingos de 11 a 14 horas. Estará abierta hasta el 14 de agosto y la entrada es libre.

 

Aidee De León comenzó sus estudios de manera profesional en la Licenciatura en Artes Visuales en la Facultad en Artes y Diseño de la UNAM, dónde su interés por la pintura figurativa continuó hasta el posgrado que realizó en la Universidad de Barcelona. Allí cursó el Máster en Producción Artística e investigación, lugar dónde su pintura comenzó a profundizar en los objetos mismos a manera de deconstrucción. Las nuevas espacialidades que descubre en la pintura la llevan a estudiar abstracción en Buenos Aires con Ricardo Maldonado. Desde el año 2005 la autora incursiona en la abstracción con un lenguaje que se ha ido desarrollando hasta la actualidad con una poética propia. Investigó dentro del desarrollo de los conceptos de abstracción en su tesis de Maestría en Artes Visuales de su casa Máter y en la Universidad Complutense de Madrid. Desde 1998 ha participado en muestras colectivas en México y Europa, en Argentina y Asia, e individuales en México y España. Su trabajo ha sido seleccionado en certámenes y Bienales de pintura, ganó Mención honorífica en el Encuentro Nacional de Arte Joven, de Aguascalientes. También obtuvo el Premio Revelación a una Artista Iberoamericana, por parte de La Tertulia Ilustrada de Madrid. En dos ocasiones ha sido acreedora a la beca de Jóvenes Creadores del FONCA y actualmente a la beca del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Ha realizado estancias en Kanazawa, Japón; Estancia de Producción en Pintura, Fundación Rodríguez Amat; Centro de Arte Contemporáneo, Barcelona. Ha sido seleccionada para formar parte del Archivo del Programa Bancomer-MACG Arte. Ha sido invitada a proyectos Comparte Arte 7 Colección: PSYKHÉ, arte pictórico abstracto, en Guadalajara, y en dos ocasiones al proyecto La poesía vista por el arte, y El arte del vino para MilenioTV.

https://www.youtube.com/watch?v=lMxQd0HBSA4

Daniel Hourdé llegan a México desde Francia: una Catarsis de la vanidad humana

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La Secretaría de Relaciones Exteriores expondrá a partir del 27 de julio una veintena de esculturas, pinturas y dibujos de Daniel Hourdé, uno de los artistas más emblemáticos y reconocidos de Francia. La exposición, de entrada gratuita, se exhibirá en el Museo de la Cancillería, ubicado en la calle República de El Salvador 47, centro de la Ciudad de México.

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Dan a conocer a los ganadores del Premio Nacional de Artes y Literatura 2021, sin fecha aún para la entrega. En el campo de Lingüística y Literatura se reconoció al poeta Óscar Oliva

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En el campo de Lingüística y Literatura se reconoció la obra del poeta chiapaneco Óscar Oliva.

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México, dio a conocer la noche de este miércoles 20 de julio, a los ganadores del Premio Nacional de Artes y Literatura 2021: el campo de Lingüística y Literatura se reconoció al  poeta chiapaneco Óscar Oliva; en las Bellas Artes el galardón fue para Sergio Ismael Cárdenas Tamez, compositor de un catálogo que rebasa el centenar de obras; en el campo de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, por su contribución al campo del Derecho, el elegido fue Fernando Alberto Lázaro Serrano Migallón; y en lo concerniente al campo de Artes y Tradiciones populares, se concedió el premio al Colectivo Taller Leñateros, fundado 1975 por la poeta Ambar Past, establecido en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, formado por mujeres y hombres indígenas tzotziles y de otros pueblos originarios, cuyo trabajo propone «reivindicar el arte maya contemporáneo».

Este Premio Nacional fue instituido en 1945 por el entonces Presidente de la República Manuel Ávila Camacho, y desde entonces se otorga anualmente, es considerado el máximo galardón que otorga el gobierno de México para reconocer el esfuerzo de valiosos mexicanos en distintas disciplinas. «Se otorga a quienes por sus creaciones, producciones o trabajos docentes de investigación o de divulgación hayan contribuido a enriquecer el acervo cultural del país o el progreso de la lingüística y la literatura, las bellas artes, la historia, las ciencias sociales, la filosofía y las artes, las tradiciones populares, y expresiones artísticas en general» anuncio en un comunicado de la Secretaria de Cultura, que advirtió que aún no hay fecha para la entrega de los premios.

