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Rutas literarias

La Danza Contemporánea ofrecerán 4 montajes en homenaje al escritor Carlos Fuentes.

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Se trata de un montaje con coreografías de Cecilia Appleton, Rossana Filomarino, Lola Lince y Silvia Unzueta que se mostraran sábado 4 de noviembre en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

Centro de Producción de Danza Contemporánea (Ceprodac), invitan a disfrutar del montaje coreográfico: 4 Miradas de Inez, en el marco del homenaje ofrecerán por el 95 aniversario del nacimiento del escritor mexicano Carlos Fuentes.  

La actividad se llevará a cabo el sábado 4 de noviembre de 2023, a las 19:00 horas, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, donde se reunirán cuatro coreógrafas mexicanas de reconocida trayectoria para dar vida a esta propuesta escénica. De esta forma, el público podrá apreciar piezas creadas por Cecilia Appleton, Rossana Filomarino, Lola Lince y Silvia Unzueta.

Las coreógrafas se inspiraron en la novela Instinto de Inez, escrita en el año 2000 por Carlos Fuentes (1928-2012), autor referente de la literatura mexicana e hispanoamericana del siglo XX. Appleton, Filomarino, Lince y Unzueta, comparten cuatro miradas, cuatro visiones artísticas traducidas a la escena. Cada una siguiendo su propio impulso creativo y visión estética a través de la cual se dialoga con este mundo onírico y surreal de la obra literaria en esta original tetralogía coreográfica. 

La obra de Cecilia Appleton se titula El aullido salvaje de la memoria del cuerpo, y en ella, la también directora de la Compañía Contradanza presenta la lucha de poder que ha existido a lo largo de la historia de la humanidad y que ha derivado en la conquista del territorio y la denigración a la mujer.

A su vez, la maestra, bailarina y coreógrafa con casi seis décadas de trayectoria profesional Rossana Filomarino participará con la pieza nombrada El último concierto, musicalizada con una composición original de Rodrigo Castillo Filomarino.

Retazos de memoria es el título con el que la coreógrafa Lola Lince se vale de imágenes como fantasmas que se desvanecen, memorias de amores imposibles, insólitos jardines y pasajeros bizarros en la cola de un tren nocturno para plasmar una idea poderosamente reflexiva “no tendremos nada que decir sobre nuestra propia muerte”. 

Por su parte, Silvia Unzueta presenta Porvenir Perdido, una pieza que toma como tema esencial en su propuesta escénica los personajes más significativos de Instinto de Inez, así como su reflexión sobre los encuentros y la búsqueda de la pasión original, su obsesión por lo imposible de las relaciones, el grito primigenio, el entrecruce de los tiempos y la pérdida del porvenir como una constante en el entramado del discurso escénico. 

Voces del acervo, fragmento del libro Instinto de Inez 

Para conmemorar el 95 aniversario del natalicio del escritor Carlos Fuentes (11 de noviembre de 1928) y como parte de las actividades del ciclo Voces del acervo, la Coordinación Nacional de Literatura (CNL) transmitirá un fragmento del libro Instinto de Inez, en voz del autor, el miércoles 8 de noviembre de 2023 a las 11:00 horas, a través del perfil de Facebook de la CNL. 

El audio fue tomado en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes el 3 de abril de 2001, cuando el escritor presentó esta obra en el máximo recinto cultural del país. En esa ocasión, Fuentes comentó sobre el género de la novela, el lenguaje, la música, la ópera y, finalmente, leyó un fragmento de su obra. 

Los libros en español del noruego Jon Fosse, el Nobel de Literatura 2023.

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Algunas de las obras por la que Jon Fosse ha obtenido el máximo galardón mundial de las letras, es por sus innovadoras obras de teatro y una prosa que da voz a lo indecible, aquí algunos ejemplos:

Septología

Aclamada unánimemente como su obra más importante, la Septología de Jon Fosse comprende los títulos Det andre namnet (El otro nombre), parte I y II; Eg er ein annan (Yo es otro), partes III, IV y V; y Eit nytt namn (Un nuevo nombre), partes VI y VII. Culminada en 2021, está escrita en forma de monólogo y magistralmente sin puntos que separen las frases, de manera que la prosa se despliega como un torrente por las 1.250 páginas de las que consta la versión original en noruego. Novela considerada una de las mejores obras de la literatura escandinava.

¿Cómo habría sido nuestra vida si hubiéramos tomado otro camino? es la pregunta de la que parte El otro nombre, protagonizada por Asle, un pintor anciano que habla a su alter ego del mismo nombre, un alcohólico al que intenta salvar de morir en la nieve; un pintor famoso y viudo que ha dejado el alcohol y reflexiona sobre su vida, enfrentándose a los grandes temas de la existencia: el amor, la muerte, la fe y el poder de la naturaleza. Escrita desde la pulsión de la literatura, busca en los aspectos de nuestro entorno que nos condicionan, Fosse conduce al lector a través de la novela a un estado de meditación hasta llegar a lo más profundo de la condición humana. “Es una narración sugerente y magnífica sobre la naturaleza del arte y de Dios, sobre el alcoholismo, la amistad, el amor y el paso del tiempo”, destaca su editorial noruega, Samlaget.

La obra ha sido traducida a más de 20 idiomas (en español la editó De Conatus) y por ella Fosse ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Brage y el Premio de la Crítica. También ha sido preseleccionado para el Premio Booker internacional y el American National Book Award.

Trilogía

En las tres breves novelas incluidas en Trilogía, Jon Fosse relata una trágica historia de amor que sucede en la Noruega rural: dos jóvenes adolescentes sin recursos, que esperan a su primer hijo, intentan sobrevivir en un mundo hostil, bajo la mirada despiadada de la sociedad. Ambientada en una época medieval indeterminada; es ahora la base de una ópera que se está preparando en Viena.

En este libro hipnótico, Jon Fosse se adentra en una profundidad desconocida a través de un lenguaje sencillo y un narrador único, partiendo de la oscuridad de una situación extrema e iluminando al lector a medida que avanzan las páginas. En Trilogía, Fosse explora tanto la experiencia de no tener nada de los protagonistas, como la ternura del primer amor y el ímpetu de iniciar una vida propia.

La noche canta sus canciones y otras obras teatrales

Sobre esta obra se ha dicho que Fosse hace coincidir contradicciones irreductibles, y las muestra, existiendo unidas en el mismo momento, en el mismo ser vivo; esto es posible solamente en el modo de vida tan particular de lo inconsciente.

En este libro, que incluye seis de sus obras de teatro más destacables (Y nunca nos separarán, El niño, La noche canta sus canciones, Un día de verano, Mientras las luces se atenúan y todo oscurece y Variaciones sobre la muerte), Fosse fusiona el realismo con el extrañamiento, y el discurso político y crítico con la poesía, componiendo una melodía literaria en la que aparecen algunos de los temas más frecuentes del autor, como la soledad, la incomunicación y la imposibilidad de las relaciones humanas.

Y nunca nos separaremos arranca, en el primer acto, con un monólogo de una mujer que espera a su hombre.

Mañana y tarde

Mañana y tarde se desarrolla entre el día que nace un niño al que llamarán Johannes y el día en que muere un anciano llamado Johannes. A lo largo de la historia de este personaje, Foss explora los detalles de toda una vida, empezando por los pensamientos del padre de Johannes el día que su esposa inicia el parto y terminando con las reflexiones del propio protagonista. Mañana y tarde es una obra sobre la ilusión de que nuestras vidas tienen un sentido, que divaga entre el pasado y el presente, los momentos cotidianos y el la velocidad de la existencia. El título representa la dualidad de la vida y la muerte, una preocupación definitiva para el autor a lo largo de su obra. Se trata de su novela más reciente traducida al castellano, se dice que es una obra breve y accesible.

Melancolía

Esta novela cuenta la historia del pintor noruego Lars Hertevig (febrero 1830, Borgøy, Noruega- enero de 1902, Stavanger, Noruega) y sus tiempos como estudiante en la Academia de Arte de Düsseldorf, en Alemania. Atravesado por el dolor de un amor no correspondido y las dudas que le surgen alrededor de su propia creación artística, Lars Hertevig vive una situación límite y se ve abocado a un colapso mental. Tras ser aplaudido por la crítica a propósito de Melancolía, Foss escribió la continuación de la obra Melancolía II, centrada en el día de la muerte del pintor sucedida el 6 de enero de 1902, un artista que fue azotado por la esquizofrenia, internado un tiempo en un hospital siquiátrico en Oslo, sin lograr curar su enfermedad; los últimos treinta años de vida padeció de apuros económicos, Hertervig adoptó sus motivos pictóricos de la zona natural cercana a Stavanger, con sus fiordos, peñascos y bosques de pinos.

La revista estadounidense Publishers Weekly dijo de esta novela que es un libro poderoso en el que Fosse se adentra en la mente de Hertevig a través de una salvaje narración de flujo de conciencia, con una prosa magnífica y conmovedora.

Un poema

La editorial Sexto Piso publicará en 2024 la poesía reunida de John Fosse, reconocido seguidor del poeta Federico García Lorca, con motivo del anuncio del Premio Nobel se dio a conocer un poema inédito traducido al español, incluido en Los movimientos del perro (1990), que a continuación añadimos:

I

también tú

como la lluvia sobre hojas secas

desapareces

cuando yo

te atraigo hacia mí

mientras me alejo

II

pero con el pelo mucho más largo

rozaban

fortuitamente

los dedos el uno del otro

(perro y ángel, perro y ángel).

Jon Fosse gana el premio Nobel de Literatura 2023, un noruego narrador, dramaturgo, ensayista y poeta.

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  • Su obra profundiza en sentimientos como la ansiedad, la inseguridad y las cuestionamientos sobre la vida y la muerte.

En México poco conocemos en del nuevo Premio Nobel de Literatura, el narrador, dramaturgo y poeta noruego Jon Fosse, quien ha sido reconocido en el mundo anglosajón por su obra Un nuevo nombre: Septología VI-VII, que aún no ha sido traducida al español; una pieza autobiográfica de siete partes repartidas en tres volúmenes sobre un hombre que conoce a otra versión de sí mismo, el texto tiene 1.250 páginas sin un solo punto.

Los primeros volúmenes si están traducidos al español: El otro nombre : Septología I, El otro nombre: Septología II y Yo es otro: Septología III-V.  Comenzó a escribir Septología cuando vivía en castillo de Paul Claudel en el sur de Francia, al que había sido invitado por la familia del poeta francés, y concluyó la obra en un pequeño pueblo austríaco en las afueras de Viena, tardo cinco años en realizarlo.

