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Fernando de Ita

POLVO DE AQUELLOS LODOS

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Sin el pasado el presente no es un pasaje para el futuro porque ignora su porvenir, en la medida en que desconoce su origen. En los años fundacionales de las instituciones culturales el apoyo que recibían los conjuntos de música danza y teatro se limitaba a los salones de ensayo del Palacio de Bellas Artes. Figuras del tamaño de Waldeen y Seki Sano formaron ahí a los primeros bailarines actrices y actores de la vanguardia artística del siglo XX mexicano.

La Orquesta Sinfónica Nacional fue la primera agrupación musical cobijada por el presupuesto gubernamental porque sus antecedentes vienen del siglo XIX, y en virtud de que en 1928 Carlos Chávez había sido su conductor, de manera que cuando fue nombrado en 1946 el primer funcionario del Instituto Nacional de Bellas Artes y Letras, lo primero que hizo fue sacarle al presidente Miguel Alemán el decreto de su institucionalización en 1949. Guillermina Bravo ya había conformado en 1948 el Ballet Nacional de México, a partir de la Academia de la Danza que ella dirigió para el INBAL, pero el Ballet no estuvo en la nomenclatura del instituto hasta muchos años después.

Como el teatro era cosa de cómicos y bataclanas para la sociedad imperante, la Compañía Nacional de Teatro alcanzó la bendición institucional hasta el 20 de julio de 1977 por iniciativa de Héctor Azar y José Solé, ambos admiradores incondicionales de La Comédie-Francaise, fundada por el rey Luis XIV en 1680. La distancia temporal de ambas iniciativas marca también la distancia en todo lo demás, comenzando por el presupuesto de una y otra.

Con todo, fue la primera vez en México que un grupo de actores tuvo cobijo oficial para hacer teatro, y lo hicieron bajo la influencia de la tradición española con escapadas al teatro en lengua inglesa, gracias a los autores y directores que formaron su repertorio, donde no faltó un Ionesco y alguna otra extravagancia europea. En ese contexto, la primera CNT cumplió con la misión de darle a la alta y pequeña burguesía de la ciudad de México la sensación de ser espectadores del “gran teatro del mundo”.

En el 2008 llegó a dirigir la CNT el inefable Luis de Tavira quien estuvo ahí hasta el 2016 cuando las protestas por su nepotismo y cacicazgo le cedieron el lugar a Enrique Singer, quien comenzó una restructuración que dejó en el puesto a la primera mujer en los casi 50 años de su existencia: Aurora Cano. En una reciente entrevista con Juan Carlos Talavera y como preludio por los 48 años que cumplirá la CNT en julio próximo, su directora detalló que ese cuerpo artístico está conformado por 57 miembros entre quienes destacan 12 actores de número o vitalicios porque estarán ahí hasta su fallecimiento.

En la categoría A sólo puede haber comediantes con 30 años de trayectoria y 40 mil pesos mensuales de salario. En el inciso B están las actrices y actores con 20 años de experiencia y 35 mil pesos por mes. En el cajón C histriones con 10 años de tablas y 30 mil pesos de sueldo, y en el D los jóvenes que están sobresaliendo en su oficio con 25 mil pesos de nómina. También hay tres músicos con el mismo salario.

Cada dos años hay concurso para renovar el elenco y cuenta la Cano que el año pasado se recibieron 500 solicitudes y fueron seleccionados solo 12 ejecutantes, intérpretes, o creadores de personaje; cómicos pues, pero de lujo porque viven de su trabajo.

En Francia rara vez se discute la pertinencia de la Comedia Francesa porque ya es un patrimonio cultural de esa nación y en razón de que hay muchas compañías subvencionadas por las finanzas públicas y privadas. Por el contrario, en México han tenido una vida muy corta los intentos de formar compañías estatales y municipales porque aquí se hacen las cosas por sexenios y sólo en el papel existe una política cultural que nunca pasa en limpio a la realidad. En esas condiciones resulta un privilegio tener un sueldo seguro para hacer teatro, aunque esa prerrogativa merezca el escrutinio público precisamente por ser la excepción de la regla de un país en el que un elevado numero de comediantes viven de todo, menos del teatro. Hay que tomarlo en cuenta, digo yo.

