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Bicimundo / Viceversa

Serie sobre los falsificadores en la historia del arte II.

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Los conocedores, los que escriben sobre arte, los expertos que autentifican las obras son generalmente gente de poder y pueden llegar a creer que son infalibles. Como parte de su afán, elaboran hipótesis, y es allí donde intervienen algunos grandes estafadores:
Bredius, el especialista en Vermeer, estaba tan persuadido de que el pintor había tenido un periodo italiano que el falsificador Hans Van Meegeren se apresuró a entregárselo.

Igualmente, cuando se dijo que Modigliani, ebrio o desesperado, había echado sus esculturas a un canal de Livorno, una directora de museo decidió en 1984 drenar el canal. Unos estudiantes bromistas esculpieron unas piedras y las tiraron de noche al agua. Muy contenta, la conservadora así como su hermano que dirigía la Galería d’ arte moderna de Roma las autentificó . Se burlaron de ella y fue a dar al hospital por algún tiempo. Perdió su avidez de encontrar obras que habían desaparecido.


Lo mismo pasó con los falsos Mondrian del Centro Pompidou de Paris en 1978. Sólo tenían uno, y querían más. Cuando se les ofreció tres de una vez , por menos de 20 millones de pesos actuales, los compraron, y luego dudaron , para finalmente suspender la compra. El proceso que siguió terminó hasta 1987, cuando un experto comprobó que la tela de las obras fechadas en 1915 y 1921 había sido fabricada después de 1932.

EDURNE ESPONDA. CÓDIGO PROPIO II

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Desde el siglo XVII, la cocina en el arte se relacionaba con la comunión (Da Vinci), la felicidad (Renoir), lo fantástico (el surrealismo), la identidad y la tradición (Rivera). En el food art  la comida era arte. En general la cocina era un motivo, y a menudo un pretexto. Pero para Edurne Esponda, la comida es un incentivo para crear. Explora su textura, su sabor, el deseo de comerla, se inspira en los procesos de germinación de las plantas, de sus colores, de sus transformaciones antes y durante su elaboración culinaria.

Fotos: Miguel Estévez, cortesía de la artista

Le gusta explorar las interconexiones entre naturaleza y cultura. Después de trabajar con la música, se interesa en otro sentido, el gusto, siempre en relación, claro, con la vista, la visión del pintor y del espectador.

Con Especias, Mezcal de gusano, o Código propio 5, el gesto abstracto y lírico está fuertemente acentuado y podría aludir a un paisaje  mineral y líquido como el de las sierras de Oaxaca, la tierra abrupta donde crecen las especias a las que se refiere la artista con la gravedad de la pintura, las rupturas rocosas , la oposición de tonos. Por otra parte, las vistas estratigráficas  tienen  colores intensos profundos, que dan una impresión de serenidad, de larga degustación del tiempo, y en todo caso señalan una temporalidad.

Otras obras son más sobrias, como las franjas verticales de varios colores(¿sabores?) superpuestas, estelas como piedras que indican un camino o una ruta que seguir, que dan ganas de tocarlas( otro sentido) para ver lo que encierran. Acerca de ellos, recordamos la famosa frase de Adeline André, “the mother of minimalism“ , al referirse a la moda que es, como se  sabe, otra pasión de Edurne Esponda :«el trabajo no debe verse ni notarse, debe dar la impresión de una magia».

En las esferas, o más precisamente en las Bolas de nieve, la artista suelta las riendas y nos da a saborear una multitud de sensaciones gustativas, en una explosión de sabores y colores, del blanco navajo al naranja, rosa y café que describen perfectamente el placer ardiente que procura en este caso el frío en la lengua. En los otros cuadros que se refieren explícitamente a la comida, se pueden apreciar las sensaciones de dulce o amargo, de calor en la boca, el placer que procuran no solo los manjares sino también su evocación y el ritual de su elaboración.

Se trata aquí de una auténtica pintura coral, llena de vibraciones, de tensiones sordas, de proposiciones pictóricas.

Decía la pintora y escultora noruega Ana Eva Bergman de manera sencilla y justa: «El camino que lleva al arte pasa por la naturaleza y la actitud que tenemos hacia ella».

¡Buen provecho!

