Nunca lo había notado hasta que hace mucho tiempo uno de mis compañeros de la prepa dijo que éramos un número más en este mundo capitalista, aun para la UNAM una institución con esencia comunista; por duro que parezca es la realidad, somos un número más para el sistema, llámese estado, gobierno, país y/o escuela. Cuando pienso esto surgen los porqués. A pesar, de que sea algo muy frío y muy externo la identificación (el número) es el instrumento que nos da vida no sólo ante el “Estado”, sino ante el mundo entero y nos volvemos un plástico, que cuando no es presentado en el momento que se requiere no se puede verificar que somos nosotros.

En el caso del INE para poder conseguir trabajo y otras identificaciones como el pasaporte y la licencia de conducir, incluso, para poder hacer tramites. En el caso de la credencial de la universidad es mucho más valido, saber el numero de cuenta, que llevar el plástico. ¿Cómo es que este número nos representa? Según la IA en la UNAM se asigna el numero de cuenta a cada estudiante al ingresar, ya sea a la Escuela Nacional Preparatoria, ya sea al Colegio de Ciencia y Humanidades o la universidad en cualquiera de sus campus. Esta, la credencial, se utiliza para realizar tramites escolares inscripciones, acceder a la biblioteca, RIU y servicios digitales durante toda la trayectoria académica. Se supone que el número: el primer número significa el grado al que entras: un tres es bachillerato, el cuatro la licenciatura, el cinco posgrado… los dos siguientes el año, por ejemplo (07) año escolar 2007. Para muchos otros este número es sentimiento y orgullo.

La credencial de elector cuenta con dos números principales el CURP, el número que el Estado te da al nacer y el otro es la clave de elector, nuestro boleto a la democracia. Las primeras cuatro de la CURP son apellido paterno, apellido materno y nombre; los siguientes seis son la fecha de nacimiento en el formato AA (año), MM (mes), DD (día); género (H/M), entidad de nacimiento, consonantes internas de los apellidos y nombre (s) y un dígito verificador. En cuento a la clave electoral dos letras del primer apellido, las otras dos del segundo apellido y las ultimas dos del primer nombre, fecha de nacimiento empezando por el año y acabando por el día de nacimiento, numero de identidad federativa, letra de genero y tres números de verificador.

Lo peor de las credenciales de la universidad es la fotografía, resulta que siempre uno sale feo en ellas, recuerdo que una de mis amigas ponía una estampa en la foto de su credencial. No es como en el INE (la credencial para identificarse en México) que uno sale más decente. Regularmente si no se puede salir guapo en las fotos, mucha gente antes usaba photoshop, algún que otro filtro que no te cambia totalmente como muchos de los de ahora; en estos tiempos hasta podemos parece que nos hemos intervenido quirúrgicamente, sin que se noten los filtros. Aunque en las credenciales oficiales nunca salgamos guapos, aunque lo seamos.
Por frío que pueda parecer y deshumanizador que sea ser un número más para el “Estado”, pues es lo que nos define, lo que nos da identidad, incluso, esos números se componen de nuestra misma esencia como apellidos, nombres o fecha de nacimiento, lugar de nacimiento y género. De hecho ahora estoy a la espera que me asignen un número más, de que los sínodales aprueben mi tesis y pasar al siguiente nivel, me den una cédula profesional, sin la cual es un poco difícil, no imposible, conseguir trabajo.
Escribo esto esperando mi siguiente número.
