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Pilar Jiménez Trejo

Claudia Robles-Gil presenta su exposición Homecoming obras de una mexicana viajera para preservar la memoria.

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En una docena de lienzos Claudia Robles-Gil captura momentos en torno a la naturaleza, la convivencia familiar y social alrededor del mundo. Se trata de obras concebidas desde una experiencia biográfica que refleja la visión de una artista plena de sensibilidad, misticismo y memoria.

Pintura en la que retrata a su madre, a su abuela durante y ella en un viaje a Marruecos. Tres generaciones reunidas alrededor de una mesa que une el vínculo, la memoria y el viaje.

Homecoming es la primera exposición individual en nuestro país de esta viajera nacida en México: Claudia Robles-Gil, que reúne en esta muestra aproximadamente una docena de óleos sobre tela realizados casi todos durante los últimos dos años, en los que la artista captura momentos específicos en torno a la naturaleza y la convivencia familiar y social alrededor del mundo, concebidas desde una experiencia intensamente biográfica y expresiva que refleja la singular práctica y visión estética de una artista plena de sensibilidad, misticismo y memoria.

La muestra, que se trata de su primera individual en México, es presentada por la galería Picci Fine Arts y será inaugurada el jueves 25 de septiembre a partir de las 19:00 horas en Alpes 700A, Lomas de Chapultepec, Ciudad de México, con la presencia de la artista.

Lo que veremos en estas obras son momentos electrizantes de un festival de techno y el mar; tres generaciones reunidas alrededor de una mesa en una pintura que retrata a ella, a su madre y a su abuela durante un viaje a Marruecos; escenas pacíficas de la naturaleza o en una ciudad, en soledad o en compañía en lugares como Bali, Sri Lanka, Puerto Escondido, India … vínculos de la memoria y la oportunidad de estar, y el ritual que es compartir el mundo.

En una entrevista realizada para esta exposición la joven artista ha dicho que “cada obra –que veremos— es inevitablemente autobiográfica, aunque no siempre seas consciente, siempre hay una razón por la que pintas algo. Mis cuadros son espejos: me exploro a mí misma a través de otros sujetos, paisajes o escenas”. Y sobre el color en sus obra abunda: “se trata de un caleidoscopio de pigmentos y también de una herramienta de autoconocimiento”.

 

Claudia Robles-Gil es una artista visual que utiliza colores vibrantes, casi eléctricos para representar la naturaleza, la cultura y la conexión del humano, inspirada en su identidad bicultural entre México y Estados Unidos. Cursó la licenciatura en Psicología en Tufts University (2018), y estudió en la School of the Museum of Fine Arts, Boston; hasta hace poco radicaba en Nueva York, donde realizó exposiciones individuales y colectivas.

“Mi herencia mexicana me ha inculcado una profunda reverencia por la naturaleza y una fluidez instintiva en el lenguaje del color. Mi obra es un reflejo de esta herencia: todo lo que plasmo en el lienzo es vibrante, profundamente impregnado de color, que evoca el espíritu alegre de México y su cercanía con la tierra. Ahora mi trabajo me invita a sumergirme por completo en el  espíritu ancestral y contemporáneo de México a través de mis experiencias directas, aportando un nuevo significado a mi trabajo y al hacerlo, me entusiasma comprender mejor quién soy, de dónde vengo y hacia dónde voy”, comentó la joven artista a la revista British Vogue.

En Homecoming, Claudia Robles-Gil propone un viaje pictórico que recorre diversos lugares del mundo para regresar de algún modo a casa. Sus obras, vibrantes y sensibles, revelan cómo, aun cuando los escenarios pertenecen a geografías lejanas, en cada pintura se encuentra un rastro de su país. La artista sugiere que el hogar no es únicamente un lugar físico, sino una presencia interior, una memoria que siempre nos acompaña.

Caracterizadas por una paleta intensa y arriesgada, las pinturas de Robles-Gil se alejan de las normas tradicionales y nos muestra mares púrpuras y cielos anaranjados que se transforman en una experiencia visual como una evocación emocional en la que se enfrenta memoria y presente. El resultado es un lenguaje pictórico que traduce sensaciones más que apariencias, llevando al espectador a un territorio donde el color expresa cómo se vive y cómo se siente, más allá de cómo se ve.

Para esta joven creadora presentar esta individual en México es profundamente simbólico. “Es decir: aquí estoy, soy una artista mexicana y esta es mi voz.”

Claudia Robles-Gil nació en la Ciudad de México (1995) vivió y estudió en Nueva York, Estados Unidos. En 2024 presentó su primera exposición individual Learning How to See (2024) en Artishouse NYC, Nueva York. Su obra también ha formado parte de exposiciones colectivas en espacios como High Line Nine Galleries (Chelsea, Nueva York), Brooklyn Waterfront Artists Coalition (Brooklyn, Nueva York), así como en exhibiciones digitales organizadas por Arts to Hearts Project y Visionary Art Collective. Además, participó en el Fay Chandler Emerging Artists Exhibition en Boston City Hall (2020) y en la Emerging Artists Exhibition de la Kathryn Schultz Gallery en Cambridge (2018).

Homecoming de Claudia Robles-Gil se inaugura el jueves 25 de septiembre a partir de las 19 horas en Picci Fine Arts, Alpes 700A, Ciudad de México, y permanecerá abierta al público durante tres semanas en el horario habitual de la galería.

FILAH suma al Festival de Industrias Creativas y Culturales con homenaje a Juan Pascoe y más de 400 actividades.

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  • El Festival de Industrias Creativas y Culturales, FICC, será una plataforma entre creadores, gestores y espectadores como memoria histórica y cultural de México, y forma parte de la 36ª Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH) que se llevará del 18 al 28 de septiembre en el Museo Nacional de Antropología.
  • La FILAH y el FICC ofrecerán más de 400 actividades gratuitas, y esta colaboración forma parte de las acciones que la Fundación Carmen Toscano IAP impulsa en su 33 aniversario. En esta emisión los invitados de honor serán Costa de Marfil y Tabasco y reunirá más de cien sellos editoriales nacionales e internacionales.

El Festival de Industrias Creativas y Culturales (FICC) se celebrará por primera vez dentro de la Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH), del 18 al 28 de septiembre del 2025 en el Museo Nacional de Antropología. Será una plataforma de encuentro, impulso, creatividad y memoria de artistas, artesanos, emprendedores, promotores y gestores culturales para la preservación de la memoria histórica y cultural de México, como motor económico de transformación social y desarrollo comunitario; todo esto con la consigna de que “industria cultural es sinónimo de industria productiva”.

El FICC, debuta en el marco de la 36ª FILAH, a través de conferencias, presentaciones de libros, cine, conciertos, exposiciones, talleres, muestras gastronómicas y actividades de recaudación en las que, creadores, promotores, iniciativa privada y público se unirán para seguir adentrándose en la diversidad de culturas de nuestro país. El Festival de Industrias Creativas y Culturales germina como parte de las actividades que la Fundación Carmen Toscano IAP impulsa en su 33 aniversario.

La FILAH es el evento de divulgación de la cultura y la ciencia más importante en América Latina en el ámbito de las disciplinas que conforman el campo de acción del INAH: antropología, historia, arqueología, paleontología, etnología, etnohistoria, lingüística, museología, restauración, arquitectura, divulgación, conservación y gestión del patrimonio cultural, y este año la feria, que reunirá más de cien sellos editoriales nacionales e internacionales, tendrá como eje temático los derechos y la diversidad cultural para reflexionar “sobre el reconocimiento de nuestra condición pluricultural multiétnica.

Organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la FILAH contará con Costa de Marfil y Tabasco como invitados de honor, y sumará la participación especial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). En esta edición ofrecerá 191 presentaciones editoriales, 78 talleres, 50 muestras artísticas, 11 foros académicos, siete exposiciones, cuatro homenajes y seis reconocimientos, con lo que se ofrecerán más de 400 actividades académicas, artísticas y culturales.

La participación del FICC llevará a esta FILA 36 un puñado de actividades que son ejemplo de la gran diversidad, seriedad y arduo trabajo con el que han construido nuestra identidad los creadores que nos representan. Teniendo como escenario al icónico ‘Paraguas’ del Museo Nacional de Antropología, la institución, que este año fue condecorado con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia, por ser un “espacio de reflexión sobre la herencia indígena de la nación mexicana (…) un referente global en el estudio de la humanidad”, estas son algunas de las actividades que han preparado:

La corona de la concordia será la entrega  del “Premio Una Vida Dedicada a la Promoción Cultural“ que en esta primera edición otorgará al destacado tipógrafo, impresor, escritor, investigador, promotor cultural de las letras y la música, Juan Pascoe, por su dedicación al rescatar, reconstruir y transmitir el patrimonio inmaterial sonoro de nuestra identidad colectiva, música afromexicana conocida como Huapango o Jarana. La ceremonia tendrá lugar el 23 de septiembre a las 12:00 horas en el auditorio Jaime Torres Bodet con la participación del premiado y Juan Manuel Herrera, Alejandra Moreno Toscano, Antonio García de León, José María Chema Espinasa, Francisco Pancho Segovia, Javier Ramírez y Mono Blanco. Un reconocimiento que entregará la Fundación Carmen Toscano y que ha sido cuidadosamente elaborado con la colaboración el gran diseñador Luis Almeida.