En el campo de Lingüística y Literatura se reconoce a Óscar Mario Oliva Ruiz, por ser uno de los grandes poetas del siglo XX; autor comprometido, cercano a los pueblos originarios, formador de varias generaciones de escritores y poetas, que le da voz al sur y a la protesta cívica. Su obra se manifiesta contra la opresión y la violencia ejercida desde el poder.

Óscar Oliva,  estudió Letras Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México e Historia en la Universidad Veracruzana, donde ha sido profesor de literatura. Fue jefe del Departamento de Literatura del INBA, del Departamento de Cultura de la Dirección de Cultura y subdirector de Culturas Populares de la SEP, director de la Revista de Bellas Artes, Revista ICACH y Cultura Sur, así como director general del Consejo de Cultura y Artes de Chiapas.

Su obra abarca los títulos La voz desbocada en el libro colectivoLa Espiga Amotinada, 1960; Áspera Cicatriz enOcupación de la palabra, también colectivo, 1965; Estado de sitio, 1972; Trabajo ilegal, poesía 1960-1984, 1985; La realidad cruzada de rayos, 1988; Óscar Oliva. Voz viva de México, 1989; Antología poética, 1998; la antología bilingüe Ecouter le monde/ Escuchar el mundo, 1999; Lienzos transparentes, 2003, y en 2010, Estratos. En 2015, publicó Iniciamiento, poesía reunida, 1960-2014, en dos volúmenes, y, en 2017, el poemario titulado Lascas.

Ha sido creador y coordinador de talleres de poesía en diversas ciudades del país. Entre sus reconocimientos destacan: Premio Enrique González Martínez, 1969; Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, 1971, por su libroEstado de sitio; Premio de Poesía del ddf, –hoy Ciudad de México– 1981, por Plaza Mayor; Premio Chiapas de Literatura Rosario Castellanos, 1990; Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas, 2000; el estado de Chiapas lo distinguió con la Medalla Rosario Castellanos, en 2012, y en 2013, por auspicio de la Universidad Autónoma de Zacatecas, fue homenajeado en el Festival Internacional de Poesía Ramón López Velarde, en donde se le galardonó con la medalla Ramón López Velarde y el Premio Internacional de Poesía .

En el campo de las Bellas Artes, el galardón fue Sergio Cárdenas

Por su parte, en el campo de las Bellas Artes, el galardón es para Sergio Ismael Cárdenas Tamez, por su singular trayectoria como creador, director musical, pedagogo, promotor cultural y fundador de importantes agrupaciones musicales. Cárdenas reúne los atributos para ser considerado un mexicano ejemplar.

Cárdenas Tamez nació un 17 de junio en Ciudad Victoria, Tamaulipas; es compositor de un catálogo que rebasa el centenar de obras, muchas de las cuales han sido estrenadas con éxito en Alemania, Austria, Italia, Francia, Polonia, Suiza, Estados Unidos, Bélgica, Egipto, Taiwán, Corea del Sur, Japón, España y México. En 1975 se tituló con mención honorífica en Dirección Orquestal por la Escuela Superior de Música Mozarteum (hoy Universidad de la Música) de Salzburgo, Austria.
De sus piezas destacan el ciclo Oigo latir la luz, para barítono, clarinete, viola y contrabajo, compuesto para el Festival SchauplatzMuseum de Berlín, Alemania, y basado en siete poemas de Octavio Paz, interpretado por primera ocasión en 2000 en la capital alemana; Monólogos con las estrellas, para quinteto de cuerdas, presentada por el ensamble Ópera Nova de la Ópera de Zurich, Suiza, el 18 de mayo de 2003, y Beethoven visita México, encargo del Festival Internacional Cervantino, estrenada mundialmente en Guanajuato el 20 de octubre de 2006, bajo la conducción del propio autor.

Asimismo, Fernando Alberto Lázaro Serrano Migallón fue el galardonado en Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, por su contribución al campo del Derecho, su labor docente, sus reconocimientos nacionales e internacionales, sus aportaciones al enriquecimiento de la investigación jurídica e histórica de México, el impulso y desarrollo de las instituciones en las que ha colaborado, así como por la difusión de las ciencias sociales y las humanidades.

