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Bicimundo / Viceversa

Jordi Boldó: EL IMPERATIVO DE LA MIRADA 83 y 82

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Jordi Boldó, impresiones a partir de la obra EL IMPERATIVO DE LA MIRADA 83 y 82 que se exponen en el Museo José Luis Cuevas como parte de la exposición DE LO UNO A LO OTRO [Lo que es y lo que no es].

Llama la atención el fondo de color crema tirando a blanco, con ligeras aportaciones de amarillo y verde.Normalmente aplastan visualmente al sujeto al generar una pérdida de contraste o volumen y una contaminación lumínica. Aquí, por lo contrario, parecen dar una libertad a las pequeñas figuras que están en vilo en las telas, como ánimas en los limbos.
En su escrito sobre la serie, el artista apela a la mirada ingenua, opuesta a la obsesión de explicar. Aquí trataré simplemente de analizar mi sensación de deslumbramiento al descubrirlas en el museo Cuevas.


Pensé en las moscas volantes que son estas pequeñas sombras proyectadas en la retina al detener la mirada en una superficie blanca. Son como hilos, telarañas con colores, hendiduras que flotan en el campo de visión. Esas aparecen a menudo durante los ejercicios de relajación. Esas formas, que Boldó llama puentes a la figuración, nos llaman la atención porque son pequeñas, evocan títeres sin hilos, fragmentos de sueños despiertos, porque se presentan como satélites que se acercan y se alejan según quieren ,al parecer, en una suerte de ballet ascendiente. Asombra el tono neutro de la composición, no está hecha para provocar simpatía o rechazo, ni con una voluntad deliberada de seducir, solamente es, nacida de la mano y del pincel. Pero nos atrae, remite a los tiempos inmemoriales, a la fugacidad del deseo también.


Parece que el el pintor quiere ir a donde nadie va, sin evitar la alteridad y los encuentros con lo desconocido . No se trata de una tarea , es más bien un recorrido elegante por la creación artística, buscando soluciones y topándose con nuevas enigmas que permiten avanzar.
Es un lindo juego, su trayectoria me hace pensar el el querido Yves Tanguy, y particularmente en sus paisajes Jour de lenteur. Paysage des origines (día de lentitud, paisaje de los orígenes) y Les amoureux( los enamorados) por el barrido del fondo que hace que el pintor parece hacerse de un lado y por las formas mecánicas y las ectoplasmas que se inscriben como si fuera fortuito en el entorno.

«Palabra de mar» poesía de Santiago Espinosa de los Monteros, con obras de Fernando Moreno.

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Palabra de mar es un libro de poesía del escritor Santiago Espinosa de los Monteros que surge a raíz de la exposición homónima del artista Fernando Moreno, compuesta por dibujos en tinta, pinturas y serigrafías en donde el mar es el protagonista.

 

A continuación seleccionamos 3 poemas con la obra correspondiente que lo acompaña en el libro.

3

Parado sobre este risco apunto mi frente a donde el sol se
pone

Apenas y puedo mirarle

libro una batalla contra el viento de sal que me obliga a
cerrar los ojos

A punto de esconderse el sol me revela sus secretos

Asisto a la elevación del horizonte

 

5
Estoy en la línea exterior de la historia

Tus playas
mar

son la frontera en la que nos encontramos cara a cara

 

Nunca esa línea dejará su bastión

 

He llegado hasta aquí

tú siempre has estado ahí

 

7
En tierra firme

suelo bajo mis pies

 

Cerros custodios a mis lados

Hoy

lo sé

salí para venir al mar

Dejarlo todo

casa

grey

cielo

libros

y tu mirada…

Vengo al mar donde todo se mueve

las nubes se encargan de llenarlo desde junio hasta
septiembre para que no se muera

Casas y calles son cómplices de relámpagos

Aquí en el mar las palabras son diferentes

El cuerpo húmedo empieza cambiando de poco en poco
cada una de las letras de lo que se dice

He dejado de entender

nada es lo mismo ahora que le nombro

Es como si todo estuviera tan lejos

Ya no las escucho si alguien desde allá me nombra

No son distintas a las palabras

es sólo que no me acuerdo lo que quieren decirme

 