Ese mismo día se inaugurará la exposición “Juan Pascoe / Taller Martín Pescador” una reunión de libros construidos por las manos de Juan Pascoe, bajo la curaduría de Baltazar Brito y Juan Manuel Herrera, que estará en la Biblioteca del Museo Nacional de Antropología y permanecerá abierta al público hasta el 31 de octubre. La tarde seguirá con un concierto del Grupo Mono Blanco en el Foro Artístico, invitando a todos a bailar, sin duda, con una de las más sorprendentes agrupaciones mexicanas que interpretan el son jarocho y que han conquistado a México y el mundo con su virtuosismo.

Ante un público de más de 150 mil asistentes durante once días, el FICC arranca sus actividades el jueves 18 de septiembre a las 16:00 horas con la conferencia “El papel del papel, el origen del origen” a cargo del doctor Baltazar Brito Guadarrama en el Auditorio Tláloc, el director de la Biblioteca del Museo de Antropología y especialista en códices, quien nos mostrará su sabiduría y por qué se ha logrado convertir en influencer de Historia y curiosidades mesoamericanas en Instagram, donde tiene más de 27,000 seguidores y sus videos acumulan hasta 3000 vistas.

El sábado 20 de septiembre a las  16 horas tendrá lugar la presentación editorial: La función social de la historia de Enrique Florescano (reedición) en la  carpa 1, con la participación de Antonio García de León, Rodrigo Martínez Baracs, Juan Ortiz Escamilla, Virginia García Acosta. El Lunes 22 de septiembre a las 16 se proyectará la cinta Memorias de un mexicano, en el Auditorio Sahagún, con comentarios a cargo de Salvador Rueda, Miguel Ángel Berúmen y John Mraz.

En este homenaje al papel el FICC también ofrecerá cuatro talleres y conferencias sobre el papel. La primera será el lunes 22 de septiembre, sobre el Papel Amate, nada menos que el material artesanal mesoamericano, soporte principal para la elaboración de códices prehispánicos, impartida por Fausto Santos Rojas, quien ha continuado el legado que aprendió de su padre: El papel amate de San Pablito. Otra en torno a los Alebrijes realizados con cartonería a cargo de David Linares, destacado artesano mexicano, miembro de la Dinastía Linares, originario de Xochimilco y quien ha llevado la magia de los alebrijes al mundo. El miércoles 24 a las 12 horas tocará el turno al Papel Picado impartido por Yuriria Independencia Torres Alfaro especializada en la elaboración de papel picado con técnicas tradicionales, su padre, Alberto Torres, fundó el taller hace más de 35 años. Ese mismo día a las cinco de la tarde, se impartirá el taller: Elaboración de papel de la cuenca de Pátzcuaro, a cargo de Estaban Silva, un papel exótico que se hace de la planta de lirio acuático, y el papel de maíz, a base de la hoja y caña de maíz, que como el de lirio es una invención artesanal.  Ese día cierra con un concierto del Grupo Tribu en el Foro Artístico a las 19 horas. También habrán algunas reuniones entre los miembros del Parlamento de Naciones Originarias (PARNAO) que tendrán lugar el martes 23 y miércoles 24 de septiembre en la Biblioteca del Museo de Antropología.

Más de una veintena de actividades ha preparado el FICC en conexión con comunidades artesanas, creadoras y académicas en uno de los recintos más emblemático y de profundo valor simbólico para nuestro país y el mundo: el Museo Nacional de Antropología, condecorado este año con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia, por ser un “espacio de reflexión sobre la herencia indígena de la nación mexicana […] un referente global en el estudio de la humanidad”.

La Fundación Carmen Toscano IAP tiene como objetivos, desde hace 33 años, apoyar a las artes escénicas y cinematográficas, la innovación en ciencia y tecnológica, así como las letras y las artesanías. Su labor rinde homenaje a Carmen Toscano, pionera del cine documental mexicano y autora de la emblemática película Memorias de un mexicano –que será proyectada en el FICCun rescate de las imágenes de su padre Salvador Toscano. A lo largo de su trayectoria, la Fundación ha impulsado proyectos que fortalecen la memoria audiovisual del país, ha fomentado el reconocimiento de creadores de la cultura, como la Medalla Salvador Toscano al Mérito Cinematográfico o el Premio Latinoamericano de Poesía Joven Diana Moreno Toscano, que en su edición de este año se abrió a todo el continente americano y contó con la participación de una docena de países, desde Estados Unidos hasta la Patagonia.

José Luis Bustamante 50 años de trayectoria de pintura abstracta connotada de simbolismos.

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El pintor mexicano José Luis Bustamante celebra 50 años de trayectoria dedicado al arte abstracto donde desde sus inicios ha incorporado la connotación de símbolos como el viento, el fuego, el silencio, la escritura, la divinidad o el cosmos, iconografías inherentes a su lenguaje.

“No le encuentro sentido a tirar manchas nada más, la pintura tiene que tener un lenguaje, una profundidad, una comunicación. Si voy a meter una mancha, esa mancha tiene que decir algo, un signo, un tema, un simbolismo”, dice.

En su exposición que presentará en la Fundación Sebastian a partir de este viernes 5 de septiembre reunirá cuatro series que ha titulado “Miradas del agua”, “Poemas del viento”, “Paisajes de los dioses del sol” y “Lecturas de la tierra” para mostrar la manera en la que desde hace 50 años ha trabajado, y donde el espectador podrá ver temas, colores, formas, simbolismos en los que profundiza, emerge y vuelve a adentrarse.

“Al realizar un proceso pictórico nace una serie, se hace profundo y puedo dedicarle 20 o 30 pinturas, pero puedo salir de ese tema, ir a otro, y entrar de nuevo. Así es mi trabajo, digamos que trabajó en círculo, entró a una serie, luego voy a otra, pero vuelvo y voy enriqueciéndola a través del tiempo. Trato siempre de integrarle cierta

poesía a mi pintura, en eso se basó los títulos, hay una fusión entre la obra y su nombre. No es forzosamente que tenga que recurrir a un poeta, aunque algunas veces hago collages y mezclo poemas de Federico García Lorca o Miguel Hernández y encima pinto tomando en cuenta ciertos fragmentos de la poesía”, cuenta.

Hay que mirar de frente cada obra de Bustamante para ver lo nos propone de manera sutil en sus formas reconocibles, se puede leer en ellas el fuego y las cenizas, lo lejano y lo inmediato, las lecturas y el paisaje, la luz y el agua, el viento y el tiempo, la fuerza y la sutileza.

“No es algo que diga yo, lo han expresado muchos críticos, incluso Leo Rosshandle, escribió sobre mi que: son pocos los artistas que logran unir símbolo y abstracción. Muchos pintores hacen una pintura abstracta, le ponen un título que no hace hablar al tema de la pintura. Lo que yo he hecho es darle un sentido a la pintura abstracta, le he dado un simbolismo, incluso en algunas series hay un paisajismo. Por ejemplo, en la serie de “Los paisajes del sol” hay todo una connotación de simbolismos, de la tierra, del fuego, o en “Pinturas del silencio” hay un signo, una iconografía”, añade.

Bustamante busca conscientemente una comunicación directa con el espectador, un diálogo. Recuerda una exposición que presentó en Nueva York  en 2017 a donde llegó una mujer que le dijo qué quería ver cómo se pintaba el aire “y esa mujer recorrió la exposición y lloró, porque sintió realmente el aire, la brisa, el sentido del espacio, y eso me ha pasado muchas veces, hay una comunicación profunda, yo creo que la pintura tiene que hablar, como cuándo se dice un poema, deben producir al mirarlas una satisfacción plena”.

La luz es otra característica de su pintura, él dice que es como su firma: “siempre vas a ver el golpazo de luz en todos mis cuadros, independientemente del tema”.

Nacido en la Ciudad de México en 1955, estudió en la Escuela Nacional de Artes plásticas San Carlos (UNAM); radicó en Santo Domingo, República Dominicana, por casi una década, y en ese país donde la luz es realmente es exuberante “es un sol que nunca se apaga”, ese brillo también atrajo su atención. Pero la luz viene desde sus andanzas en la pintura desde joven cuando conoció la obra del pintor inglés William Turner. “Le he dado un significado a la luz, que no se trata de poner el blanco por el blanco, porque todos los colores son luz, pero en este caso el color blanco, para mi significa muchas cosas, es la profundidad entre la sombra y la luz, la vida y la muerte”.

Por eso en su trabajo ha insistido en cubrir el lienzo con hoja de oro o de plata para usarlo como trasfondo recubierto con rojos, azules, blancos, amarillos, ocres…

“En la época del Renacimiento trabajaban el gris, lo aplicaban como base, como color óptico; y en el periodo barroco uno de los que más lo trabajaron fue Diego Velázquez. Conociendo esto, pensé que todavía podría haber mucha más potencialidad al poner la laminilla de plata en el lienzo que es mucho más luminosa, la luz sería más profunda a través de los colores, y sí, realmente se trasluce a través de los colores que voy aplicando, la voy analizando, la voy dejando, la voy disfrutando, le voy dando un lenguaje también a esa técnica, porque aprovecho para darle acabados en el caso donde la dejo ver, le doy acabados de desgaste, de tiempo, porque para mi también en mi pintura el tiempo es muy importante, signos desgastados, escurriendo como signos antiguos, viejos, como costras del tiempo, así son mis pastas”.