Serrano Migallón licenciado en Derecho y Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); obtuvo el certificado de Estudios Superiores en el Instituto Internacional de la Administración Pública de París y en la Academia de Derecho Internacional de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Es doctor en Historia por la UNAM.

Ha sido abogado general de su alma máter, y director de la Facultad de Derecho; es miembro de las academias mexicanas de Historia y Jurisprudencia y Legislación; asimismo, ha formado parte de las juntas de gobierno de El Colegio de México, del Centro de Investigación y Docencia Económica, de la Universidad Veracruzana, y del Colegio de Veracruz, entre otros; del Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y miembro honorario del Seminario de Cultura Mexicana.

Entre sus obras destacan: Isidro Fabela y la diplomacia mexicana, (1981); La Propiedad Industrial en México, (1992); Toma de Posesión: El Rito del Poder, (1995); Nueva Ley Federal del Derecho de Autor, (1996); El asilo político en México, (1998); México en el orden internacional de la propiedad intelectual, (2000); …Duras las tierras ajenas… un asilo, tres exilios, (2002); Los barcos de la libertad diarios de viaje, mis recuerdos del Ypiranga (mayo-julio de 1911), (2006); La ley y su proceso, (2007); El grito de independencia: historia de una pasión, 2007; La vida constitucional de México, (2007); Historia mínima de las constituciones en México, (2013); Teoría de la Constitución, (2015). Además de diversas publicaciones en diarios como El Universal y Excélsior.

De las distinciones que ha recibido, cabe citar la Orden Nacional al Mérito del Gobierno de Francia en 1987 y en 2014; el Reconocimiento a la Promoción y defensa del Derecho de Autor de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de la Organización de las Naciones Unidas 2004; la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica de España 2007. La Universidad Paulo Freire de Nicaragua le entregó el grado de doctor honoris causa en 2007. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara le otorgó el reconocimiento al Bibliófilo en 2015 y la Universidad de Sinaloa un reconocimiento en la Feria del Libro de Mazatlán 2016.

Fernando Alberto Lázaro Serrano Migallón recibió el Premio Nacional en Historia, Ciencias Sociales y Filosofía.

En lo concerniente al campo de Artes y Tradiciones populares, se concede el premio al Colectivo Taller Leñateros por su larga, valiosa y original trayectoria como colectivo conformado principalmente por mujeres mayas, con principios ecológicos, además de su labor en documentar, enaltecer y difundir los valores culturales de su comunidad a través de la literatura, las artes plásticas y la extracción de colorantes naturales para la realización de sus obras.

El Taller Leñateros, fundado en 1975 por la poeta Ambar Past, y es un colectivo formado por mujeres y hombres indígenas tzotziles y de otros pueblos originarios,  con su trabajo se proponen «reivindicar el arte maya contemporáneo». Sus libros destacan por su cuidado artesanal, exquisitos en ilustraciones y encuadernados. El Taller ha publicado los primeros libros escritos, ilustrados, impresos y encuadernados (con papel de su propia manufactura) por el pueblo maya de ancestral historia.

Dentro de sus objetivos está  documentar, enaltecer y difundir los valores culturales autóctonos y populares como la literatura en idiomas indígenas, las artes plásticas, los códices pintados. Los Leñateros se dedican a rescatar técnicas antiguas en vías de desaparición como es la extracción de colorantes de hierbas silvestres y la recuperación de lenguas autóctonas. El Taller favorece la ecología, reciclando desperdicios agrícolas e industriales para transformarlos en libros de arte mundialmente reconocidos. Su trabajo puede conocerse en www.tallerlenateros.com.

El Taller Leñateros, fundado en 1975 por la poeta Ambar Past en San Cristobal de las Casas, Chiapas.

Este importante Premio Nacional de Artes y Literatura es otorgado por el Gobierno de México a través de la Secretaría de Cultura -ahora a través de su Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales- y busca refrendar el compromiso por impulsar y difundir el trabajo de artistas, investigadoras e investigadores del todo el país.