La exposición Código Propio II de la artista visual y diseñadora mexicana Edurne Esponda, se está presentando en la galería de arte Picci Fine Arts –Alpes 700A, Lomas de Chapultepec,  11000, Ciudad de México–.

Evocaciones de Héctor Massiel, bajo los auspicios del rescate y de la audacia.

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Las obras presentadas aquí salieron literalmente del agua y del lodo, ya que Héctor Massiel recuperó los bastidores en la calle, tirados frente a un taller de serigrafía tras el paso del huracán John por Acapulco. El azar objetivo que provocó este hallazgo propició una transformación simbólica del desastre en nuevas perspectivas creadoras, donde las figuras que embrujan al pintor se van transformando y sus técnicas adquieren una suerte de soltura con la que el artista juega. Además de la violencia urbana que asoló su ciudad y los huracanes, los dos otros temas de la exposición son los peces y la lucha libre asociados a la infancia.

Su inspiración viene del expresionismo alemán y escandinavo y de sus predecesores como Edvard Munch, y también de la películas de terror gótico de la época . En la versión muda de Nosferatu el vampiro ( 1922), una frase poética decía: «Pasado el puente, los fantasmas vinieron a su encuentro». André Breton la citó y los surrealistas vieron en ella una expresión pura de la belleza convulsiva. Horror, belleza, fealdad, asombro, expectativa, son palabras que bien podrían definir las figuras de Massiel.

Todo parte de una mancha de la cual surgen formas que él sigue y acompleta, explica, siguiéndolas en una suerte de trance. Luego precisa en un correo, al referirse a su Expo anterior “Errantes” : «Hay una evolución pero sin dejar el estilo que me define, solo se amplia la paleta de colores que manejaba y las temáticas, mas libertad en el trazo, ahora no solo la mancha es mi generadora de formas, también lo es el garabato como elemento básico del dibujo para crear ». Afirma también que su afán en este momento es llegar a la abstracción, rozar la abstracción. Confiesa estar consciente de que sus personajes extraños no lo dejaron nunca, ya que los ve al caminar, en los transeúntes, en los árboles, en las hendiduras de las paredes, y que se manifestarán siempre en su obra, dejándolo al margen o muy muy cerca de la abstracción.

Volvemos al garabato: Al ensanchar su gesto inicial con el trabajo del garabato, hace surgir unas cabezas raras que hacen pensar en los personajes grotescos en la historia de la pintura, desde Bruegel hasta Bacon. Sus caras son más o menos redondas, infladas, distorsionadas. Ahora bien , se sabe que lo grotesco irrumpe en periodos de transición o metamorfosis, generalmente de índole estética, económica o moral. He ahí, a mi parecer, donde el pintor encara nuestra época movediza, con guerras absurdas a las que las figuritas fantásticas en torno a un cadáver en una autopsia aluden, así como los otros cuadros en los que se asoman.

El artista insiste en la fuerza de la mirada de sus personajes: -«es como si posaran para un fotógrafo, buscando crear una interacción especial con el espectador», dice.
En las obras que se refieren a la lucha libre, el pintor tiende al abstracto y las líneas son vagabundas y sinuosas, se siente una liberación del gesto, un respiro más amplio en el trazo, y un goce al representar los múltiples movimientos de la acción. Como un guiño o la expresión de una continuidad, los luchadores, la chica sentada y los que levantan las manos al cielo llevan los colores y la ropa rayada de los errantes, pero como los “grotescos» casi no tienen rasgos definidos.

En la serie de peces Massiel se sumerge en su infancia al borde del mar, cuando pescó un tiburón-gato del cual se acuerda mucho. Aquí, los que parecen ser vendedores de pescado son hombre- peces, en sus brazos aparecen pejes filiformes y no sabemos si son sus pies, sus piernas u otros animales marinos que contemplamos. La infancia como ósmosis. Están entre dos mundos… El rasgo es cada vez más suelto, más audaz, menos racional al parecer. La querida y temida abstracción extiende sus tentáculos.

En cuanto a los colores, es de notar que ciertas figuras vibran a partir de una asociación de colores que están en el polo opuesto en la gama cromática, el violeta con el amarillo, el naranja con azul, el verde con rojo .-«Son colores que chocan entre sí, pero si los pones juntos, vibran», dice el artista.