Para este pintor abstracto la paleta de colores también está plena de simbolismos: “A cada serie le doy un sentido con el color, es un color que hay que analizar, porque el color es un lenguaje y tiene un simbolismo innegablemente. Por ejemplo, para las religiones el color tiene una connotación y un simbolismo diferente. Sabemos que para la religión católica el morado y el violeta tienen una representación, para una fecha los sacerdotes visten una túnica morada, para otra una blanca. Para los prehispánicos el rojo era la muerte, el blanco la pureza, el morado un color sagrado, el púrpura nada más lo usaban los sacerdotes, los dioses y los altos rangos militares. El negro casi siempre es luto, muerte. El verde era un color importantísimo para los prehispánicos, de allí viene el color jade y el jade era sagrado, más que el oro. El color tiene un simbolismo religioso extraordinario. A cada tema le doy el color adecuado. En la serie que presentaré ahora en la Fundación Sebastian, “Miradas del agua”, el azul predomina y hay una conjugación de azules, violetas, verdosos, una gama intensa de azules, muchas degradaciones, muchas transparencias”.

Este también reconocido grabador, trabajó como ayudante de Vlady en los grandes murales de la Biblioteca Lerdo de Tejada, un maestro del que aprendió muchas técnicas del renacimiento, flamencas, venecianas, que ha retomado para su trabajo. Bustamante es un artista reconocido en México y el extranjero, recibió en 2007 una  de las becas más prestigiadas en los Estados Unidos, la Pollock-Krasner, la cual se dedica generalmente al arte abstracto. Actualmente vive y tiene su taller en Tepoztlán, Morelos.

La exposición: José Luis Bustamante 50 años de trayectoria, que reúne 26 obras, incluido el cuadro de gran formato Sitio sagrado (2.90 x 4.70  m) que realizó para la colección Soledad de la Fundación Sebastian, podrá visitarse, hasta el 27 de septiembre de 2025 en Av. Patriotismo 304, San Pedro de los Pinos, Ciudad de México.

“Locomocionales” una exposición de Alberto Castro Leñero

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El artista presenta una serie de figuras “despojadas de todo lo accesorio”, esenciales y conectadas por un mismo signo.

Locomocionales  es una reflexión visual sobre la condición humana, donde cada figura locomocional parece formar parte de una misma humanidad arraigada en la existencia, sostenida por la fuerza del trazo y el color.

La Galería Yuri López Kullins, con sedes en Ciudad de México y Madrid, España, reafirma su compromiso con la difusión de artistas de gran relevancia y calidad. La obra de Alberto Castro Leñero, también presente en la sede madrileña, se suma así al selecto conjunto de creadores promovidos por la galería.

Alberto Castro Leñero es un artista mexicano y figura clave en la plástica contemporánea, ha desarrollado una sólida trayectoria que abarca pintura, escultura, gráfica y obra pública, con exhibiciones en México, Estados Unidos, Europa y Asia. Y a partir de este viernes 15 de agosto se presenta su exposición “Locomocionales» en la Galería Yuri López Kullins, reconocida internacionalmente por su labor en la promoción del arte contemporáneo, se trata de obra reciente del artista mexicano.

Su trabajo se distingue por una exploración constante de la figura humana, el lenguaje plástico y la construcción de universos visuales que dialogan entre la abstracción y la figuración, siempre con un trazo decidido y una profunda carga poética.

En Locomocionales, el artista presenta una serie de figuras “despojadas de todo lo accesorio”, esenciales y conectadas por un mismo signo. No se trata de representaciones perfectas ni sometidas a cánones tradicionales de belleza; más bien, son presencias que, como escribe el crítico Félix San Vicente, poseen “una inefable actitud, un querer poder existir o dejar de hacerlo” y que invitan al espectador a situarse en un tiempo que es a la vez el ayer y el hoy del ser humano.

La muestra es una reflexión visual sobre la condición humana, donde cada figura locomocional parece formar parte de una misma humanidad arraigada en la existencia, más allá del pasado o el futuro, sostenida por la fuerza del trazo y el color.

La Galería Yuri López Kullins, con sedes en Ciudad de México y Madrid, España, reafirma con esta exposición su compromiso con la difusión de artistas de gran relevancia y calidad. La obra de Alberto Castro Leñero, también presente en la sede madrileña, se suma así al selecto conjunto de creadores promovidos por la galería, distinguida en varias ocasiones por organismos internacionales por su aportación al arte contemporáneo.

La muestra Locomocionales estará el mes de septiembre en la Galería Yuri López Kullins localizada en Avenida Insurgentes Sur 4342, al sur de la Ciudad de México, para visitarla se puede escribir a info@yurilopezkullins.com o consultar su página web https://yurilopezkullins.com/

El arte de la litografía de la Buena Impresión llega al IAGO.

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Con la exposición Piedra e Imagen, compuesta por una selección de obras de los primeros seis años del taller de litografía, La Buena Impresión llega al Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) este  25 de julio, tras una trayectoria de trabajo que los ha llevado a trabajar en diversas regiones de Oaxaca; a exponer en Francia; en la Ciudad de México; o a incidir en la recuperación del arte del grabado en países como Camboya o Tailandia, gracias al trabajo de los fundadores de esta asociación civil, sin fines de lucro, iniciada por Fernando Aceves Humana, Francisco Castro Leñero, Dr. Lakra, Daniel Barraza Ortiz, junto a María de la Paz Miranda y Guillermo Orduña.

“La muestra ofrece una retrospectiva de los primeros seis años del taller, con alrededor de 60 piezas realizadas por artistas establecidos para mostrar el nivel de excelencia al que hemos llegado en el taller y la litografía. Cada artista aporta una visión, su concepto y una manera de ser. Es como un compendio de inteligencias, con la calidad de excelencia que tienen las litografías», dice Fernando Aceves Humana.

La Buena Impresión ha formado a artistas, impresores y estudiantes en el arte de la litografía; el taller es un espacio de intercambio y aprendizaje, donde la educación artística es el vehículo para el cambio social. El reconocimiento nace de la fundación del Colectivo Tequio que se formó en 2010, y su trabajo y reconocimiento ya es internacional.

Fundada en 2019 en la ciudad de Oaxaca, para fomentar la cultura y el desarrollo de pueblos y comunidades indígenas y rurales a través de educación artística, ha formado alumnos como artistas, impresores y maestros comunitarios. Sus objetivos parten de reconocer a las artes gráficas como un campo de desarrollo profesional con un fuerte impacto en la transformación social y cultural de la juventud y comunidades. La asociación cuenta con un taller de impresión litográfica especializada y mantiene una galería y residencia permanente de artistas, así como un aula de formación que permiten el desarrollo de programas de trabajo. Su meta ha sido fomentar la excelencia en las artes gráficas, impulsando el desarrollo artístico, educativo, cultural y social, tanto a nivel regional, nacional y global.

Sus inicios están en el Colectivo Tequio (palabra que en México se conoce como la faena o trabajo colectivo no remunerado que todo vecino de un pueblo debe a su comunidad)que se formó entre 2009 y 2011, de la mano de los artistas Francisco Castro Leñero, Daniel Barraza Ortiz, Dr. Lakra, Nicolás Guzmán e Iraís Esparza y creando acuerdos con Royal University of Fine Arts en Camboya con la intención de ayudar a recuperar los niveles académicos perdidos tras las guerras civiles y el genocidio. El colectivo gestionó la donación de materiales y herramientas para el grabado en metal incluida una prensa profesional de grabado y su traslado a Camboya gracias a las aportaciones de sus propios integrantes por medio de un trueque de sus propias obras. Se financió la compra de una prensa litográfica y piedras de mármol con el objetivo de re introducir esa técnica en Camboya, donde también se impartieron cursos de grabado en metal, dibujo e historia del arte por parte de Saúl Villa y Fernando Aceves. Entre otros intercambios Tequio la buena impresión participó en el acuerdo y firma del Memorándum de Mutuo Entendimiento entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia INAH y la Autoridad Nacional APSARA de Camboya para futuros intercambios académicos y de investigación en materia de arqueología y artes visuales.

El taller La Buena Impresión, creado como una iniciativa para el desarrollo de la litografía en México, fue seleccionado entre más de dos mil participantes para la donación de una prensa Litográfica VOIRIN de 1909 por parte de Julie Gerbaud y Patrick Devreux, ex profesor de litografía de la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes en París, su traslado desde Francia fue cubierto por los integrantes del colectivo, por la Fundación Salon de Mai de Francia y por un trueque por obra con ITrans, Transportadora Mexicana. Gracias proyectos culturales con BBVA nació y su vocación educativa en comunidades rurales, mediante su programa de formación de impresores y maestros comunitarios con prensas móviles, continuó un trabajo que reforzó con el apoyo de coinversiones del FONCA, y el programa de la buena impresión benefició entonces a más de a 300 estudiantes en las 7 regiones de Oaxaca.

El artista Jean Pierre Tanguy, ex profesor de la escuela  Nacional superior de Bellas Artes en Paris  y Jurado del salón de otoño de la Biennale internationale de la Gravure de Sarcelles en 2023, incitó a la Buena Impresión para participar como co-curadora esa Bienal internacional.  La buena impresión colaboró también en la convocatoria y el traslado de las obras de los 20 artistas seleccionados ya que que México fue el país invitado. El Jurado de la bienal de Sarcelles otorgó el primer premio de la ciudad de Sarcelles a Fernando Aceves Humana, quien lo donó a los proyectos de La buena impresión.

“Cuando pensamos en México, nos vienen a la mente estereotipos: música, mariachis, tequila, tacos y guacamole. También pensamos en los grandes artistas mexicanos como Diego Rivera y Frida Khalo, pero a menudo olvidamos a Rufino Tamayo y Francisco Toledo, dos artistas responsables del auge del grabado en México”, destacada un documento al anunciar a México como invitado de honor a la Biennale internationale de la Gravure de Sarcelles.