Pedro Trueba presenta Evolución en Transición una retrospectiva con más de 70 obras.

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Pedro Prueba, arquitecto y pintor, nacido en Minatitlán, Veracruz (23 abril 1967),  presenta la exposición Evolución en Transición, que se inaugura desde este jueves 30 de junio en la galería Casa EME –Sinaloa 217, Roma Norte, Ciudad de México– la muestra pretende ser un testimonio histórico, un recorrido sugerente, híbrido y sincrético a través de un diálogo de armonía y costumbres entre naciones vinculadas por la historia, la cultura, la estética y el arte como lo son México y España, una visión que Trueba ha logrado plasmar a partir de la realidad con fuerza y transformación en obras que transita del impresionismo al expresionismo con la precisión de un artista que también se apropia de lo abstracto.

Evolución en Transición de Pedro Trueba presentará mas de 70 obras de este artista, en grande, mediano y pequeño formato, en el que los espectadores podrán ver acrílicos, acuarelas, mixta sobre tela y glicées – impresiones desde una fuente digitalizada utilizando una impresora de chorro de tinta—a manera de un recorrido por la biografía pictórica de colores y texturas de este creador con más de 30 años de trayectoria.

Algunas de las obras que se exponen son resultado de los meses de soledad y pandemia, una exposición que se ha preparado con esmero, buscando también coincidencias con la pintura de Trueba, como el vino español, el tablao flamenco, o los voladores de Papantla, los ríos y mares de su natal Veracruz, algunas de las obsesiones de este pintor reconocido en el mundo y que el 2020 recibió el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Xalapa por su destacada trayectoria artística, y que ya tiene en su agenda exposiciones en la India, Líbano y Alemania, que fueron pospuestas por la pandemia.

Actualmente vive en la Ciudad de México, y en Xochimilco tiene su estudio en el que pasó la pandemia trabajando en cientos de lienzos de los temas que los obsesionan: la anatomía y movimiento de los animales, el color de los cielos, la atmósfera que rodea a las barcas, y las ciudades que guardan costumbres, personajes e historias interminables.

Pedro Trueba Zepeda, desde muy joven incursionó en el arte y la arquitectura. Estudió Arquitectura en la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1994 concluye los estudios y representa con su tesis profesional a su Universidad en la III Muestra Internacional de Arquitectura en Valladolid, España.

Como artista plástico, evolucionó del realismo a la abstracción. Ha expuesto en más de cienocasiones su obra plástica tanto individual como colectivamente en diversos centros culturales, galerías y museos en México.

Internacionalmente ha expuesto en 24 ocasiones: 7 veces en diversas galerías de Nueva York, en la Embajada de México en  Guatemala, en La Antigua Guatemala, en la Embajada de México en Lisboa, Portugal y el Museo Municipal de Faro, Algarve, Portugal, en el Palacio de Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, en el  Shenkman Arts Centre de Ottawa, Canadá, también en la UNAM Canadá, ubicada en Gattineau y en Montreal; en el Instituto Cervantes de Amman, Jordania, en la Universidad de Tel Aviv, Israel,  en la Fundació Navegació Oceánica de Barcelona, en los Consulados de México en Barcelona y en Miami, en el RIDEA – Oviedo, España, en la Sorbonne Université y la Maison du Mexique, Paris, Francia.Ha realizado más de 9000 obras de arte y publicado 21 libros.

Eduardo Lizalde

Eduardo Lizalde: ‘El Tigre’, en la casa, la voz de la poesía mexicana que se silenció a los 93 años.

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Por Pilar Jiménez Trejo

 

Lizalde fue uno de los escritores de mayor presencia en la literatura mexicana

Hoy murió el poeta Eduardo Lizalde: ‘El Tigre’ en la casa, esta voz de la poesía mexicana se silenció a los 93 años. Lizalde fue uno de los escritores y de los poetas de mayor presencia en la literatura mexicana. Su partida duele a México y al mundo literario. «Autor de una obra poética de atroz belleza», como la calificó el escritor Salvador Elizondo. Fue apodado «El Tigre» por la recurrente presencia de ese felino en su obra. Con su libro El tigre en la casa mostró al verdadero poeta que nos acerca a la historia del alma humana.