 

Edición especial del libro Palabra de Mar. Encuadernado Japonés . Abril 2026

Palabra de Mar es un canto. Es una cascada de impresiones a una sola voz, la de Santiago Espinosa de los Monteros, interpretado por las partituras dibujísticas del artista Fernando Moreno. En ambos, en el texto y la imagen, el lenguaje se extiende, el agua es elemento de gran plasticidad, es la corriente marítima que mueve los significados y nos conduce por su cauce (…) En la desposesión, en la ausencia y en el dolor de la soledad, la palabra del mar se convierte en salvavidas. Es un asidero, que ayuda a liberar la pérdida. El mar bautizo, el mar principio de la vida, es ese amar que bate en la memoria: José Manuel Springer.

Fernando nos invita a conversar con nuestras tormentas, a contemplar la inmensidad del cosmos desde la orilla de nuestro ser, recordándonos que, incluso en el caos, nacen estrellas. Este libro es una declaración de vida: amar y crear, con la libertad que solo otorga la transformación: Gabriela Gorab

TAMAYO, NIETO Y TOLEDO: LOS AÑOS EN PARIS EN EL MUSEO TAMAYO.

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Estuvieron juntos en los años 50-60 del siglo pasado en París. El texto de presentación dice que en esta ciudad transformaron sus prácticas y pusieron en diálogo la estética prehispánica y el arte popular con las vanguardias internacionales. Esto es particularmente evidenciado en el caso de Nieto, con referencias explícitas a sus lazos con el movimiento COBRA, como lo veremos luego. A mi parecer, otro de los aspectos interesantes de la confrontación es que vemos a Nieto buscándose, cavando su identidad , su existencia, a Toledo bailando sobre un hilo entre mito y realidad, manejando una sutil ironía, riéndose hasta de sí mismo ,y Tamayo imperial, generoso en la pintura y en la vida, funcionando como guía, mentor, pasarela entre las generaciones.

En las obras de Nieto se nota la voluntad de buscarse a sí mismo, la ansiedad sistematizada : en Zoología mental , la serie de obras se parece a una introspección sensible dominada por un proceso analítico, con colores intensos, de cuadro a cuadro hasta toparse con pared. Este auto análisis se concibe de manera científica, como en la serie de enfrente, que alude a imágenes producidas en laboratorios. Es patente la voluntad de afirmarse, de encontrar una solución a una crisis existencial. Si lo comparamos con el surrealismo, al que estaba tan cercano, Rodolfo Nieto sería más Artaud que Bretón.

Por otra parte, es importante señalar sus afinidades con Cortázar y con los miembros del grupo COBRA, acrónimo de Copenhague- Bruselas – Ámsterdam de donde venían sus miembros, movimiento artístico literario y pictural muy importante de la posguerra que se puede situar entre el surrealismo , el situacionismo y la beat generación, con una reivindicación del anarquismo, de la cultura popular y del art brut. En la mesa de su espacio, hay obras con formas redondeadas y texto caligrafiado arriba que parecen haber sido hechas a mano con Alechinsky y la última obra presentada , por la explosión de colores, las oposiciones y los colores chillantes podría ser un homenaje a Karel Appel.

En Toledo el mito se burla de la realidad. Estamos en el mundo de las fábulas, en las que el animal se ríe del hombre, un mundo al revés donde “El chango de Juchitan ”, como el mismo se calificaba, opera un cambio al transformarse en un gran pintor. Es la metamorfosis de Kafka (sobre la que Toledo luego trabajará) en un proceso inverso. Animal y hombre, mito y realidad, lo que se vive y lo que se siente, todo se intercambia, se transforma, se amenaza o festeja. Es un este sentido al contrario de Nieto, tan serio y determinado a comprenderse, a tratar de entender lo que es el mundo. Si usamos una terminología nuclear,Toledo es fusión , mientras que Nieto es en gran parte fisión.

