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Pilar Jiménez Trejo

La gastronomía y textiles de Oaxaca hechos arte por EDURNE ESPONDA.

By Sobre 2 ruedasNo Comments
La exposición presenta una abstracción pictórica que explora la memoria sensorial y la riqueza culinaria de Oaxaca, donde nació Edurne Esponda; titulada «Código Propio II», se presenta en la galería Picci Fine Arts, durante mayo 2026.

En la última década Edurne Esponda ha trabajado en una serie pictórica que es al mismo tiempo un recetario visual de Oaxaca, un homenaje a sus mujeres y el telar de cintura, y una rebelión contra las etiquetas del mundo de la moda utilizando códigos de barras para mostrar que somos únicos e irrepetibles como el arte.

Esto es lo que vemos en su exposición individual titulada Código Propio II, que se presenta en la galería Picci Fine Arts —Alpes 700A, Lomas de Chapultepec, CDMX— que estará en ese espacio hasta finales del mes de mayo, luego de exponerse desde 2015 en Oaxaca, España e Inglaterra, ahora está por vez primera en la Ciudad de México.

En alrededor de 27 piezas de diferentes formatos, óleos sobre tela y madera, la pintora nos muestra la memoria sensorial y la riqueza culinaria de Oaxaca con texturas y color, mostrando que hay olores, sabores e imágenes que jamás se olvidan, que nacieron desde la infancia como las nieves de La Soledad en sus barriles que giran con sus en sus colores creando prismas por hielo que nunca son uniformes en su color; los mercados y las iglesias creando sus entornos, sonidos, encuentros; los chiles y los moles desde el amarillito hasta el pasilla o chipotle más coloradito o el más negro; los telares de cintura y los textiles evocando ese movimiento de las mujeres, proceso rítmico, corporal y de ida y venida constante que conecta a la tejedora con su entorno, actuando como una extensión del cuerpo; la sal de gusano y el maguey para el mezcal, un condimento ancestral elaborado con chinicuiles (gusanos del maguey) tostados y molidos, de color rojizo-amarillento, de sabor ahumado y terroso que realza las notas del agave.

Pintura culinaria que ella lleva a sus lienzos porque afirma: “Oaxaca es un museo viviente. Si algo sobra ahí es el color”. En sus  pinturas, de grande o pequeño, formato ella codifica todo, como le ocurre con los alimentos en los mercados, así en Código propio II codificó las especias, las nieves o los textiles.

Nacida en la ciudad de Oaxaca, hija de madre vasca y padre oaxaqueño, Esponda estudió Diseño de Modas y Textiles, y Prácticas de Dibujo, en Barcelona, España;  coordinó durante ocho años distintas Colecciones, licencias e interiorismo para la marca  internacional de alta costura Óscar de la Renta, entre Nueva York y París. Creó su propia línea de ropa, y colaboró en el periódico Reforma. En ese universo de la moda absolutamente todo tiene un código: botones, colores, tallas… Para ella, los códigos tienen muchas lecturas y discursos. La primera vez que creó uno fue en el mundo de la moda, y a partir de ahí se ha vuelto un elemento fundamental de su trabajo. La pintora decidió retomar ese concepto en su quehacer artístico, pero desde un ángulo crítico y contestatario. “Lo hago al revés: se trata de no dejarnos etiquetar, reafirmar que somos únicos e irrepetibles”.

La obra de Edurne Esponda es el resultado de una suma de disciplinas y fragmentos culturales, fusionando la elegancia y vanguardia de la alta costura con la creación abstracta y conceptual en dónde mezcla la gastronomía y los textiles de su natal Oaxaca. La artista tiene piezas en importantes colecciones e instituciones, destacando murales en el Centro Médico ABC Observatorio y el Palacio Urgoiti en Bilbao, España. Su naturaleza cosmopolita está en sus lienzos, donde mezcla su riqueza oaxaqueña que suaviza con lo vasco.

Las obras de Código propio II son una serie de obras/polípticos “como legos”, piezas independientes, que pueden ponerse en vertical u horizontal, según el espectador quiera disponerlas en su lectura. Esta exposición invita al espectador a experimentar cómo el diseño, el arte y la memoria universal se entrelazan en texturas y colores que evocan el sabor y la identidad cultural.

También es la oportunidad de ver una muestra de larga vida que ya pasó por el Museo de los Pintores en Oaxaca, por Madrid, Reino Unido, y ahora llega a Picci Fine Arts y se podrá visitar hasta finales del mes de mayo.

Dedicada al arte abstracto desde 2002, Edurne Esponda cuenta con una sólida

trayectoria internacional. Ha exhibido su obra en recintos como el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez y el Museo de los Pintores Oaxaqueños, y representó a México durante el Año Dual México/Inglaterra en 2015, exponiendo en cinco capitales británicas. Su presencia en ferias como Zona MACO y Miami Art Fair, junto con el respaldo de galerías como Casa Lamm (CDMX), Susan Calloway (Washington DC) y Vetusart (España), consolidan su posición en el panorama artístico contemporáneo.

Informes: https://www.piccifinearts.com/contact

Obra de Jazzamoart viaja entre pasiones y gestualidad pictórica.

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De Bakú y Estambul a Dallas y Los Ángeles, del jazz al fútbol, la obra de Jazzamoart.

Después de publicar el libro “Las letras y la pintura”, a inicios de 2026, el artista visual Jazzamoart presenta actualmente una serie de exposiciones en Europa y Estados Unidos. La muestra “El bop de la pintura” ha itinerado por varias sedes de Azerbaiyán, destacando el Museo de Cultura Musical en Bakú, siendo el primer artista mexicano en exponer en dicho recinto, está muestra se exhibirá también en Turquía y Portugal en este año. La muestra está integrada por óleos de mediano formato que evocan a la música, principalmente al jazz para generar sonidos visuales que viajan en el tiempo y el espacio, generando diálogos imaginarios entre la pintura gestual y expresionista con Charlie Parker y Miles Davis, o encuentros atemporales entre El Greco y el saxofón.

Este artista es reconocido mundialmente por su capacidad para traducir el ritmo y la improvisación del jazz al lenguaje de la pintura. Sus lienzos suelen estar llenos de trazos gestuales, «garabatos» con fuerza y un colorido vibrante que evoca la energía de un concierto.

La segunda muestra itinerante, nos presenta al pintor desde su pasión por el fútbol, Jazzamoart ha pintado sobre este tema desde 1986, generado un vasto cuerpo de obra en torno a ello, mismo que ha sido mostrado al público en diversas exposiciones. La colección “Goles de pintura” se presenta actualmente en Dallas, Texas, en el Latino Cultural Center, espacio diseñado por el arquitecto Ricardo Legorreta y que ha recibido esta muestra con gran entusiasmo. Otra parte de la colección futbolera de Jazzamoart será parte de la propuesta de Casa México, espacio oficial de hospitalidad del gobierno de México en Los Ángeles con motivo de la Copa Mundial.

Jazzamoart prepara también proyectos de exhibiciones para este año en el Museo Internacional del Barroco en Puebla, El Museo Nacional de Antropología y el Seminario de Cultura Mexicana en la Ciudad de México. Todo ello en el marco de sus 75 años de vida, esperando poder concretar una gran muestra antológica de su carrera, ya que nunca se ha hecho una revisión que haga un recorrido amplio de sus diversas etapas, temáticas, conceptos, técnicas y actividades alternas.

El que pinta, lee. Las letras y la pintura, un libro con las obsesiones literarias de Jazzamoart

Jazzamoart seleccionó frases de escritores esenciales de sus lecturas más íntimas para revisitarlos, releerlos y pintarlos, en el libro Las letras y la pintura. Jazzamoart en donde aparecen obras inspiradas en la lectura de Juan Rulfo, Miguel León Portilla, Ramón López Velarde, Efraín Huerta, Sor Juana Inés de la Cruz, Miguel de Cervantes, Octavio Paz, James Joyce, Charles Baudelaire, Julio Cortázar y Haruki Murakami, entre otros.

El libro surgió sobre todo a partir de una serie que pintó de Juan Rulfo, releyó Pedro Páramo y se puso hacer más de 20 piezas sobretodo de un fragmento que le gusta mucho:

—¿Qué es? —me dijo./—¿Qué es qué?—le pregunté./—Eso, el ruido ése./—Es el silencio…

“La parte dedicada a Juan Rulfo es medular en este libro. Además de la admiración que siempre le he tenido desde la infancia —gracias a mi papá, que me acercó a Rulfo, a Juan José Arreola y a Ramón López Velarde—, aparecen varias pinturas inspiradas en su obra literaria y fotográfica. A esto se sumó la ópera que hizo Julio Estrada, el gran músico mexicano de vanguardia, en torno a la obra de Rulfo y que justamente se llama ‘el ruido ese’ “, cuentó Jazzamoart.

Jazzamoart hijo, quién ayudo a su padre en la realización de este proyecto, resumió así la estructura del libro:

“El libro es un diálogo entre la literatura favorita de Jazzamoart y sus creaciones. Contiene tres capítulos. El primero da cuenta del origen refiriéndose a textos prehispánicos de Miguel León Portilla, textos mexicanistas de López Velarde, Juan Rulfo, Efraín Huerta, algunos de sus autores favoritos, va a una parte más mística con Sor Juana Inés de la cruz y San Juan de la Cruz, y sigue con una parte hispanista en referencia al Quijote con Miguel de Cervantes, y una alusión taurina a La Emperatriz de Lavapiés de Jorge F Hernández. El segundo capítulo nos lleva a una reflexión sobre el ser, sobre la figura con Carlos Montemayor, Octavio Paz con Los privilegios de la vista y con el concepto de La chingada, que le encantaba a Paz y a Jazzamoart le fascina; poetas como Bukowski, Baudelaire y Jaime Sabines. Y al final no podía faltar la parte musical, las referencias jazzeras con Julio Cortázar, Alain Derbez, Evodio Escalante y Murakami.