SUEÑO AZTECA

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El mundo está dando pasos firmes hacia un conflicto nuclear y en nuestro país se encarcelan periodistas por decir lo evidente, como en Campeche, o desde el poder ejecutivo se busca imponer una ley que castiga con prisión de hasta tres años a quien ose escribir en las redes sociales algo ofensivo sobre la autoridad en todos sus niveles, como en Puebla.

En estos momentos álgidos de la historia uno se pregunta con los filósofos existencialistas qué sentido tiene la creación artística cuando el horror de la guerra, la violencia y el autoritarismo forman parte de nuestra cotidianidad. En su libro, ¿Qué es la literatura?, publicado en 1947. Jean Paul Sartre hace una división entre prosa y poesía para decir que la prosa es una herramienta ética cuya utilidad consiste en ser el medio para obtener un fin. La palabra es el medio, el fin es la libertad. Así nace el escritor comprometido políticamente -en el sentido original de la palabra- con el lugar y el tiempo que le tocó vivir.

Tanto Sartre como Albert Camus utilizaron el teatro como el medio para para divulgar su filosofía que en el caso de Camus era la del hombre rebelde y la de Sartre la del escritor comprometido. Ambos sostenían que el escritor tiene una responsabilidad moral que se resume en la búsqueda de la libertad individual y colectiva. Mucho se ha discutido sobre el compromiso del artista cuyo fin justifica los medios, porque fue precisamente ese apotegma el que provocó los campos de concentración del nazismo y el socialismo de Stalin, que no fue otro que el terror.

Mejor recordemos que el trauma de la segunda guerra mundial dio lugar al teatro del absurdo y al teatro existencialista. En esa medida, ¿qué teatro le corresponde a nuestros días huracanados por la naturaleza en sí y por la naturaleza humana? Está claro que para tomar las calles como lo hizo al inicio del siglo XX el “teatro de agitación” de Max Reinhart, ahora hay que asaltar primero las plataformas digitales, para desde ahí provocar la acción artística que nos ayude a encontrarle un sentido al sinsentido de nuestro tiempo.

En esta línea de pensamiento, ¿cómo hablar del aquí y ahora sin recurrir al panfleto o al teatro periodístico que solo hace eco de la realidad porque su formato no le alcanza para penetrarla? Los clásicos siempre han sido un recurso dramático para hablar del presente en pasado, pero no es hora de alegorías y metáforas. Está la sátira cuyo efecto por inmediato se evapora a la salida del teatro. Leyendo el libro de Rodolfo Obregón sobre las practicas documentales de la escena mexicana se me ocurre que se puede hacer un recuento vivo del día con día en los espacios independientes del país, no a la manera de los noticieros que muestran los hechos sino a la manera del teatro, transformándolos en materia plástica, contándolos con el cuerpo, resumiéndolos con el movimiento, la imagen, la contundencia de la presencia humana.

En otro momento álgido del país se hizo a finales del siglo pasado un ciclo de textos emergentes en la Casa del Teatro de la ciudad de México, en el que conocidos autores se ocuparon del tema que inquietaba a esa comunidad. Pero son otros tiempos y otros los medios que hay para provocar la reflexión del prójimo, aunque no esté próximo. Tantos grupos no oficiales parados por falta de trabajo podrían ocupar ese desempleo en imaginar formatos para la escena que documenten cómo seguimos viviendo con el horror en el espejo pensando que eso sucede del otro lado del cristal, aunque cada día esa violencia soterrada está más cerca de todos.

Consciente de que divago le pido a mi editor que esta vez el fondo musical de mi editorial sea la canción de Chava Flores sobre cómo sueña un mexicano.

Es cultura, Dispara!

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De nuevo, alguien remedó entre nosotros el dicho de Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, quien dijo: “Cuando escucho la palabra cultura saco la pistola”.

El pasado 30 de mayo la policía de la ciudad de México, la guardia nacional y el ejército sitiaron el Foro Cultural Alicia, espacio emblemático de la cultura marginal y la contracultura, para desalojar al público que disfrutaba pacíficamente del concierto del artista vasco, Fermín Muguraza, alegando faltas administrativas y exceso de espectadores. Acusaciones falsas, por supuesto.

