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Es la segunda exposición de esta elegante galería de arte manejada por los antiguos directores de dos galerías en la Ciudad de México, Boris Viskin y Alfonso Mena, acompañados ahora de un nuevo socio,Toño Briseño.
Está pues en la continuidad de la galería situada en Acapulco 62 en la condesa y la galería de Santa María La Ribera, en las cuales expusieron los artistas reunidos aquí. Las temáticas son diversas, aunque el tono dominante es el de la crítica política con cierta ironía.
Se ve particularmente en la serie de cráneos de Gustavo Monroy que se refiere al muro y a las agresiones contra los inmigrantes, pero en vez del tono oscuro habitual, Monroy adopta aquí un lenguaje por así decir infantil, juguetón, como para burlarse de la dimensión pueril del comportamiento de Trump, en plena desublimación represiva de Marcuse , que en vez de crear utiliza su energía para demoler y asolar.

Con unos  juguetes Lego pintados en café, Gabriel Macotela presenta una gran maqueta de una ciudad que parece estar abandonada en el desierto pero que es una ciudad bombardeada y en una de las paredes expone cinco peregrinos que se  parecen a estelas funerarias.

Las pequeñas esculturas de Miguel Castro Leñero son com guardias de la exposición , con su semblante medio amenazador medio amable, situados en un tiempo prehispánico y futurista a la vez, entre lo geométrico y lo vivo , y Franco Aceves Humana presenta una serie de rostros sencillos de personajes siniestros de la historia actual que todos reconocerán.

El gran Vórtice de Lilia Carillo, con su atracción telúrica hacia un hoyo negro me evoco la ola negra de Degas, majestuosa y terrible, mientras que de « A nadar » de Manuela  Generali, compuesta de varios paneles levemente separados, se desprende una sensación de fluidez sin la distancia a la Hockney, y ahí se ve el placer de las nadadoras y y el placer de pintarlas, con un tono irónico con los cuerpos humanos cortados en dos porque… ¡salieron del marco de la obra!

Los demás artistas presentes  están a la altura de esos creadores,  y sin duda algo pasa en la calle Sullivan.

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