Jazzamoart no solo pinta; también es escultor, grabador y ha incursionado en la cerámica y la creación de objetos. Ha colaborado con músicos legendarios, como B.B. King, reafirmando su papel como puente entre el sonido y la imagen. Eñ Auditorio Nacional resguarda el mural monumental El festín de los jazzeros , una pieza clave de su producción.

La obra de Jazzamoart ha cruzado fronteras, consolidándose en importantes recintos de América, Europa y Asia. Se estima que ha participado en más de 500 exposiciones a nivel global.

Jaime Sabines: el poeta que nos enseñó a llorar la hermosa vida.

By Rutas literarias, Sobre 2 ruedasNo Comments

Extractos de conferencias leídas en el marco de los 100 años de Jaime Sabines durante marzo y abril 2026.

Estamos conmemorando los 100 años del nacimiento de Jaime Sabines, el poeta que, se ha convertido en el autor más leído; aquel de quien muchos conocemos sus versos de memoria. ¿Quién no ha dicho: «Los amorosos callan», o «Yo no lo sé de cierto, lo supongo»?

Fue un escritor que logró penetrar a través de su obra en el gusto de miles de personas en México y el extranjero. Porque los lectores de Sabines van más allá de nuestras fronteras: existen antologías de su obra en distintas lenguas como inglés, francés, alemán, italiano, chino, japonés o árabe, el idioma que hablaba de niño su padre, el Mayor Sabines.

Me refiero, particularmente, a la antología que apareció tras su muerte, traducida por el poeta libanés Afif Albert Kaissar, de la cual su traductor ha dicho recientemente: «Mi interés por traducir a Sabines no fue solo por su origen libanés, sino porque encontré en él la sabiduría de lo sencillo». Sin embargo, esa aparente sencillez fue uno de los principales retos al llevar su poesía al árabe. Kaissar explicó: «»Me encanta Dios» no pude traducirlo al árabe clásico, como los otros poemas». A diferencia de otras lenguas, el árabe presenta una división entre el registro clásico —usado en contextos formales— y el coloquial, que varía según la región. «Si lo traducía al clásico, había palabras que se perderían totalmente, así que lo traduje al coloquial libanés».

Incluso hay poemas/libros emblemáticos como Algo sobre la muerte del mayor Sabines o Tarumba que vuelven a versificarse constantemente.

Jaime Sabines sigue siendo un poeta de todos. Basta recorrer hoy las redes sociales —Facebook, Instagram, X o TikTok— para encontrar su nombre multiplicado en voces de personajes anónimos: lectores jóvenes, o no tan jóvenes, que descubren en sus versos el arrebato del amor, el consuelo ante la pérdida o la intensidad misma de sobrevivir.

Desde que publiqué en 2012 mi libro Jaime Sabines. Apuntes para una biografía —resultado de casi diez años de conversaciones con el poeta, sostenidas entre 1988 y 1999—, he seguido con atención sus huellas con la intención de comprender más profundamente la raíz de sus palabras y el difícil arte de su sencillez.

Sabines y su obra son una mezcla entre el cedro del Líbano y el robledal de Chiapas. En esta imagen está cifrada la identidad profunda del poeta: la raíz oriental que le heredó la sangre de su padre y la fuerza terrestre de su voz a través de los cuidados de su madre, doña Luz. De esa confluencia nace su poesía.

Cito un fragmento de lo que Jaime me contó para mi libro:

«Siempre he pensado que mi infancia y mi juventud me influyeron en ese ambiente de libertad y de naturaleza maravillosas que hay en Chiapas, donde sobra la luz. Es decir, me dieron carne y sustancia, aunque en mi poesía nunca he hablado de Chiapas; pero sí fue determinante en mí. No soy un poeta bucólico ni paisajista, ni he hablado de la selva ni de los ríos de Chiapas, como Carlos Pellicer sí lo hizo con Tabasco».

Solamente hay un poema donde la naturaleza es el tema central, se llama «Las montañas». En la finca de Orencio López, llamada El Carmen, en el municipio de Ixhuatán, Chiapas —dice el poema— es donde Sabines conoció las montañas: «Aquí Dios se detuvo, se detiene, se abstiene de sí mismo, se complace».

Sobre su libro Adán y Eva, el poeta contaba:

«Ellos se encuentran en el paraíso; no hay una influencia directa de la tierra ni de la naturaleza de Chiapas. El poema habla del paraíso y de las cosas que hay en él: el mar, el aire, los árboles, las estrellas… La formación del medio ambiente que rodea a Adán y Eva. Es un poema que, al leerlo, da una sensación de tranquilidad, como debió haber sido su mundo, ¿verdad? Ellos jamás tuvieron celos; no había un tercero, ni hombre ni mujer, que se metiera en sus vidas».

La primera edición de mi libro, publicada por Coneculta, se presentó en 2013 en el Líbano, la tierra desde la cual el Mayor Sabines partió hacia América alrededor de 1902. En este volumen se incluyen fotografías y documentos del archivo de la familia Sabines Rodríguez que confirman su participación en la Revolución Mexicana. La presentación fue organizada por Jaime García Amaral, entonces embajador de México en Líbano, quien junto con el Instituto Cervantes de Beirut reunió a un grupo de lectores e hispanistas. Entre ellos se encontraba el estudioso Antoine S. Khater, quien me dijo: «Sabines parece un poeta que nunca hubiera salido de Líbano».

Aquellas palabras confirmaban algo que el propio Jaime sabía:

«Fue mi padre quien me enseñó la profundidad de la literatura árabe. Sabía de memoria las historias de Las mil y una noches o Las aventuras de Antar. De igual modo, me repetía enseñanzas espirituales y filosóficas de la Biblia: poesía pura que no seduce los oídos, sino el alma. En la secundaria y la preparatoria leí muchísimo; acudí a infinidad de libros, pero la influencia mayor fue a través de mi padre. Su conocimiento de la literatura oriental me ayudó a llegar a las raíces de todo. Soy, al mismo tiempo, un poeta oriental y occidental, porque mi poesía intenta hacer confluir la mística con el razonamiento contemporáneo».

Con los años, Jaime siguió interesado en la literatura que le había descubierto su padre. Así llegó a Tagore, el primer no europeo en ganar el Premio Nobel. Tagore fue uno de sus grandes maestros: lo fascinaba por su sinceridad y su ternura. Sabines aspiraba a esa profundidad de la poesía oriental; lograrla fue su meta. Me encanta la literatura árabe. Creo que es muy diferente a la occidental; ellos son más sueltos, más profundos, más líricos, ven el mundo con ojos más generosos, más transparentes”.

Pero tambén sabía que en una parte recóndita, y cito: « toda la literatura árabe y mi descendencia paterna marcaron mi visión fatalista de que el hombre, cuando habla de libertad, no es más que un muñeco manejado por la vida (…)
»

Alguna vez fue invitado al Líbano, pero tuvo que declinar porque temía encontrar un país muy diferente al que recordaba su padre: «Yo soñaba con conocer la tierra de mis ancestros, pero luego ya no me dieron ganas de ver un Líbano destrozado por las luchas intestinas», dijo entonces, con una vigencia que duele hoy mismo.

¿Pero quién fue este poeta que, a cien años de su nacimiento, sigue atrayendo a multitudes? Jaime Sabines Gutiérrez nació en la primavera de 1926, un 25 de marzo, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Fue hijo de Julio Sabines, quien llegó a América siendo un niño desde Saghbine, una aldea en el distrito de Beqaa Occidental, en la frontera de Líbano con Siria. Aquel hombre ingresó al ejército mexicano y en 1914 llegó a Chiapas como capitán de las tropas de Venustiano Carranza, alcanzando el grado de Mayor.

Su madre, Luz Gutiérrez, pertenecía a la aristocracia chiapaneca, sabía tocar piano y violín; a su hermana, la Tía Chofi, contaba el poeta, la bañaban con leche de burra para conservar su cutis blanco y terso. Su familia, de hacendados, lo perdió todo con la Revolución. Un tío abuelo de ella, Joaquín Miguel Gutiérrez, fue gobernador del estado, y es por él que la ciudad de Tuxtla lleva el apellido Gutiérrez.

Jaime fue el menor de tres hermanos: Juan, Jorge y él.

Muchas noches de su niñez, el Mayor le contaba las historias de Las mil y una noches.

De su padre escribió para el libro: De Líbano a México. Crónica de un pueblo emigrante: (Mi padre) Decía que el cedro no era nada más una madera preciosa, era una preciosa sombra, un techo para los juegos de los niños, un regazo para el adolescente que piensa. Traía la harina y el horno, la semilla y la flor del Líbano. Aquí encontró el dolor, la nostalgia, los sueños. Se hizo hombre comose hace una espada, a fuerza de golpes: el señor de la vida es un herrero. Aquí encontró mujer. La cuidó y la amó, fue amado. Anticipó el paraísoen el lecho nupcial. Recibió el regalo de los hijos y construyó su casa.

Sacó agua del pozo y cultivó la tierra. El señor de la vida es sembrador y es albañil y es carpintero.

Fue agredido por el desprecio y la soberbia de los tontos. Pero no alimentó

rencor ni odio. Puso a crecer su corazón y creció limpio. Se llamó resistencia.

Adoptó a este país como adoptar a un padre, como escoger a una familia, como optar por un lugar donde vivir y donde quedar muerto.

Su interés por la poesía también llegó por su madre, quien le hacía recitar. Jaime sabía de memoria El declamador sin maestro y devoró a autores como Víctor Hugo, Tolstoi, Dostoievski,  Balzac, Dumas. En 1945, cambió Tuxtla por la «hostil» Ciudad de México para estudiar Medicina. Tres años de angustia le bastaron para comprender que esa no era su vocación. En ese tiempo de soledad, leyó desesperadamente a Lorca, Machado, Neruda, Whitman y Vallejo. Allí, la Biblia se convirtió en su libro de cabecera.