Sus trabajos teatrales aún no son de muy fácil acceso en español, pero se encuentran entre los más representados en algunas regiones de Europa.

Ya puesto en la lista desde hace años en los aspirantes del Nobel de Literatura, la Academia Sueca decidió por fin este jueves darle el galardón a este autor, de 64 años, por “su prosa innovadora y por dar voz a lo que no se puede decir. Su inmensa obra escrita en la forma Nynorsk, un dialecto noruego, con una radical reducción del lenguaje, cubre una gran variedad de géneros, en un caudal de obras de teatro, novelas, colecciones de poesía, ensayos, libros para niños y traducciones». Destacó que es uno dramaturgo que está siendo cada vez más reconocido.

Jon Olav Fosse nació en Haugesund, en los fiordos de Noruega, el 29 de septiembre de 1959, es narrador, poeta, dramaturgo y ensayista. Creció en una familia practicante con una estricta forma de luteranismo, pero se rebeló y se declaró ateo. En 2013 dijo convertirse al catolicismo, pero en realidad se considera agnóstico. Llegó a la escritura a partir de su pasión por la música. “En mi adolescencia tocaba la guitarra y el violín, y hacía letras para canciones. Me encantaba escribir porque sentía que entraba en otro lugar, en un refugio donde estar solo y sentirme seguro. Pronto comprendí que no valía para la música”, contó en 2019 en una entrevista con el diario El País. Inició en 1983 con la novela Raudt, svart (Rojo, negro) una tan pieza rebelde como emocionalmente cruda que aborda el tema del suicidio; viaja hacia adelante y hacia atrás en el tiempo desde varias perspectivas; una novela aún no traducida al español; pieza que en muchos sentidos marcó el tono de su obra posterior. Su primera obra de teatro Og aldri skal vi skiljast (Y nunca nos separaremos) se presentó y publicó en 1994; desde entonces ha publicado más de 40 libros entre los que se incluyen cuentos, poemas, novelas, libros infantiles, ensayos y piezas de teatro, algunas traducidas ya a varios idiomas. Intimista y reflexivo al igual que su literatura, Fosse, es autor de obras innovadoras y difíciles de catalogar que le han hecho casi inventar nuevas formas literarias.

Se matriculó en la Universidad de Bergen (Noruega) y estudió Literatura Comparada, Sociología, Filosofía y Teoría del lenguaje. Es doctor en Filosofía y profesor de la Academia de Escritura Creativa de Hordaland.

Decidió dedicarse a la literatura porque: “Simplemente quise vivir de una manera libre. Por eso la idea de ser escritor me llamaba la atención; no tendría que ir a una oficina. Asumía que siempre sería pobre, pero lo prefería a cambio de la libertad que me otorgaba. Terminé mis estudios en filosofía y teoría del lenguaje, pero no quería ser profesor. Resultaba complicado ganarme la vida, y justo entonces me pidieron que escribiera el comienzo de una obra para una institución cultural noruega muy grande que pagaba muy bien. Querían solo unas cuantas páginas y yo necesitaba el dinero. Me pidieron que entregara una sinopsis, pero no se puede hacer algo así. No con un poema ni con la música, ni con algo que vas a escribir, es como atentar contra tu propia habilidad. Al final escribí la obra entera en una semana y todavía hoy es, de mis 45 piezas de teatro, la que más veces se ha montado por todo el mundo”, añadió en la citada entrevista,

Fosse trabaja la memoria y recuerda muchas historias de su vida de forma poética, la relación con sus padres, sus historias de amor… y todo se convierte «en melodía», aseguró a EFE su editora en español, Beatriz González.

Le encanta escribir a mano, con plumas estilográficas, pero la mayor parte de su trabajo lo escribe en Mac, ordenadores de los que tiene una colección, incluido el primero que tuvo.

Algunas de sus obras que han sido traducidas al español incluyen Alguien va a venir, Melancolía, Trilogía y Mañana y tarde, editados por De Conatus.

En México sus libros pueden adquirirse en algunas librerías, pero sobre todo en línea. En Gandhi están disponibles Trilogía, El otro hombre: Septología I, El otro hombre: Septología II, El otro hombre: Septología III, y El otro hombre: Septología VI y VII. Además, tienen en preventa la versión ebook de Mañana y tarde. El Péndulo ofrece en su tienda en línea los títulos: Un nuevo hombre, El otro nombre, Otro nombre, y Yo es otro. Y en la librería El Sótano están disponibles El Otro nombre, Otro nombre, Trilogía, y Yo es otro. Septología III.

En un comunicado, la academia Sueca señala que el autor “presenta situaciones cotidianas que son instantáneamente reconocibles en nuestras propias vidas. Su radical reducción del lenguaje y su acción dramática expresan las emociones humanas más poderosas de ansiedad e impotencia en los términos más simples”.

“Lo que es especial es la cercanía en su escritura. Toca los sentimientos más profundos: inseguridad, cuestionamientos sobre la vida y la muerte… las cosas que cada humano enfrenta desde el principio. No importa si es drama, poesía y prosa. Tiene el mismo atractivo a estas humanidades básicas”. Sus novelas, según la academia, están “muy reducidas a un estilo que ha llegado a ser conocido como ‘minimalismo Fosse”.

“Es gracias a su capacidad para evocar la pérdida de orientación del hombre, y cómo esto, paradójicamente, puede proporcionar acceso a una experiencia más profunda y cercana a la divinidad, que ha llegado a ser considerado un gran innovador en el teatro contemporáneo”, apunta la academia.

Esto se puede ver en su segunda novela, Stengd gitar (1985), cuando Fosse presenta una desgarradora variación de uno de sus temas principales: el momento crítico de la irresolución. Una joven madre sale de su departamento para tirar basura por el vertedero, pero se queda fuera con su bebé todavía dentro. Al necesitar ir a buscar ayuda, no puede hacerlo porque no puede abandonar a su hijo. Si bien se encuentra, en términos kafkianos, “ante la ley”, la diferencia es clara: Fosse presenta situaciones cotidianas que son instantáneamente reconocibles en nuestras propias vidas.

Los organizadores del Nobel opinaron que Fosse combina fuertes vínculos locales, tanto lingüísticos como geográficos, con técnicas artísticas modernistas. Puede equipararse a otros grandes escritores como el noruego Tarjei Vesaas, el irlandés Samuel Beckett, los austriacos Thomas Bernhard y Georg Trakl y el checoslovaco Franz Kafka.

«Te conmueve muy hondo cuando lo lees…y cuando has leído una obra tienes que continuar», dijo Anders Olsson, presidente del Comité Nobel de Literatura de la Academia.

Si en la literatura noruega Jo Nesbø es el rey de la novela negra, y Karl Ove Knausgård el de la autoficción, Jon Fosse es la figura literaria por antonomasia; uno de los dramaturgos más prestigiosos de Europa. Fosse fue nombrado caballero de la Orden Nacional del Mérito de Francia en 2007; también se ha clasificado con el número 83 en la lista de los 100 mejores genios vivos por The Daily Telegraph. Desde 2011 se le cedió la Grotten, una residencia honoraria propiedad del Estado noruego y ubicado en las instalaciones del Palacio Real, en el centro de la ciudad de Oslo; el uso de la Grotten como residencia permanente es un honor especial otorgado por el rey de Noruega por sus contribuciones a las artes y la cultura noruega, él es considerado una gloria nacional en la letras de su país. Su vida la reparte entre una aldea próxima a la capital austriaca, Viena, una casa en un fiordo y Oslo. El escritor, que ha reconocido que durante una época bebió en exceso, es padre de cinco hijos.

Fosse es el cuarto autor de su país en lograr el Nobel de Literatura, tras Bjørnstjerne Bjørnson (1903), Knut Hamsun (1920) y Sigrid Undset (1928).

La obra de Jon Fosse ha sido elogiada como una de las contribuciones más importantes a la literatura escandinava contemporánea, sin embargo nuestras referencias sobre esta narrativa van en torno a las series policiacas que nos llegan desde distintas plataformas de streaming cuya trama sucede en la región escandinava. Crímenes complejos que azoran a todo un pueblo o una ciudad entera por ser casos extraordinarios y atroces de secuestro, asesinato, un asesino serial o un feminicidio; una situación también tan lejana de la realidad mexicana en donde suceden por lo menos tres homicidios cada hora y se suman 94 asesinatos diarios en promedio. Noruega tuvo 29 asesinatos en 2021, ocupa el puesto 24 en la tasa de homicidios intencionados por cada cien mil habitantes, y su tasa de asesinatos se sitúa en el 0,54 por cada cien mil habitantes, y cada año va bajando.

Presentan: Nostalgia, una era imaginaria, de Gabriela Guerra Rey, y El Camino de Wembra y otras utopías feministas, de Adrián Curiel Rivera.

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Gabriela Guerra Rey y Adrián Curiel presenta simultáneamente Nostalgia una era imaginaria y El Camino de Webra y otras utopías feministras.

Entre utopías y distopías en torno a la nostalgia del exilio y los temas  más polémicos del acontecer actual, se desarrolló la presentación de los libros: “Nostalgia, una era imaginaria”, de Gabriela Guerra Rey y “El Camino de Wembra y otras utopías feministas¨,  de Adrián Curiel Rivera.

Durante la presentación, ambos autores reseñaron y compartieron reflexiones en torno a estas obras literarias.

Adrián Curiel Rivera destacó que Nostalgia, una era imaginaria es un  original y esclarecedor ensayo sobre la nostalgia como sentimiento imperante en la trilogía novelesca del escrito cubano Eliseo Alberto Diego (Lichi), quien se hiciera acreedor, ex aequo, junto con el nicaragüense Sergio Ramírez, del primer premio Alfaguara en 1998 por su obra Caracol Beach.

Agregó que siendo la propia autora, cubana y exiliada, como lo fue Lichi en México, da prueba de una admirable versatilidad para adaptarse al género ensayístico y contagiarnos, con una prosa finamente hilvanada, su pasión por un corpus narrativo conformado por La eternidad por fin comienza un lunes (1992), la referida Caracol Beach y La fábula de José (1999).

En su oportunidad, Gabriela Guerra Rey expresó que El camino de Wembra y otras utopías feministas, es un libro que sorprende de principio a fin.

“Sé que no me será fácil explicar de cuantas maneras esta obra, compuesta por cinco relatos de mediana extensión atrapan al lector”, destacó respecto de “El Camino de Wembra”.