Fue un hombre de literatura y música, incursionó en el periodismo cultural, y fue un gran conocedor de ópera con una voz grave y fuerte, con la que también llego a cantar; publicó innumerables reseñas particularmente de ópera, de la que fue un ferviente admirador, incluso publicó el libro La ópera hoy, la ópera ayer, la ópera siempre, que forma parte de un importante proyecto para documentar nuestra memoria teatral. La literatura y el ingenio de las palabras fue quizá su más grande pasión como poeta.

La muerte de ‘El tigre’, premio Carlos Fuentes y medalla de oro Bellas Artes, fue confirmada por su hijo en redes sociales

“A todos les comparto una mala noticia. Hoy por la mañana murió mi señor padre. Eduardo Lizalde Chávez”, posteó en su cuenta de Facebook el músico Eduardo Lizalde Farías. “Un poeta magnífico y un pensador esencial”, definió a El Tigre, como era conocido su padre.

“Me queda decir aquí ¡qué viva la vida!”, finalizó Elizalde Farías su breve mensaje.

Eduardo fue hijo del ingeniero Juan Lizalde y de Elena García de la Cadena, quienes procrearon seis hijos uno de los cuales uno de sus hermanos fue el actor Enrique Lizalde; también era primo del cantante Óscar Chávez, fallecido en 2020 a causa del Covid 19. El poeta mexicano aprendió a leer a los cinco años. Empezó con autores como Julio Verne o Emilio Salgari y para los 12 años ya leía a Honoré de Balzac o Émile Zola. Siendo muy joven también aprendió a escribir sonetos con la ayuda de su padre y a los 30 publicó su “primer libro importante”, Cada cosa es Babel. Lizalde decía que “la poesía es la muñeca fea entre las literaturas”.

Lizalde nació en Ciudad de México en 1929. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e inició junto a Enrique González Rojo y Marco Antonio Montes de Oca un movimiento, el poeticismo, con el que pretendían combatir la imprecisión verbal y conceptual de la poesía. Tiempo después, sin embargo, el poeta criticaría el movimiento en su libro Autobigrafía de un fracaso (1981). En la década de los sesentas, Lizalde fundó con el escritor José Revueltas la Liga Espartaco Leninista, un movimiento político alternativo al Partido Comunista. Poeta, ensayista, narrador y traductor, Lizalde también fue profesor y director de la Biblioteca de México, y hasta director de la Compañía Nacional de Ópera al terminar la década de los 80 —de niño, soñaba con ser músico y egresó de la Escuela Superior de Música del INBAL—. El apodo de Tigre le llegó con la publicación de diferentes obras con referidas al felino que tanto le fascinaba: Memoria del tigre (1983), ¡Tigre, tigre! (1985), La caza del tigre (1998), Otros tigres (1995).

Sus obras más representativas son: El tigre en la casa (1970), La zorra enferma (1974), Caza mayor (1979), Tabernarios y eróticos (1989), Rosas (1994),  Nueva memoria del tigre (2005), entre otras.

Además de sus ensayos y poesía, fue el primer entrevistador de Julio Cortázar en el país, y contribuyó notablemente a la traducción de autores como Shakespeare y William Blake.

La figura del tigre se ha dicho, le llegó a Borges por William Blake y a Lizalde por Rubén Darío, esto puede ser cierto, de Jorge Luis Borges se sabe su gusto por el trocaico tigre que “en las selvas de la noche es un brillo ardiente” y en Lizalde se recuerda su diálogo con Darío en “las fieras se acarician, Rubén, / bajo las vastas selvas primitivas” que nos remiten al poema “Estival”; sin se cree que es del texto “Obra maestra” de Ramón López Velarde que viene su final filiación. Vicente Quirarte apuntó a principios de la década de los noventas sobre la poesía de Eduardo Lizalde: “El tigre es el gran mendigo cósmico, el solterón lopezvelardeano, el de la inaudita belleza que atrae y que repugna”; y en otro momento Ramón Xirau se refiere así a El tigre en la casa: “Nace, ahora cercana a López Velarde —nuevamente punto de partida— “la amada”, pero surge en el “resentimiento” —¿se trata de un re-sentimiento, un nuevo sentir?”.