En ese tiempo de soledad pudo leer y escribir desesperadamente. Aparecieron autores como James Joyce, Aldous Huxley, Friedrich Nietzsche, Cesar Vallejo, Baudelaire, Omar Khayyám y  Tagore… Sabines dijo que en esos años de sufrimiento y soledad se hizo poeta

Volvió a Tuxtla para ver a su familia y le confeso a su padre que terminaría la carrera de medicina, pero nunca la ejercería. Entonces el mayor Sabines le dijo que estudiara lo que él quisiera, pero estudiara.

En 1949, regresó a la capital para estudiar Lengua y Literatura Castellana en la Facultad de Filosofía y Letras, en el legendario edificio de Mascarones. En aquellas madrugadas de café, cigarros Delicados y música de Bach, escribió «Los amorosos», donde ya aparecían sus grandes temas: la soledad, el amor y la muerte. Así nació Horal (con «H», como los libros de horas medievales), publicado en 1950 cuando apenas tenía 23 años.

Pero hay que hablar también de la presencia de Dios en su obra. Sabines tuvo la audacia de bajar a la divinidad de los altares para meterla en la cocina y la taberna. Para él, Dios no es un juez distante, sino un acompañante de la soledad; un ser al que se le habla de «tú», al que se le reclama y al que, a veces, se le compadece. Introducir a Dios no fue un acto de fe, sino de compañía.

En 1952, durante una estancia en Tuxtla, su padre sufre un accidente y esto lo obligó a quedarse… meses después decide casarse con Josefa Rodríguez, «Chepita», su novia desde la preparatoria. Se hace cargo de «El Modelo», una tienda de telas que era de su hermano Juan. Tras ese mostrador, con la noticia del pronto nacimiento de su primer hijo, escribe su poema: Tarumba (1956), del que decía era «un canto a la sobrevivencia», uno de sus libros cruciales… el grito del hombre cercado; es ese ‘otro’ al que le habla, no un personaje literario, sino el único testigo de su resistencia.

Fueron siete años tras el mostrador y un largo aprendizaje de humildad. Sabines tuvo que desprenderse de la soberbia del poeta joven que se cree un ser sagrado o privilegiado para aceptar que, antes que nada, era un hombre común que barría la calle y atendía a la clientela. Detrás de ese mostrador, sin embargo, encontró una libertad inesperada al no tener que hacer literatura por obligación.

En 1959 vendieron la tienda de ropa y toda la familia, con sus padres, se mudó definitivamente a la Ciudad de México. Casi de inmediato, Jaime comenzó a trabajar con su hermano Juan en una fábrica de alimento para animales. En medio de este cambio de vida, el Ateneo de Ciencias y Artes de Chiapas le otorgó el Premio Chiapas, un reconocimiento que fue a recibir en abril de 1960. A este le seguirían más de una decena de reconocimientos, entre ellos el Premio Xavier Villaurrutia y el Nacional de Ciencias y Artes (1983). Sabines dijo que la poesía para él, más que una vocación, fue un destino que lo atrapó para siempre.

En esos años, Sabines recorría la ciudad con su camión repartiendo alimentos, de establo en establo, actividad que lo acompañará durante más de dos décadas. Por ese tiempo su padre enferma de cáncer y el poeta, como una imposición natural ante el dolor y la cercanía de la muerte, comienza a escribir los versos que se han convertido en uno de sus más importantes poemas: Algo sobre la muerte del Mayor Sabines. El 30 de octubre su padre fallece y Sabines abandona el poema… Pero en 1964, la imposición del tema de la muerte lo obliga a escribir la segunda parte, que se publica hasta 1973.

Entonces combina su vida entre su rancho de Yuria en Chiapas y la Ciudad de México; entra por dos periodos cortos a la política como diputado, pero no es un político… Sabines sabe entonces que al escribir y publicar —y cito mi libro—: “Existen dos alegrías: la del momento en que se escribe un poema, cuando se sabe que es un buen poema y nadie te ve, y puedes ponerte a bailar a solas en tu cuarto por el gusto de haberlo escrito; y la otra alegría es saber que te leyeron, porque de algún modo uno está buscando el amor de las gentes”.

Desde sus inicios fue un autor universal. Ya en 1977 se tradujo Tarumba, en una edición a cargo de Philip Levine y Ernesto Trejo. La editorial alemana Vervuert publicó en 1987 una antología que en ese idioma llevaba el nombre de su poema “Tu cuerpo está a mi lado”.

En la última década de su vida aparecieron también versiones al inglés y al francés con la colaboración de poetas-traductores como Jean-Clarence Lambert y W. S. Merwin, ambos también traductores y amigos de Octavio Paz.

Además, existen otras versiones en francés para Quebec, Canadá, como la realizada por Émile Martel en Les Écrits des Forges, y las recientes de Colin Carberry, un canadiense de origen irlandés que vive en México y lleva años traduciendo toda la obra de Sabines.

El pasado 29 de marzo en el homenaje que se le realizó en el Palacio de Bellas Artes, que fue en la sala Manuel M. Ponce, con e 245 butacas, y que desde 15 minutos antes de la hora estaba llena y muchas personas ya no pudieron entrar, en su ponencia el escritor, poeta, diplomático y fundador de la organización ecologista Grupo de los Cien, Homero Aridjis, recordó el Festival de Poesía de la Ciudad de México, que organizó en agosto de 1987 en el Teatro de la ciudad, en el que participaron 22 poetas extranjeros procedentes de 19 países, y 17 poetas mexicanos, entre los que figuraron Octavio Paz y Jaime Sabines.

Y cito a Aridjis:

«Allí Paz leyó dos largos poemas “Pilares” y “Carta de Creencia” de Árbol Adentro, su libro de poesía que saldría en octubre de ese año».

Dijo que Paz terminó con estos versos:

Tal vez amar es aprender

a caminar por este mundo.

Aprender a quedarnos quietos

como el tilo y la encina de la fábula.

Aprender a mirar.

Tu mirada es sembradora.

Plantó un árbol.

                              Yo hablo

porque tú meces los follajes.

Y continuó: «La lectura de Paz fue recibida con aplausos.

Cuando vino el turno de Sabines, apenas enunció “Los amorosos callan”, el público empezó a corear con él, porque se sabía el poema de memoria:

El amor es el silencio más fino,

el más tembloroso, el más insoportable

Siguió con “Te desnudas igual”, “Los he visto en el cine”, “Tu cuerpo está a mi lado”, “Me tienes en tus manos”, “No es que muera de amor”, “He aquí que está sola”, “Me doy cuenta de que me faltas”, “No es nada de tu cuerpo”, y “En la boca del incendio”… Para terminar su lectura con “Amor mío”… la gente acompañándolo, recitando.

Te quiero desde el poste de la esquina,

Desde la alfombra de ese cuarto a solas,

en las sábanas tibias de tu cuerpo

donde se duerme un agua de amapolas.

 Cabellera del aire desvelado,

río de noche, platanar oscuro,

colmena ciega, amor desenterrado,

 voy a seguir tus pasos hacia arriba,

de tus pies a tu muslo y tu costado.

Y explotó el teatro con emoción.

Terminada la sesión, Octavio Paz, visiblemente molesto, vino conmigo para preguntar: “¿Quién le paga a la gente para aplaudir a Sabines? ¿No será el Gordo Pesqueira?, se refería a Eduardo Pesqueira Olea, el secretario de Agricultura y Recursos Hidráulicos de 1984 a 1988.

Le dije, Octavio, nadie le paga al público para que le aplauda a Sabines, no es el tipo de público que asiste a los festivales de poesía».

En noviembre de 1989, durante un viaje a Chiapas, resbala en un pequeño escalón y se fractura el fémur de la pierna izquierda. A partir de entonces la enfermedad comienza a golpear su cuerpo, que sufrió más de 40 operaciones.

Hace unos años, su hijo mayor, Julio Sabines Rodríguez, contó una pregunta que le hizo a su padre: ¿por qué la mayor parte de su poesía estaba escrita en primera persona? Entonces el poeta le respondió: “Esa fue una decisión muy consciente desde que comencé a escribir poesía. Es una manera de favorecer la comunicación con el lector”. Aquella apuesta literaria —dijo Julio Sabines— la sigue ganando Jaime Sabines.

 

El viernes 19 de marzo de 1999 murió Jaime Sabines, víctima «del Príncipe Cáncer». Murió en su casa, al sur de la Ciudad de México, bajo los cuidados de su familia… Antes de morir, ya sin hablar, sus ojos verde-azules se quedaron mirando a través de la ventana de su habitación: al otro lado, una buganvilia comenzaba a florecer tras la cercanía de la primavera.

Seis días después el poeta habría cumplido 73 años.

El autor de el Recuento de poemas es hoy aquello que solo el tiempo consagra: un poeta universal, un clásico vivo en la memoria de sus lectores, en la página y en el libro, en la literatura y en la respiración misma de la lengua. Jaime Sabines pertenece ya a esa rara estirpe de poetas que trascienden su país y su tiempo.

Como decía su paisano, el escritor Eraclio Zepeda: “La semilla de tu nombre, Jaime Sabines, ha congregado a los lectores; una de las grandes virtudes que tiene tu nombre es que, como una campana, reúne a la gente a la enorme ceiba que eres. Tú, Jaime, eres un poeta que nace una vez cada quinientos años. Dentro de 500 años, cuando nadie recuerde a los pequeños hombres que hoy son importantes en el mundo, dos jóvenes amantes, tomados de la mano, entrarán a una librería a comprar tu libro y serás tan joven como ellos”.

El pintor José Luis Bustamante es homenajeado por 50 años de trayectoria con EUDAIMONIA.

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El pintor trasciende con cinco décadas de trabajo y es homenajeado en una exposición en la que celebrarán también su cumpleaños con obra de él y una decena de pintores.