“Este libro es un todo y eso lo hace valioso. La magistralidad con que Curiel construye esos futuros, que ruedan sobre el filo de la palabra utopía y caen en los destinos de cualquier distopía. Al final, parecen la misma cosa, aunque recrean el pasado y el presente pesarosos de la historia de nuestra civilización”, añadió Guerra Rey.

En El Camino de Webra y otras utopías feministas, (Editorial Lectorum), Adrián Curiel Rivera ofrece una compilación de cinco relatos polémicos e hilarantes que despiertan incomodidad, gracia y reflexión sobre cómo abordar los temas de género en la actualidad.

Curiel Rivera explica que esta obra se sustenta en la línea satírica de Voltaire y Jonathan Swift; desde la ciencia ficción, ofrece la posibilidad de imaginar escenarios donde el tema del género como el gran constructo social impuesto por el patriarcado hegemónico cobra nuevos alcances y significaciones.

 Nostalgia una era imaginaria de Gabriela Guerra Rey es un ensayo original, publicado por Editorial Equidistancias, que hace referencia a la historia del exilio cubano y la obra de uno de sus hijos, Eliseo Alberto Diego (Lichi), para desentrañar cómo este sentimiento se transforma en expresión literaria y deviene parte presencial de la historia de un país: el de la nostalgia.

Al igual que Lichi, la autora es una novelista cubana exiliada en México, ganadora en 2016 del premio Juan Rulfo a primera novela por Bahía de la Sal.  A través de una impecable prosa hilvana historias con otros autores de la isla que han sufrido el exilio.

Ignacio Solares el escritor que descubrió su destino en su infancia de lector.

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Ignacio Solares (Ciudad Juárez, Chihuahua, 15 de enero de 1945–Ciudad de México, 24 de agosto de 2023) murió la noche del jueves a los 78 años de edad, y fue velado en Gayosso de Felix Cuevas con una nutrida presencia de familiares, amigos y discípulos. Narrador, ensayista, articulista, dramaturgo, editor, académico y periodista cultural mexicano. Fue colaborador, jefe de redacción y director de algunos de las más importantes suplementos y revistas culturales en México.Su vida y obra estuvo ligada al psicoanálisis, la religión, lo fantasmagórico; y fue un apasionado de la fiesta brava y la novela histórica.

Ignacio Solares, fue uno de nuestros escritores más celebres a quién desde su infancia la historia de México y sus personajes lo llevaron a convertirse en un historiador novelista. Solía contar que fue un niño solitario, lector insaciable desde sus primeros años.

A su velorio fueron llevadas decenas de flores y coronas. «Murió en paz, en el hospital, estuvo inconsciente, pero por momento volvía y pudimos tener conversaciones muy lindas», dijo su esposa Myrna Ortega.

«Dejo listo un libro con sus Minucias que por casi una década publicó en su columna de El Universal», dijo su mujer creadora y directora del sitio web Descarga Cultura.UNAM.

A continuación presento una entrevista que le hice hace algunos años para la Secretaria de Cultura, entonces dirigida por Rafael Tovar y de Teresa.

“Yo recuerdo que aprender a leer para mi fue un descubrimiento para mi maravilloso. Mi papá eso sí me infundió muchísimo la lectura. Tuve la suerte de todavía de tener mi Salgari, mi Julio Verne, mi H.G Wells, mi Robinson Crusoe”, me contó en una entrevista.

Sus primeros estudios los hizo en escuelas de jesuitas, donde robustecieron su formación literaria:

“Los jesuitas me dieron muchísimo, son los mejores maestros, por lo menos que yo he tenido. Eran hombres muy cultos, muy humanos, muy poco fanáticos:  influía mucho el hecho de estar en Chihuahua porque nos llevaban a la sierra tarahumara donde fue una experiencia para mi,  todo el paisaje de Chihuahua se me quedó muy dentro de mi”, me dijo.

En Chihuahua, siendo un adolescente conoció y escuchó al escritor e historiador José Fuentes Mares, quien lo atrojo al tema de la novela histórica: “Esperaba con ansiedad, el día que iba a ir Fuentes Mares a mi casa porque realmente fue un maestro sin ser maestro, pero eso sucede con los grandes espíritus y grandes escritores que no necesitas necesariamente que te den clase, ya su pura plática puede ser una clase”.

Estudio en la UNAM Letras Españolas con varias materias cercanas a la filosofía. Trabajó de todo hasta que el periodismo lo llevó a la literatura; en ese oficio inició con Vicente Leñero, Julio Scherer y Luis Spota. En sus entrevistas indagaba los temas que lo obsesionarían también como escritor: la religiosidad, lo oculto, el misticismo.

Entre sus entrevistados estaban: Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Augusto Monterroso, Álvaro Mutis, Octavio Paz, José Revueltas, Ernesto Sábato, Jaime Sabines y Mario Vargas Llosa, además de los pensadores Iván Illich, Hans Küng, Igor Caruso y Erich Fromm.

“Recuerdo que en una entrevista Jorge Luis Borge me dijo una frase que nunca se me olvidará: dice soy tan escéptico que ya empiezo a dudar de que no exista Dios”.

El interés de este escritor y dramaturgo  en personajes como el general Felipe Ángeles, Francisco Villa, Bernardo Reyes o Plutarco Elías Calles, lo llevó a crear obras como El jefe máximo, en la que muestra el pragmatismo de seres rodeados de fantasmas. En su libro Delirun Tremens aborda el descenso a los infiernos por el  alcoholismo.

“Yo entre a la historia por la puerta trasera, porque realmente estaba escribiendo novelas, pero mi primera novela histórica es Madero, el Otro, porque un amigo, de la familia Madero, tenía en resguardo todas las cartas y allí estaban todos sus escritos espiritas”.

Como otros escritores, sobre todo Aldous Huxley, le interesaron las tradiciones religiosas y espirituales desarrolladas a lo largo de la historia.

“Me ha interesado mucho también el hinduismo, mucho, incluso practico una cosa que se llama la meditación trascendental, en la que mi gurú es Pepe Gordon, a través de un manta que repites veinte minutos, esa repetición del mantra te ayuda a vaciar la mente”.

Interesado también en la psicología, lector de Erich Fromm, Sigmund Freud, y sobre todo a Carl Jung, escribió Cartas a una joven psicóloga; y la obra La moneda de oro ¿Freud o Jung?

Fue por décadas académico y promotor cultural en la Universidad Nacional Autónoma de México de la que no salió por varios años; su ultima misión fue dirigir la Revista de la Universidad.

Por eso le gustaba decir que no era un egresado de la UNAM porque salió casi al final de su vida. Fue maestro de tiempo completo; fue director Coordinación de Teatro y Danza, disciplinas que separó en la coordinación, fue Director de Literatura, coordinador con el rector Juan Ramón de la Fuente, y más de 12 años estuvo como director de la Revista en la Universidad. Su estadía en la Universidad fue casi permanente.

Solares obtuvo distinciones como la beca de John S. Guggenheim Foundation; el Premio Xavier Villaurrutia en 1998 por la novela El sitio; el Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares en 1996 por Nen, la inútil, y el Premio Nacional de Ciencias y Artes en Lingüística y Literatura en 2010. También fue reconocido con el Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez en 2008, que otorga la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y recibió la Medalla Bellas Artes en 2022. En Chihuahua un premio literario lleva su nombre. Autor de más de decenas de libros, aceptaba decir que para él su novela No hay tal lugar, es su mejor obra.

“Es quizá mi  novela más representativa porque es sobre la muerte pero en Chihuahua, en la sierra Tarahumara, donde hay un jesuita que recibe a los que van a morir”.

Apasionado lector y conocedor del psicoanálisis, Ignacio Solares solía decir que: infancia, es destino: “Como escribí en un pequeño aforismo que yo los llamo minucias: “Después de un largo recorrido y de rodeos, regresó a donde he estado siempre, nunca se movido del lugar donde empezó”.

El último libro publicado por Solares fue un ensayo en con José Gordon, con quien le unía una amistad de 40 años. Novelista de lo invisible. Conversaciones con José Gordon (2023), editado por Grijalbo, es un volumen en el que el autor chihuahuense habla de una de las obsesiones que lo acompañó a lo largo de su obra: recuperar la dimensión sagrada de la vida.

A su velorio llegaron muchos amigos y colegas como: Felipe Garrido, Gózalo Celorio, Sealtiel Alatriste, Vicente Quirarte, Rosa Beltrán, Geney Beltrán, Silvia Molina, David Martin del Campo, Javier Sicilia, Rafael Vargas, por supuesto José Gordon… y el ex candidato priista José Antonio Meade, entre otros.

Casi por una década escribió su columna “Minucias” en el diario El Universal, en las que con pequeñas frases llevaba a grandes reflexiones. Solía enviar por correo a sus amigos y conocidos su colaboración: La última que recibí fue el 29 de noviembre de 2022 en la que escribió:

La irracionalidad de un gobernante repercute como ondas en el agua en la comunidad.

A pesar de la belleza de su nombre, el amor puede ser sinónimo de crueldad.

Nuestra época se regodea en sacar a los monstruos de sus laberintos.

Lo que no hagas aquí, te va a costar más trabajo hacerlo después de muerto.

Nuestros recuerdos más importantes están en el inconsciente.

 

 

Elena Poniatowska obtiene el Premio Carlos Fuentes a la Creación Literaria 2023.

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Por su amplia trayectoria y  sus aportaciones a las letras en lengua española, a través del periodismo, la crónica, la entrevista y la novela, el jurado del Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español 2023 decidió otorgarlo a la escritora mexicana Elena Poniatowska.
Sus textos han narrado, mediante testimonios y ficción, momentos capitales de la historia reciente de México?, consideró el cuerpo colegiado, integrado por Concepción Company, Javier Garciadiego, Luis García Montero, Reneé Acosta y Margo Glantz, quienes decidieron por unanimidad, entregar el premio a la autora de La noche de Tlatelolco.
Poniatowska se hace acreedora a un diploma, una obra escultórica diseñada por el artista visual Vicente Rojo, así como a una cantidad en pesos mexicanos equivalente a 125 mil dólares estadounidenses.

A sus 91 años, lúcida y con buen humor, ofreció una conferencia de prensa en la casa donde se alberga la Fundación Elena Poniatowska (José Martí 105, entre Av. Revolución y Av. Patriotismo, en la colonia Escandón), para contar que este reconocimiento es también resultado de la larga y profunda amistad que tuvo con el autor de La región más transparente.