La permanencia de sus dos colores fetiches, el azul y el verde, confieren a la Expo, de manera extraña, una impresión de melancolía, una suerte de sosiego, una posibilidad de libertad. Como si las cosas fueran tan aciagas que ahora solo pueden mejorar. De por sí, el acto creativo en esta exposición se puede entender en el marco de un ritual de posesión y conjuración, asociado a la idea de, con el arte, no dejarse vencer por el desastre.

Es patente el afán de metamorfosear la realidad, gracias a los recuerdos de la infancia cerca del mar, a la libertad del garabato que tiene un poder de sugestión y facilita la soltura del dibujo y de la pintura.

La temática de la hibridación zoomórfica, muy presente en la obra de Massiel con los seres errantes que se parecían a unas girafas o a unos centauros y las cabezas triangulares a ultranza de ciertos nómadas, con una marcada acentuación de los huesos faciales que les daba algo inquietante, está presente en las serie de los peces, pero se trata más bien de una ósmosis, con por ejemplo, en los hombres hechos de peces rodeados de peces. La noción de amenaza latente, de inquietud tiende a esfumarse. Se pasa del desastre, del miedo, del espanto a una suerte de dulce relación entre el hombre y el animal. El acercamiento a lo maravilloso (pensamos en las sirenas) sucede al misterio, se puede decir que se trata de una ósmosis sin dolor. Por otra parte, la tentación del abstracto, el ansia de desprenderse del ilusionismo (la pintura no refleja la realidad ), le da al pintor una libertad que probablemente le permite confrontarse con sus obsesiones o sus sueños despiertos recurrentes, renacer tras la tormenta y superar la adversidad.

En su todavía breve trayectoria se pueden ya divisar dos aspectos de su carácter: introspección y fascinación, a los que hay que añadir con Evocaciones transformación y audacia.

A pesar de que su estilo es único y se reconoce entre mil, por su mezcla de rabia y de esperanza entre otros, se aprecia en Evocaciones su deseo de cuestionarse al cuestionar la evolución del mundo en el que vive. El aspecto poético que impregna su obra hace que la magia opere irresistiblemente.

PHASMAS 2 en Acapulco 62 en la calle Sullivan.

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Es la segunda exposición de esta elegante galería de arte manejada por los antiguos directores de dos galerías en la Ciudad de México, Boris Viskin y Alfonso Mena, acompañados ahora de un nuevo socio,Toño Briseño.
Está pues en la continuidad de la galería situada en Acapulco 62 en la condesa y la galería de Santa María La Ribera, en las cuales expusieron los artistas reunidos aquí. Las temáticas son diversas, aunque el tono dominante es el de la crítica política con cierta ironía.
Se ve particularmente en la serie de cráneos de Gustavo Monroy que se refiere al muro y a las agresiones contra los inmigrantes, pero en vez del tono oscuro habitual, Monroy adopta aquí un lenguaje por así decir infantil, juguetón, como para burlarse de la dimensión pueril del comportamiento de Trump, en plena desublimación represiva de Marcuse , que en vez de crear utiliza su energía para demoler y asolar.

Con unos  juguetes Lego pintados en café, Gabriel Macotela presenta una gran maqueta de una ciudad que parece estar abandonada en el desierto pero que es una ciudad bombardeada y en una de las paredes expone cinco peregrinos que se  parecen a estelas funerarias.

Las pequeñas esculturas de Miguel Castro Leñero son com guardias de la exposición , con su semblante medio amenazador medio amable, situados en un tiempo prehispánico y futurista a la vez, entre lo geométrico y lo vivo , y Franco Aceves Humana presenta una serie de rostros sencillos de personajes siniestros de la historia actual que todos reconocerán.

El gran Vórtice de Lilia Carillo, con su atracción telúrica hacia un hoyo negro me evoco la ola negra de Degas, majestuosa y terrible, mientras que de « A nadar » de Manuela  Generali, compuesta de varios paneles levemente separados, se desprende una sensación de fluidez sin la distancia a la Hockney, y ahí se ve el placer de las nadadoras y y el placer de pintarlas, con un tono irónico con los cuerpos humanos cortados en dos porque… ¡salieron del marco de la obra!