El pintor José Luis Bustamante será homenajeado con la exposición EUDAIMONIA, un término que para Aristóteles y los antiguos griegos, no significaba un estado de ánimo pasajero como la alegría, sino el florecimiento humano alcanzado a través de la excelencia y la virtud, y con este título amigos se une para celebrar a Bustamante  el próximo 14 de febrero, donde una decena de artistas invitados rinden un homenaje al “Maestro de la Luz y la Abstracción” , en la Casa de la Cultura de de Tlalpan, coincidiendo con el Día de San Valentín y el aniversario del nacimiento del artista.

Convocados por Elsa Quiñones se podrán ver obras de Miguel Alarcón, Majo Alonso, Cynthia Clava, Juan Ibarra, Marcos Mion, Indra Ortiz,  Alejandra Pous, Regina Tena, Angélica Zermeño y el propio Bustamante heredero de la Escuela Neofigurativa.

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Desde septiembre 2025 el maestro Bustamante inició con la celebración de sus cinco décadas como pintor con una completa exposición en la Fundación Sebastian, en la que expuso cuatro de sus series de obras en las que estaba el agua, la poesía, los paisajes de los dioses, el sol y las lecturas de la tierra; así como  la publicación de un nuevo libro: José Luis Bustamante Murales, y obras de gran formato, que se presentó tanto en la Fundación como en Tepoztlán, Morelos, sitio en donde reside el pintor.

Luego de EUDAIMONIA, las conmemoraciones continuarán a lo largo del 2026. El 28 de febrero en el Museo de los Pintores Oaxaqueños (MUPO) localizado en el corazón de la ciudad de Oaxaca, se inaugurará la exposición Panorámica 50 años de Trayectoria, con más de 20 obras que mostrarán su arte abstracto donde ha incorporado la connotación de símbolos como el viento, el fuego, el silencio, la escritura, la divinidad o el cosmos, iconografías inherentes a su lenguaje.

Bustamante ha insistido en sus pinturas en dominar la luz, y para ello en utilizar la hoja de oro o de plata como trasfondo, luego utilizar  rojos, azules, blancos, amarillos u ocres. Porque para este pintor nacido en México pero dominicano de corazón: “La luz exuberante de ese país es un sol que nunca se apaga” y ese brillo atrajo su atención. Pero la luz viene desde sus andanzas en la pintura siendo muy joven cuando conoció la obra del pintor inglés William Turner, ha dicho.

El trayecto de su arte y las celebraciones de Bustamante llevarán su obra en abril hasta el Museo Iberoamericano de Arte, en Trujillo, Cáceres, España; en donde participará en la exposición colectiva NEXOS 2026, junto a otros 14 artistas iberoamericanos, y donde este creador desplegará su «abstracción connotada» con  obra que poseen un significado profundo y simbólico.

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“Si voy a meter una mancha, esa mancha tiene que decir algo, un signo, un tema, un simbolismo”, ha expresado el pintor.

Hay que mirar de frente cada obra de Bustamante para ver lo que propone, de manera sutil, hay formas reconocibles como señaló Leo Rosshandle, quien añadió que “son pocos los artistas que logran unir símbolo y abstracción”.

Para Bustamante el color es también parte del simbolismo: “el color es un lenguaje y tiene un simbolismo innegablemente, como en las religiones”.

 

Nacido en la Ciudad de México en 1955, estudió en la Escuela Nacional de Artes plásticas San Carlos (UNAM); radicó en Santo Domingo, República Dominicana, por casi una década; es ya un artista reconocido en México y el extranjero, recibió en 2007 una  de las becas más prestigiosas en los Estados Unidos, la Pollock-Krasner, la cual se dedica generalmente al arte abstracto. Actualmente vive y tiene su taller en Tepoztlán, Morelos.

La exposición colectiva EUDAIMONIA, que rinde homenaje a José Luis Bustamante, en la que celebrarán sus 50 años de trayectoria y el cumpleaños del maestro, se inaugura el próximo 14 de febrero a las 12 horas en la Casa de Cultura de Tlalpan –Camino a Sta. Teresa, Bosque del Pedregal, Tlalpan, 14010 CDMX–. La entrada es libre.

Y DONDE NO ESTÁS (ES DONDE ESTÁS) obras de LUIS FELIPE ORTEGA.

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Como una ciudad invisible, el arte habita en la tensión entre lo que se ve y lo que se imagina, como una presencia multiplicada: está en la materia, pero solo existe en la mirada del otro. Así como el concepto de la multiplicidad y de ese lugar que «está pero no está», en la búsqueda de Italo Calvino de Las ciudades invisibles, así parece la interpretación poética de Luis Felipe Ortega al concepto: Y donde no estás (es donde estás), la idea refiere a que la verdadera esencia de algo se encuentra en su ausencia o en lo que sugiere, no en su presencia.

Sin título (geometría sobre horizonte - ya una idea compartida con Beckett), grafito y gouache sobre lino, 125 x 180 cm, 2026

Sin título (geometría sobre horizonte – ya una idea compartida con Beckett), grafito y gouache sobre lino, 125 x 180 cm, 2026

Luis Felipe Ortega (CDMX, 1966) es artistas contemporáneo reconocido por un lenguaje visual que cruza el dibujo, la fotografía, el video y la instalación.

A diferencia de algunos artistas visuales, la formación de Ortega se establece como egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Esto marca profundamente su obra, donde la textualidad y el pensamiento filosófico actúan como «detonantes» para sus piezas. Constantemente explora conceptos como el vacío, el silencio y el horizonte.

La galería Le Laboratoire presenta la segunda exposición individual de Luis Felipe Ortega en sus instalaciones –General Léon 56, San Miguel Chapultepec, CDMX– con motivo de la Semana del Arte 2026 en la CDMX, que se inaugura el martes 3 de febrero, a las 11 de la mañana.

El conjunto de piezas incluidas en la exposición, remiten a la relación del paisaje y la geometría, una relación que el artista ha venido investigado en los últimos diez años a través de diversos soportes y lenguajes, diversos formatos y materiales.

«Para la ejecución de estas piezas, siempre trabajo con procesos temporales sobreponiendo, a través de capas matéricas, diversos gestos plásticos y formas geométricas. Realizo también apropiaciones y diálogos con otros artistas. El resultado se acerca a la idea y forma del horizonte, a cierta forma de un horizonte inestable o, mejor dicho, desestabilizado por los pesos de la geometría y los trazos rápidos del lápiz y el grafito, por los pigmentos y los colores primarios», cuenta Luis Felipe Ortega al referirse a esta muestra.

Sin título (Cuadernos y ruídos I), tinta acrílica, grafito, acrílico y pigmento sobre papel, 86 x 66 cm, 2025

«Pensado en los usos del óleo, siempre oscuro, debo decir que siempre apela a la búsqueda del color y la tensión generada por líneas puestas sobre plastas densas de material. Reuniremos una selección de dibujos, pinturas y esculturas generadas por líneas sobre planos, geometrías sobre imágenes de flores, hilos, plomadas, piedras y otros objetos que se encuentran en el espacio de la galería para provocar que el trayecto del visitante se bifurque desde el lugar donde está, pero no está (multiplicidad como quería Calvino)», dice este artista que representó a México en la 56 Bienal de Venecia en 2015.

En su exposición anterior en Le Laboratoire «Sobre la noción de vacío (y un diálogo con Kawabata)» en 2023, en un texto preparado por la galería, se recordaba que la obra de Luis Felipe Ortega responde al pensamiento actual secuestrando por palabras, frases e ideas de escritores y cineastas, de filósofos y antropólogos, de músicos y artistas para tejer un mapa híbrido de relaciones. «A partir de ese mapa, de esa materia prima, Ortega genera acciones (…) poniendo en tensión el marco o límite de las piezas con el cuerpo del espectador, su obra siempre enmarca la dimensión específicamente política del arte. El horizonte, el vacío y el silencio constantemente son lugares de arribo y de nuevas partidas en su producción.

Sobre la noción de vacío (y un diálogo con kawabata)

Sobre la noción de vacío (y un diálogo con kawabata)

Sobre estos conceptos en los que ahora trabaja Ortega, nos recuerda que sobre la Multiplicidad, Calvino creía que el artista debe ser un «nudo de relaciones». Donde tú dejas de explicar (donde «no estás»), es donde la obra se multiplica en mil versiones en la mente de los demás; incluso si no se firma una obra o no se está presente, la ausencia es una forma más poderosa de presencia: es el arte de sugerir en lugar de mostrar.

«Construir ideas (herramientas) con las cuales nos relacionamos con otras ideas, es una de las principales obsesiones de Ortega; su producción puede entenderse entonces como un campo lúdico para construir esas herramientas», apuntó el texto de la galería en esa ocasión.

Sin título (Algunos momentos en que algo pierde peso I), tinta y grafito sobre papel, 30 x 44 cm, 2016-2025

La crítica destaca a Luis Felipe Ortega como un artista de un rigor intelectual extremo que utiliza el arte para «desaprender» las formas tradicionales. Su práctica es vista como un mapa híbrido que «secuestra» conceptos de la filosofía y la literatura para construir herramientas de pensamiento, más que objetos meramente decorativos; se le describe como un artista que apuesta por la dificultad y el vacío.

Para la  muestra Y donde estás (es donde no estás), la Galería Le Laboratoire, comandada por el francés Julien Cuisser, tiene también planeadas dos actividades: una activación con Anaïs Bouts y Ana Zambrano, el sábado 7 de febrero a las 13:00 horas, y otra el con dos Contrabajos (Quique Rangel y Mike Sandoval), el sábado 28 de marzo, también a las 13:00 horas. La entrada es libre.

Luis Felipe Ortega (Ciudad de México, 1966) es egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha escrito para múltiples publicaciones y ha editado varias revistas desde inicios de los años 90. En el 2002 realizó una residencia artística en el International Studio & Curatorial Program (ISCP) de Nueva York. Ha recibido varios reconocimientos, incluyendo el Sistema Nacional de Creadores (2006, 2009, 2015 y 2020) y FONCA, Jóvenes Creadores (1998).