Luego reconoció que el premio lo obtiene gracias a su trabajo y aprendizaje continuo como periodista, labor que desempeña desde 1953, entrevistando por igual a María Victoria, Tongolele, María Félix, Octavio Paz, Juan Rulfo, Jaime Sabines que a presos de Lecumberri, estudiantes del 68 y obreros. La autora de La noche de Tlatelolco, habló de las dos pasiones que ha ejercido: periodismo y literatura. “La soledad del escritor, la gran soledad frente a la mesa de trabajo aísla, pero en el caso del periodismo, la sala la de redacción, puede llegar a ser una fiesta, al menos es lo que yo viví en los periódicos”, recordó.

“Conocí a Carlos cuando ni era escritor, era hijo de embajadores. Cuando sus papás no estaban, él daba grandes fiestas, no daba mucha bebida porque no había mucho dinero, pero sí había mucho baile, él bailaba, le gustaba muchísimo; al principio no bailaba bien, daba bastantes pisotones, pero después aprendió”, recordó Poniatowska en la conferencia.

La periodista y escritora que ha sobrevivido a sus contemporáneos y amigos como Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Gabriel García Márquez, Rosario Castellanos y Elena Garro ha recibido en los últimos años los máximos reconocimientos literarios en varias regiones del mundo. En 2014 obtuvo el Premio Cervantes por su obra en conjunto entre libros como Tinísima y Hasta no verte Jesús mío.

En la conferencia su hijo, Felipe Haro Poniatowski, director general de La Fundación Elena Poniatowska Amor A.C,  reiteró que para subsistir y conservar la obra, sus documentos, su biblioteca, y continuar haciendo actividades culturales en la Fundación, se apoyan de recursos privados generados por sus actividades académicas y donativos.

Destacó que para la familia “es un honor recibir este premio” y recordó que “El último recado que dejó Carlos Fuentes, el 15 de mayo, fue a Elena Poniatowska, porque pronto sería cumpleaños de Elena e iban a comer juntos. Así de cercana era la relación”.

A la conferencia presidida por Poniatowska, asistieron la titular de la Dirección de Literatura de la UNAM, Anel Pérez, y el Director General de Biblioteca de la Secretaría de Cultura, Rodrigo Borja.

Con ambas instituciones, dijo Felipe Haro, mantienen conversaciones para que el acervo permanezca en el País, y no sólo el de la escritora, sino también el del astrónomo Guillermo Haro (1913-1988), quien fuera su esposo. Señaló que la voluntad de Poniatowska y de la familia es hacer el mayor esfuerzo para que el acervo permanezca en México en condiciones óptimas. “Elena dijo que quiere que se quede todo junto. El acervo es de todos los mexicanos y todos lo pueden consultar”.

Sin embargo reconoció que universidades como Princeton, Stanford y Austin, así como de instituciones de Nuevo León, entre otras, han manifestado su deseo de resguardar los archivos de Poniatowska, pero que a ellos les gustaría que se quedará en México y fuera el gobierno quién se comprometa a cuidarlos y preservarlos.

En cuanto a los temas electorales próximos Poniatowska expresó su deseo de que haya una “transformación abierta” en las elecciones presidenciales de 2024, y que no haya “dedazo” del presidente Andrés Manuel López Obrador para imponer un candidato.

“Espero que se les den más oportunidades a las mujeres que aspiran al poder y que lo harían, yo creo, espléndidamente bien”, enfatizó.  Sin embargo no ocultó su simpatía por su “cuate” Marcelo Ebrard, ante la relación que tiene con su familia y Francia.

Afirmó confiar en el “buen criterio de México pues es un país feliz, dentro de lo que cabe, es un país rico, inteligente”.

La autora se convierte en la cuarta mujer en obtener este galardón en su historia, luego de que la escritora mexicana Margo Glantz lo obtuviera en 2022, la autora chilena Diamela Eltit lo ganara en 2020, y la escritora argentina Luisa Valenzuela lo recibiera en 2019. Los otros ganadores de este reconocimiento han sido Mario Vargas Llosa (2012), Sergio Ramírez (2014), Eduardo Lizalde (2016) y Luis Goytisolo (2018).

 La Secretaría de Cultura federal y la Universidad Nacional Autónoma de México otorgan este premio anualmente a escritoras o escritores que, por el conjunto de su obra (escrita en español en su totalidad o una parte sustancial), hayan enriquecido el patrimonio literario de la humanidad.
Fue instaurado en memoria del escritor mexicano, autor de clásicos como La región más transparente y La muerte de Artemio Cruz, en 2012, año de su fallecimiento. Busca reconocer el trabajo de quienes, a través de sus letras, enriquecen la literatura universal con sus poemas, novelas, ensayos y cuentos. En un principio, su periodicidad fue bianual; sin embargo, a partir de 2019 es anual por un acuerdo entre la Secretaría de Cultura federal, la UNAM y la periodista Silvia Lemus, viuda de Fuentes.

Elena Poniatowska

Periodista y escritora nació en París, Francia,  el 19 de mayo de 1932, con el título de princesa Héléne Elizabeth Louise Amelie Paula Dolores Poniatowska Amor. Su familia emigró de vuelta a México durante la Segunda Guerra Mundial y Poniatowska se naturalizó mexicana en 1969 al casarse con el astrónomo mexicano Guillermo Haro.

 Como escritora, ha tocado casi todos los géneros literarios: novela, cuento, poesía, ensayo, crónica y también ha escrito cuentos para niños y adaptaciones teatrales. Vive en México desde 1942 y posee la nacionalidad mexicana desde el año de 1969.
Después de una formación inicial en lengua inglesa y castellana, en 1949 realizó sus estudios en Estados Unidos, hasta regresar a México en 1953. En esa época comenzó a trabajar en el periódico Excélsior, donde a partir de entrevistas retrató la realidad de su país en los años cincuenta.
En 1955 publicó su primera novela, Lilus Kikus y en 1971 obtuvo el premio literario Xavier Villaurrutia por La noche de Tlatelolco, aunque lo rechazó. En 1964 escribió  Hasta no verte Jesús mío, y en 1988, La Flor de Lis. Destacan en su amplia bibliografía Querido Diego, te abraza Quiela (1978), De noche vienes(1979), Fuerte es el silencio (1980), Todo México (1990), Tinísima (1991), Paseo de la Reforma (1997), Todo empezó en domingo (1998), Cartas de Álvaro Mutis a Elena Poniatowska (1998), Las soldaderas (1999), Juan Soriano, niño de mil años (1999), La piel del cielo (2004) y El amante polaco (2021).
Entre sus trabajos periodísticos destacan las crónicas del movimiento estudiantil de 1968 (compilados en La noche de Tlatelolco), el terremoto de 1985 en Ciudad de México (reunidas en Nada, nadie. Las voces del temblor), o el conflicto de Chiapas en 1994.
  Ha sido profesora de literatura y periodismo en los institutos Kairós y Nacional de la Juventud (INJ) y del taller literario El Grupo. Fue socia fundadora de la Cineteca Nacional y de la editorial Siglo XXI. Además, ha estudiado la figura de importantes personalidades de la cultura como la poeta mexicana sor Juana Inés de la Cruz y el muralista mexicano José Clemente Orozco, a través de cortos cinematográficos.
 Ha sido colaboradora de Novedades, El Día, El Financiero, The News, La Jornada o El Nacional. Contribuyó con sus trabajos a la Revista Mexicana de Literatura, Estaciones, Abside, Artes de México, Revista de la Universidad de México, La palabra y el hombre, Punto, Equis, Proceso, a las revistas Fem y Debate feminista.

 

Posee un premio literario que lleva su nombre, instaurado en 2007 por el Gobierno de la Ciudad de México y es honoris causa por universidades de varias partes del mundo. En el año 2013 obtuvo el Premio Cervantes.
El pasado mes de abril, el Senado mexicano le entregó la Medalla Belisario Domínguez, uno de los reconocimientos más importantes que puede ganar un ciudadano mexicano.
La ceremonia de premiación de Poniatowska por el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español 2023 será realizada en noviembre.

“Llega hasta donde puedas o mejor llega hasta donde no puedas”. Entrevista con Mauricio Carrera

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Un acercamiento a la inspiración de nuestros escritores

  • Zorba el griego de Nikos Kazntzakises un clásico que me sigue acompañando en mi vida. 

  • Diría que Hemingway es un escritor para mi fundamental.

  • Leo mucho en la cama y también escribo mucho acostado

Mauricio Carrera (Ciudad de México, 1959) escritor, periodista cultural, guionista y profesor y locutor, cuenta con una obra vasta obra de cerca de 40 libros en los que abarca los géneros del cuento, el ensayo, la poesía,  la novela y el periodismo. Ha recibido múltiples reconocimientos, entre ellos premios literarios importantes a nivel nacional: el Premio Nacional de Ensayo Literario Malcolm Lowry en 2011, por Un rayo en la oscuridad. Jack London en México; el Premio Nacional de Novela José Rubén Romero en 2015, por La vida sin más; y el Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí en 2016, por Infidelidades. Fue ganador del Premio Nacional de Cuento “Beatriz Espejo” en 2020 por su libro El animal más hermoso del mundo. En 2021 publicó Tolvanera, su cuarto libro de poesía vinculado más con la novela y el cuento. Realizó la licenciatura en Periodismo y Comunicación Colectiva en la Universidad Nacional Autónoma de México(UNAM) y la maestría en Literatura Española en la Universidad de Washington, se inició en el periodismo en Radio UNAM, donde condujo los programas «Conversaciones» y «La extensión de la noticia». Por mucho tiempo ha sido locutor en Radio Educación.

Como buen escritor y lector, se encuentra rodeado de libros: su casa parece una biblioteca. La sala principal está repleta de estantes y libreros, incluso las obras sobrepasan la capacidad para ser guardadas y se encuentran apiladas en distintos puntos de la casa. Y así, entre libros, sentado, con las luces apagadas pero iluminado por el sol que penetra desde los tragaluces del techo, Mauricio Carrera habla de sus lecturas, autores y sus inspiraciones en esta entrevista.

-La primera pregunta es sobre su más reciente libro Las horas furtivas ¿cómo nació esa novela cuyo eje central es la infidelidad?

Las horas furtivas surgió de una inquietud genuina en torno al tema de la infidelidad, por supuesto, es un tema que puede verse en dos vertientes de algo bueno o algo malo. Es algo gozoso, doloroso y de alguna manera me interesé mucho y a la hora de estar investigando, aparte de hacer una ficción, quise incluir las grandes infidelidades cometidas por conocidos escritores, y uno se sorprendería de este tema y de esta actividad extramarital de muchos escritores y escritoras, hay que decirlo.