No entro en detalles del atropello porque la noticia ha corrido como pólvora en los medios tradicionales y en las redes sociales y quien quiera puede consultarlos. Mejor resumo que en esta ocasión las altas autoridades femeninas de la ciudad de México, la secretaria de gobernación y la presidenta del país, no estuvieron de acuerdo con la acción policiaca y ordenaron una investigación. Ana Francis More, Clara Brugada, Isela Rodríguez y Claudia Sheimbaum lamentaron el abuso de autoridad que padecen los foros independientes desde la ley. Dicho así porque en la mayor parte del país estos espacios no oficiales son medidos administrativamente con la misma vara que los antros.

Paradójicamente, el Foro Alicia, fundado en 1995 por Ignacio Pineda, como “un laboratorio de culturas subterráneas, fue reconocido el año pasado como un espacio cultural e independiente en la ciudad de México. No fue sencillo tener dicho estatus porque incluso el Foro cerró sus puertas en el 2023 en su primera sede en la delegación Cuauhtémoc, en la colonia Roma, pero en una zona marginal en donde ya estaba la famosa pulquería, La hija de los apaches.

Naturalmente el nombre del Foro viene de la novela de Lewis Carroll, pero también de una radio autogestora italiana de los años sesenta, porque desde su fundación el propósito era alentar la imaginación alternativa y los sueños imposibles, y se cumplió la tarea porque ahí se dieron a conocer innumerables grupos de rock y música contra corriente como el ska y el surf. Ahí se dieron talleres, conferencias, performances, lecturas de poesía, exhibición de documentales, incluso teatro para la infancia y todo tipo de manifestaciones contraculturales, nacionales y extranjeras. Fue singular el apoyo que le dieron al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional y la fama de sus carteles ya va para la leyenda.

Por todo ello sufrieron constantes represalias de las autoridades, pero se mantuvieron firmes en su propósito de ofrecer un espacio para quienes no tienen espacio. También participaron en la creación de la red de espacios culturales independientes y alternativos, y desde ahí en el reclamo de tener un marco jurídico en la Ley de Establecimientos Mercantiles. Esfuerzo que culminó cuando el congreso de la ciudad de México aprobó el mes de noviembre del 2020 la ley de Espacios Culturales Independientes de la ciudad de México.

Al respecto recuerdo que el actor y dramaturgo Antonio Zúñiga batalló lo suyo para conseguir esa ley e intervenir en la inclusión de diversos artículos que consideraran a los espacios independientes como espacios de gestión y vinculación comunitaria. Algo semejante hizo Ángel Norzagaray en Baja California cuando fue funcionario cultural, logrando que el gobernador en turno cambiara el porcentaje que debían pagar los teatros y grupos independientes al erario municipal, pero aquel decreto fue transitorio y no quedó como una ley permanente.

El atropello al Foro Alicia nos recuerda que en los estados hay mucho que hacer para que las autoridades correspondientes entiendan que la cultura es un bien común que requiere de una reglamentación acorde con su labor, que está lejos de ser un negocio lucrativo. Todo lo contrario. Mantener un espacio cultural alternativo requiere coraje, paciencia y mucho trabajo gratuito. Pero no hay que tirar la toalla porque como lo demuestra el Foro Alicia, sólo perseverando en lo posible se logra lo imposible.

Y no quiero terminar esta nota, sin hacer una frase para nuestro querido Virgilio Leos, un actor sobresaliente, hombre de bien, con quien compartí dos años como parte de los foros que hacíamos para que la Muestra Nacional fuera realmente Nacional. Allí conocí su calidad artistica y sobre todo su calidad humana. Un gran abrazo para él.