 

Representó a México en la 56 Bienal de Venecia (2015) y su obra se ha incluido en las siguientes bienales: Bienal de Coimbra, Portugal (2019), Bienal de Praga, República Checa (2009); Bienal de Tirana, Albania (2001) y Bienal de Gwangju, Corea del Sur (2000). Entre sus exposiciones individuales podemos destacar las siguientes: y luego se tornará resquicio, Museo Amparo, Puebla (2022)A Horizon Falls, A Shadow, Mattatoio-MACRO, Roma (2018)A propósito del borde de las cosas, Museo Experimental El Eco, México (2017); Así es, ahora es ahora, Laboratorio Arte Alameda, México (2010)Horizonte Invertido, El Clauselito, Museo de la Ciudad de México, México (2010); Before the Horizon, Maison d’Art Actuel des Chartreux, Bélgica (2006); Ocupación, Sala de Arte Público Siqueiros, México (2004), Km 96, Kurimanzutto, México (2002: Yo, Nosotros, Centro de la Imagen, México (2000) y Campo de acción, Art&Idea, México (1997). Ha participado también en numerosas exposiciones colectivas dentro las cuales podemos destacar las siguientes: Between Words and Silence. The Work of Translation, Armory Center for de Arts, Pasadena (2017); Punk, sus Rastros en el Arte ContemporáneoMACBA/Barcelona, Museo Universitario del Chopo/México (2016); Strange Currencies. Art and Action in Mexico City 1990-2000, The Galleries at Moore College of Art and Design, Philadelphia (2016); Moving Time: Video Art at 50, 1965-2015Eli and Edythe Broad Art Museum, Michigan (2016); Antes de la Resaca. Una Fracción de los Noventa en la Colección del MUAC, México (2011); La Era de la Discrepancia, MUAC, México, MALBA, Buenos Aires, Argentina/Pinacoteca do Estado de São Paulo, Brasil (2008); Esquiador en el Fondo del Pozo, Museo Jumex, MéxicoAfter the Act, MUMOK Museum Moderner Kunst, Austria (2005); Cover Theory. L’arte Contemporanea Come Re-interpretazione, Officina della Luce, Italia (2003); Elephant Juice (Sexo entre amigos), Kurimanzutto, México (2003); Ummaguma: Especies de Indeterminación, México, (1995); Jorge Kunst Uit Mexico, Bélgica (1994) y Temístocles 44-I (Decoraciones para el hogar), México (1993).

Las obsesiones literarias de Jazzamoart en un libro de pintura y letras.

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—¿Qué es? —me dijo./—¿Qué es qué?—le pregunté./—Eso, el ruido ése./—Es el silencio… Juan Rulfo

Los sueños de Jazzamoart.

«Yo soy bastante obsesivo, y a veces se me confunde esa obsesión con repetición. Estar insistiendo en la misma frecuencia, en algo que se vuelve un sueño, totalmente obsesivo, que me obsesiona demasiado y que lo voy a pintar toda la vida. En este caso la cuestión de la literatura aparece y desaparece. De repente hay un libro que leí hace mucho tiempo, algún día buscando lo vuelvo a redescubrir y lo vuelvo a releer o el fragmento que tanto me gustaba y entonces lo retomo y me surge una idea para pintarlo distinto», cuenta Jazzamoart en su estudio de la Ciudad de México.

«Por ejemplo El Perseguidor de Julio Cortázar lo ilustré en los años 70 a leerlo por primera vez, y ahorita lo pintaría de otra manera, de alguna manera en cierta forma es escribir con imágenes visuales y transformarlo, reinterpretarlo, tomar ese fragmento de esa gran novela o poema o ensayo  y darle una revolcada, una zangoloteada, pictóricamente hablando, con formas.

«De algún modo es algo que surge también en los sueños, tengo la fortuna de que sueño bastante, y quizá porque me dedico a las imágenes y me acuerdo de lo que sueño. Claro hay toda clase de sueños, evidentemente los sueños de pesadilla no me gustan, aunque hay algunos que podían ser muy pintables pero sin embargo prefiero soñar cosas más poéticas que me lleven a mundos mejores. Y tengo esa fortuna de revivir incluso de retomar el sueño como, hay veces que estoy soñando algo muy interesante me despierto, me vuelvo a dormir y afortunadamente lo vuelvo a retomar, lo cual me parece maravilloso. Tengo sueños recurrentes, algunos muy como el sueño de ser torero, ese lo he tenido desde niño y es un sueño que además  ha evolucionado en las ganas de querer ser torero hasta estar ya con el toro enfrente y decir `ahora qué voy a hacer´.

En la literatura si existen fragmentos que son muy dignos de soñar, con Rulfo me pasó. Tuve un pequeño percance de salud una operación de próstata y al estar en el hospital tuve una pesadilla terrible que tiene mucho que ver con la última película que se hizo sobre Rulfo, Pedro Páramo, en mi sueño había una gran plasta de lodo que me caí encima, era la enfermedad, al salir de eso y viene la reconciliación, y después de esa pesadilla como a las seis, ya que amanecía tuve un sueño, digamos dulce y lleno de virtudes generosas, flotantes, totalmente color, ilusión, algo donde se aparecían los ángeles tocando saxofones. Todo eso va a trastornando en mi cabeza y va a produciendo las pinturas que vienen de literatura».

Las letras y la pintura un libro de Jazzamoart

Durante el último año el pintor Javier Vázquez Estupiñán, Jazzamoart, se dedicó a revisitar sus obras y sus lecturas, en algunas casos fragmentos de novelas o poemas que lo han obsesionado hasta pintar series completas dedicadas a autores como Juan Rulfo, Miguel de Cervantes, Miguel León Portilla, Julio Cortázar, Sor Juana Inés de la Cruz, Efraín Huerta, Ramón López Velarde, Jaime Sabines, James Joyce, Charles Baudelaire, Haruki Murakami o Xavier Vázquez –su padre quien fue un hombre polifacético que quiso ser torero, pintor y también escribió poesía–.

Con la ayuda de su hijo (también llamado Jazzamoart), el artista logró reunir las pinturas que evocan a estos autores, en algunos casos desde su época de estudiante en San Carlos hasta meses recientes en los que se dio a la tarea de pintar por ejemplo, uno de sus descubrimientos recientes, su lectura a Retratos de Jazz un libro de Haruki Murakami, un autor al que le gustaría conocer personalmente y algún día ilustrar una portada de uno de sus libros porque está seguro de que se podrían entender: “Creo que él al ver mis cuadros entendería por qué pinto lo que pinto, y la relación y la hermandad que tenemos cada quien en su área, en torno a la pasión por el jazz, sería un factor que nos daría un punto de encuentro importante”.

En su colorido estudio Jazzamoart habla de cómo nació Las letras y la pintura, esta nueva aventura de la que “en realidad el verdadero culpable es Jazzamoart hijo que ha sido fundamental en muchos de los proyectos junto con Nora, su madre. Él se ha encargado de coordinar y canalizar de alguna manera mis intenciones literarias, mis aficiones literarias, y aunque no me considero un gran lector porque sería presumir demasiado, me encantaría poder decir que he leído muchos libros, pero más bien he leído muchos fragmentos de muchos libros, pero libros completos realmente he leído muy pocos, lo cuál no me da pena decir porque lo importante es leer y aprender. Creo que con unas frases que te lleves de un libro, que te inunden y te motiven para sentirte mejor o pintar un cuadro o para ´quitarte un poco lo pendejo´, ya es suficiente”.

El libro surgió sobre todo a partir de una serie que pintó de Juan Rulfo, releyó Pedro Páramo y se puso hacer más de 20 piezas sobretodo de un fragmento que le gusta mucho:

—¿Qué es? —me dijo./—¿Qué es qué?—le pregunté./—Eso, el ruido ése./—Es el silencio…

“La parte dedicada a Juan Rulfo es medular en este libro. Además de la admiración que siempre le he tenido desde la infancia —gracias a mi papá, que me acercó a Rulfo, a Juan José Arreola y a Ramón López Velarde—, aparecen varias pinturas inspiradas en su obra literaria y fotográfica. A esto se sumó la ópera que hizo Julio Estrada, el gran músico mexicano de vanguardia, en torno a la obra de Rulfo y que justamente se llama ‘el ruido ese’ “, cuenta Jazzamoart.

“Asociado a mi pintura, que es precisamente ‘ese ruido’ del que siempre he hablado (sonidos, garabatos congelados hechos música), busco atrapar la música por medio de las imágenes. En este caso, al leer a Rulfo y encontrar esas imágenes llenas de tierra, polvo, barro y mexicanidad, pensé en que existían los ‘saxofones de barro’. En este libro está esa reminiscencia de Rulfo desde mi infancia. Luego están las ironías del destino: en el Ágora que estaba en Insurgentes y Barranca del Muerto, Rulfo y yo fuimos vecinos de compras; él estaba ahí viendo discos, yo sabía quién era él, pero él no sabía quién era yo. Solo nos saludábamos con un ‘buenas tardes’ o ‘buenas noches’. Puedo decir que fuimos compañeros de música en un diálogo silencioso”.

Se incluyen las lecturas de sus paisanos Jorge Ibargüengoitia, Ramón López Velarde y Efraín Huerta, de este último, a quien le hubiera gustado conocer para «echarse un tequila», admira su libro Transa poética; por ello, le dedica pinturas a sus «cocodrilos» y a la «muchacha ebria» entre otros versos pintados.

También hay fragmentos de un poema de su padre Xavier Vázquez dedicado a Irapuato con estructura similar a Suave Patria de López Velarde del que dice: “Mi papá fue un adelantado a su tiempo. En los años 50 hacía monigotes en alambrón y móviles similares a los que Alexander Calder hacía en Estados Unidos; pero a Calder le decían genio y a mi papá, en Irapuato, que estaba loco. Más allá del cariño, su poema está aquí porque estoy convencido de su valor estético”.