Fernando Aceves Humana (Ciudad de México, 1969) es un artista con una larga historia, en sus inicios como creador a principios del año 2000 tuvo una beca de excelencia artística y especialización de litografía en La Cité internationale des Arts; en 2007 coincidió con Jean-Pierre Tanguy en países del Sudeste Asiático como Laos, Tailandia y Camboya para introducir el arte del grabado en este último país con una ardua pasión y reconocido esfuerzo; desde 2019 formó del Colectivo Tequio: Taller la Buena impresión; en varias regiones de México ha registrado instantes de los hallazgos de las civilizaciones que nos precedieron trabajando con arqueólogos como Eduardo Matos Moctezuma, Leonardo López Luján, Raúl Barrera Rodríguez, Nelly Robles y Gullermo de Anda, durante excavaciones en el Templo Mayor y en regiones de Oaxaca o Yucatán, un trabajo que se registró en su exposición Ofrendas ocultas presentada en el marco de las celebraciones por los 80 años del Colegio Nacional.

Expresó que también es un homenaje a Francisco Castro Leñero, quien los ayudó a fundar el taller en Camboya y en Oaxaca, en una sede tan importante como es el IAGO. “Gracias a talleres como el nuestro, la litografía se mantiene vigente y sigue en experimentación con artistas contemporáneos. La Buena Impresión busca dignificar el oficio del impresor que tanto ha aportado al arte”.

En 2024 La Buena Impresión expuso en la Ciudad de México la muestra «Sobre Piedra y Papel» en el espacio Sin Galería, una cuidadosa selección de obras que destacaban tanto por su maestría técnica como por su contenido estético con la que celebra el compromiso, la excelencia artística y la preservación del oficio de la litografía. Cada pieza mostraba el resultado de un riguroso proceso en el que los artistas e impresores trabajaron juntos, respetando las técnicas tradicionales, pero aportando una visiones contemporáneas. Los temas explorados en las obras iban desde representaciones de la cultura y el paisaje hasta reflexiones abstractas y conceptuales.

María Miranda, directora del taller La Buena Impresión, contó que la muestra ofrecerá una compilación de las ediciones más destacadas del taller. “Hasta la fecha se han impreso aproximadamente ocho mil ejemplares litográficos, algo que ha sido bastante complejo y a la vez muy enriquecedor, porque han llegado artistas muy talentosos, emergentes y consolidados, así como profesionales que no se dedican por completo al arte, pero que provienen del diseño, la fotografía o el diseño textil”, aseguró.

A la fecha en el taller se han impartido 115 cursos de artes gráficas beneficiado a 1750 alumnos tanto en sus comunidades como en la sede del taller. Y se ha generando así un acervo con 287 ediciones .

El trabajo de La Buena Impresión con el reconocimiento llega ahora al prestigioso IAGO en la ciudad de Oaxaca, la inauguración de la Piedra e Imagen será el viernes 25 de julio a las 18 horas (ubicadas en calle Macedonio Alcalá 507, Ruta Independencia, Centro, Oaxaca de Juárez, Oaxaca), con una selección de los primeros 6 años de amistad y experiencias impresas.

En el texto de Sala para la muestra el escritor Pablo Soler Frost apunta:

En 2019, ciento noventa y tres años después que Claudio Linati, natural de Parma y discípulo de David, trajese la primera prensa y las primeras piedras litográficas a México, llega a Oaxaca la gran prensa eléctrica Voirin, donada por Julie Gerbaud y Patrick Devreux a La Buena Impresión, seleccionada entre más de dos mil participantes. Desde ese año no han dejado de salir extraordinarias litografías del taller fundado por Fernando Aceves Humana, Francisco Castro Leñero, Daniel Barraza y Dr. Lakra junto con María Miranda y Guillermo Orduña.

La Buena Impresión es, además de un vivo taller de un arte que estaba en vías de desaparecer, un centro de aprendizaje. Siguiendo el camino meritorio que lo llevó a introducir de nuevo el grabado en Camboya, luego del genocidio, Aceves Humana y su equipo, con el apoyo de instituciones públicas y privadas, se han encargado de hacer conocer los procesos litográficos y sus posibilidades en las siete regiones de Oaxaca. Aquí se han impreso más de 7400 litografías. Aquí tanto artistas reconocidos (pienso en, por ejemplo, el dr. Lakra o el propio Fernando Aceves) como meros estudiantes, han podido adentrarse en el misterio de la piedra dócil al lápiz.

En un año, en 2026, se cumplirá el segundo centenario de la llegada de la litografía, esa primera prensa que trajo Linati, a nuestro país. Celebro, por adelantado, el hecho que aún se siga litografiando -en Xalapa o en Oaxaca, ya liberados de la novedad decimonónica y del embrujo romántico-, en este tiempo nuestro y hago votos porque la celebración del segundo centenario litográfico encuentre a La Buena Impresión más fuerte y saludable, trabajando con mayor ahínco que nunca.

Centenario de Rosario Castellanos, una escritora que se adelanto a su tiempo.

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Este 2025  celebra el centenario del nacimiento de la escritora Rosario Castellanos y en el país se han preparado una serie de actividades especiales y centralmente la exposición Un cielo sin fronteras. Rosario Castellanos: archivo inédito, en el Colegio de San Idelfonso que rinde homenaje a una de las voces más poderosas y lúcidas de la literatura mexicana del siglo XX.

Rosario Castellanos Figueroa  nació un 25 de mayo de 1925 en la Ciudad de México, sin embargo, sus padres la trasladaron inmediatamente a Comitán de Domínguez en Chiapas, donde vivió toda su infancia y adolescencia, y murió 7 de agosto de 1974 en Aviv, Israel en donde era embajadora de nuestro país en aquel país. Prolífica escritora, periodista, diplomática y una de las figuras más luminosas de la literatura mexicana del siglo XX que en la últimas décadas ha sido revalorada junto a otras escritoras del la generación de medio siglo.

Creció en una familia pudiente, conservadora y  típica de aquella época, su padre trabajaba mientras su madre era ama de casa que tenían una notable y clara preferencia por su hijo Benjamín, esto solo por ser varón, tal preferencia se mantuvo incluso tras la muerte del niño a los siete años en 1933, del que Rosario se sintió culpable por ser ella quien seguía con vida y no su hermano, entonces fue criada por su nana Rufina, la cual la acercó a la realidad indígena, de allí nace Balún Canán su primera novela.

La suerte de su familia cambió cuando el presidente Lázaro Cárdenas promulgó una reforma agraria y despojó a la familia de gran parte de sus tierras. A los quince años, Castellanos y sus padres se mudaron a la Ciudad de México. En 1948, sus padres fallecieron en un accidente, dejándola huérfana a los 23 años y con medios financieros limitados. Sintió la necesidad de sobrevivencia, estudios dos carreras, Derecho y Letras, y comenzó a escribir convirtiéndose en la primera mujer escritora de Chiapas. Una de sus mejores amigas fue la también poeta Dolores Castro, y otro de sus grandes amigos fue el poeta chiapaneco Jaime Sabines.

El legado de Rosario Castellanos se extiende a diversos géneros como la poesía, la novela, el ensayo, la dramaturgia y el periodismo, donde profirió una crítica aguda a las desigualdades y a la exclusión social con lucidez, valentía y sensibilidad. Con una mirada crítica e innovadora logró articular, desde la literatura y la reflexión filosófica, una visión compleja y profundamente humana de la realidad mexicana.

Ya en 2017 en Comitán, Chipas, se inauguró un Museo con su nombre, en una casona que data del año 1900, y marzo de esta año, en el mismo lugar, Comitán, se abrió  la Universidad Nacional Rosario Castellanos.

La exposición de San Idelfonso ofrece un descubrimiento a su dimensión más íntima, revelando aspectos poco conocidos de su vida a través de documentos, objetos personales y fotografías mantenidas en resguardo por su hijo, Gabriel Guerra Castellanos, quien los comparte generosamente, conformando un archivo único que se presenta por primera vez al público. Asimismo, incluye las ediciones originales de sus libros, una selección de audios y otros materiales audiovisuales.

Este tiempo se ha presentado actividades como una oportunidad para leerla y releerla como la mujer que sigue preguntando y que, por qué y nos obliga a reflexionar. Por su parte la Secretaría de Cultura, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, Canal 22, la Cineteca Nacional,  la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Fondo de Cultura Económica han contribuido al homenaje con conferencias, ciclos de cine, presentaciones editoriales, recitales de poesía, lecturas dramatizadas, conciertos, talleres y conversatorios, que seguirán durante 2025 y  hasta marzo de 2026.

Entre las próximas actividades están el ciclo “Rosario Castellanos 100” en la Cineteca Nacional, los miércoles del 9 de julio al 6 de agosto, con funciones gratuitas basadas en sus obras, con la participación de un especialista invitado diferente cada presentación. Además, como parte del ciclo “Ellas en el cine mexicano”, el viernes 18 de julio se proyecta El secreto de Romelia (1988), de Busi Cortés, que se basa en el cuento El viudo Román de Castellanos, en la Biblioteca de las Artes, en colaboración con el Centro de Capacitación Cinematográfica.