Hay muchos libros también al respecto, por supuesto de investigación o escritos por algunos intelectuales, y me fascinó tanto así, que también tengo una obra de cuentos que se titula Infidelidad y otras historias y el adulterio del cual hablo ahí es uno cometido por Carlos Fuentes, supongo que entre muchas, con Jean Seberg, la actriz de origen norteamericano que luego se hizo famosa en el cine francés. En aquel entonces, el escritor estaba casado con la actriz mexicana Rita Macedo, pero conoció a Jean Seberg y se enamoró perdidamente de ella. Fuentes fue de alguna manera aparte de un gran escritor, un bon vivant, un latin lover latinoamericano, y son conocidos algunos de sus romances,  entre ellos éste.

Me permití hacer una versión cuentística ficcional, pero basada en hechos reales y aparte, no estoy mintiendo en aras de la del cuento sino que parte de la historia se basa en un libro escrito por el propio Carlos Fuentes, que se llama Diana o La cazadora solitaria.

Me parece que la infidelidad es un cuestionamiento a esta sociedad patriarcal, monográfica de matrimonios que duran para siempre y que finalmente nos hacen ver que es una ficción. El ser humano se interesa en términos de sexualidad en otras parejas y el matrimonio, pues en ocasiones no lo permite y de ahí empiezan estos problemas. La infidelidad como pecado,  como algo que no hay que hacer, como algo que hay que criticar duramente, por ahí empezó el el origen de este interés.

– ¿A qué reflexión lo llevó escribir esta obra?

-Lo que me hizo sentir y lo que me puso a repensar es el México actual, el libro Las horas furtivas, está plagada, aparte de la historia misma, de citas de distintos autores y autoras que se van intercalando y que tienen que ver con la trama. En ese sentido hay muchas citas que tienen que ver con la manera como distintos escritores y escritoras extranjeros han visto a nuestro México y lo que tenemos es un país  violento, sangriento, de ejecuciones, donde la vida no vale nada, una nación de tumbas que vivimos en la actualidad y que ellos desde tiempo atrás lo vislumbraron y allí están.

Es necesario abordarlo en términos literarios y no solamente desde el género de lo policiaco, desde la narconovela, sino desde el ámbito cotidiano, en este caso el de una pareja, el de una infidelidad, pero también todo lo que sucede alrededor de una nación  peligrosa. Precisamente ocurre hacia el final de la novela una escena que ahí está presente y que en un momento dado ya que esa violencia también nos pueda ocurrir a nosotros mismos. Siempre he dicho que la literatura no sirve para dar mensajes, pero ahí está como algo que está patente en nuestro país y que se ha convertido por lo pronto en esta novela.

-¿Cuál fue el libro que lo acercó a la lectura?

 Tenía libros en la casa familiar, mi papá y mi mamá se ocuparon de comprarlos, de acumularlos, de leerlos, ir comprando a través del sistema de abonos en algunos casos. Teníamos una colección de esta famosa editorial Aguilar con su papel arroz y cuando tenía 16 años, mi papá me acercó mucho más a la lectura, me dice, “oye, ponte a leer porque quisiera no tener que pagar un psicólogo”, ahora da risa, pero en ese momento lo sentí como una enorme presión tener que leer para quitarme el psicólogo y los primeros que leí fueron Narciso y Goldmundo de Hermann Hess y La confusión de los sentimientos de Stefan Zweig, dos obras que he ido perdiendo a lo largo del tiempo. Fueron los dos primeros que leí y yo creo que Narciso y Goldmundo, me dejó muy pero muy marcado, porque cuando termine de leerlo lloré y lloré por la suerte que corrían los personajes en esta novela, me hizo comprender el poder que tiene la literatura para poder conmover para poder tocar corazones para hacernos sentir que no son personajes ficticios, sino que son personajes entrañables, que nos llegan al alma, que nos llegan al corazón. Entonces yo diría que La confusión de los sentimientos y Narciso y Goldmundo son los que me abren la puerta a la lectura, por supuesto antes yo podría decir que hubo otros que son de la biblioteca familiar, como repito había una gran colección de Emilio Salgari, son autores que marcaron mi vocación literaria si no también de cierta manera mi vocación vital.

-Entre tan bella colección ¿cuál es el libro más antiguo que tiene?

 ¿El libro más viejo que tengo? Que pregunta tan interesante porque puede tener dos variantes, una por su fecha de publicación y otra quizá por el primero que compré. Entonces en primer lugar, los más antiguos que tengo respecto a publicación son del siglo 19, pero que en realidad no significan nada, yo no soy un coleccionista en ese sentido, no me interesa acumular riquezas en términos de tener incunables, por ser primeras ediciones, me interesan para poder usarlos.

Respondiendo ahora en cuanto al primero que compré o que obtuve, porque no recuerdo cuál podría ser el primero que compré, yo creo que serían de la colección del Volador, de Joaquín Moritz, lo que sí recuerdo de forma muy clara es pedirle a mis papás que me compraran esa colección. Una colección que desafortunadamente no pude completar, pero sigo conservando, y créame cuando le digo que sigo valorando.

-Un lector arduo como usted debe leer todas las semanas ¿Cuál es el último libro que ha leído?

-Estoy leyendo En tierras bajas de Herta Müller, Premio Nobel de literatura, de origen Rumano, aunque me está costando un poco de trabajo entender por qué recibió el premio Nobel de literatura, a ratos siento que hay algo que se perdió en la traducción, ve mucha intención, buena redacción y buenos personajes, pero hay algo que no me termina por convencer.

-Casi siempre hay un favorito ¿Cuál es su novela favorita?

 –Yo diría que pudieran ser varios, pero hay uno que siempre me gana, y ese es Zorba el griego de Nikos Kazantzakis, ¿por qué me gusta Zorba el griego?, porque tiene mucho que ver con mi propia filosofía de vida, creo que leer me ha dado muchas formas de mirar, de aprender, de acercarme a lo que es está noción de estar vivo y Nikos Kazantzakis me ha ayudado mucho a ver la vida, por ejemplo leyendo Carta al greco, es uno de sus libros y hay una frase que a mí me sigue pareciendo excepcional, que dice «llega hasta donde puedas o mejor llega hasta donde no puedas», eso me impulsa a seguir escribiendo, a seguir viviendo, a seguir viajando. Zorba el griego es un clásico que me sigue acompañando en mi vida. Nikos Kazntzakis decía «hombres como yo deberíamos de vivir mil años, porque nos gusta tanto la vida, nos gusta tanto hacer el amor, nos gusta tanto beber, nos gusta tanto leer, nos gusta tanto estar al sol, disfrutar de viajar que necesitaríamos muchas vidas para poder satisfacer todos eso», aparte de eso Nikos Kazantzakis es autor de obras con maravillosa prosa que tiene algo de política, que tiene algo de filosofía y me encanta, entonces yo diría que ese es mi favorito.

-Hay cosas personales que a uno le cuesta prestar, ¿Qué libro nunca prestaría?

Un libro que me gusta mucho es Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal, uno de los grandes escritores del cono sur de Argentina. Adán Buenosayres, me representa mucho, porque yo deseaba tenerla y estaba en casa de un amigo, siempre le externé el deseo de que me encantaría tenerlo, por distintos motivos no lo pude conseguir y un día, en mi cumpleaños este amigo me sorprendió 20 o 30 años después de mi primera petición de tenerlo y me lo regaló.  Me encanta y es un regalo que aprecio mucho, es un libro que creo que jamás prestaría porque uno sabe que cuando uno presta lo más seguro es que no lo regresen.

-Como lectores llegamos a sentirnos conectados con algunas lecturas o incluso con autores que ya sea por los temas de los que escriben o la forma de redactar nos tienen siempre pendientes a sus próximas novelas ¿Cuáles son sus tres autores imprescindibles?

 –Yo diría que Hemingway, es un escritor, para mi fundamental me gusta. Puedes aprender mucho como escritor, como periodista, de sus nociones literarias y periodísticas, no solamente me gusta su estilo quizá más que a ratos sus historias me gustan, pero algo que me gusta mucho es su fuerza vital, también para mí la literatura ha sido siempre un asidero para la vida y cuando uno lee escritores aventureros como es el caso de Hemingway, no solo te enseñan de literatura, sino que te enseñan a vivir, Hemingway y otros escritores que voy a mencionar a continuación han hecho que yo también me aboqué a una vida aventurera en la cual he  sido marinero, me he aventado de paracaídas, he buceado, en fin.

Otro autor que me gusta mucho es Jack London, lo he leído mucho, lo he estudiado y es un estupendo escritor que tal vez no es muy reconocido, pero es un estupendo escritor que vivió su vida muy rápido, y eso lo hizo tener altibajos, pero es otro autor que tiene aventuras, se lanza a vivir en el ártico, se lanza a cazar focas, se lanza a construir su propio barco y navegar su propio barco, ser corresponsal de guerra, es un autor que me gusta mucho por querer tener aventura en su vida y que la fusiona con la literatura.

Por último pienso en Joseph Conrad, un autor con características similares, escritor de origen polaco, que hablaba francés y se volvió un gran representante en la literatura inglesa, fue capitán de barco y la mayoría de lo que escribió tiene que ver con este mundo marinero.

Entonces serían estos 3 mis autores porque son autores que se unen en la acción, en la aventura y en la gran calidad narrativa de su literatura.

-Cambiando un poco el eje, pero manteniéndonos en dentro de sus libros ¿Cómo tiene organizada su biblioteca?

 -Principalmente por editoriales, también por lugares, yo tengo muchos amigos del norte del país, la mayoría de Tijuana, estos amigos son escritores y a lo largo del tiempo me han ido regalando o he ido comprando sus obras así que tengo un espacio establecido para ellos, de igual manera un lugar que caracteriza mis libros es donde caigan que son aquellos que uno dice los voy a poner aquí para después acomodar pero que con el paso del tiempo la pila se hace más grande y ya no acomodaste.

-Si me lo permite, fuera de las lectura e incluso metiéndonos en un aspecto más personal ¿Qué lo llevó a escribir?

 –Escribir… El descubrimiento de la muerte, de mi propia mortalidad, que sucedió a los 16 años, lo tengo muy claro el momento, mientras transitaba en un camión de la línea Juárez – Loreto, iba rumbo a la preparatoria número uno, que en ese momento estaba en la calle San Ildefonso. ese edificio rojo, cómo lo llamaban  dónde cruce la preparatoria.