El gran Tamayo, mucho mayor( dos generaciones los separan) , aparece como un especie de mentor de los dos jóvenes oaxaqueños . En su pintura “predominan la forma, el sentido del espacio, desde luego el color y su divina pincelada ”( J.A. Manrique. La Jornada). Trabaja con pocos elementos descriptivos, como a los jóvenes le interesa la dualidad, la poesía del color, la emoción .Se dice de la obra del Gato que evoca los horrores de la Segunda Guerra Mundial, con una referencia quizás a ciertas figuras del Guernica de Picasso. Pero hasta este gato está acompañado de una luz fuerte que proviene del sol o de la luna . No es el perro de Goya, es un grito y también la afirmación de una pulsión vital, feroz y determinada, a mi parecer.

El inquieto, el burlón, el radiante. Tres grandes en Paris.

AMORÍOS DEL MARABÚ de NELSON DOMÍNGUEZ.

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Amoríos del Marabú una exposición individual de Nelson Dominguez se inaugura en la Galería Picci Fine Arts el jueves 20 de agosto.

Nelson Domínguez es una figura relevante del arte cubano. Su pintura se caracteriza por un lenguaje visual de gran fuerza expresiva, donde el color intenso, las formas simbólicas y la imaginación se combinan para explorar la identidad, la memoria y la cultura popular de su isla.

Todas las máscaras.

El expresionismo cubano tiene una larga historia que se remonta a los años cincuenta, cuando Antonia Eiriz, el colectivo Los Once y Agustín Fernández, entre otros, rompieron con lo pintoresco tropical para explorar la angustia, la fuerza de la materia y los aspectos más bellos y más miserables de la condición humana. Trabajaron con tonos oscuros, presentaron rostros deformados y abordaron nuevas temáticas. De esta manera, se liberaron del realismo y del academismo que imperaban entonces. Aunque pertenece a una generación posterior, Nelson Domínguez se inscribe en esta corriente crítica y portadora de una inmensa energía creativa. En las obras presentadas se intuyen importantes referencias a figuras de las vanguardias como Matta, Lam, Picasso y Buffet. En ellas conviven elementos del surrealismo, del expresionismo y de la tradición cubana, dando lugar a composiciones dinámicas que oscilan entre lo cotidiano y lo fantástico.

La pintura de Domínguez evita el realismo convencional para proponer múltiples lecturas, en las que el espectador participa activamente en la construcción del significado. En ella se aprecia una gran abundancia de símbolos y recursos visuales y, al mismo tiempo, una notable coherencia estética y una constante capacidad de renovación, lo que lo consolida como uno de los artistas más representativos de las artes plásticas cubanas.

En esta serie en particular, pintada entre México y La Habana, confluye el sincretismo cultural mesoamericano con las raíces afrocubanas características del Caribe y de la Sierra Madre, donde el artista se crió. Todo ello está impregnado de los tintes revolucionarios que marcaron su obra y le otorgaron un fuerte contenido social y de cultura popular.

El Marabú del título de la exposición es un árbol muy conocido en Cuba. Los amoríos aparecen en varios lienzos de tonalidad romántica.

Cuatro obras, en particular, llamaron nuestra atención.

En «Todas las máscaras», resalta el contraste entre la serenidad de la joven vendedora y el carácter amenazador de las máscaras que presenta. Las referencias cromáticas aparecen invertidas: es el color el que provoca inquietud, mientras que el blanco, el negro y el gris se asocian a la confianza y a una visión más serena del futuro.

 


En «Hombre en el platanal», el magnífico dibujo del racimo de plátanos parece evocar, al mismo tiempo, la exuberancia de la vegetación cubana y una suerte de deidad con múltiples brazos o candelabros. En cambio, el rostro asombrado del hombre situado a su lado, o el cuadro que representa su cara, nos introduce en un extraño sueño tropical. Como en la obra anterior, el contraste entre el gris, el blanco y el color provoca un sentimiento ambiguo de extrañeza y sosiego.


En la obra «La familia», nuestra mirada parece obligada a detenerse en todos los detalles: desde las formas alargadas de los protagonistas, que recuerdan a El Greco, hasta los tres ángulos desde los que se presentan sus respectivos rostros, pasando por las formas que evocan escamas sobre su piel y por la figura que puede interpretarse como un pez amarillo en la parte inferior derecha.