En cartelera de la Cineteca Nacional de las Artes está Los adioses, que se adentra en la vida íntima de Rosario Castellanos y su historia de amor con el filósofo Ricardo Guerra. Asimismo, en el Colegio de San Ildefonso, se presentan funciones especiales de Balún Canán (20 de julio) y Oficio de tinieblas (3 de agosto), junto con otras cintas y documentales dedicados a explorar la vida y obra de la escritora.

Rosario Castellanos fue, ante todo, una lectora apasionada y curiosa, capaz de perderse en las palabras para volver con preguntas más hondas. En Lecturas tempranas, ensayo incluido en Mujer que sabe latín, evoca “los personajes de Perrault, cuyos libros de cuentos me regalaron mis padres”, o narra cómo su padre le leía Las mil y una noches, con lo que revela el vértigo y la intimidad de los libros que la formaron.

Su mirada era exigente y lúcida: buscaba en la poesía belleza y rigor e inteligencia. Admiraba Muerte sin fin, de José Gorostiza, “el poema mexicano por excelencia”, y reconocía en Sor Juana Inés de la Cruz una voz hermana, aunque más rica en simpatía humana. Entre los poetas extranjeros, declaraba su predilección por Paul Valéry y T. S. Eliot.

Su obra transitó todos los géneros –poesía, novela, cuento, ensayo, dramaturgia, periodismo– con una voz crítica, irónica y compasiva, siempre atenta a la desigualdad y a la dignidad de las palabras. Su voz sigue interpelando a nuevas generaciones de lectoras y lectores, con una obra que combina sensibilidad, rigor y un pensamiento crítico que no ha perdido vigencia.

En septiembre se presentará en el Palacio de Bellas Artes Rosario Castellanos: Palabra que arde, un libro con 35 poemas traducidos a lenguas originarias de Chiapas, acompañado de registros sonoros y fotografías inéditas. Participan poetas-traductoras como Adriana López (tseltal), Susana Bentzulul (tsotsil), Lyz Sáenz (zoque), María Bertha Sántiz (tojolabal) y Estela Mayo (ch’ol).

“Muchas de las fotos para el libro nos las compartió con generosidad el maestro Guerra. Podremos escuchar, entre otros poemas, Nostalgia, de Rosario Castellanos, en tojolabal”, adelanta la también poeta Nadia López García.

El Canal Veintidós lanzó el videopódcast “Sobre cultura femenina: un acercamiento a Rosario”, en el cual se retoma su tesis de maestría para conversar con diversas mujeres del ámbito cultural y reconstruir así la figura de Rosario Castellanos como escritora, poeta, dramaturga, académica y diplomática. Se transmite los viernes hasta el 29 de julio a las 19:00 horas. Y se mantiene abierta hasta el 31 de julio la convocatoria “Apuntes de Rosario”, que invita al público a enviar videos breves en los que se lean fragmentos de su obra. Los tres mejores oradores verán sus videos difundidos en redes sociales y en la programación del canal.

Por su parte la Compañía Nacional de Teatro del INBAL y Teatro UNAM se suman a través del ciclo “Vindictas a la luz” para presentar Prendida de las lámparas, un homenaje escénico que explora la vida y la obra de Rosario Castellanos desde la teatralidad y la poesía. Escrita por Elena Guiochins y dirigida por Mariana García Franco, la puesta en escena combina textos dramáticos con poemas de Castellanos para construir un viaje retrospectivo, ambientado en el desierto de Israel.

En marzo la Coordinación Nacional de Literatura del INBAL inauguró el primer Espacio de Lectura Conmemorativo Rosario Castellanos en el CEDART Frida Kahlo. Jóvenes escriben y editan sus propios textos inspirados por la autora, la idea es que todas las escuelas de nivel medio superior del INBAL cuenten con un Espacio de Lectura Conmemorativo Rosario Castellanos y un acervo bibliográfico de literatura mexicana con programación mensual.

El homenaje estructurado en tres grandes ejes que, sintetizan su legado: primero, abrir camino a muchas escritoras al demostrar que podían habitar todos los géneros –no solo la poesía, sino también el ensayo, la narrativa y la dramaturgia–; segundo, su vocación de promotora cultural que centró la atención en los pueblos indígenas y sus lenguas, al generar un referente vigente hasta hoy, y tercero, los temas que llevó al debate público, como la participación de las mujeres en la cultura y la vida social.

Rosario Castellanos convivió con grandes figuras de la literatura mexicana del siglo XX: maestros, colegas, discípulos y amigos como Agustín Yáñez, Juan Rulfo, Luisa Josefina Hernández, Emilio Carballido, Jaime Sabines, Sergio Galindo, Sergio Pitol, Dolores Castro, Raúl Ortiz, Augusto Monterroso, Ernesto Mejía, Ernesto Cardenal, Efrén Hernández, Margarita Michelena, Julieta Campos y Elena Poniatowska.

Recordarla es escuchar el eco de quienes supieron reconocer su valor. José Emilio Pacheco habló de “su extraordinaria conciencia de la doble condición de mujer y mexicana, convertida en el material vivo de su obra”. José Joaquín Blanco la vio como “una historia de soledad y voluntad férrea, consciente de la hostilidad del medio que la rodeaba”, como se publicó en El Porvenir el 6 de junio de 1989 en la columna “Ellas, las número uno”.

Octavio Paz, en el prólogo a Poesía en movimiento (1966), describió su estilo como “llano y sentencioso, equilibrado entre pasión y pensamiento”. Andrés Henestrosa la consideraba una “excelente poetisa y novelista superior”. Eduardo Mejía subrayaba “la ironía de su visión sobre la sumisión y la rebeldía, logrando un equilibrio entre lo lírico y lo narrativo difícil de igualar”. Emmanuel Carballo la reconocía como “precursora del feminismo en México, no sólo por sus ideas sino por el rigor con que asumió su papel intelectual”.

Elena Poniatowska –en el conversatorio “Rosario Castellanos: Mujer de palabras y miradas”, realizado en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes el 25 de mayo de 2025– la evocó con cercanía y afecto: “Un gran mérito de ella fue no tomarse en serio, no creerse más que nadie. […] Era tan entrañable, la queríamos tanto, que a su muerte todos tuvimos muchas ganas de decir: ‘¿pero por qué nos haces esto?’. Nos hace mucha falta, Rosario Castellanos”.

Castellanos se sintió atraída por la luz. En una conversación con Emmanuel Carballo –publicada en El Nacional en 1984– reflexionaba sobre su trayecto como poeta. Admitía haber comenzado con “una poesía subjetiva, de experiencias personales pudorosamente disfrazadas”, pero con el tiempo se atrevió a incorporar la colectividad como “materia entrañable”.

Para ella, la poesía era mucho más que un género: “Un ejercicio de ascetismo, un intento de llegar a la raíz de los objetos”. Era capaz de aproximarse a la filosofía, porque ambas buscan “llegar a lo esencial”. Veía en la metáfora su principio de identidad y sostenía con convicción: “La inteligencia es un elemento que no puede ni debe faltar en la poesía”.

Su mirada sobre el amor era igual de lúcida y descarnada: “Un fenómeno esencial de la naturaleza humana, no un estado de ánimo que pueda durar uno o más minutos”.

Reconocía haber escrito “poemas de amor con cenizas”, describiéndolo como algo trágico, que “rompe el egoísmo que nos protege de las heridas” y nos obliga a exponernos al otro. Su aspiración última era lograr: “Ese tipo de poesía que lleva la inteligencia a alcanzar un grado de combustión luminosa”.

Rosario Castellanos murió el 7 de agosto de 1974 en Tel Aviv, Israel, donde ejercía como embajadora de México en en dicho país, en un accidente: intentaba prender una lámpara cuando sufrió una descarga eléctrica. Su chofer, que se encontraba a su lado, logró desconectar el aparato y llamar a una ambulancia que la trasladó al hospital local, pero Rosario falleció en el trayecto. Eran las 22:00 h en Tel Aviv, 14:00 h en México.

Ricardo Garibay describía el silencio absoluto que siguió a la noticia de su muerte en la redacción de Excélsior, mientras Julio Scherer estaba “verdaderamente derrumbado”. Su amiga Dolores Castro evocó su partida como “un mazazo. Es como quedarse hablando sola”.

Rosalía Muñoz de Chumacero, por su parte, escribió sobre el contraste irónico entre su vida y su muerte: “Sabemos que al dejar de existir físicamente por tan trágico suceso, ella entró para siempre a la luminosa inmortalidad de quienes, por su obra, se hacen eternos”.

En la esquela oficial del Gobierno de México se lamentaba su fallecimiento como una pérdida nacional. Su féretro, envuelto en la bandera nacional, fue recibido en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México por intelectuales, diplomáticos y su familia. Desde Israel, el gobierno brindó todas las facilidades para el traslado y en el aeropuerto de Tel Aviv se realizó una ceremonia solemne con coronas enviadas por la ex primera ministra Golda Meir, el presidente de Israel y representantes del cuerpo diplomático.

Castellanos, en México, fue velada en la Secretaría de Relaciones Exteriores, homenajeada de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes –en el que destacaron su rigor intelectual, su compromiso con los marginados y la vigencia de su palabra–, y finalmente sepultada en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores.

En agosto de 1984, a diez años de su muerte, se creó un ciclo de mesas de reflexión en su honor. Elena Poniatowska leyó un texto en el que recreaba con crudeza el momento del sepelio: “Cuando un grupo de amigos y admiradores de la escritora presenció cómo su féretro descendía para después ser cubierto por una tierra húmeda y casi lodosa, porque no habrá dejado de llover durante todo el sepelio. Una muchacha lloraba y repartía entre los asistentes la biografía de Castellanos diciendo a todos: ‘¡Para que no la olviden!’”.