 

 

EL CÓDICE

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Sólo un intenso deseo de trascender la vida te puede llevar en busca de una manera de hacerlo. Los santos del medioevo europeo anhelaban con tanto ardor alcanzar la gracia divina que morían consumidos por su anhelo. El esoterismo de todos los tiempos se basa en aquello que puede darnos las llaves del porvenir, pero se encuentra oculto en el Misterio. Hallar la entrada a ese laberinto fue la meta de la cofradía de Elvira a partir de 1997, una fecha propicia para entrar al interior de la Pirámide de Cholula, de acuerdo con un códice del período tolteca chichimeca que se halló en la casa de los abuelos de Elvira cuando hicieron el pozo nuevo. Hasta fechas muy recientes en San Andrés Cholula no había sistema de agua corriente porque cada casa tenía su pozo. Sobre todo, en la zona aledaña a la gran pirámide se desenterraron huesos, ofrendas, ollas y figuras de barro, puntas de flecha, puñales de pedernal, y el códice de Elvira, como lo llamaré en adelante.

Elvira se graduó como antropóloga en la Escuela Nacional de Antropología e Historia en 1990, pero en lugar de politizarse como buena parte de sus compañeros, se metió de lleno al estudio de los diversos periodos del milenario asentamiento Choluteca. Yo caí rendido a sus pies la primera vez que la vi exponer la historia de Cholula en un coloquio de historiadores efectuado en la Casa de la Cultura de la ciudad de Puebla, que, por la recta, quedaba entonces a 15 minutos de San Andrés. Cuando me dio la invitación en el circuito de caminantes de la pirámide, me gustó que no dijese una palabra al respecto, me dio el folleto, me sonrió con los ojos y me dio la espalda, esta vez ya con el pantalón ajustado.

Llegué al coloquio justo cuando le estaban cediendo la palabra, y en los 45 minutos que le dieron para desarrollar su tema me sumergí sin ningún esfuerzo en el nacimiento, el esplendor, la decadencia y el resurgimiento de una ciudad fantástica que era el mayor centro religioso del actual valle Puebla-Tlaxcala, y en la evolución de una cultura de raíz olmeca Xicalancas que decayó cuando sus aliados teotihuacanos abandonaron la ciudad de los dioses en el siglo VII. Los toltecas dominaron la zona al final del primer milenio de la era cristiana e hicieron del templo de su dios, Quetzalcóatl, el nuevo centro ceremonial del valle, justo a los pies del coloso que algún día cubrirá de fuego la vanidad humana; el volcán Popocatépetl, el mismo que vi la tarde con la que comenzó esta inusual crónica sobre el pensamiento mágico.

En la vida diaria Elvira era una mujer a la defensiva. No le faltaban razones. Fue una batalla convencer al padre que irse a estudiar antropología a la ciudad de México no la hacía potencialmente una mujer pública. En los 80 ya habían estudiado en la ENAH algunos indígenas de diversas etnias, y el tupido personal de izquierda que había entre los maestros, el estudiantado y los trabajadores de la Escuela, los favorecía con su paternalismo; pero ser morena, poblana y nalgona es otra cosa, que rima con el acoso de diversos tipos que sufrían las alumnas en general y las alumnas provincianas en particular. Ninguno de esos burlones sospechó nunca que Elvira estaba ahí por una misión que le fue encomendada el día que descubrieron el Códice Elvira en casa de sus abuelos.

Ella tendría 17 o 18 años y pasaba por el trance de decidir qué carrera estudiaría en la BUAP, y en ese momento estaba en blanco al respecto. Ese día se acercó al pozo para llevarle un agua de chía con limón a su abuelo, que estaba ahí, de guardia, desde que sus excavadores descubrieron una ollita de barro que se salvó del pico y la pala. El viejo era un devoto de los usos y costumbres de sus ancestros y sentía orgullo de ser Choluteca. Por lo tanto, ordenó a sus albañiles que cavaran con cuidado para ver si había más reliquias, provocando que la terminación del pozo se prolongara tres días más, para contento de los dos excavadores que ya estaban enamorados de la espalda baja de la jovencita que iba dos o tres veces al día a llevarle algo a su abuelo. Elvira me contó este episodio con rubor porque sucedió que ella traía faldita de colegiala y se ponía precisamente al borde del pozo para charlar con su abuelo. Se ruborizó porque también recordó que cuando se topaba en la calle con los dos jovencitos que le vieron las nalgas desde la estimulante perspectiva del Shot up del pozo, la miraban con veneración. No se traslucía en su mirada ninguna lascivia sino una reverencia sin límites.