El libro es una galería de su colección espiritual íntima, aunque reconoce que siempre faltarán nombres: “Alguien criticaba que faltaban mujeres, y es cierto. No fue por machismo; está Sor Juana, pero podrían estar Rosario Castellanos y otras. En realidad, fue un ejercicio de placer y travesura donde reuní obras que ya tenía y otras que pinté ex profeso releyendo textos que me obsesionan desde San Carlos”, concluye.

Jazzamoart hijo, resume así la estructura del libro:

“El libro es un diálogo entre la literatura favorita de Jazzamoart y sus creaciones. Contiene tres capítulos. El primero da cuenta del origen refiriéndose a textos prehispánicos de Miguel León Portilla, textos mexicanistas de López Velarde, Juan Rulfo, Efraín Huerta, algunos de sus autores favoritos, va a una parte más mística con Sor Juana Inés de la cruz y San Juan de la Cruz, y sigue con una parte hispanista en referencia al Quijote con Miguel de Cervantes, y una alusión taurina a La Emperatriz de Lavapiés de Jorge F Hernández. El segundo capítulo nos lleva a una reflexión sobre el ser, sobre la figura con Carlos Montemayor, Octavio Paz con Los privilegios de la vista y con el concepto de La chingada, que le encantaba a Paz y a Jazzamoart le fascina; poetas como Bukowski, Baudelaire y Jaime Sabines. Y al final no podía faltar la parte musical, las referencias jazzeras con Julio Cortázar, Alain Derbez, Evodio Escalante y Murakami.

Es una descripción de su literatura personal, sin más rigor que su propio gusto. El prólogo es de Rafael Estrada, que logró describir íntimamente al Jazzamoart pintor, pero también al lector y sobre todo al Jazzamoart humano”.

Las letras y la pintura. Jazzamoart –un libro editado por La Cabra Ediciones, con la participación en el diseño de Óscar Juárez Vargas–, se presenta el sábado 31 de enero a las 12:00 horas en la casa Jaime Sabines –Av. Revolución 1747, San Ángel, Álvaro Obregón, 01000 CDMX– con la presencia del maestro Jazzamoart, acompañarán Evodio Escalante, Alain Derbez, Rafael Estrada Michel y moderará María Luisa Passarge.

Las 8 joyas de Igu, teatro sobre la fuerza interior que nos reconstruye.

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La obra de teatro LAS 8 JOYAS DE IGU narra la historia de Ana, una niña que en un antiguo ritual es transformada en iguana, y tras un terremoto, marcada por la pérdida de su cola, emprende un viaje a través de las 8 regiones de Oaxaca en busca de respuestas que le devuelvan su forma, su memoria y su voz. Un viaje por Oaxaca con personajes como nahuales, conejos, ardillas y otros seres que le harán ver que no todo está perdido.

La pieza, a cargo de la compañía Espejo Escénico de Oaxaca, escrita por Liliana Alberto Ruiz y Fernando Reyes Reyes, es uno de los 100 proyecto seleccionados en el país, y forma parte del programa de apoyo nacional Escenarios IMSS–CULTURA 2025–2026, será presentada con seis funciones el viernes 23, sábado 24 y domingo 25 de enero en el TEATRO MORELOS –AV. San Juan de Aragón 311, DM Nacional, San Pedro el Chico, Gustavo A. Madero, 07480 Ciudad de México– y el viernes 30, sábado 31 de enero y domingo 1 febrero en el TEATRO CUAUHTÉMOC –Av. Jardín y Periférico, Col San Bartolo, Naucalpan de Juárez, Edo. De México–, todas las funciones son gratuitas y para toda la familia.

Liliana Alberto, actriz y directora de teatro parte de Espejo Escénico, y dramaturga de Las 8 joyas de Igu, cuenta cómo nació la historia: “En 2017 hubo un terremoto que afectó mucho a las comunidades en Oaxaca, en esa ocasión visitamos el Istmo de Tehuantepec, y vimos espacios derrumbados, pueblos completamente destruidos. Ahí surgió la idea de hablar de esta historia de reconfigurarnos, de reconstruirnos a través de una iguana que andaba buscando su cola después del terremoto… Con la compañía Idiotas Teatro, trabajamos en la dramaturgia con Fernando Reyes Reyes, y se hizo una exploración muy bonita de lo que es nuestro ser animal, el ser que nos protege, y siempre pensar en Igu me hace recapacitar en la resiliencia, en la joya tan grande que tenemos dentro de nosotros mismos. Así ese cuento con un lenguaje muy lúdico se hizo una obra de teatro con un equipo creativo maravilloso, con música, vestuario y máscaras hermosas que para nosotros presentarla es un motivo de celebración y de gran alegría”.

Sin querer revelarnos cuáles son esas 8 joyas de Igu, pues nos invita a descubrirlas en el teatro, comenta: “Lo tienen que descubrir en la función, porque las 8 joyas de Igu van apareciendo a lo largo del camino mientras ella está buscando su cola, hay personajes, ayudando a Igu a encontrar sus joyas; la reflexión va justo en el sentido de irnos reconstruyendo, de ir encontrando nuestro valor, nuestras joyas, descubrir que podemos reconstruirnos y hacernos una nueva cola, y eso tiene que ver con el valor, con la fuerza interior que tenemos, con descubrir que los miedos más grandes no existen fuera sino dentro de nosotros y justo ese camino lleva a Igu a descubrir dónde está su valor”.

Por su parte la actriz y cantante Georgina Saldaña Wonchee, que en la obra es nahuala, ardilla, venado, tortuga, serpiente.. los personajes que son parte del camino para el descubrimiento de Igu, y fragmentos la cultura y naturaleza de las 8 regiones de Oaxaca, pistas que van llevando a Igu a recuperar eso que necesita, cuenta: “Algo muy hermoso de esta obra es que puede funcionar en un plano terrenal pero también en un plano fantástico, puede ser todo un universo del mundo de los animales y del mundo de los nahuales y de la fantasía, de nuestras tradiciones y leyendas; pero también los mensajes de trasfondo son para alguien que está luchando contra sus miedos, que está encontrando su identidad, alguien que en algún momento se fracturó y vuelve a renacer.

Cantante, originaria de la ciudad de México y radicada en Oaxaca desde el año 2000, Georgina Saldaña expresa: “He vivido a Igu de una manera muy sanadora, muy poética, y también muy cómica en una manera ligera de entrar en las vidas las vidas de las comunidades de Oaxaca, y es una paradoja porque la vida espiritual de estas comunidades es muy rica, muy compleja, así que la obra ha sido una manera de integrarnos en estas prácticas espirituales a través de la espiritualidad, la cuestión de los nahuales, las tradiciones, las leyendas y la manera de incluir a la naturaleza en el cotidiano; y ha sido una belleza recordarles a la nuevas generaciones que las tradiciones que están ligadas a la naturaleza también son parte de una vida actual”.

La obra seleccionada junto con otras 99 piezas de danza y teatro para presentarse en los teatro de IMSS, entre mil 300 propuestas que se recibieron de todo el país, significa para Liliana Alberto conocer qué sucede al interior del país a través de estas propuestas y es de gran alegría que una institución dedicada a la salud física, incluya al teatro, recuperé sus espacios (los teatros) para la salud mental.

«Es necesario hablar de muchos temas, y hacerlo a través del teatro, me parece muy bueno, es un canal de comunicación que se está generando también circuitos para conocer las propuestas y conocernos con artistas que están al otro lado del país; en Las Joyas de Igu está anclada a la cultura Oaxaqueña, hay un sentido de identidad y en el teatro queremos hablar de nuestras historias, de nuestros contextos y estas funciones desde diversos lugares del país no abren un panorama».

Para Saldaña Wonchee, que haya tantas propuestas de teatro en el país, y que el año inicie con cierta una vitalidad  habla de la energía viva que son las artes escénicas, incluyendo la música: «Es tan importante sentirnos tangibles a través de las artes, sentir esa energía en un mismo espacio; ojalá que esto no lo perdamos nunca de vista y podamos seguirlo teniendo cada vez más a través de apoyos gubernamentales y también de la sociedad privada».

La obra de teatro LAS 8 JOYAS DE IGU, que se presenta este fin de semana y el próximo en TEATRO MORELOS y TEATRO CUAUHTÉMOC del IMSS, como parte del programa que busca fortalecer los apoyos a la creación artística y revitalizar la vocación social de los teatros de esta institución. La dramaturgia es de Liliana Alberto y Fernando Reyes; la colaboración artística sw Cristian David; el reparto está a cargo de Liliana Alberto, Georgina Saldaña Wonchee y Lucina Rojas; el diseño de vestuario y máscaras son obra de Azucena Galicia, y la escenografía de Edgar Mora, mientras el diseño sonoro y música original corren a cargo de Jaziel Domínguez. Las seis funciones que darán los fines de semana son totalmente gratuitas y para toda la familia.

Fotos: Pili Pala

ZONAMACO 2026 con más de 200 galerías, se perfila como epicentro del arte contemporáneo en América Latina.