En un momento casi epifánico, una revelación, algo me hizo pensar que yo iba a morir, me di cuenta de mi propia mortalidad, esa mortalidad me hizo también tener la noción de dejar huella, de buscar una forma de expresarme, para dejar huella de mí pasó por el mundo es decir si todos somos mortales, si un día no estaré acá porque no dejar esa huella atrás. Para algunos es música, la pintura, la arquitectura, en mi caso fue la escritura. Por un motivo se fue dando todo para que empezara a escribir y desde entonces ha sido ese día el movimiento de mi pasión, el dejar huella, escribo para que alguien en algún momento dado, cuando yo ya no esté aquí, pueda decir, él vivió, amó, viajó, hizo esto y escribió, entre otras cosas.

-¿Qué lo inspira a seguir escribiendo hoy en día?

Hoy en día mi inspiración tiene que ver con lo que observó del mundo, mi cosmovisión, lo que soy yo expresado a través de una historia, de palabras, hay gente que dice que mis obras son autobiográficos, yo diría que no, pero por supuesto hay algo de mí en todos los libros. No son autobiográficos porque sería muy aburrido, si hay cosas que me han ocurrido, entonces podría decir que soy yo pero transformado a través de la literatura, con personajes que no son yo, con historias que no me han ocurrido a mí. En ese sentido es mi cuerpo, mi visión, lo que yo pienso, es lo que yo opino, es lo que creó del mundo, lo que he llegado a conocer, a saber a lo largo de 63 años de existencia, pero expresados a través de la historia, con personajes inventados, con historias ficticias.

-Todo escritor tiene un lugar en el que se siente cómodo ¿Cuál es el suyo? ¿Dónde escribe?

-Básicamente en la cama, es lugar curioso para escribir, pero me gusta, me gusta ponerme en la computadora en el pecho y con la mano izquierda y la mano derecha escribir con un solo dedo de cada mano,  el índice izquierdo va a las mayúsculas, pero siempre escribo con el índice derecho, -soy el dedo más rápido del oeste escribiendo- dice entre risa -y me resulta muy cómodo escribir en la cama, pero cuando me pongo serio- hace una pausa y pega levemente la mesa- escribo aquí donde estamos, esta es mi compañera.

Yo leo mucho en la cama y también escribo mucho acostado, escribir acostado es dejar que mi forma más pura de creatividad surja.

Presentarán en la Casa Marie José y Octavio Paz el poemario Son de palabras de Oskar Santoscoy

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En el marco del Club de lectura #LeoConElOnce, creado por el periodista cultural Miguel de la Cruz desde hace más de 5 años, Oskar Santoscoy , junto con el periodista  y el editor Federico Corral Vallejo, presentará su libro Son de palabras, en el que explora la existencia humana, el amor y el erotismo.

El libro de Santoscoy fue seleccionado con el Premio Nacional de Poesía Tintanueva 2021

La actividad se llevará a cabo hoy miércoles 18 de mayo de 2023, a las 18:00 horas en Felipe Carrillo Puerto 445, colonia Tacuba, alcaldía Miguel Hidalgo, CDMX.

En la Casa Marie José y Octavio Paz, como parte del Club de Lectura #LeoConElOnce, se llevará a cabo la presentación editorial libro ganador del Premio Nacional de Poesía Tintanueva 2021: Son de palabras (Tintanueva ediciones, 2023), del escritor mexicano Oskar Santoscoy, este jueves 18 de mayo a las 18:00 horas. Modera el periodista Miguel de la Cruz y presenta la directora de la Casa Marie José y Octavio Paz, Leticia Luna Aguilar. 

Santoscoy, en compañía del escritor y director editorial de Tintanueva ediciones, Federico Corral Vallejo, compartirá en voz alta con las y los asistentes, diversos fragmentos de su poemario; el cual, de acuerdo con el autor, está compuesto por sonetos que abordan temáticas personales como la existencia, la muerte, la creación humana, el erotismo y el amor.  

“Es un son de imágenes, de palabras y de metáforas. Son 18 sonetos distribuidos en tres capítulos: Introspección, que contiene una visión propia e interna de mi visión sobre la vida; Doble aliento, en donde convergen dos sonetos dobles que hablan sobre la muerte y la creación del hombre, a través del Popol Vuh; y el tercer capítulo, Exaltación, muestra lo que me genera el entorno, las vivencias, las musas, el amor”, comenta el autor en entrevista. 

Durante el evento, el también poeta, narrador y editor, Federico Corral Vallejo, hará entrega del reconocimiento como ganador de la edición 2021 del Premio Nacional de Poesía Tintanueva a Oskar Santoscoy, en una sesión en la que se hablará de la obra galardonada mediante la dinámica del Club de Lectura -proyecto que desde hace cinco años realiza el periodista Miguel de la Cruz a través de  Canal Once-, en la cual las y los asistentes tendrán oportunidad de intercambiar ideas y hacer preguntas al autor. 

En 25 años de trayectoria, Tintanueva Ediciones ha publicado a más de 300 autoras y autores y generado siete colecciones. Además de realizar la convocatoria al Premio Nacional de Poesía, también organiza el Premio Nacional de Cuento. 

Oskar Santoscoy (Ciudad de México, 1981) es poeta, actor, semiólogo y promotor cultural. Entre sus libros destacan Agua del alba (Praxis, 2014) y Olas de oro (Praxis, 2021). Ha representado a México en festivales internacionales de poesía, en diversos países como Chile, Uruguay, Cuba y Argentina.  

Entre otros galardones, en 2002 recibió por parte de la Agrupación de Críticos y Periodistas de Teatro, el premio como mejor actor de monólogo con la obra de su autoría El viaje de Libertad en un instante, producida por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la Secretaría de Educación Pública. En 2016, el Círculo Nacional de Periodistas lo reconoció con el Sol de Oro por su mérito profesional y en 2018 recibió las Palmas de Oro por su trayectoria internacional. 

La presentación del libro Son de palabras, que en la portada tiene una obra del escultor Sebastian,  se realizará el jueves 18 de mayo de 2023, a las 18:00 horas, en la Casa Marie José y Octavio Paz, ubicada en Felipe Carrillo Puerto 445, colonia Tacuba, alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad de México. La entrada es gratuita. 

Conmemorarán los 100 años del nacimiento de Dolores Castro con su Voz Viva, con programas en el Canal 22 y con niños que leerán los versos de la poeta.

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[Sequía]
Quiero decir ahora
que yo amo la vida,
que si me voy sin flor,
que si no he dado fruto en la sequía,
no es por falta de amor.

 

Quiero decir que he amado
los días de sol, las noches,
los árboles, el viento, la llovizna….
Dolores Castro de Cantares de Vela 1960

Foto-de-®Borzelli

Este 12 de abril la poeta Dolores Castro habría cumplido 100 años, le faltaron dos años más de alegría e inspiración por enseñar y aprender para llegar al 2023, pero su sonrisa y sorpresa de niña se mantuvo hasta el último momento de su vida. Una semana antes de morir, ese 30 de marzo de 2022, como cada sábado desde hacia varios años, dio su taller literario que ofrecía en la Carlos Septién, un taller que por la pandemia había sido trasladado a la tecnología del zoom, que la maestra manejaba muy bien, con la ayuda de hija Lolita, y en el que ya leídos los textos de sus alumnos que los mandaban unos días antes, los iba comentando para adentrarlos en el mundo de la metáfora y la escritura poética.

 

Ahora la UNAM tiene también su voz en la colección Voz Viva, pues con esa energía que la caracterizaba, llegó pocos días antes de cumplir 89 años, por sus propios medios a Universum, Museo de las Ciencias, para grabar en el estudio del recinto algunos de sus poemas y formar parte de la legendaria serie que nos ha permitido escuchar, de viva voz, a los grandes escritores de México e Iberoamérica. Ella eligió los poemas que leería, y también el título que tendría su grabación que era el mismo de uno de sus poemarios: Qué es lo vivido

Qué es lo vivido.

¿Qué es lo vivido,
en qué poro ha quedado
o en qué ráfaga?

Puente a la oscuridad
o la pendiente veloz
de una sonrisa
que se apaga,
pero también calor
en medio de la sombra,
acomodo
de criaturas que buscan suavemente
su modo de dormir
mientras una ventana
se va cerrando hacia el oriente
y la luz de la tarde
se unta silenciosa.

El Canal 22 también se suma a las celebraciones para esta gran poeta que hoy cumpliría 100 años. Programas documentales y de entrevista que exploran la vida y obra de la también ensayista y catedrática, conforman la programación especial en honor de la autora de Algo le duele al aire. Programas especiales en los que la ganadora del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2014 habla en primera persona de su vida y obra. Así Dolores Castro. Palabras y tiempo se transmitirá este Miércoles 12 a 17:30 horas, un programa especial que presenta la entrevista realizada por el investigador Andrés Reyes a la poeta mexicana, quien conversa sobre diversos aspectos de su vida y obra, como su infancia en Zacatecas, la conformación del grupo de los Ocho Poetas Mexicanos al que ella perteneció, la figura del periodista Javier Peñalosa con quien compartió vida, así como las concepciones de la creadora en torno al quehacer poético, la denuncia social que se encuentra en sus obras y los temas pendientes de su poesía. El Promocional Dolores Castro. Palabras y tiempo, La tierra está sonando. Conversaciones con Dolores Castro se transmitirá el jueves 13 de abril, 18 horas, se trata de un largometraje realizado por estudiantes de la Universidad del Valle de México (UVM), que honra la carrera de la escritora y hace un acercamiento a su trascendencia en las letras mexicanas a través de una amena charla con la escritora, además de entrevistas con familiares, amigos y estudiosos de su obra, entre ellos su nieto Javier Peñaloza, el escritor Alejandro Toledo y el maestro Benjamín Barajas Sánchez. A lo largo del programa se hace hincapié en la importancia que representa Dolores Castro para los poetas jóvenes, su postura ante la poesía nueva y el proceso de creación literaria. Asimismo, se mencionan las claves para entender su obra, la cual se considera dotada de intuición, sensibilidad, inteligencia y honestidad. El sábado 15 de abril a las 14:45 horas, se transmitirá Dolores Castro Varela. En el aire un perfume cápsula realizada por la Universidad Autónoma de Aguascalientes que destaca la importancia de la imagen de Dolores Castro dentro de la vida cultural nacional y su difusión, y como promotora de las nuevas generaciones de poetas mexicanos. Asimismo, se da cuenta de la Cátedra Dolores Castro creada por esta institución en honor de la poeta.