¿De dónde surge un poeta como  Eduardo Lizalde (México, 14 de julio 1929- 25 de mayo 2022)? Como todo auténtico creador, fundamentalmente de él mismo y sólo de él mismo.
Un escritor de su generación, Salvador Elizondo, escribió acerca de El tigre en la casa: «…todo aquí está investido de una violencia y de un sentimiento nihilista que se expresa por imágenes de una atroz belleza que no tienen, ciertamente, paralelo en la historia de nuestra poesía».
La originalidad de la voz poética de Lizalde —sólo comparable en la poesía mexicana actual, a la de algunos casos más, como Jaime Sabines o Gerardo Deniz— corresponde a la individualidad irreductible de su temperamento, su sensibilidad, su inteligencia, y claro, de su manera personal de asimilar y trascender una formación cultural y vital compleja que va de Dante a Pessoa, de Platón a Wittgenstein, del ajedrez y el dominó a la carpintería, y de la ópera a la vinicultura francesa y las mujeres. (No por casualidad su poesía es tan culta e intelectual como profundamente vital y sensual.) Como lo atestiguan en sus poemas las referencias intratextuales o las citas que van a la cabeza, Lizalde sabe con clara conciencia que la literatura es un diálogo con la tradición literaria universal, un diálogo riguroso sobre los temas de siempre (las palabras y las cosas, el infortunio amoroso, la fatal futilidad de todo lo humano, la muerte individual y de la especie, las miserias morales y los impulsos bajos en general: el rencor y el odio, el placer redentor; en el caso de este poeta), en que se crean las coyunturas estéticas y vivenciales para aportar una intervención original (sea desde el punto de vista del lenguaje o del significado, o sea, del estilo, la forma o del contenido).

Juan Gelman, Hugo Gutiérrez Vega, Rubén Bonifaz Nuño, Eduardo Lizalde y Alí Chumacero. Archivo de Hilda Rivera.

«El reconocimiento de Eduardo Lizalde se dio con El tigre en la casa, convirtiéndolo en el más brillante, por no decir el real y único, heredero de la poesía maldita, sobre todo del linaje francés: de Rutebeuf y Villon, de Baudelaire y Rimbaud, de Lautréamont y Artadud. De todos, sin duda, su influencia múltiple, su verdadero dios, ha sido, como lo fue para Rimbaud o Nelligan, Charles Baudelaire», escribió el poeta Marco Antonio Campos al reseñar este libro.

Con El tigre en la casa estamos ante el desbordamiento interior de un río: caudal transformador del poeta y al mismo tiempo del lector. Lizalde es sin duda la estalagmita poética en la caverna de los elegidos. Él ha bebido las mismas aguas turbias que Maldoror, las estancadas aguas de Poe o aquellas de sutil perfume en Rilke.  El conjunto de transgresiones gramaticales, poéticas y retóricas de Lizalde lo hacen un poeta eficaz e inigualable. Un lector entrenado reconoce su voz con una muestra pequeña de versos:   ‘‘La perra más inmunda / es noble lirio junto a ella. Las estructuras, relaciones,  sonoridades se revelan en Lizalde con el hilo fino de la ironía, como la repetición llevada a sus últimas consecuencias, como la antítesis de los amantes o con el ritmo, peso y coloratura de la música vocal, se advierte en un análisis del libro en Círculo de Poesía.

El tigre en la casa consta de seis secciones solidarias y dinámicas. En las que se ve esa metamorfosis cuando se consideran las relaciones entre sus secciones, entre el poema y su contexto social, entre la obra y las convenciones poéticas de la tradición lírica mexicana en la segunda mitad del siglo XX.