El caso es que luego de la ollita de barro sólo encontraron los despojos de otros utensilios de cocina, más el último día de la instalación, cuando ya estaban cavando de nuevo a pico limpio, la pala topó con un envoltorio vegetal que al ser lavado y puesto a secar perdió su primera capa por el efecto del aire. El segundo embalaje cedió fácilmente a las manos del abuelo, como esas cebollas que se despellejan de inmediato. La tercera cubierta era más resistente pero la ansiedad del señor de la casa pudo con ella rápidamente gracias la navaja suiza, Victorinox, que siempre traía consigo. Todos estaban expectantes, pero cuenta Elvira que lo impresionante fue que de pronto su abuelo le dio la navaja a su nieta y le dijo, de una forma definitiva, contundente:

-Tú debes abrir este regalo.

Elvira quitó la última protección vegetal para descubrir un rollo de papel Amat envuelto en la fina piel que se desprende de las pencas del maguey, que, a la manera del papel adherente de la actualidad, protegió el códice que era perfectamente legible para alguien como Yuri Knórosov –el soldado ucraniano que descifró el código fonético de los mayas-, más no para una chamaca que no tenía idea de lo que deseaba estudiar en su vida. Lo asombroso, confiesa Elvira, es que en cuanto abrió aquel mensaje de los Tlacuilos toltecas (Tlacuilos: los que escriben pintando), dijo en voz alta:

-Yo quiero estudiar antropología.

El abuelo se extasió un momento con aquella corteza de árbol en la que sus antepasados dejaban testimonio de su paso por Cholula y le regresó el Códice a su nieta.

-Te dije que era un regalo para ti.

Cuando Elvira tuvo la preparación necesaria para leer al menos parte del mensaje, siguió guardando el secreto de su existencia porque lo primero que descifró fue que era un mensaje para ella, dibujado 700 años antes de su nacimiento.

Así comenzó el Misterio de la Pirámide.

EROS

 Al tiempo en que Elvira recibía el mensaje de sus ancestros, a finales de los 80, mi personaje estaba por encontrar otra vereda hacia lo desconocido: el erotismo. Fue el momento en el que mi profesión me permitió acceder a lugares muy privados donde la libertad sexual tenía tintes culturales, porque como preámbulo de la orgía se ofrecían cuadros artísticos muy locos. Era un secreto a voces que los montaba el ex niño malo del teatro mexicano, Juan José Gurrola, famoso por su exploración sexual en los escenarios de la capital, tanto en las obras en sí como en el cuerpo de las actrices. En los viejos y buenos burdeles capitalinos había un ambiente muy cachondo, según los testimonios directos de varios de sus participantes; el cine mexicano mostró la vulgaridad de los bajos fondos del placer, pero la censura le prohibía mostrar el franco desenfreno de los clientes y las putas en esos lupanares de lujo.

La diferencia entre aquellas mancebías en las que los señores iban a engañar a sus señoras era que, en la casa de Lomas de Chapultepec, iban con sus esposas. Bastaron 30 años para que las señoras de su casa se dieran cuenta que siendo putas en la cama dejarían de ser cornudas, porque entiendo que el intercambio de parejas no se considera una infidelidad puestos que ambos conyugues están de acuerdo en revolcarse con ajenos. La entrada era con pareja y solo se admitían a los tres jóvenes más buenos de la lista para suplir a los maridos que ya no podían fornicar a diestra y siniestra. Yo no era feo, pero nada que ver con los machos álficos que eran seleccionados por su físico. Entré porque vivía mis 15 minutos de fama como critico de teatro y dos señoras con influencias, que me leían en el unomásuno, me querían garlopear (Garlopa, instrumento que sirve para raspar la madera).

