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De nuevo, alguien remedó entre nosotros el dicho de Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, quien dijo: “Cuando escucho la palabra cultura saco la pistola”.

El pasado 30 de mayo la policía de la ciudad de México, la guardia nacional y el ejército sitiaron el Foro Cultural Alicia, espacio emblemático de la cultura marginal y la contracultura, para desalojar al público que disfrutaba pacíficamente del concierto del artista vasco, Fermín Muguraza, alegando faltas administrativas y exceso de espectadores. Acusaciones falsas, por supuesto.

No entro en detalles del atropello porque la noticia ha corrido como pólvora en los medios tradicionales y en las redes sociales y quien quiera puede consultarlos. Mejor resumo que en esta ocasión las altas autoridades femeninas de la ciudad de México, la secretaria de gobernación y la presidenta del país, no estuvieron de acuerdo con la acción policiaca y ordenaron una investigación. Ana Francis More, Clara Brugada, Isela Rodríguez y Claudia Sheimbaum lamentaron el abuso de autoridad que padecen los foros independientes desde la ley. Dicho así porque en la mayor parte del país estos espacios no oficiales son medidos administrativamente con la misma vara que los antros.

Paradójicamente, el Foro Alicia, fundado en 1995 por Ignacio Pineda, como “un laboratorio de culturas subterráneas, fue reconocido el año pasado como un espacio cultural e independiente en la ciudad de México. No fue sencillo tener dicho estatus porque incluso el Foro cerró sus puertas en el 2023 en su primera sede en la delegación Cuauhtémoc, en la colonia Roma, pero en una zona marginal en donde ya estaba la famosa pulquería, La hija de los apaches.

Naturalmente el nombre del Foro viene de la novela de Lewis Carroll, pero también de una radio autogestora italiana de los años sesenta, porque desde su fundación el propósito era alentar la imaginación alternativa y los sueños imposibles, y se cumplió la tarea porque ahí se dieron a conocer innumerables grupos de rock y música contra corriente como el ska y el surf. Ahí se dieron talleres, conferencias, performances, lecturas de poesía, exhibición de documentales, incluso teatro para la infancia y todo tipo de manifestaciones contraculturales, nacionales y extranjeras. Fue singular el apoyo que le dieron al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional y la fama de sus carteles ya va para la leyenda.

Por todo ello sufrieron constantes represalias de las autoridades, pero se mantuvieron firmes en su propósito de ofrecer un espacio para quienes no tienen espacio. También participaron en la creación de la red de espacios culturales independientes y alternativos, y desde ahí en el reclamo de tener un marco jurídico en la Ley de Establecimientos Mercantiles. Esfuerzo que culminó cuando el congreso de la ciudad de México aprobó el mes de noviembre del 2020 la ley de Espacios Culturales Independientes de la ciudad de México.

Al respecto recuerdo que el actor y dramaturgo Antonio Zúñiga batalló lo suyo para conseguir esa ley e intervenir en la inclusión de diversos artículos que consideraran a los espacios independientes como espacios de gestión y vinculación comunitaria. Algo semejante hizo Ángel Norzagaray en Baja California cuando fue funcionario cultural, logrando que el gobernador en turno cambiara el porcentaje que debían pagar los teatros y grupos independientes al erario municipal, pero aquel decreto fue transitorio y no quedó como una ley permanente.

El atropello al Foro Alicia nos recuerda que en los estados hay mucho que hacer para que las autoridades correspondientes entiendan que la cultura es un bien común que requiere de una reglamentación acorde con su labor, que está lejos de ser un negocio lucrativo. Todo lo contrario. Mantener un espacio cultural alternativo requiere coraje, paciencia y mucho trabajo gratuito. Pero no hay que tirar la toalla porque como lo demuestra el Foro Alicia, sólo perseverando en lo posible se logra lo imposible.

Y no quiero terminar esta nota, sin hacer una frase para nuestro querido Virgilio Leos, un actor sobresaliente, hombre de bien, con quien compartí dos años como parte de los foros que hacíamos para que la Muestra Nacional fuera realmente Nacional. Allí conocí su calidad artistica y sobre todo su calidad humana. Un gran abrazo para él.

 

 

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