Con unos juguetes Lego pintados en café, Gabriel Macotela presenta una gran maqueta de una ciudad que parece estar abandonada en el desierto pero que es una ciudad bombardeada y en una de las paredes expone cinco peregrinos que se parecen a estelas funerarias.

Las pequeñas esculturas de Miguel Castro Leñero son com guardias de la exposición , con su semblante medio amenazador medio amable, situados en un tiempo prehispánico y futurista a la vez, entre lo geométrico y lo vivo , y Franco Aceves Humana presenta una serie de rostros sencillos de personajes siniestros de la historia actual que todos reconocerán.


Los demás artistas presentes están a la altura de esos creadores, y sin duda algo pasa en la calle Sullivan.