La cantina de la casa era excepcional, pero no había charolas con coca como en las películas gringas. La gente esnifaba en los baños porque la mayoría era alcohólica y la medida de su atrevimiento con las drogas era los Popper, esas cápsulas de nitrito de alquilo y nitrito de amilo que se tronaba en la nariz en el momento del orgasmo para sentir, no que te venías sino te ibas al hoyo negro del placer, del que salías disparado para salvar la vida. Un segundo más y ahí te quedas. Lo realmente notable de esa casa fue, al menos para mí, el amplio y cómodo baño de vapor instalado en el sótano, porque sudar la noche siempre ayuda al cuerpo a restablecer sus energías. Como igual había servicio de masajes, bebidas y caldo de camarón, tenías la oportunidad de purificarte para regresar a tu casa, o de seguir pecando suave, lentamente, aprovechando el sudor de los cuerpos y la hospitalidad de las hendiduras femeninas, aun inflamadas por la orgía, aunque justo esa inflamación, protegida por la humedad de ambos miembros era lo que provocaba el deleite de la cruda, el único momento en el que el exceso de alcohol es un estremecimiento divino.

En la casa de Las Lomas encontré el vínculo que me llevó a la casa de la vieja carretera a Cuernavaca en la que, protegida por el bosque, estaba el Ashram de Carlo Ursini, un italiano radicado en México que creía religiosamente que la iluminación se alcanzaba en el orgasmo, pero sin Popper. A puro pulmón esotérico. No es broma. Ursini creía firmemente que el orgasmo era una reproducción minimalista del big bang que dio origen al Universo, y por los gritos y las contorciones que lograban sus discípulos no había duda de que el principio de esa teoría era correcto.

Fue la única vez en la vida que me entregué al sexo en mis cinco sentidos, comiendo verduras y meditando tres o cuatro veces al día, porque la conexión amorosa la hallaban los cofrades de aquella congregación en ese estado mental en el que tienes la mente en blanco y de pronto aparecen los pechos de Devora, por decir un nombre, o la redonda y carnosa boquita de Yanira, la libanesa, o el rabo de Carlo, que sin ser el más notable del repertorio era el más solicitado. Esto me llevó a pensar que el dominador de un grupo siempre lleva las de ganar porque el poder, por miserable que sea, es un motivo de lujuria. Cuando en lugar de las mujeres del Ashram apareció el rabo de Carlo en mis meditaciones, el de la voz dejó el Ashram.

Hay ritos sexuales desde el remoto pasado en el que una mujer y un hombre se acoplaron sexualmente (me disculpo si ya en la prehistoria había la diversidad sexual del 2022, y yo lo ignoro). Eran ritos salvajes (las erinias griegas), agrícolas, ceremoniales, propiciatorios para la fecundidad de la tierra que les daba de comer. La promiscuidad de los pueblos antiguos, más que un desafío a la moral dominante era la consecuencia de la poligamia de sus dioses que ejercían la libertad sexual como un privilegio divino. El desenfreno del Olimpo griego influyó, sin duda, en la facilidad con la que los varones cambiaban de sujeto amoroso, de modo que en una misma mañana podrían poseer a su esposa y a al mancebo que limpiaba los establos. Las religiones monoteístas impusieron la moral de un solo Dios, y la católica, la de una sola pareja de por vida. En consecuencia, privilegiaron el arrepentimiento como la forma de expiar los pecados de la carne que seguían cometiéndose en todos los pueblos y todos los estratos sociales. No es arriesgado decir que Moisés puso entre sus diez mandamientos no desear a la mujer ajena porque era algo que ocurría con harta frecuencia.

La teoría del big bang de Ursini me permitió recordar que de adolescente escuchó al tío Juan, hermano de su madre, platicar a la hora del café y los coñacs su fábula de la reencarnación orgásmica. Debo añadir que el hermano mayor de su progenitora se distinguía por su incontrolable lascivia, pues incluso cuando saludaba a sus sobrinas en edad de merecer buscaba siempre la comisura de sus labios. Cuando una señora llegaba a la reunión de fin de semana de la familia con un escote prolongado, o un vestido arriba de la rodilla, bastaba la mirada del tío Juan para que buscara un tapado. Como aquella conducta no era explícita sino cubierta de cortesía, sus hermanos se hacían de la vista gorda y las muchachas desaparecían de su vista en cuanto se dirigía a saludarlas. En contraste, era un ingeniero muy capaz, precursor de la fibra de vidrio con la que construía chasis de automóviles y de lanchas que causaban admiración en los años 50 por su material y su diseño.