Los demás artistas presentes  están a la altura de esos creadores,  y sin duda algo pasa en la calle Sullivan.

Serie sobre los falsificadores en la historia del arte.

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Sin remontar a los griegos antiguas, que más bien fabricaban falsas monedas, se cree que el primer falsificador de arte fue Miguel Ángel en su juventud. En 1496, copió una escultura romana de Cupido dormido y la hundió en la tierra para hacerla pasar por una antigüedad. La vendió muy bien pero se descubrió la trampa. En vez de castigarlo, el Papá de entonces admiró su dexteridad y le dio trabajo. Tuvo suerte…


En todo caso las obras falsas son incontables. Thomas Howing, antiguo director del Metropolitan Museum de Nueva York, declaró en 1997 que el 40% de las obras de su museo eran o falsas, o tan restauradas o mal atribuidas que era lo mismo. En el Times de 1934 salió la noticia de que Corot pintó 2000 cuadros, de los cuales 10000 están en los Estados Unidos, oficialmente declarados a la importación allá. Buena parte de las obras falsas fue hecha por un falsificador a pesar suyo, que pintaba a la manera de Corot y fue burlado por gente que cambió las firmas.


Los expertos no son infalibles: hace dos años, el museo Van Gogh de Ámsterdam desclasificó tres obras del pintor, que figuraban en el catálogo razonado de 1971 , y hasta una de ellas la había declarado auténtica el propio museo en 2011. Hay casos en los que la viuda del artista se equivoca en la autentificación, como Dorothea Tanning con un Marx Ernst, pintores borrachos que afirmaron que habían pintado tal y resultó que no era cierto, y también pintores que perdieron la inspiración y confían a otro hacer obras que ellos mismos firman y venden. Se rumoreó eso de dos ex surrealistas cuyos nombres empiezan por D. y Ch. respectivamente.

Se tuvo que esperar 23 años para que fuera reconocido el arte parietal en parte por culpa de un falsificador. En 1873, en una gruta en Suiza descubrieron unos huesos con figuras prehistóricas, que resultaron falsas, realizadas por un estudiante que quería diplomarse rápido. El que dictaminó que fue trampa era Ludwig Lindenschmit, el fundador del museo romano de Majuncia. Este mismo pensaba que no había ningún arte paleolítico y fue escuchado, a tal punto que él que descubrió las grutas de Altamira en 1879 pasó por un falsificador hasta 1902 cuando se admitió que tenía razón y que entre los hombres prehistóricos había artistas. Si es difícil imaginar el arte abstracto sin el descubrimiento de Altamira, ¿qué hubiera pasado pues sin la falsificación del estudiante alemán?, se podría extrapolar.

Museo de Nantes.

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EXPOSICIÓN BAJO LA LLUVIA, PINTAR, VIVIR, SOÑAR…

HASTA EL 1 DE MARZO DE 2026.

Curioso invierno aquí , en el que no hace tanto frío pero llueve como en otoño, es decir mucho y casi diario.Para variar, fui a ver la gran exposición sobre la lluvia. No deja de extrañar el hecho de poder ver y casi tocar las obras originales de tantos grandes artistas que por una vez salen de su estado de reproducciones.

La Trombe (1867) Gustave Courbet.

Me impresionó una TROMBA de Courbet, en donde la lluvia parece brotar desde el mar y envolverla a la vez y unas playas tranquilas con Sol y lluvia de Boudin y Monet. Estas las pintaron los tres amigos durante su viaje a la Normandía en los años 1860. Hasta esta época, el mar y la playa eran temidas, desconocidas, solo pintadas en batallas navales. La gente empezaba apenas a disfrutar de ellas.

L’averse (1893) Paul Serusier

La Expo consta de 3 temáticas: la manera como los artistas representan esta materia que transforma los paisajes, luego las representaciones de los paraguas y finalmente como la lluvia transforma la ciudad. También se puede ver un excelente popurrí de escenas de cine bajo la lluvia y casi tantas fotos como lienzos.

En lo referente a la ciudad, del cuadro de Caillebotte que ilustra la Expo, Calle de Paris, tiempo de lluvia, la curadora comenta: « No se ve la lluvia sino sus efectos, el pavimento que brilla, una efervescencia continua y unos paraguas ». A mí me gustan sus múltiples líneas se fuga y el movimiento de las perspectivas.