En su aventura vital y estética, cambian el lenguaje y el tono poéticos, cambian las cosas y motivos de la poesía y Lizalde consuma su poemario más resonante y definitivo, El tigre en la casa (1970). Como escribió Octavio Paz, «Fue el año de su aparición, en el sentido fuerte de la palabra: la aparición de un poeta verdadero tiene algo de milagroso».
Eduardo Lizalde y Octavio Paz

Eduardo Lizalde y Octavio Paz

Todo El tigre en la casa está recorrido por el gran leitmotiv heideggeriano del serpara-la-muerte (Sein-zum-Tode), es decir, por la convicción de que la muerte no es la última escala en el viaje de nuestra vida —como la entendemos de manera cotidiana, vulgar y cobarde— sino la posibilidad más radical de nuestra existencia e inherente a ella en todo momento; un tigre que nos acecha y «desgarra por dentro». Y la muerte es «un enorme gato encerrado/ en todo esto», porque esta posibilidad radical, personal, intransferible y oculta cotidianamente, es terrorífica y misteriosa, es lo desconocido que cae sobre nosotros, como en la selva cotidiana la silueta negra y salvaje de un tigre.

El amor es, pues, en su sustancia más honda, muerte; el sexo es sólo la pequeña muerte; y el hombre: desgarradura, «soltero, huérfano y desgraciado», «tigrillo» devorado poco a poco por el tigre mayor del amor y la pasión inútiles (Sartre), el infortunio y la muerte.
El tigre es la muerte, nuestra muerte individual, pero también la muerte del amor.
Fragmento tomado del Material del Lectura, UNAM, realizado por Luis Ignacio Helguera
Lizalde cuya obra suma medio centenar de títulos, se autodefinía como un “poeta y cazador de tigres, pero solo en los libros”. Consideraba a la poesía como una bomba de tiempo “porque a la larga, los más inéditos y desconocidos autores, si son importantes, sobreviven y pasan a la celebridad”.
Entre los cargos que llegó a ocupar fue la de director de Radio Universidad; secretario general del Consejo Nacional de Cultura y Recreación para los Trabajadores; director general de Medios Audiovisuales de la SEP; subdirector de publicaciones del Conacyt; director general de Televisión de la República Mexicana, de Publicaciones y Medios de la SEP y de la Compañía Nacional de Ópera del INBA, entre otros. Lizalde, que con El tigre en la casa obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia 1970, comenzó a publicar en 1956 con La tierra de Caín, a la que le siguieron La mala hora, Odesa y Cananea, La cámara, Luis Buñuel. Odisea del demoledor y Cada cosa es Babel: poema, entre otros.
Durante el homenaje “Eduardo Lizalde: el tigre en casa”, efectuado por la Biblioteca de México en 2018, en ocasión de sus 90 años, el bardo declaró: “la poesía la leen los poetas (…) el destino de la poesía es ser leída por gente capacitada para leerla; es un instrumento que presenta ciertas dificultades, es producto del manejo de elementos de mucha complejidad y abstracción”.

Más adelante, sobre su propia obra dijo: “he escrito prosa, pero nunca tuvieron mis trabajos prosísticos la aceptación que, por fortuna y suerte, tuvieron mis versos. A veces, en alguna lectura, en alguna biblioteca o en un homenaje latinoamericano, en Colombia, Panamá o Chile, me encuentro con lectores que se saben mi memoria mis poemas de la juventud. Esas cosas ocurren (…) no me puedo quejar de que hayan sido relativamente pocos los lectores de mi obra; creo que son bastantes y soy afortunado por haber producido esta obra”.

Poema: Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses... De: El tigre en la casa
Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses;
que se pierda
tanto increíble amor.
Que nada quede, amigos,
de esos mares de amor,
de estas verduras pobres de las eras
que las vacas devoran
lamiendo el otro lado del césped,
lanzando a nuestros pastos
las manadas de hidras y langostas
de sus lenguas calientes.
Como si el verde pasto celestial,
el mismo océano, salado como arenque,
hirvieran.
Que tanto y tanto amor
y tanto vuelo entre unos cuerpos
al abordaje apenas de su lecho, se desplome.
Que una sola munición de estaño luminoso,
una bala pequeña,
un perdigón inocuo para un pato,
derrumbe al mismo tiempo todas las bandadas
y desgarre el cielo con sus plumas.
Que el oro mismo estalle sin motivo.
Que un amor capaz de convertir al sapo en rosa
se destroce.
Que tanto y tanto, una vez más, y tanto,
tanto imposible amor inexpresable,
nos vuelva tontos, monos sin sentido.
Que tanto amor queme sus naves
antes de llegar a tierra.
Es esto, dioses, poderosos amigos, perros,
niños, animales domésticos, señores,
lo que duele.