Para terminar, en «Recolección de papaya» impactan la sutileza y la precisión de los tonos anaranjados de las papayas que lleva la joven, así como las miradas que no llegan a cruzarse, otorgando a la obra un aire de misterio, pudor y expectativa.

La mosca en el arte. Humilde propuesta para una exposición…

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En esta obra de Crivelli, la mosca es de tamaño normal, mientras que los personajes no lo son. En muchas otras obras del renacimiento, este animal simboliza la fugacidad del tiempo y muy a menudo el momento mori ( cuando uno muere). Puede ser también humorística, aparecer como una intrusión de la imaginación en la representación, tener la función brechtiana de la distanciación (lo que ves no es la realidad). Dibujar una mosca era una de las pruebas básicas para participar de un taller.
Extrañamente, la mosca desapareció del arte contemporáneo, excepto en la película de Cronenberg, donde actúa como la garrapata de Kafka.

Sin embargo, la omnipresencia, el zumbido, la visión de 360 grados que no es realmente una visión, la perturbación del pensador que descubre la gravitación, una mosca en la manzana, eso sí debería inspirar muchos artistas y ser el tema de una magnífica exposición en mosca, titulada, quizás, SU MAJESTAD LA MOSCA, o algo así.

Serie sobre los falsificadores en la historia del arte II.

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Los conocedores, los que escriben sobre arte, los expertos que autentifican las obras son generalmente gente de poder y pueden llegar a creer que son infalibles. Como parte de su afán, elaboran hipótesis, y es allí donde intervienen algunos grandes estafadores:
Bredius, el especialista en Vermeer, estaba tan persuadido de que el pintor había tenido un periodo italiano que el falsificador Hans Van Meegeren se apresuró a entregárselo.

Igualmente, cuando se dijo que Modigliani, ebrio o desesperado, había echado sus esculturas a un canal de Livorno, una directora de museo decidió en 1984 drenar el canal. Unos estudiantes bromistas esculpieron unas piedras y las tiraron de noche al agua. Muy contenta, la conservadora así como su hermano que dirigía la Galería d’ arte moderna de Roma las autentificó . Se burlaron de ella y fue a dar al hospital por algún tiempo. Perdió su avidez de encontrar obras que habían desaparecido.


Lo mismo pasó con los falsos Mondrian del Centro Pompidou de Paris en 1978. Sólo tenían uno, y querían más. Cuando se les ofreció tres de una vez , por menos de 20 millones de pesos actuales, los compraron, y luego dudaron , para finalmente suspender la compra. El proceso que siguió terminó hasta 1987, cuando un experto comprobó que la tela de las obras fechadas en 1915 y 1921 había sido fabricada después de 1932.

EDURNE ESPONDA. CÓDIGO PROPIO II

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Desde el siglo XVII, la cocina en el arte se relacionaba con la comunión (Da Vinci), la felicidad (Renoir), lo fantástico (el surrealismo), la identidad y la tradición (Rivera). En el food art  la comida era arte. En general la cocina era un motivo, y a menudo un pretexto. Pero para Edurne Esponda, la comida es un incentivo para crear. Explora su textura, su sabor, el deseo de comerla, se inspira en los procesos de germinación de las plantas, de sus colores, de sus transformaciones antes y durante su elaboración culinaria.

Fotos: Miguel Estévez, cortesía de la artista

Le gusta explorar las interconexiones entre naturaleza y cultura. Después de trabajar con la música, se interesa en otro sentido, el gusto, siempre en relación, claro, con la vista, la visión del pintor y del espectador.

Con Especias, Mezcal de gusano, o Código propio 5, el gesto abstracto y lírico está fuertemente acentuado y podría aludir a un paisaje  mineral y líquido como el de las sierras de Oaxaca, la tierra abrupta donde crecen las especias a las que se refiere la artista con la gravedad de la pintura, las rupturas rocosas , la oposición de tonos. Por otra parte, las vistas estratigráficas  tienen  colores intensos profundos, que dan una impresión de serenidad, de larga degustación del tiempo, y en todo caso señalan una temporalidad.