Y el viernes 14 de abril, a las 18:00 horas podremos ver de manera virtual a niñas y niños que leerán sus versos con de manera virtual, a través de las cuentas de facebook de la Coordinación Nacional de Literatura y el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia. Así Nina Beck de 11 años leerá el poema Fluir escrito por Dolores Castro en 1997; Alexa Beck  de 7 años qué nos dirá los versos de El huitzi escrito en 2010; Rodrigo Nieto Cruz  de 8 años dirá el poema Fugas escrito en 2003; Hugo Adrián Nieto Cruz  de 7 años participará con Luz compuesto por la poeta en 1960 y Fernanda Martínez Nava de 14 años dedicará su lectura a Recóndita de 2004. Con un homenaje simbólico el INBAL, en tiempos de poco presupuesto para la cultura, recordará a una de las poetas más entrañables de México, maestra y formadora de varias generaciones de escritores, que siempre mantuvo palpitante su capacidad de asombro de una niña que supo contemplar el mundo, y en su vida adulta  combinar su gentileza y su maestría de encantar, para acércanos al milagro y la belleza que es la poesía.

Dolores Castro nació en Aguascalientes el 12 de abril de 1923, a los 40 días viajó con sus padres a Zacatecas donde creció escuchando los relatos de la Revolución, luego entró en contacto con la literatura a través de los cuentos de Hans Cristian Andersen que su padre le leía en voz alta. Fue través de la contemplación que adquirió el conocimiento.

Llegó a la ciudad de México a los 9 años, y empezó a escribir. En tercero de secundaria conoció a Rosario Castellanos y ahí nació una gran amistad. Ambas ingresaron a la UNAM, en un tiempo donde no era común ver a las mujeres en las Universidades. Primero estudiaron leyes, y marcadas por la pasión por la literatura ingresaron a la Facultad de Filosofía y Letras en Mascarones para formarse en literatura española. Allí estaban Augusto Monterroso, Ernesto Cardenal, Ramón Xirau, Jaime Sabines, Emilio Carballido, Luisa Josefina Hernández, Luis Rius, Margarita Michelena y Juan Rulfo entre otros escritores.

Publicó sus primeros poemas en la revista América dirigida por Efrén Hernández y Marco Antonio Millán. Formó parte del grupo Ocho Poetas Mexicanos, reunidos en una antología publicada por Alfonso Méndez Plancarte en la que también estaban Alejandro Avilés, Rosario Castellanos y Javier Peñalosa Calderón, con quien se casó y desde ese momento fue además esposa, madre, ama de casa, e incansablemente trabajadora.

La sangre derramada.

Al borde del camino
lo encontramos
el mismo pantalón, la blusa blanca:
sobre su espalda

amapola de sangre.
Llaman de gracia al tiro
que enmudeció su boca,
ahogó su amor

y me dejó baldada.
El estallido
de aquel tiro de gracia
aún retumba
y aúlla en el aire, aúlla.

Su primer libro El corazón transfigurado, apareció en 1949. En 1951 viajó a España con Rosario Castellanos y cuando regresó a México se dedicó a trabajar en temas relacionados con las letras, en la radio, en revistas y en la impartición de talleres literarios.

A su obra le siguieron una veintena de libros de poesía como Cantares de vela, Soles o Qué es lo vivido; ensayos como Dimensión de la lengua y su función creativa, emotiva y esencial; y la novela La ciudad y el viento (publicada en 1962) una obra en la que está los recuerdos de su infancia en Zacatecas, que empezó a escribir en 1954, tras su matrimonio con Peñalosa con quien procreó, siete hijos, que le han dado 13 nietos y varios algunos bisnietos. Contaba que ella y su marido jugaba carreras a ver quién nacía primero: un hijo o un libro.

Tras la muerte de su marido, Dolores Castro, tuvo que trabajar para sacar adelante a su familia. Fue fundadora de Radio UNAM y colaboró en Difusión Cultural de la Universidad. Fue jefa de redacción en la revista Poesía de América. Condujo el programa Poetas de México en el Canal 11. Y fue maestra fundadora de la ENEP Acatlán, recuerda que desde niña jugaba a la escuelita, y seguramente por eso su vocación por compartir con otros la literatura a través del magisterio no ha menguado. Ha dado clases en la Escuela de Escritores de la SOGEM, el INBA, la Universidad Iberoamericana y en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García en dónde cada sábado continua dando un taller de poesía, ahora a través de zoom sigue generando universos literarios. En 2010 el FCE editó su obra hasta entonces publicada en la antología: Viento quebrado. En 2014, cumplidos los 91 años recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la rama de literatura; ya antes había recibido otros Premios. Su nombre da título a dos premios de poesía, uno que otorga el estado de Tlaxcala con la Secretaria de Cultura, y otro, el Premio Dolores Castro de Narrativa y Poesía Escrita por Mujeres que otorga Aguascalientes.

En 2015 publicó: Algo le duele al aire, un retrato poético del México de la inseguridad, la violencia y el narcotráfico, donde día a día, cada que respiramos, algo le duele al aire: algo que va más allá del reclamo, algo que es más bien la interioridad del hombre.

Algo le duele al aire.

Algo le duele al aire,
del aroma al hedor.

Algo le duele
cuando arrastra, alborota
del herido la carne,
la sangre derramada,
el polvo vuelto al polvo
de los huesos.

Cómo sopla y aúlla,
como que canta
pero algo le duele.

Algo le duele al aire
entre las altas frondas
de los árboles altos.

Cuando doliente aún
entra por las rendijas
de mi ventana,
de cuanto él se duele
algo me duele a mí,
algo me duele.

Dolores Castro fue una de las poetas más importantes de este país, su aporte a la poesía fue y es enorme; sin usar la agresión o la violencia fue una de las primeras feminista de México hace más de 70 años, su obra nunca quiso ser de «genero», pero sí con el sello de la vida de una mujer, que nos obliga a sentir la realidad.

Su poesía es inteligencia, palabra y canto. Sus lectores fueron y son fieles ante una mujer que decía: “Dios me dio una gran capacidad para querer a los demás”.

Dolores Castro nunca fue una mujer triste a pesar de las adversidades que le presentó la vida… cuándo se le pregunta si era una mujer feliz, ella respondía con una sonrisa iluminada—Mira me da vergüenza decirlo, pero si, soy una persona feliz. Y La mayor parte de mi felicidad, se la debo a la literatura.”

Reflejos.

Bullir, palabra antigua como mi recuerdo.
Búllete, decía la madre de mi madre, mujer traslúcida
y bullente como el hervor del agua.

Esa palabra del español antiguo
parecía elevarse, fluir en el espacio
de la niña
que observa como vuelan las moscas
en vez de acomedirse
a servir.

El vuelo de las moscas,
el vuelo de las niñas, con espacio más amplio pero sin alas, huye por los aromas,
intenta no caerse del nido
y elevarse
mientras escucha,

o se contempla
en el charquito que dejó la lluvia
en el patio.

¡Búllete, niña, acomídete, búllete.
No te quedes allí!.

¿Bullirse, o reflejar el torrente del mundo?

Con la maestra Dolores Castro a finales de 2021 en su casa.

 

Un día como hoy, hace 50 años murió el poeta y diplomático José Gorostiza

By Rutas literarias, Sobre 2 ruedasNo Comments

 

¿Quién me compra una naranja?

¿Quién me compra una naranja
para mi consolación?
Una naranja madura
en forma de corazón.

La sal del mar en los labios
¡ay de mí!
La sal del mar en las venas
y en los labios recogí.

Nadie me diera los suyos
para besar.
La blanda espiga de un beso
yo no la puedo segar.

Nadie pidiera mi sangre
para beber.
Yo mismo no sé si corre
o si deja de correr.

Como se pierden las barcas
¡ay de mí!
como se pierden las nubes
y las barcas, me perdí.

Y pues nadie me lo pide,
ya no tengo corazón.
¿Quién me compra una naranja
para mi consolación?

Pausas (1)

¡El mar, el mar!

Dentro de mí lo siento.

Ya sólo de pensar

en él, tan mío,

tiene un sabor de sal mi pensamiento.

 

Elegía

A veces me dan ganas de llorar,
pero las suple el mar.

 

Se alegra el mar

(A Carlos Pellicer)

Iremos a buscar
hojas de plátano al platanar.

Se alegra el mar.

Iremos a buscarlas en el camino,
padre de las madejas de lino.

Se alegra el mar.

Porque la luna (cumple quince años a pena)
se pone blanca, azul, roja, morena.

Se alegra el mar.

Porque la luna aprende consejo del mar,
en perfume de nardo se quiere mudar.

Se alegra el mar.

Siete varas de nardo desprenderé
para mi novia de lindo pie.
Se alegra el mar.
Siete varas de nardo; sólo un aroma,
una sola blancura de pluma de paloma.

Se alegra el mar.

Vida —le digo— blancas las desprendí, yo bien lo sé,
para mi novia de lindo pie.

Se alegra el mar.

Vida —le digo— blancas las desprendí.
¡No se vuelvan oscuras por ser de mí!

Se alegra el mar.

 

Preludio

Esa palabra que jamás asoma
a tu idioma cantado de preguntas,
esa, desfalleciente,
que se hiela en el aire de tu voz,
sí, como una respiración de flautas
contra un aire de vidrio evaporada,
¡mírala, ay, tócala!
¡mírala ahora!
en esta exangüe bruma de magnolias,
en esta nimia floración de vaho
que —ensombrecido en luz el ojo agónico
y a funestos pestillos
anclado el tenue ruido de las alas—
guarda un ángel de sueño en la ventana.
¡Qué muros de cristal, amor, qué muros!
Ay ¿para qué silencios de agua?
Esa palabra, sí, esa palabra
que se coagula en la garganta
como un grito de ámbar
¡Mírala, ay, tócala!
¡mírala ahora!
Mira que, noche a noche, decantada
en el filtro de un áspero silencio,
quedóse a tanto enmudecer desnuda,
hiriente e inequívoca
—así en la entraña de un reloj la muerte,
así la claridad en una cifra—
para gestar este lenguaje nuestro,
inaudible,
que se abre al tacto insomne
en la arena, en el pájaro, en la nube,
cuando negro de oráculos retruena
el panorama de la profecía.
¿Quién, si ella no,
pudo fraguar este universo insigne
que nace como un héroe en tu boca?
¡Mírala, ay, tócala,
mírala ahora,
incendiada en un eco de nenúfares!
¿No aquí su angustia asume la inocencia
de una hueca retórica de lianas?
Aquí, entre líquenes de orfebrería
que arrancan de minúsculos canales
¿no echó a tañer al aire
sus cándidas mariposas de escarcha?
Qué, en lugar de esa fe que la consume
hasta la transparencia del destino
¿no aquí —escapada al dardo
tenaz de la estatura—
se remonta insensata una palmera
para estallar en su ficción de cielo,
maestra en fuegos no,
mas en puros deleites de artificio?
Esa palabra, sí, esa palabra,
esa, desfalleciente,
que se ahoga en el humo de una sombra,
esa que gira —como un soplo— cauta
sobre bisagras de secreta lama,
esa en que el aura de la voz se astilla,
desalentada,
como si rebotara
en una bella úlcera de plata,
esa que baña sus vocales ácidas
en la espuma de las palomas sacrificadas,
esa que se congela hasta la fiebre
cuando no, ensimismada, se calcina
en la brusca intemperie de una lágrima,
¡mírala, ay, tócala!
¡mírala ahora!
¡mírala, ausente toda de palabra,
sin voz, sin eco, sin idioma, exacta,
mírala cómo traza
en muros de cristal amores de agua!

