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EXPOSICIÓN BAJO LA LLUVIA, PINTAR, VIVIR, SOÑAR…

HASTA EL 1 DE MARZO DE 2026.

Curioso invierno aquí , en el que no hace tanto frío pero llueve como en otoño, es decir mucho y casi diario.Para variar, fui a ver la gran exposición sobre la lluvia. No deja de extrañar el hecho de poder ver y casi tocar las obras originales de tantos grandes artistas que por una vez salen de su estado de reproducciones.

La Trombe (1867) Gustave Courbet.

Me impresionó una TROMBA de Courbet, en donde la lluvia parece brotar desde el mar y envolverla a la vez y unas playas tranquilas con Sol y lluvia de Boudin y Monet. Estas las pintaron los tres amigos durante su viaje a la Normandía en los años 1860. Hasta esta época, el mar y la playa eran temidas, desconocidas, solo pintadas en batallas navales. La gente empezaba apenas a disfrutar de ellas.

L’averse (1893) Paul Serusier

La Expo consta de 3 temáticas: la manera como los artistas representan esta materia que transforma los paisajes, luego las representaciones de los paraguas y finalmente como la lluvia transforma la ciudad. También se puede ver un excelente popurrí de escenas de cine bajo la lluvia y casi tantas fotos como lienzos.

En lo referente a la ciudad, del cuadro de Caillebotte que ilustra la Expo, Calle de Paris, tiempo de lluvia, la curadora comenta: « No se ve la lluvia sino sus efectos, el pavimento que brilla, una efervescencia continua y unos paraguas ». A mí me gustan sus múltiples líneas se fuga y el movimiento de las perspectivas.

Gustave Caillebotte Paris Street, Rainy Day.

Me paré frente a un Pissarro muy sorprendente por su puntillismo tardío , Paris bajo la lluvia , pintado desde lo alto. Salí y el sol brillaba, el gran sol de invierno seco. Algo sin embargo no me gustó en la política del museo: quería ver la sala de los surrealistas, y los tres guardias a quien pregunté me dijeron que no sabían nada de pintura, que eran puros agentes de seguridad. Entiendo que después del robo de las joyas del Louvre debe haber seguridad, pero no sería demás que conocieran un poco el lugar en que trabajan y tuvieran siquiera unas horas de formación básica al arte, como los guardias de antaño (o tempora, o mores). Se lo dije a los de la recepción pero creo que solo fingieron escucharme. Igual, aprendí que la sala de los surrealistas estaba cerrada temporalmente por obras.

Saludos amigos, espero volver en febrero a mi querido ex D.F.

 

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