Gustave Caillebotte Paris Street, Rainy Day.

Me paré frente a un Pissarro muy sorprendente por su puntillismo tardío , Paris bajo la lluvia , pintado desde lo alto. Salí y el sol brillaba, el gran sol de invierno seco. Algo sin embargo no me gustó en la política del museo: quería ver la sala de los surrealistas, y los tres guardias a quien pregunté me dijeron que no sabían nada de pintura, que eran puros agentes de seguridad. Entiendo que después del robo de las joyas del Louvre debe haber seguridad, pero no sería demás que conocieran un poco el lugar en que trabajan y tuvieran siquiera unas horas de formación básica al arte, como los guardias de antaño (o tempora, o mores). Se lo dije a los de la recepción pero creo que solo fingieron escucharme. Igual, aprendí que la sala de los surrealistas estaba cerrada temporalmente por obras.

Saludos amigos, espero volver en febrero a mi querido ex D.F.

 

Lazos entre entre naturaleza, historia y memoria: Paisajes bajo sospecha.

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Texto de Dominique Legrand para la exposición Paisajes bajo sospecha.

Al estudiar las imágenes y las presentaciones, quiero recalcar en todos estos jóvenes creadores la presencia de la emoción, que surge de la diferencia entre lo que uno sabe —el estado de los paisajes, a la vez lugares de belleza y lugares donde pasa la historia humana— y lo que uno siente, lo que uno quiere, lo que uno teme. Se pasa de uno al otro por la foto, la metamorfosis, la transformación de los objetos.

El modo de confrontarse con lo real me parece ser el desajuste intuitivo, la brecha. Dar un paso a un lado abre de manera subrepticia las puertas de lo íntimo. Al desplazar el foco, al enfrentarse con lo extraño, se establece la duda que invita a cuestionarse.

En nuestra época antropocena, en la que parece que el hombre domina totalmente la naturaleza, los artistas cubanos dan cuenta, sin ilusión ni voluntad pedagógica, de esa terrible verdad: la naturaleza hoy se transforma más rápidamente que nosotros. Antaño objeto de contemplación, reveladora de belleza, manifestación de Dios, es ahora un ovni desconocido, terrible o irreconocible, que a menudo se asemeja a una ficción que se puede entender o no.

El desajuste se manifiesta en la pasión, la ironía, el desliz que quizás permite dar cuenta de algo de lo que está pasando.
Los artistas desvelan las conexiones, los lazos sensitivos entre naturaleza, historia y memoria.

Javier Barreiro sobresalto.

Una decoración que escapa de la realidad, un personaje borroso sobre una llanta nítida, un paisaje con casas aparente rotas y rocas amenazadoras al fondo que contrastan con un agua insolentemente azul, un especie de hoyo de búnker a la izquierda, donde da la luz que alumbra también las piernas del chico – no se le ve la cabeza- .

Esta obra es un sobresalto, con la idea ancestral de estar en vilo, como suspendido, entre la tranquilidad y la amenaza. Lo que prevalece, al captar el artista este instante, es el juego, la creación de algo a pesar de todo.

Nantes, ciudad surrealista.

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¿Se acuerdan de Zeus, el caballo mecánico que galopaba sobre el río Sena durante la ceremonia delos los juegos olímpicos de Paris? En los últimos días de Septiembre, regresó , tal Ulises en Itaca, a la ciudad de Nantes donde fue imaginado y concebido por el taller Balam, una agencia de design local. Eso forma parte de un tour de Francia en el que visitó Rouen , el Mont Saint Michel, antes de volver a la capital francesa. Aquí se presentó al público en el Paseo Cambronne , sobre el mismo catamaran en el que navegó sobre el Sena.