La vida y obra de Rosario Castellanos esta también en una biografía de reciente aparición Rosario Castellanos. Materia que arde , de Sara Uribe y la ilustradora Verónica Gerber. El libro tiene como propósito acercar a nuevas generaciones a la vida y obra de Castellanos «es para cualquier lector que no conozca mucho la obra de Rosario Castellanos. No creí que al releer todas sus obras —que me tomó año y medio— tenía que incluir todas sus obras, pero así fue». Sobre el título de la obra, la poeta Uribe señaló que el fuego es una metáfora importante en la escritura de Rosario Castellanos, ya que a lado de este elemento siempre aparecen revelaciones: “El fuego es un elemento revelador en su obra, que habla de la pasión con la que ella vivía −sus anhelos, sus deseos, sus búsquedas, su propia vida personal−, pero también es un elemento que iluminan cosas que a primera vista no se ven -tanto el fuego. como el relámpago- Por eso es que quise ponerle Materia que arde ”.

Rosario Castellanos fue una mujer independiente, trabajadora, inteligente, adelantada a su tiempo, pero enamorada que sufrió por amor; su «independencia» ha llevado a definirla como feminista, pero en realidad nunca fue su intensión serlo; escribió de los indigenas no como un propósito per se, si no porque fue lo que le tocó vivir; vivió en un lapso en el que en las universidades había muchos más hombres que mujeres; viajo a España a estudiar, junto con Lolita Castro; y trabajó toda su vida, en un momento en que la mayoría de las mujeres dedicaban su tiempo a labores las  domésticas y los hijos, ella prefirió la escritura. Fue diplomática porque la circunstancias laborales le dieron esa oportunidad, pero su sentido de vida estuvo siempre en la escritura.

JARDÍN IMAGINADO de Leticia Vieyra. Una exposición que registra los cambios propios de la materia orgánica en el ciclo de la naturaleza.

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Una propuesta artística como metáfora de la vida.

Bajo el título de JARDÍN IMAGINADO, la artista Leticia Vieyra presenta una variedad de   esculturas, ensamblajes, arte objeto y collages que ha seleccionado de su vasta producción, obras que datan desde el 2005, que ya se han exhibido en museos de otros países, hasta las creaciones más recientes del 2025. La exposición se inaugura este miércoles 25 de junio a las 18:30 horas en la galería de Museo de Arte Popular —Revillagigedo 11, Colonia Centro, Centro, Cuauhtémoc, 06050, Ciudad de México—.

La colección está formada por piezas creadas a partir de desechos o excedentes de la naturaleza, que la artista recolecta en selvas, desiertos, playas, ríos o desiertos. Especialmente le interesan aquellos que muestran cambios evidentes del paso del tiempo, cuando han perdido el verdor, las cortezas, incluso el esqueleto de una madera, un nopal, con residuos de polvo, insectos, humedad y fuego.

Vieyra nos revela que más allá de la apariencia sencilla de los materiales, existe un mundo oculto mucho más complejo donde se esboza la idea de lo divino. Materiales que están en vía de degradación, sencillos, humildes que al intervenirlos los transforma en arte, logrando el reconocimiento de la materia viva de alguna manera es un símbolo de algo que es la vida misma, como una revelación, quizá algo divino de que da el universo y que puede estar presente en una semilla que logra mostrar la maravilla de la materia viva en el universo.

“El hilo conductor de la exposición son esos objetos de la naturaleza encontrados en vías de degradación, que recojo y suspendo del paso del tiempo, los detengo ahí, a través de procesos de limpieza, de rescate, potencializo ese «dañó físico» con mi propuesta. Es un registro del paso del tiempo, y me ocupo además de registrar y hacer evidente ese tiempo al detenerlo antes de que lleguen a la degradación. Es detener el tiempo y a la vez documentar ese paso preservando las características físicas del material que potencializo para evidenciar sus cicatrices. En el fondo lo que estoy registrando son los cambios propios de la materia orgánica en el ciclo de la naturaleza, me interesa mostrar la biodegradación de la materia viva, ligado a los ciclos de la vida”, dice sobre sus piezas.

Leticia Vieyra es médico con especialidad en pediatría, profesión que ejerció y la cuál fue desplazada por su pasión por el arte, incluso cursó la licenciatura y maestría en artes visuales, sin embargo, reconoce que gracias a la medicina logró adentrarse en el concepto del ciclo de la materia viva y el registro del paso del tiempo como una metáfora. “Gracias a esa formación, a esa disciplina y manera de ver la vida que concientiza la medicina, me encaminé a tener un tema para mi trabajo como artista. Allí aprendí muchas técnicas del tejido vivo, de la histología, técnicas para la preservación de la materia viva, que aplico en mis obras para tratar las bacterias, los hongos, los niveles de humedad o estabilizar la materia viva y detenerla en el tiempo”.

Se trata de piezas hechas por restos de árboles, ramas secas y madera rescatada, esqueletos de cactáceas, hojas carcomidas por los insectos, raíces polvorientas de campos de cultivo, que constituyen la transformación del repertorio trasladado al arte.

En las obras le interesa que se pueda apreciar el proceso de degradación propios de los cambios del ciclo de la naturaleza. La obsolescencia de la materia orgánica y registrar el paso del tiempo. Realiza una propuesta como vinculada a un ritual, empleando cenizas, fuego, viento, ceras, papel amate de Pahuatlán, y sus manos para lograr el encuentro entre la pieza rescatada y la creación de la artista.

“En 2006 tuve una especie de Epifanía donde descubrí mi ruta como artista, luego de estar trabajando en Japón y haber participado en la Exposición Mundial de Arte, donde utilicé materiales naturales mexicanos y a partir de ese momento decidí que quería seguir por ese camino, con objetos como el esqueleto del nopal, el papel amate, las piezas de madera, los olotes, las hojas secas, la encáustica para simular la cera.  Y al mismo tiempo creo que mi trabajo tiene raíces de esa estética muy serena del espíritu japonés, como cayada, pero muy profunda, siempre con materiales naturales, con un total respeto a la naturaleza, sin cambiar su forma, interviniéndola artísticamente con técnicas profesionales para que se conserve el material de origen mesoamericano.

“Nací en la frontera norte de México y desde niña descubrí la flora y la fauna de un lugar desértico como lo es Baja California, con un gran contraste entre el desierto y el mar. Sin embargo, cuando vengo a vivir a la Ciudad de México y me encuentro con la exuberancia de la naturaleza que incorporo por su elocuencia, combinándola con esos objetos como de sobrevivencia a veces un tanto dramática, que no siempre conservan el verde, sino un referente de resistencia.

“El papel amate también es fundamental en mi trabajo, creado de una corteza natural, me ofrece muchas posibilidades al trocearlo, como está hecho de fibras el papel al córtalo me dicta la forma de cómo ir ensamblando, lo intervengo para que no sea perfecto, para que cada pieza sea la belleza de la imperfección”, explica.

Impulso creativo, intuición, razonamiento al ir creando la obra, comunión estrecha entre el objeto rescatado, hacen evidente aquello donde se nos revela otra realidad y donde habita un Jardín Imaginado.

“El título tiene que ver con lo que he ido creando como artista: cada pieza es una naturaleza que, al intervenir, con un lenguaje metafórico es una reminiscencia de la naturaleza y se convierte en mi jardín imaginado”, concluye.

La obra Leticia Vieyra forma parte de colecciones permanentes, privadas, públicas y de museos, entre los que destacan: la Universidad Nacional Autónoma de México, El Memorial Museum de Aishi Japón, el museo Van Wouw de la Universidad de Pretoria y la colección Bercolade de Bélgica, así como la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

JARDÍN IMAGINADO de Leticia Vieyra se inaugura el miércoles 25 de junio, en el marco de la Noche de Museos, a las 18:30 horas en la galería de Museo de Arte popular —Revillagigedo 11, Colonia Centro, Centro, Cuauhtémoc, 06050, Ciudad de México—, y podrá visitarse hasta el 23 de septiembre.

El Premio Latinoamericano de Poesía Joven Diana Moreno Toscano podría definir la vida literaria de los jóvenes poetas.

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Convoca a partir del 31 de mayo a todos los poetas que escriben es español de hasta 30 años de edad –cumplidos al 31 de julio de 2025 que cierra la convocatoria a las 20:00 horas de la Ciudad de México–, nacidos y que residan en el continente americano, incluyendo Estados Unidos, Canadá y Brasil.
 El fallo del jurado se dará a conocer el 6 de noviembre y la ganadora o el ganador, recibirá un premio único e indivisible de cien mil pesos. El certamen no podrá ser declarado desierto.
La premiación se llevará a cabo en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2025, el 4 de diciembre, con la publicación impresa de la obra.

Este viernes en conferencia de prensa la Fundación Carmen Toscano IAP anunció las bases para participar en el Premio Latinoamericano de Poesía Joven Diana Moreno Toscano que, en su edición 2025, convoca a partir del 31 de mayo a todos los escritores nacidos y que residen en el continente americano, que escriben en español, incluyendo Estados Unidos, Canadá y Brasil, hasta 30 años de edad al 31 de julio, fecha en que cierra la convocatoria. Los poemarios de tema y forma libre deberán contar con un mínimo de 45 y un máximo de 60 cuartillas; el fallo se dará a conocer el 6 de noviembre y la ganadora o el ganador recibirá un premio de $100,000.00 (cien mil pesos 00/100 M.N.).