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La feria de arte ZONA MACO 2026 se llevará a cabo del 4 al 8 de febrero de 2026 en la Ciudad de México.
La vigésima segunda edición de ZONA MACO 2026 se perfila como el epicentro del arte contemporáneo en América Latina, reuniendo a más de 200 galerías y proyectos de 26 países; se realizará del 4 al 8 de febrero en el Centro Banamex. Este encuentro es clave para el intercambio cultural y el mercado del arte a nivel internacional.
Esta edición contará con la participación de más de 200 galerías, con una presencia destacada de proyectos provenientes de Latinoamérica, Norteamérica y Europa.
Direlia Lazo es una destacada curadora cubana que actualmente se desempeña como la Directora Artística de ZONA MACO, bajo su dirección en la edición de 2026, la feria busca fortalecer su internacionalización y consolidarse como un espacio donde convergen narrativas actuales, pensamiento crítico y experimentación. Es licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana (2007) y egresada del prestigioso programa de curaduría del de Appel Arts Centre en Ámsterdam (2010). Actualmente, trabaja junto a Zélika García (fundadora).
 Direlia Lazo y el equipo curatorial destacaron los siguientes puntos clave para la edición:
Novedades y Enfoque Estratégico.
Se anunció la incorporación de nueva sección llamada «Forma», que busca explorar diálogos distintos entre el arte y el diseño para resaltar el crecimiento del mercado de diseño coleccionable y el cruce entre ambas disciplinas. La una iniciativa inédita que responde a un cambio claro en el mercado del arte y el coleccionismo. Ubicada entre la sección de Arte Contemporáneo y ZONAMACO Diseño, esta nueva propuesta explora el espacio híbrido donde el arte, el diseño y el objeto coleccionable dejan de entenderse como categorías separadas.
FORMA plantea un diálogo directo entre disciplinas, poniendo el foco en objetos y mobiliario concebidos desde una lógica coleccionable, más cercana a la obra de arte que al diseño funcional. Surge a partir del interés de nuevas generaciones de coleccionistas, que hoy se mueven con naturalidad entre distintas prácticas creativas. En este contexto, el objeto deja de ser solo utilitario para convertirse en pieza de colección, capaz de dialogar con la historia del arte contemporáneo y con el mercado internacional.
Con el «Nuevo Coleccionismo», la feria se enfocará en una generación emergente de coleccionistas que buscan experiencias más íntimas y directas, como visitas a estudios y diálogos profundos con las piezas, más allá de la transacción comercial.
Con el tema de la internacionalización, se subrayó el objetivo de consolidar a la Ciudad de México como un nodo cultural global, atrayendo a más de 200 galerías de 27 países.

La intención es clara: difuminar conscientemente la frontera entre arte y diseño, integrando estas propuestas al recorrido principal de la feria y reforzando su visibilidad dentro del ecosistema de ZONAMACO.

El evento mantiene su estructura integral que abarca cuatro ferias en un único universo creativo: 
  • ZONA MACO Arte Contemporáneo. Es la sección principal de la feria de arte más grande de América Latina.Esta sección reúne a galerías de arte líderes y emergentes, tanto nacionales como internacionales, presentando propuestas que van desde artistas consagrados hasta talentos nuevos. Presenta una amplia gama de propuestas artísticas. Contiene espacio para artistas emergentes y proyectos que exploran temas de disidencia y experiencias humanas contemporáneas.
    La sección Sur  está dedicada, como lo dice su nombre, a proyectos de arte de la región sur del continente.
    Arte Moderno: Se centra en obras de artistas modernos relevantes.
  • ZONA MACO Diseño, es la plataforma dedicada a piezas contemporáneas de alta gama, mobiliario y objetos coleccionables dentro de la feria más importante de Latinoamérica. Presenta una selección de estudios de diseño y galerías que exhiben mobiliario, joyería, textiles y objetos decorativos. La sección se caracteriza por fusionar técnicas artesanales tradicionales con tecnologías avanzadas para crear piezas con valor estético y cultural.
  • ZONA MACO Salón del Anticuario, se enfoca en la exhibición y venta de antigüedades y piezas de coleccionista; busca reposicionar las antigüedades en un contexto de gusto contemporáneo, poniendo en valor las grandes colecciones privadas de México y su papel en la construcción cultural del país. Se pueden encontrar una variedad de piezas históricas, desde muebles y joyería hasta objetos decorativos y obras de arte, presentadas por galerías nacionales e internacionales especializadas en antigüedad; cuenta con un comité de expertos encargado de revisar y garantizar la autenticidad y calidad de las piezas expuestas, lo que brinda confianza a los coleccionistas.
  • ZONA MACO Foto.es la feria internacional dedicada exclusivamente a la fotografía y el video, integrada dentro de la plataforma; exhibe una amplia gama de propuestas que incluyen fotografía antigua, moderna y contemporánea, además de videoarte.
    Ddestaca tanto a talentos emergentes como a artistas consagrados, explorando desde la fotografía documental hasta colaboraciones interdisciplinarias que ofrecen nuevas perspectivas visuales de la realidad actual. Busca fomentar el coleccionismo especializado y acercar el lenguaje visual de la fotografía al público general en un contexto de mercado global.
  • Las secciones curadas, como «Ejes» y «Sur», trazarán un mapa del arte contemporáneo, mostrando la tradición, la experimentación y las ideas que marcan la actualidad artística
Se confirmó la colaboración con más de 81 instituciones culturales de la ciudad que realizarán circuitos y eventos especiales, incluyendo una exposición de Simone Fattal en el Museo Jumex el 3 de febrero.
En esta edición 2026 ZONAMACO con la necesidad de adaptarse a nuevas formas de interacción cultural lanza la app oficial de ZONAMACO, una herramienta digital pensada para transformar la experiencia del visitante antes, durante y después de la feria. A través del teléfono móvil, el público podrá acceder a la información completa de las obras, consultar precios y establecer un diálogo directo con las galerías, facilitando una relación más fluida y personalizada con el contenido de la feria; abre un canal de comunicación que permite acercarse a las obras y a los galeristas de manera más directa. La app estará disponible antes del inicio de la feria y permanecerá activa durante todo el evento, integrándose de forma natural al recorrido físico de ZONAMACO y ampliando las posibilidades de contacto y seguimiento para coleccionistas, visitantes y galerías.
Programa y Eventos Paralelos
La feria es el evento principal de la «Art Week 2026» de la Ciudad de México, que también incluye otras ferias importantes como Feria Material, BADA México y Salón ACME, convirtiendo a la capital mexicana en un hub global de arte contemporáneo durante esa semana.

Se otorgará el Premio AXA México Art, es una iniciativa de la aseguradora AXA México en colaboración con ZONAMACO, diseñada para fomentar y visibilizar el talento de artistas contemporáneos en México.La obra ganadora suele ser adquirida por AXA México por un valor de hasta $200,000 MXN para formar parte de su colección corporativa

Horarios:

Miércoles 4 de febrero: 17:00 a 20:00 h (inauguración abierta al público).

Jueves 5 y viernes 6: 13:00 a 20:00 h.

Sábado 7: 12:00 a 20:00 h.

Domingo 8: 11:00 a 18:00 h.

Mary Shelley

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Mary Shelley, la autora del famoso Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), nació en Londres en 1797, inmersa en un mundo de intelectuales. Tuvo una vida marcada por la orfandad materna, la adversidad, la pérdida de embarazos y la muerte de sus hijos, así como el quebrantamiento matrimonial.

Sus padres fueron filósofos, William Godwin, un radical inglés, y Mary Wollstonecraft, una pensadora feminista que significó  todo un desafío intelectual para su época, autora de Vindicación de los derechos de la mujer (1792), un tratado en el que plasma el rol de las mujeres, así como su opinión respecto a la pareja, la sexualidad o la educación de los hijos. Mary Wollstonecraft antes de casarse con Godwin, fue madre soltera con una hija; en 1797,  convertida en la señora Godwin, dio a luz a Mary, pero complicaciones posteriores al alumbramiento, se dice que no expulsó completamente la placenta, lo que dio origen a una severa infección, murió once días después del parto. Dos años más tarde William Godwin contrajo nuevas nupcias de las que nacieron: Clara y Charles.

Cuando Godwin quedó viudo se retiró de la vida intelectual, uno de sus seguidores, Percy Bysshe Shelley, entró en contacto con él a través de correspondencia en la que afirmaba su admiración al filósofo, quien un día lo invitó a su casa. De esta forma, Percy comienzó a realizar asiduas visitas a la casa de Godwin.

Percy Shelley era un poeta, estaba casado, y en sus visitas asistía, incluso, con su esposa, Harriet Westbrook. En esa época, Mary se encontraba en Escocia, y en una de sus visitas a la casa paterna conoce a Percy, quien queda encantado con ella, pues era una joven inteligente y apasionada de la vida. Cuando su padre se dio cuenta de las intenciones del poeta, le prohibió la entrada a su casa, pero eso no impidió que Mary y Percy se enamoraran y escaparan juntos, pese a que Percy tenía un hijo y Harriet, su esposa, esperaba un segundo bebé. Con la conclusión de este matrimonio, logran estar juntos Mary y Percy , escapan. En esa huida, Mary se lleva a Clara Clairmont, la hija de la esposa de su padre, de 15 años, quien estaba ansiosa de conocer el mundo.

En adelante, los tres tuvieron una travesía bastante precaria, pues ninguno tenía el dinero suficiente para llegar a Francia, además de que su errar era vigilado por la madre de Clara, quien deseaba hacer entrar en razón a su hija para que volviera. Lograron llegar a París, luego fueron a Suiza, a Holanda y, finalmente, dado que no contaban con fondos, volvieron a Londres. En este punto, según informan los datos que se conocen, Mary, celosa de Clara, quien tenía una amistad bastante cercana con Percy, le pide que vuelva a casa con su madre, pero ésta rechaza la oferta y se queda con ambos escritores.

Es probable que Mary haya tenido más de un embarazo mal logrado. El tema de la maternidad y las complicaciones del parto la persiguieron por mucho tiempo, marcados por su nacimiento y la experiencia de su madre. En 1815 tuvo una niña, pero falleció días después, y en 1816 logró concebir a William Shelley, quien murió a los tres años de edad. Fueron golpes que nunca pudo superar. En 1819, Mary concibe otro hijo, Percy Florence, el único que sobrevivió.

En 1822, Percy Shelley muere ahogado y Mary se dedica a su hijo y a su vida como escritora y editora de la obra de su esposo, finalmente muere a los 53 años.