Otras obras son más sobrias, como las franjas verticales de varios colores(¿sabores?) superpuestas, estelas como piedras que indican un camino o una ruta que seguir, que dan ganas de tocarlas( otro sentido) para ver lo que encierran. Acerca de ellos, recordamos la famosa frase de Adeline André, “the mother of minimalism“ , al referirse a la moda que es, como se  sabe, otra pasión de Edurne Esponda :«el trabajo no debe verse ni notarse, debe dar la impresión de una magia».

En las esferas, o más precisamente en las Bolas de nieve, la artista suelta las riendas y nos da a saborear una multitud de sensaciones gustativas, en una explosión de sabores y colores, del blanco navajo al naranja, rosa y café que describen perfectamente el placer ardiente que procura en este caso el frío en la lengua. En los otros cuadros que se refieren explícitamente a la comida, se pueden apreciar las sensaciones de dulce o amargo, de calor en la boca, el placer que procuran no solo los manjares sino también su evocación y el ritual de su elaboración.

Se trata aquí de una auténtica pintura coral, llena de vibraciones, de tensiones sordas, de proposiciones pictóricas.

Decía la pintora y escultora noruega Ana Eva Bergman de manera sencilla y justa: «El camino que lleva al arte pasa por la naturaleza y la actitud que tenemos hacia ella».

¡Buen provecho!

La exposición Código Propio II de la artista visual y diseñadora mexicana Edurne Esponda, se está presentando en la galería de arte Picci Fine Arts –Alpes 700A, Lomas de Chapultepec,  11000, Ciudad de México–.

Evocaciones de Héctor Massiel, bajo los auspicios del rescate y de la audacia.

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Las obras presentadas aquí salieron literalmente del agua y del lodo, ya que Héctor Massiel recuperó los bastidores en la calle, tirados frente a un taller de serigrafía tras el paso del huracán John por Acapulco. El azar objetivo que provocó este hallazgo propició una transformación simbólica del desastre en nuevas perspectivas creadoras, donde las figuras que embrujan al pintor se van transformando y sus técnicas adquieren una suerte de soltura con la que el artista juega. Además de la violencia urbana que asoló su ciudad y los huracanes, los dos otros temas de la exposición son los peces y la lucha libre asociados a la infancia.

Su inspiración viene del expresionismo alemán y escandinavo y de sus predecesores como Edvard Munch, y también de la películas de terror gótico de la época . En la versión muda de Nosferatu el vampiro ( 1922), una frase poética decía: «Pasado el puente, los fantasmas vinieron a su encuentro». André Breton la citó y los surrealistas vieron en ella una expresión pura de la belleza convulsiva. Horror, belleza, fealdad, asombro, expectativa, son palabras que bien podrían definir las figuras de Massiel.

Todo parte de una mancha de la cual surgen formas que él sigue y acompleta, explica, siguiéndolas en una suerte de trance. Luego precisa en un correo, al referirse a su Expo anterior “Errantes” : «Hay una evolución pero sin dejar el estilo que me define, solo se amplia la paleta de colores que manejaba y las temáticas, mas libertad en el trazo, ahora no solo la mancha es mi generadora de formas, también lo es el garabato como elemento básico del dibujo para crear ». Afirma también que su afán en este momento es llegar a la abstracción, rozar la abstracción. Confiesa estar consciente de que sus personajes extraños no lo dejaron nunca, ya que los ve al caminar, en los transeúntes, en los árboles, en las hendiduras de las paredes, y que se manifestarán siempre en su obra, dejándolo al margen o muy muy cerca de la abstracción.

Volvemos al garabato: Al ensanchar su gesto inicial con el trabajo del garabato, hace surgir unas cabezas raras que hacen pensar en los personajes grotescos en la historia de la pintura, desde Bruegel hasta Bacon. Sus caras son más o menos redondas, infladas, distorsionadas. Ahora bien , se sabe que lo grotesco irrumpe en periodos de transición o metamorfosis, generalmente de índole estética, económica o moral. He ahí, a mi parecer, donde el pintor encara nuestra época movediza, con guerras absurdas a las que las figuritas fantásticas en torno a un cadáver en una autopsia aluden, así como los otros cuadros en los que se asoman.