“Los poetas más jóvenes del continente, desde Canadá hasta la Patagonia que escriben en español ya tiene un premio que les dará visibilidad y que puede ser el inició de una fructífera carrera literaria”, comento el poeta Rodolfo Naró al dar a conocer las bases del Premio Latinoamericano de Poesía Joven Diana Moreno Toscano.

La ceremonia de entrega del premio, con la obra ganadora publicada en una edición impresa, se llevará a cabo en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2025, el 4 de diciembre de este año; el Comité Organizador correrá con los gastos de la ganadora o el ganador para estar presente en dicha celebración, según detallan las bases del certamen que se dieron a conocer hoy en conferencia de prensa en la Casa del Poeta Ramón López Velarde, localizada en la ciudad de México, en la que participaron la doctora en historia, Alejandra Moreno Toscano, presidenta de la Fundación; el poeta Rodolfo Naró, coordinador general del Premio; el escritor Adolfo Castañón, quien recibió en 1976 el Premio Diana Moreno Toscano 1976; y el editor y traductor Joaquín Díez-Canedo Flores.

La historiadora Alejandra Moreno Toscano, presidenta de la Fundación, habló de la importancia de la reanudación de este premio que nació en 1966, tras la muerte de su hermana la poeta Diana Moreno Toscano cuando apenas tenía 25 años de edad, y fue entonces que su madre, la escritora y cineasta, Carmen Toscano Escobedo convocó al Premio Diana Moreno Toscano para apoyar a jóvenes poetas.

Recordó que algunos de los ganadores fueron Elsa Cross en 1967, quien lo recibió con apenas 20 años de edad, y otros de los hoy reconocidos escritores como Héctor Manjarrez, David Huerta, Marco Antonio Campos, José Joaquín Blanco, Roberto Vallarino y Adolfo Castañón en 1976, el último año en que se convocó a este premio, y que ahora la Fundación Carmen Toscano reanuda y con ello impulsa y celebra el trabajo de los jóvenes poetas de todo el continente americano.

Por su parte el poeta Rodolfo Naró, Coordinador general del Premio, detalló sobre las bases de esta convocatoria que anima a los jóvenes a participar con un libro de poemas originales e inéditos, escrito en español, de tema y forma libre, con un mínimo de 45 y un máximo de 60 cuartillas, y que deberán ser obras que no sean enviadas simultáneamente a otros concursos, premiadas en otro certamen o que se encuentren en espera de dictamen editorial. Contó que el jurado, compuesto por tres especialistas en la materia, no podrá declarar desierto el premio. “La ganadora o el ganador recibirá un premio único e indivisible, de cien mil mexicanos y un diploma, entregados por la Fundación Carmen Toscano IAP, así como la publicación de la obra ganadora en formato impreso, y el viaje para estar presente en la entrega en la Fil Guadalajara”.

El autor de los poemarios Los días inútiles y Lo que dejó tu adiós, añadió que se otorgará una mención honorífica, sin recurso monetario, al segundo mejor trabajo recibido, pero que la Fundación no correrá con los gastos de traslado ni estancia en Guadalajara.

En la conferencia el escritor Adolfo Castañón y el editor Joaquín Díez-Canedo Flores, recordaron que en su primera edición este “premio a la promesa literaria” tuvo como jurado vitalicio nada menos que a Octavio Paz, Rubén Bonifaz Nuño, Juan José Arreola, José Luis Martínez y Héctor Azar. Por lo que vaticinaron que pronto el Premio Latinoamericano de Poesía Joven Diana Moreno Toscano será uno de los galardones de poesía más importantes en el continente y en el mundo.

Adolfo Castañón con el libro, fotocopiado,  Informe para un psiquiatra de Diana Moreno Toscano en la mano, expuso al tomar la palabra: “Cuando recibí el Premio Diana Moreno Toscano en 1976 tenía 24 años y además de los 10 mil pesos, que entonces me dieron, para mi significó mi consagración porque el premio lo recibí de manos de Carlos Monsiváis y Octavio Paz. Desde entonces la literatura fue mi camino a seguir”.

Durante la conferencia la actriz y cantante argentina, radicada en México, María Inés Montilla, leyó algunos poemas de Diana Moreno Toscano, por quien nació este premio que lleva su nombre.

Diana Moreno Toscano nació en la Ciudad de México el 31 de mayo de 1942. Fue una mujer de muchos talentos, estudió Música en el Conservatorio Nacional, e historia del arte en Francia, pintaba, era miembro del equipo de equitación, pero su pasión estaba en la poesía, publicó Informe para un psiquiatra en 1965, pero murió el 2 de enero de 1966. Ese año amigos y familiares reunieron algunos de sus escritos y a manera de homenaje póstumo y publicaron Cuando apenas existo, que estuvo al cuidado editorial de Alí Chumacero; los libros fueron editados por Talleres Gráficos de Manuel Casas.

Las bases completas y detallas del premio se pueden consultar:

https://premio.fundacioncarmentoscano.org/ de la WWW.FUNDACIONTOSCANO.ORG

INFORMES: RECEPCION@FUNDACIONTOSCANO.ORG

La revolución impresionista: de Monet a Matisse en Bellas Artes

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El Palacio de Bellas Artes presenta la exposición: “La revolución impresionista: de Monet a Matisse del Museo de Arte de Dallas”, explora la fascinante historia del impresionismo, desde su nacimiento en 1874 hasta el legado que alcanzó en los primeros años del siglo XX. Contada completamente a través de las excepcionales colecciones del DMA, esta exposición revela los orígenes rebeldes del colectivo de artistas independientes conocido como “los impresionistas” y la revolución que crearon en el arte moderno. Un movimiento que nació de la rebeldía y la inconformidad, y que transformó la manera de entender el arte.

 

“La exposición nos cuenta una historia del impresionismo que no se conoce tanto, y nos muestra que este movimiento en realidad va más allá, fue un colectivo de artistas que se reunieron porque el estilo de arte moderno en 1874 era demasiado controvertido, radical e innovador; se trata de un grupo de jóvenes pintores rebeldes cansados de las restricciones de la Academia, que, a través de un arte difícil y provocador, decidieron plasmar la vida moderna con pinceladas sueltas y colores vibrantes.”, explicó  Nicole Myers, directora de Curaduría e Investigación y curadora senior de Arte Europeo Barbara Thomas Lemmon del Museo de Arte de Dallas, lugar de dónde proviene esta muestra.

A través de 45 piezas de 26 autores diferentes, como Claude Monet, Edgar Degas, Berthe Morisot y Camille Pissarro, se muestran los inicios y el lado revolucionario del impresionismo, así como su importante aportación al arte del siglo XX. Artistas que capturaron escenas cotidianas, desde los bulliciosos bulevares de París hasta los tranquilos paisajes rurales, elevando lo mundano a la categoría de arte refinado.

La historia del movimiento impresionista gira en torno a una serie de encuentros entre diferentes pintores en busca de su independencia artística durante la segunda mitad del siglo XIX. Si contamos los principales pintores impresionistas que formaron parte de este movimiento, como Claude Monet, Édouard Manet, Alfred Sisley, Pierre-Auguste Renoir, Paul Cézanne, Camille Pissarro y Vincent Van Gogh, una misma causa los reunió: deshacerse de los códigos estrictos fijados en aquella época por la Real Academia de Pintura y Escultura. Por esto, deciden trabajar en talleres privados, lo que les permite pintar libremente y a su manera. El espíritu del impresionismo se resume en cierta forma en una frase pronunciada por Manet: «Pinto lo que veo, y no lo que los otros quieren ver».

Los impresionistas rompieron con la tradición. Cambiaron las técnicas, los temas y la forma de exhibir sus obras. Así, redefinieron el arte contemporáneo de vanguardia. Las innovaciones únicas de figuras centrales del movimiento, como Claude Monet, Edgar Degas y Berthe Morisot, sentaron las bases a las que respondieron los artistas vanguardistas de generaciones posteriores, desde Paul Gauguin y Vincent van Gogh hasta Piet Mondrian y Henri Matisse.

“Estaban interesados en temas modernos, pero también en voltear la espalda a la manera convencional de hacer una pintura acabada de acuerdo a la Academia de Bellas Artes en Francia, es decir, ellos estaban más interesados en dejar el rastro de las pinceladas sueltas de su primera inspiración”, explicó Myers.

 

“No estaban interesados en los detalles, sino en utilizar los métodos renacentistas, mostrando densidad, volumen, eliminando colores como el negro, dando la espalda a las formas tradicionales para darle brillo a su paleta”, dijo la curadora sobre esta muestra que concentra a los artistas que desafiaron los cánones del arte para retratar paisajes y situaciones incómodas.

«Cuando la mayoría de la gente escucha impresionismo, automáticamente ven una pintura de Monet o de Edgar Degas y parecería que nuestro arte siempre era popular, que siempre había mercado y que los artistas eran famosos en su tiempo, pero la historia no podía estar más lejos de la verdad. Este tipo de exhibición en el que compras un boleto, entras y ves estas exposiciones, esto se inventó en 1874, por estos artistas radicales, por este colectivo que hoy se le conoce como expresionistas» explicó.

 

Claude Monet, Camille Pissarro, Pierre-Auguste Renoir, Paul Gauguin o Vicent van Gogh, entre otros, son parte de los artistas que se distinguieron por compartir su pasión por captar la vida cotidiana y moderna de sus realidades, quedando alejados y en contraste con los temas y estilos tradicionales que eran favorecidos por lo que dictaba la Academia.