En en centro del paseo está la estatua de Cambronne, el general de Napoleón oriundo de Nantes, famoso por haber dirigido la famosa palabra: ¡Merde! a los ingleses durante la batalla de Waterloo, según Víctor Hugo en Los Miserables. La gente francesa refinada que no quiere pronunciar esta palabra dice: Le mot (la palabra) de Cambronne… En un rincón de este paseo me intrigó una estatua de una niña tratando de subirse a un pedestal vacío. Se llama transgresión y no encontré el nombre del autor.  Sospeché, por el humor y la estética, que se trataba de Philippe Ramette, el que hizo el Paso hacia el lado (pas de côté) en una plaza céntrica de aquí. Con esto les van las fotos de Zeus, de la niña y del señor enigmáticos, como sorpresas de Nantes ¡la ciudad atlántica y surrealista!

Los ojos de Mona.Novela de Thomas Schlesser

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Se trata de Los ojos de Mona una novela de Thomas Schlesser editada por Lumen.

He aquí un fenómeno editorial, traducido en más de 30 países, y al mismo tiempo un libro erudito , conmovedor y apasionante, una novela de aprendizaje que nos hace descubrir 52 obras de arte a través de los ojos de Mona, parisina de 10 años, y de su abuelo.

La niña podría muy pronto perder la vista y su abuelo decide llevarla cada miércoles durante un año a ver una obra maestra en los museos del Louvre, de Orsay y el Centro Pompidou. Si se vuelve ciega, crecerá con toda esta belleza.

Ambos contemplan una obra, la niña hace una pregunta y el abuelo contesta. La escritura es fluida, es aspecto pedagógico no es para nada pesado. Cada obra se presenta en un pequeño capítulo y lleva una enseñanza que corresponde a su contexto generalmente histórico o social: la mujer bohemia de Franz Hals muestra que cada persona merece ser retratada, no solo los ricos y los príncipes. En el Concierto campestre de Tiziano, el abuelo sugiere que las dos mujeres desnudas son más bien lo que los dos hombres vestidos imaginan , etc..

Varios pintores se relacionan con el drama de Mona: Goya era sordo; las manos de Poussin temblaban; Frida Kahlo estaba destrozada físicamente… Hay obras de resiliencia en Louise Bourgeois y Picasso, evocación del milagro en Philippe de Champaigne cuando pinta a su hija paralizada.

La mirada que adopta Schlesser no es la de un profesor sino la del público al principio ingenuo que se da unos minutos para estudiar una obra y va aprendiendo poco a poco. Él cita a Panofski que está en esta misma corriente, y le podemos agregar el libro de Daniel Arasse con Él detalle (Abada editores).

Las fotos de las 52 obras aparecen en la carátula del libro.

Animales extraños en El cementerio de la Misericordia.

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Nantes Francia.

 

Animales extraños en El cementerio de la Misericordia. Nantes Francia.

Cuando estudiaba en Paris,  iba a menudo al cementerio del Père Lachaise para encontrar un poco de paz y de vegetación y descansar junto a las tumbas de Molière, Oscar Wilde o Jim Morrison.

Aqui  en Nantes,en la parte más antigua del cementerio de la miséricorde el escultor Pascal Convert realizó ,en el el marco de los eventos del viaje a Nantes en   2022 ,una exposición permanente en medio de las tumbas( la única en un cementerio público en Francia) . Se titula Miroir des temps, o sea Espejo de los tiempos.

En una muy conmovedora hibridación de la naturaleza y la muerte aparecen bajo lozas de vidrio unos ciervos, unas gamas evanescentes y algo espectrales que nos miran y parecen estar a punto de desaparecer. En este memento morí , son a la vez la expresión del surgimiento de la vida y de su fugacidad. Les quise compartir esas fotos

Película de Pascal Convert sobre su obra

En el jardín del cementerio, Pascal Convert, Le Voyage à Nantes 2022.

 

Exposición EN SILENCIO

 

Por otra parte, en Le lieu Unique (El lugar único), el gran espacio multicultural de la ciudad, me impresionó la Expo In Silentio, de la tejedora Jeanne Vicerial y la filósofa Claire Marin. Entre poemas, tejidos y unos hilos traslúcidos aparecen múltiples figuras de pie o acostadas que pueden ser mujeres, varones, insectos, robots, orquídeas o una mezcla de todo. Los cuerpos inmóviles están como a punto de moverse, lo hierático se confunde a menudo con lo sensual, lo prohibido empieza a fluir como en una novela del marqués de Sade o de Sacher -Masoch, estamos en un universo que nos deja intranquilo.