El artista insiste en la fuerza de la mirada de sus personajes: -«es como si posaran para un fotógrafo, buscando crear una interacción especial con el espectador», dice.
En las obras que se refieren a la lucha libre, el pintor tiende al abstracto y las líneas son vagabundas y sinuosas, se siente una liberación del gesto, un respiro más amplio en el trazo, y un goce al representar los múltiples movimientos de la acción. Como un guiño o la expresión de una continuidad, los luchadores, la chica sentada y los que levantan las manos al cielo llevan los colores y la ropa rayada de los errantes, pero como los “grotescos» casi no tienen rasgos definidos.

En la serie de peces Massiel se sumerge en su infancia al borde del mar, cuando pescó un tiburón-gato del cual se acuerda mucho. Aquí, los que parecen ser vendedores de pescado son hombre- peces, en sus brazos aparecen pejes filiformes y no sabemos si son sus pies, sus piernas u otros animales marinos que contemplamos. La infancia como ósmosis. Están entre dos mundos… El rasgo es cada vez más suelto, más audaz, menos racional al parecer. La querida y temida abstracción extiende sus tentáculos.

En cuanto a los colores, es de notar que ciertas figuras vibran a partir de una asociación de colores que están en el polo opuesto en la gama cromática, el violeta con el amarillo, el naranja con azul, el verde con rojo .-«Son colores que chocan entre sí, pero si los pones juntos, vibran», dice el artista.

La permanencia de sus dos colores fetiches, el azul y el verde, confieren a la Expo, de manera extraña, una impresión de melancolía, una suerte de sosiego, una posibilidad de libertad. Como si las cosas fueran tan aciagas que ahora solo pueden mejorar. De por sí, el acto creativo en esta exposición se puede entender en el marco de un ritual de posesión y conjuración, asociado a la idea de, con el arte, no dejarse vencer por el desastre.

Es patente el afán de metamorfosear la realidad, gracias a los recuerdos de la infancia cerca del mar, a la libertad del garabato que tiene un poder de sugestión y facilita la soltura del dibujo y de la pintura.

La temática de la hibridación zoomórfica, muy presente en la obra de Massiel con los seres errantes que se parecían a unas girafas o a unos centauros y las cabezas triangulares a ultranza de ciertos nómadas, con una marcada acentuación de los huesos faciales que les daba algo inquietante, está presente en las serie de los peces, pero se trata más bien de una ósmosis, con por ejemplo, en los hombres hechos de peces rodeados de peces. La noción de amenaza latente, de inquietud tiende a esfumarse. Se pasa del desastre, del miedo, del espanto a una suerte de dulce relación entre el hombre y el animal. El acercamiento a lo maravilloso (pensamos en las sirenas) sucede al misterio, se puede decir que se trata de una ósmosis sin dolor. Por otra parte, la tentación del abstracto, el ansia de desprenderse del ilusionismo (la pintura no refleja la realidad ), le da al pintor una libertad que probablemente le permite confrontarse con sus obsesiones o sus sueños despiertos recurrentes, renacer tras la tormenta y superar la adversidad.

En su todavía breve trayectoria se pueden ya divisar dos aspectos de su carácter: introspección y fascinación, a los que hay que añadir con Evocaciones transformación y audacia.

A pesar de que su estilo es único y se reconoce entre mil, por su mezcla de rabia y de esperanza entre otros, se aprecia en Evocaciones su deseo de cuestionarse al cuestionar la evolución del mundo en el que vive. El aspecto poético que impregna su obra hace que la magia opere irresistiblemente.

PHASMAS 2 en Acapulco 62 en la calle Sullivan.

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Es la segunda exposición de esta elegante galería de arte manejada por los antiguos directores de dos galerías en la Ciudad de México, Boris Viskin y Alfonso Mena, acompañados ahora de un nuevo socio,Toño Briseño.
Está pues en la continuidad de la galería situada en Acapulco 62 en la condesa y la galería de Santa María La Ribera, en las cuales expusieron los artistas reunidos aquí. Las temáticas son diversas, aunque el tono dominante es el de la crítica política con cierta ironía.
Se ve particularmente en la serie de cráneos de Gustavo Monroy que se refiere al muro y a las agresiones contra los inmigrantes, pero en vez del tono oscuro habitual, Monroy adopta aquí un lenguaje por así decir infantil, juguetón, como para burlarse de la dimensión pueril del comportamiento de Trump, en plena desublimación represiva de Marcuse , que en vez de crear utiliza su energía para demoler y asolar.