Frankenstein o el moderno Prometeo fue escrito en 1816 y publicado dos años después. Una década más tarde, Mary Shelley revisó y reeditó la obra y es de esta versión de donde han surgido las adaptaciones y reediciones posteriores. Escribió también otras novelas como Mathilda, Valperga, El último hombre, The Fortunes of Perkin Warbeck, Lodore, Falkner, entre otros.

Según se sabe, Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) surge en una noche en la que se encontraban reunidos, en Ginebra, Suiza, Mary, Percy, Clara, el poeta británico Lord Byron, con John Polidori, médico personal de este último. Así pues, en la velada Byron propuso que los reunidos pensaran en una historia de terror que deberían contar en la siguiente reunión. Polidori escribió una novela, El Vampiro (1819), y Mary logró bosquejar lo que sería posteriormente su gran creación, la novela gótica: Frankenstein.

Se trata de una historia de ficción, que ha tenido múltiples y variadas interpretaciones a lo largo del tiempo. Dado que Inglaterra había atravesado su primera Revolución Industrial, a mediados del siglo XVIII, una lectura de la novela se orienta a pensar en la relación establecida entre el hombre y las máquinas, en un mundo cada vez más hostil y que aislaba al hombre de sus congéneres; otra se orienta a la (relativa) esperanza puesta en la ciencia, pues a través de ella se podía dar vida a otro ser humano, con la sola intervención de conocimientos científicos.

Grosso modo, el monstruo creado por Victor Frankenstein, en un laboratorio, resulta una aberración para su inventor, quien se arrepiente de haber hecho surgir semejante criatura. Sin embargo, ese ser no viene al mundo con maldad, todo lo contrario, es sensible y sólo busca aceptación y cariño, pero el rechazo constante del que es objeto dondequiera que se aparezca, le hace transformarse en un ser rencoroso y malvado.

Dado que no encuentra comprensión ni amor en la especie humana, busca al doctor Victor para exigirle que le prodigue la felicidad a la que tiene derecho…

Esta es la historia que ha tenido ocupado a Guillermo del Toro por varios años trabajando para llevar por fin a la pantalla grande. Frankenstein ha sido adaptado recientemente por el cineasta mexicano en una película muy personal, estrenada en este 2025. Del Toro ha profesado una profunda admiración por Mary Shelley y su obra desde la infancia, afirmando incluso que «Cambiaría toda mi carrera por una tarde tomando el té con Mary Shelley». El cineasta se ha identificado con la criatura de la novela desde su primer encuentro con la historia, sintiendo que él era el monstruo incomprendido. La relación entre ambos es la de un creador contemporáneo que reinterpreta, con respeto y una conexión emocional profunda, el mito fundacional del terror gótico y la ciencia ficción creado por Mary Shelley hace más de 200 años.

TZOMPANTLI DE GUSTAVO MONROY, UN MURAL EN SAN IDELFONSO

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Tzompantli un réquiem que resignifica la muerte como acto de resistencia.

“La memoría personal es frágil, la memoria social, la memoria colectiva, es duradera, y pasa de generación en generación. Pinto para no olvidar, para iluminar estos tiempos oscuros que me ha tocado vivir”.

Siguiendo esta línea de diálogo entre historia, sociedad y expresión artística, San Ildefonso exhibe Tzompantli (3.10 por 11 metros) obra monumental de Gustavo Monroy, un artista que ha desarrollado un lenguaje visual propio que, con crudeza y sensibilidad, entrelaza memoria y presente. Su propuesta trasciende la contemplación estética: busca confrontar al espectador con las huellas de la violencia que atraviesa el México  actual, invitándolo a reconocer en las imágenes el eco de una herida compartida.

Gustavo Monroy retoma la referencia visual del “Huey Tzompantli”, resaltando la brutalidad y solemnidad de la muerte para transmitir la idea de un sacrificio colectivo y evocar el rol de los mexicas como guerreros al servicio de sus dioses. Mediante una composición que estratifica paisajes y capas temporales, el mural vincula el pasado prehispánico con la actualidad, recreando un territorio mexicano marcado por los restos simbólicos de quienes han fallecido a causa de diversos conflictos sociales.

“A raíz de este nuevo descubrimiento (hallazgo de una nueva sección del Huei Tzompantli) comencé a pintar una larga hilera de cráneos pensando en estas dos realidades: un estado de luto permanente por los muertos de aquellos días de pandemia y en nuestro pasado prehispánico”, contó el artista durante la inauguración.

El pintor Gustavo Monroy (Ciudad de México, 1959) es el segundo artista en participar en el proyecto del Colegio de San Ildefonso que consiste en exponer de manera temporal murales contemporáneos que dialoguen con el legado artístico del recinto. El primero fue el pintor y escultor Alberto Castro Leñero, cuyo mural Desplazamiento se exhibió del 29 de marzo al 28 de septiembre pasado. Ahora, itinerará al Museo Vivo del Mural.

El muralismo mexicano surgió en el Colegio de San Ildefonso en la década de 1920, impulsado por José Vasconcelos, quien convocó a Diego Rivera, Fernando Leal, Fermín Revueltas, Ramón Alva de la Canal, Jean Charlot, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco a pintar sus muros, lo que marcó el inicio de un movimiento artístico que transformaría la historia del arte en México. Aquellos artistas plasmaron el origen histórico y mítico de México, abordando temas como el mestizaje, la revolución y la clase obrera y consolidando al recinto como un espacio fundamental para el arte y la educación en el país.

A lo largo de más de cuatro décadas, Monroy ha construido una obra que, en sus propias palabras, puede entenderse como una auténtica “bitácora de la violencia” en México. La mayor parte de sus piezas reflejan problemáticas que no sólo atraviesan la vida del país, sino que también, son universales: migraciones, desapariciones forzadas, masacres, feminicidios, opresión e injusticia. En este contexto, Tzompantli se erige como un clamor por la justicia olvidada y por el derecho a la vida arrebatada. A través de la resignificación de la muerte ritual como ofrenda a Huitzilopochtli, la obra representa un desmoronamiento social y, al mismo tiempo, una forma de resistencia de la vida frente al olvido.

La obra comenzó a gestarse en 2020 y concluyó en 2025; en medio de la incertidumbre global provocada por COVID-19, el autor encontró su inspiración en el hallazgo de una nueva sección del Huey Tzompantli, descubierto por primera vez en 2015 en la calle de Guatemala No. 24, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Ideada inicialmente como un tributo a los fallecidos por la pandemia, esta monumental pieza de óleo sobre tela de 3.10 metros de alto por 11 metros de largo, fue ampliando su significado hasta integrarse a la narrativa contemporánea, en la que se acumulan víctimas no solo del virus, sino también de violencias anónimas que forman parte de este altar simbólico de cráneos sacrificados. En este sentido, la inauguración del mural adquiere un valor histórico al coincidir con el décimo aniversario del descubrimiento de aquel vestigio arqueológico, pero también por responder a los reclamos sociales de verdad y justicia que en la actualidad enarbolan los colectivos de víctimas, madres buscadoras y defensores de los derechos humanos.

«Ya no es el Tzompantli Covid, sino que se convirtió en una pieza que abraza a los desaparecidos, (las víctimas de) los feminicidios, los muertos y la violencia general. Además, lo integro un poco al concepto (manejado en el Templo Mayor) y a figuras prehispánicas, como la serpiente, que es símbolo de fertilidad; lo trabajo como capas arqueológicas que van desde el Tzompantli original hasta nuestra época”, dijo en entrevista Monrroy.

La obra retoma el símbolo del tzompantli como una estructura ritual que evoca no solo la muerte, sino el ciclo permanente de vida, sacrificio y renacimiento.

“Las dos serpientes representan el viaje de la muerte hacia la vida. Es un canal simbólico, un Mictlán que conecta con la fertilidad”, explicó. En el basamento de la pieza se aprecian líneas de cráneos que dan origen a una narrativa visual que incorpora armas modernas, elementos naturales, ruinas y cielos humeantes: una metáfora del territorio mexicano atravesado por conflictos.

Es también una propuesta que recupera el espíritu didáctico del muralismo clásico. “No se trata de un mural que complique su lectura. Yo quiero que se entienda, que se reconozca la historia y la realidad que estamos viviendo”, afirmó Monroy.

Ubicada en el primer piso del patio principal del recinto, la pieza muestra un largo paisaje sembrado con hileras de cráneos, con esta intervención, Gustavo Monroy prolonga el pulso del muralismo del siglo XX, al convertir su trabajo en una resonancia de reflexión y en un llamado al compromiso social. Su pieza se erige como un réquiem, compuesto por cortes transversales del paisaje que recorren desde la época prehispánica hasta nuestros días, en un acto de expiación frente a las realidades que nos hieren y conmueven. La obra se integra al recinto mediante paneles móviles, para respetar la arquitectura del patio interior y en diálogo con los murales históricos de José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Fernando Leal, entre otros.

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Gustavo Monroy nació en la Ciudad de México en 1959 y estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda. Desde mediados de los años ochenta, su obra ha destacado en el ámbito nacional e internacional, formando parte de importantes museos y colecciones en México y Estados Unidos. Entre ellas se encuentran el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, el Museo de Arte Contemporáneo de Aguascalientes, el Museo Nacional de la Estampa, el Museo Universitario de Ciencias y Artes de la UNAM, el Museo de Arte Contemporáneo Carrillo Gil, así como el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, el Museum of Art de la University of Arizona, el Latin American Art Museum de Long Beach, el Mexican Museum de California, el Princeton University Museum, el Museo Casa Diego Rivera en Guanajuato, el National Museum of Mexican Art en Chicago y el Museo Alfredo Zalce en Morelia, Michoacán.

Pintor, grabador y dibujante, Monroy ha participado activamente en la vida cultural del país, construyendo una obra que recupera la memoria de los tiempos violentos de México. Ha recibido diversos reconocimientos, entre ellos el Premio de Pintura de la IX Bienal Rufino Tamayo. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte y ha fungido como jurado en certámenes nacionales, como la XII Bienal Rufino Tamayo.