Fragmentos de Muerte sin fin.

Lleno de mí, sitiado en mi epidermis
por un dios inasible que me ahoga,
mentido acaso
por su radiante atmósfera de luces
que oculta mi conciencia derramada,
mis alas rotas en esquirlas de aire,
mi torpe andar a tientas por el lodo;

lleno de mí —ahíto— me descubro
en la imagen atónita del agua,
que tan sólo es un tumbo inmarcesible,
un desplome de ángeles caídos
a la delicia intacta de su peso,
que nada tiene
sino la cara en blanco
hundida a medias, ya, como una risa agónica,
en las tenues holandas de la nube
y en los funestos cánticos del mar
—más resabio de sal o albor de cúmulo
que sola prisa de acosada espuma.
No obstante —oh paradoja— constreñida
por el rigor del vaso que la aclara,
el agua toma forma.
En él se asienta, ahonda y edifica,
cumple una edad amarga de silencios
y un reposo gentil de muerte niña,
sonriente, que desflora
un más allá de pájaros
en desbandada.
En la red de cristal que la estrangula,
allí, como en el agua de un espejo,
se reconoce;
atada allí, gota con gota,
marchito el tropo de espuma en la garganta
¡qué desnudez de agua tan intensa,
qué agua tan agua,
está en su orbe tornasol soñando,
cantando ya una sed de hielo justo!
¡Mas qué vaso —también— más providente
éste que así se hinche
como una estrella en grano,
que así, en heroica promisión, se enciende
como un seno habitado por la dicha,
y rinde así, puntual,
una rotunda flor
de transparencia al agua,
un ojo proyectil que cobra alturas
y una ventana a gritos luminosos
sobre esa libertad enardecida
que se agobia de cándidas prisiones!

(…)

El mismo Dios,
en sus presencias tímidas,
ha de gastar la tez azul
y una clara inocencia imponderable,
oculta al ojo, pero fresca al tacto,
como este mar fantasma en que respiran
—peces del aire altísimo—
los hombres.
¡Sí, es azul! ¡Tiene que ser azul!
Un coagulado azul de lontananza,
un circundante amor de la criatura,
en donde el ojo de agua de su cuerpo
que mana en lentas ondas de estatura
entre fiebres y llagas;
en donde el río hostil de su conciencia
¡agua fofa, mordiente, que se tira,
ay, incapaz de cohesión al suelo!
en donde el brusco andar de la criatura
amortigua su enojo,
se redondea
como una cifra generosa,
se pone en pie, veraz, como una estatua.
¿Qué puede ser —si no— si un vaso no?
Un minuto quizá que se enardece
hasta la incandescencia,
que alarga el arrebato de su brasa,
ay, tanto más hacia lo eterno mínimo
cuanto es más hondo el tiempo que lo colma.
Un cóncavo minuto del espíritu
que una noche impensada,
al azar
y en cualquier escenario irrelevante
con el vuelo del pájaro,
estalla en él como un cohete herido
y en sonoras estrellas precipita
su desbandada pólvora de plumas.
Mas en la médula de esta alegría,
no ocurre nada, no;
sólo un cándido sueño que recorre
las estaciones todas de su ruta
tan amorosamente
que no elude seguirla a sus infiernos,
ay, y con qué miradas de atropina,
tumefactas e inmóviles, escruta
el curso de la luz, su instante fúlgido,
en la piel de una gota de rocío;
concibe el ojo
y el intangible aceite
que nutre de esbeltez a la mirada;
gobierna el crecimiento de las uñas
y en la raíz de la palabra esconde
el frondoso discurso de ancha copa
y el poema de diáfanas espigas.
Pero aún más —porque en su cielo impío
nada es tan cruel como este puro goce—

(…)

¡Oh inteligencia, soledad en llamas
que todo lo concibe sin crearlo!
Finge el calor del lodo,
su emoción de substancia adolorida,
el iracundo amor que lo embellece
y lo encumbra más allá de las alas
a donde sólo el ritmo
de los luceros llora,
mas no le infunde el soplo que lo pone en pie
y permanece recreándose a sí misma,
única en Él, inmaculada, sola en Él,
reticencia indecible,
amoroso temor de la materia,
angélico egoísmo que se escapa
como un grito de júbilo sobre la muerte
—oh inteligencia, páramo de espejos!
helada emanación de rosas pétreas
en la cumbre de un tiempo paralítico;
pulso sellado

(…)

Ay, pero el agua,
ay, si no luce a nada.

Pobrecilla del agua,
ay, que no tiene nada,
ay, amor, que se ahoga,
ay, en un vaso de agua.

(…)

El sueño es cruel,
ay, punza, roe, quema, sangra, duele.
Tanto ignora infusiones como ungüentos.
En los sordos martillos que la afligen
la forma da en el gozo de la llaga
y el oscuro deleite del colapso.
Temprana madre de esa muerte niña

 

(…)

Desde mis ojos insomnes
mi muerte me está acechando,
me acecha, sí, me enamora
con su ojo lánguido.
¡Anda putilla del rubor helado,
anda, vámonos al diablo!

José Gorostiza, autor de los poemarios Canciones para cantar en las barcas y la monumental Muerte sin fin

Gorostiza fue un diplomático, autor en buena medida de la política exterior mexicana, por ejemplo cuándo la organización de Estados Americanos decide expulsar a Cuba, México, bajo el impulso de Gorostiza es el único país que se opone. Como funcionario sirvió durante 47 años al pais, lo que d lo obligo a relegar su tarea como poeta.

Formó parte del grupo de la revistaría literaria Contemporáneos, en donde estaban Carlos Pellicer; Xavier Vllaurutia, Girbelto Owen, Jaime Torres Boded, Savador Novo, Bernardo Ortíz de Montellano, poetas y críticos que siguen siendo esenciales para la literatura mexicana.

José Gorostiza nació el 10 de noviembre 1901, en San Juan Bautista, hoy Villahermosa, Tabasco, fue el segundo de cinco hijos de Celestino y Elvira Alcalá. Celestino Gorostiza, el dramaturgo, fue su hermano. Nació en el seno de una familia pobre. Estuvo en un internado a los 12 años, y luego toda la familia se trasladó a Aguascalientes, el suyo era un hogar muy unido y cálido, pero tuvo la desgracia de perder a su padre muy joven y se convirtió en el hijo mayor.

Ya en la ciudad de México, en 1925 publicó su primer libro Canciones para cantar en las barcas, con poemas de un lirismo fino, de gran sensibilidad y una gran preocupación por la forma del verso, para él, el paisaje se puede cantar porque la poesía nace de la voz, la sonoridad y los ritmos que van guiando al lenguaje.

Trabajó como profesor de Literatura Mexicana en la UNAM. A los 26 años ingresó en el servicio exterior de México. Fue canciller de primera en el servicio exterior residiendo en Londres en 1927. Desde1937 hasta 1939, ejerció como segundo secretario de la Legación en Copenhague y como Primer secretario en Roma de 1939 a 1940. Ministro plenipotenciario y director general de Asuntos Políticos y del Servicio Diplomático en 1944, fue asesor del representante de México ante el Consejo de Seguridad de la ONU en 1946. Embajador de México en Grecia en 1950 y 1951, fungió como  delegado en muchas conferencias internacionales entre 1953 y 1964. Subsecretario de la Secretaría de Relaciones entre 1958 y 1963 y secretario en el año 1964. Presidente de la Comisión Nacional de Energía Nuclear de 1965 a 1970.Su deseo fue también viajar conocer otros países y escritores.

En 1939 pública Muerte sin fin, considerado uno de los poemas largos, escritos en español en el siglo XX, fundamentales de la literatura universal.Un poema filosófico con una visión del universo.

Se trata de una obra en la que el poeta se sitúa en la mente de Dios, en el instante en el que debe decir “hágase al luz, la tiniebla, sepárense las aguas de la tierra”. Ese instante en que Dios está en soledad absoluta, nada más acompañado de una emanación suya que puede ser: la sabiduría y la inteligencia, que le aconsejarán un segundo antes de que empiece a crear el mundo y la vida, que se abstenga de hacerlo. Sin escuchar, Dios lo hace y el poema habla de la  condición humana y la creación …

La segunda parte de este poema, es bellísima y terrible, hace una descripción de todo el universo y regresa al fatal origen. El silencio tenebroso. Gorostiza sabe que el mundo está lleno de dolor, que la muerte es un poder absoluto y por lo tanto no tiene fin.

Gorostiza, dicen los que lo conocieron, era un poeta que hablaba y escribía poco pero cuando lo hacía era agudo y profundo.

Hay una anécdota bellísima que cuenta el también poeta y diplomático Hugo Gutiérrez Vega, dice que cuando José Gorostiza era Secretario de Relaciones Exteriores salía caminando a la Fonda Santa Anita a merendar tres quesadillas, una flor de calabaza, una de huitlacoche y una de papa, con un gran baso de agua de limón con chia.

Este autor que escribió también teatro y ensayo, fue electo miembro de la Academia Mexicana de la Lengua el 14 de mayo de 1954 y de número el 22 de marzo de 1955. Ocupó la silla xxxv. Su discurso de ingreso se llama “Notas sobre poesía” y le dio respuesta Alfonso Reyes. Ambos se publicaron en el tomo xv, de 1956, de las Memorias de la Academia. Además de sus dos libros básicos ya mencionados, José Gorostiza publicó también Poesía, FCE, Letras Mexicanas, 1964; Prosa, recopilación, introducción, bibliografía y notas de Miguel Capistrán, epílogo de Alfonso Reyes, 1969, y Suite en dolor de Luz Velderráin, 1990 (Ernesto de la Peña, Semblanzas de académicos). Falleció el 16 de marzo de 1973 en Ciudad de México, México.