Con unos  juguetes Lego pintados en café, Gabriel Macotela presenta una gran maqueta de una ciudad que parece estar abandonada en el desierto pero que es una ciudad bombardeada y en una de las paredes expone cinco peregrinos que se  parecen a estelas funerarias.

Las pequeñas esculturas de Miguel Castro Leñero son com guardias de la exposición , con su semblante medio amenazador medio amable, situados en un tiempo prehispánico y futurista a la vez, entre lo geométrico y lo vivo , y Franco Aceves Humana presenta una serie de rostros sencillos de personajes siniestros de la historia actual que todos reconocerán.

El gran Vórtice de Lilia Carillo, con su atracción telúrica hacia un hoyo negro me evoco la ola negra de Degas, majestuosa y terrible, mientras que de « A nadar » de Manuela  Generali, compuesta de varios paneles levemente separados, se desprende una sensación de fluidez sin la distancia a la Hockney, y ahí se ve el placer de las nadadoras y y el placer de pintarlas, con un tono irónico con los cuerpos humanos cortados en dos porque… ¡salieron del marco de la obra!

Los demás artistas presentes  están a la altura de esos creadores,  y sin duda algo pasa en la calle Sullivan.

Serie sobre los falsificadores en la historia del arte.

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Sin remontar a los griegos antiguas, que más bien fabricaban falsas monedas, se cree que el primer falsificador de arte fue Miguel Ángel en su juventud. En 1496, copió una escultura romana de Cupido dormido y la hundió en la tierra para hacerla pasar por una antigüedad. La vendió muy bien pero se descubrió la trampa. En vez de castigarlo, el Papá de entonces admiró su dexteridad y le dio trabajo. Tuvo suerte…


En todo caso las obras falsas son incontables. Thomas Howing, antiguo director del Metropolitan Museum de Nueva York, declaró en 1997 que el 40% de las obras de su museo eran o falsas, o tan restauradas o mal atribuidas que era lo mismo. En el Times de 1934 salió la noticia de que Corot pintó 2000 cuadros, de los cuales 10000 están en los Estados Unidos, oficialmente declarados a la importación allá. Buena parte de las obras falsas fue hecha por un falsificador a pesar suyo, que pintaba a la manera de Corot y fue burlado por gente que cambió las firmas.


Los expertos no son infalibles: hace dos años, el museo Van Gogh de Ámsterdam desclasificó tres obras del pintor, que figuraban en el catálogo razonado de 1971 , y hasta una de ellas la había declarado auténtica el propio museo en 2011. Hay casos en los que la viuda del artista se equivoca en la autentificación, como Dorothea Tanning con un Marx Ernst, pintores borrachos que afirmaron que habían pintado tal y resultó que no era cierto, y también pintores que perdieron la inspiración y confían a otro hacer obras que ellos mismos firman y venden. Se rumoreó eso de dos ex surrealistas cuyos nombres empiezan por D. y Ch. respectivamente.

Se tuvo que esperar 23 años para que fuera reconocido el arte parietal en parte por culpa de un falsificador. En 1873, en una gruta en Suiza descubrieron unos huesos con figuras prehistóricas, que resultaron falsas, realizadas por un estudiante que quería diplomarse rápido. El que dictaminó que fue trampa era Ludwig Lindenschmit, el fundador del museo romano de Majuncia. Este mismo pensaba que no había ningún arte paleolítico y fue escuchado, a tal punto que él que descubrió las grutas de Altamira en 1879 pasó por un falsificador hasta 1902 cuando se admitió que tenía razón y que entre los hombres prehistóricos había artistas. Si es difícil imaginar el arte abstracto sin el descubrimiento de Altamira, ¿qué hubiera pasado pues sin la falsificación del estudiante alemán?, se podría extrapolar.