Es así que La revolución impresionista: de Monet a Matisse del Museo de Arte de Dallas muestra escenas de la vida callejera o lo íntimo de la vida doméstica. Sin embargo,  las diversas exposiciones que se realizaban escandalizaban al público y eran consideradas un fracaso.

“La revolución impresionista: de Monet a Matisse del Museo de Arte de Dallas es una exposición internacional y se divide en cuatro núcleos que guían al visitante a través de la transformación del impresionismo y su impacto en el arte moderno:

• Rebeldes con causa: presenta a los artistas que, en 1874, decidieron organizar sus propias exposiciones, que desafiaron el sistema oficial. Aquí se encuentran obras como El Pont Neuf, de Claude Monet, en la que el artista captura el bullicio de París con pinceladas rápidas y desenfocadas, y Place du Théâtre Français: efecto de niebla, de Camille Pissarro, que muestra la ciudad envuelta en una bruma invernal.

• Notas de campo: explora las técnicas innovadoras que los impresionistas desarrollaron al pintar al aire libre. Obras como El río Sena en París, de Paul Signac, y Valle Buona, cerca de Bordighera, de Claude Monet, demuestran cómo los artistas capturaron la luz y el movimiento con pinceladas fragmentadas y colores complementarios. También se pueden observar obras como Nenúfares (1908), el óleo sobre tela de Claude Monet, artista que hizo a un lado la tierra firme para posar su mirada en las escenas acuáticas.

• Efectos secundarios: muestra cómo el impresionismo influyó en artistas como Vincent van Gogh, Paul Gauguin y Henri Matisse, quienes llevaron las ideas impresionistas más allá, al explorar el color y la forma de manera más expresiva y simbólica. Aquí se incluyen obras como I Raro te Oviri (Debajo del pandano), de Gauguin; o Gavillas de trigo (1890), de Van Gogh, , pieza que pintó durante su último mes de vida y que capta el trigo cosechado. Aquí se explora el color, la forma y su manera más expresiva y simbólica del impresionismo. Aquí se explora el color, la forma y su manera más expresiva y simbólica del impresionismo.

• Para siempre: el último núcleo explora cómo el legado del impresionismo sentó las bases para movimientos como el cubismo, el fovismo y el expresionismo o la abstracción y cómo se originaron a raíz del desafío a los valores académicos tradicionales. Obras como Naturaleza muerta: ramo de flores y frutero de Henri Matisse, y Barcos pesqueros en L’Estaque, de André Derain, muestran cómo los artistas del siglo XX continuaron innovando a partir de las ideas impresionistas.

La muestra se acompaña de un cuadernillo que incluye textos de Nicole Myers, así como imágenes de las obras exhibidas en salas, material que fue realizado gracias al apoyo de la Fundación Jenkins.

El impresionismo es un movimiento que consiste en una nueva representación de la realidad y que marca un hito en el arte de la época. Durante los años 1850, Monet y Manet también se inspiraron de las estampas japonesas, en particular de artistas como Hokusai e Hiroshige. De hecho, ambos pintores fueron influenciados por este arte venido de Extremo Oriente y Monet llegó a poseer una colección de 250 estampas.

Confrontados con las negativas reiteradas de los salones oficiales y con las duras críticas de la prensa como del público de las pinturas presentadas en los años 1860, en la primer salón de las obras rechazadas por el jurado oficial, el grupo de impresionistas decide crear sus propias exposiciones. La primera de ellas fue organizada con la ayuda del fotógrafo Nadar. Sin embargo, la iniciativa es un fracaso. El público acepta con dificultad este nuevo estilo de pintura, demasiado moderno y alejado de las referencias clásicas. Desconcertado, el público encontraba que las pinturas impresionistas eran vulgares, similares a bocetos sin forma, y se burló del movimiento y de sus obras. No obstante, los impresionistas fueron respaldados por escritores, en particular por Émile Zola, quien publicó artículos en defensa del movimiento que conoció gracias a su amigo de infancia, Cézanne. Por ejemplo, en el diario l’Événement del 30 de abril de 1866, Zola declara: «escribo precisamente estos artículos para exigirEn el marco del 150 aniversario de la primera exposición impresionista de la historia, la revolución impresionista invita a reflexionar en torno a estos artistas, reconocidos hoy como los escandalosos renegados que fueron, y a repensar el innegable impacto que tuvieron en el arte del siglo XX.

La exposición ofrece un programa de visitas guiadas y un conjunto de actividades paralelas para la visita .  “La revolución impresionista: de Monet a Matisse del Museo de Arte de Dallas” estará abierta al público hasta el 27 de julio de 2025, de martes a domingo de 10:00 a 18:00 h.

Subconscious Bloom de Hugo Maza, una exposición que explora la geometría, la sensualidad y la simetría de la flores.

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Subconscious Bloom de Hugo Maza se inauguró el pasado 24 de abril en la galería Picci Fine Arts. La muestra reúne 13 ediciones especiales —10 fotografías de la serie Subconscious Bloom y 3 pinturas digitales de la serie Rouge— en las que Maza ha explorado por años la geometría, la sensualidad y la simetría natural de las flores, pero también de las formas del cuerpo o del todo.

Hugo Maza es un director y productor audiovisual que ha encontrado en las flores un motivo y una metáfora central para la vida: las flores son una expresión intensa de energía. «Para él –explica el texto de sala preparado por Juan Pablo Aguilar– condensan significados culturales de gran importancia: cargan y transmiten alegría en su gesto más sencillo, acompañan el duelo, evocan la fugacidad, el renacimiento y también el misterio. Esa es la energía cultural que portan en su acontecer cotidiano: cuando regalamos flores, cuando la ciudad se transforma con la llegada de la primavera y nos envuelve un recordatorio del tiempo cíclico, o cuando nos vemos sumidos en el acto contemplativo (…) Pero existe otra energía, más sutil, que se activa al acercar el cuerpo a las composiciones y objetos que Maza ha producido. Proviene, por antonomasia, de zonas quizás más ocultas de nuestro ser. Esta serie forma parte de un ciclo de creación iniciado durante la pandemia de COVID-19 (…) Luego vino la investigación –un proceso también prolongado de nutrición conceptual a través de textos- y, finalmente, la refinación formal de su trabajo. Hoy, ese recorrido le permite compartir su interés estético y artístico, que brota desde la contemplación y el asombro. Subconscious Bloom sostiene que, a través de la simetría y de las formas florales cuidadas y construidas por el artista, no se representa naturalmente el florecer de una flor, sino el de los impulsos internos – afectivos y psíquicos- que nos habitan», explica en su texto el coordinador de Picci Fine Arts.

Titulando a sus exposición Subconscious Bloom, Hugo Maza, explora los juegos de la conciencia y sus formas, incluso ha buscado en ese concepto tomado por Platón de las “Verdades Eternas”. Platón no aborda las flores específicamente en sus obras, pero su filosofía sí ofrece una perspectiva sobre la naturaleza y la belleza que se puede aplicar a las flores. Para Platón, el conocimiento verdadero no reside en la apariencia sensorial de las cosas, sino en sus formas o ideas ideales. Así, una flor no es simplemente el objeto que vemos, sino una manifestación imperfecta de la Idea de la flor, una entidad eterna e inmutable que existe en un plano superior, y en ese conciencia es dónde crea su obras Hugo Maza. Impresas sobre meta, aluminio, la definición de sus imágenes precisa, sugerente y poética.

Esto también ha conducido a Hugo Maza a una exploración visual profundamente personal. Las imágenes —sugerentes, íntimas, vibrantes— proponen que la sensualidad florece de manera espontánea desde los rincones más profundos de la mente. A través de composiciones que oscilan entre la precisión geométrica (simetría en espejo) y lo onírico, donde crea un universo visual, para el artista, el subconsciente toma forma.

La muestra de alguna forma dividida en dos, el realismo y la abstracción, incluye también 3 obras en las que las formas emergen libremente sin orden aparente. «Como un contrapunto a la serie Subconscious Bloom, esta pequeña muestra presenta tres obras pertenecientes a Rouge, una serie reciente en la que Hugo Maza se aparta de las imágenes florales para adentrarse en un gesto distinto de construcción. Las obras aquí expuestas no parten de una imagen natural previa, sino que emergen de composiciones pictóricas digitales creadas por el artista, impresas con la misma técnica fotográfica y escala inmersiva (…) Si en Subconscious Bloom las formas florales nos devolvían a impulsos internos a través de su simetría orgánica, en Rouge ocurre algo análogo pero desde la abstracción. La imagen ya no nos remite a lo reconocible, sino que activa una lectura libre y subjetiva, donde las formas sugieren, aunque no dictan (…) nos enfrenta a zonas profundas de lo emocional y lo psíquico», escribe en texto de esta sala de la galería Juan Pablo Aguilar.

Subconscious Bloom marca un momento clave en su tránsito de Hugo Maza hacia el arte contemporáneo. Maza ha desarrollado una destacada carrera como director y productor audiovisual para cadenas como TNT y ABC. Ha trabajado por varios años en Santiago de Chile, y este mexicano actualmente radica en Valle de Bravo.

Subconscious Bloom de Hugo Maza se inauguró este jueves 24 de abril y en Picci Fine Arts —Alpes 700ª, Lomas de Chapultepec, Ciudad de México— y se podrá visitar hasta el 10 de mayo; ee recomienda agendar cita a través de mensaje directo al instagram de la galería @piccifinearts o al correo info@piccifinearts.com.