Antes de que el poliedro de las pirámides se utilizase a escala para afilar las navas de afeitar y conservar algunos alimentos, flores y frutos, el Tío Juan construyó en su casa de campo una pirámide con cupo para diez personas de pie, con un entramado eléctrico que desembocaba en un casco que se pondría en la cabeza para potenciar el efecto cósmico del poliedro. Tardo varias semanas alistando su fuente de energía de la que hablaba sin parar en los convivios familiares. Por fin llegó el día en que todo estaba listo para el invento del siglo, pero antes de encender el switch, un sobrino que sabía de electricidad le advirtió al tío que faltaba el modulador de potencia que gradúa la descarga y que sin él recibiría de golpe la carga eléctrica. Como además de lascivo era necio y prepotente, el tío Juan ignoró la advertencia y prendió su invento. Dice el sobrino de la advertencia que el resultado fue casi mortal, pero de caricatura porque el tío se puso rígido y se le pararon los pelos de punta. De no haber estado ahí su pariente el tío Juan habría pasado a mejor vida.

Con todo, era un buen conversador, y la noche que habló de la reencarnación orgásmica, incluso los primos que jugábamos dominó en una salita adjunta, paramos el oído para escucharlo. En suma, el tío Juan sostenía que si lograbas morirte en el momento en el que tu cuerpo hacía la descarga seminal que mantiene con vida a la especie humana, era muy probable que viajaras –como María Sabina-, más rápido que la luz hacia el útero de una mujer del otro lado del mundo que sostuviera en ese instante relaciones con algún varón. Claro que no podía ser un orgasmo común sino la madre de todos los orgasmos. Para ello había que tomar diariamente el coctel de vitaminas y minerales que el tío Juan desayunaba todas las mañanas. También era indispensable que la mujer de tu última fornicación no fuera la tuya sino alguien a quien hubieras deseado con vehemencia. La mujer prohibida –acotó el tío-, es el mejor estímulo para este salto mortal que en lugar de llevarte al cementerio te da la oportunidad de comenzar de nuevo, en otro país, con otra familia, con otro nombre. Recuerdo nítidamente que todos rieron y sólo yo deduje mentalmente que si no tenías una enfermedad mortal difícilmente morirías “en el acto”, y si la tenías, sería complicado copular con la vehemencia necesaria para renacer en el Asia Menor. Como sea, desde entonces he tenido esa fantasía.

En el placer carnal hay diversos estados de acoplamiento. Tratándose de los instintos no hay una regla y si las más más variadas formas de alcanzar ese placer. Digo placer en su sentido ontológico, esto es, que está relacionado con el ser mismo de la persona; con aquello que es el sujeto en el fondo de sí mismo, lo sepa o no. En este orden de ideas, hay cuerpos que se juntan con el ser, que se acoplan como Adán y Eva; por primera vez. En esos casos, el cuerpo no se sacia una vez al día, quiere repetir lo más posible esa sensación de ser al mismo tiempo vencedor y vencido del otro. Aunque sea por un momento, se sale el cuerpo del espacio y el tiempo ordinarios para sentir la electricidad del firmamento, o como quieran llamarle a esa sensación de que no hay mejor manera de estar en el mundo que cogiendo con ese otro cuerpo, con ese otro ser. Este relator desperdicio la oportunidad de vivir con ese ser la plenitud del amor. Pero eso es otra crónica.

Para esta, vale concluir que el Pensamiento Mágico no tiene nada que ver con esa superación de la realidad –que es su propósito continuo-, porque los cuerpos deciden por sí mismos que son ellos las únicas puertas al paraíso que tenemos los seres vivos. Aunque como cuerpos, como sistemas cerrados a lo Platón, como dos sujetos en la misma esfera, tienen sus límites biológicos. Podría ocurrir que te mueras en el orgasmo –como soñaba el tío Juan-, pero no te irás a China sino al crematorio. El Pensamiento Mágico es indispensable para escapar de esa esfera biológica, y los mejores magos al respecto te aseguran que hay una manera de lograrlo.

Aunque como todo acto de magia, es muy posible que sea un truco.

LA SÁTIRA

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Como no hay tiempo que no se cumpla este 2025 Las Reinas chulas cumplen 20 años de haber tomado el relevo de uno de los momentos estelares de la sátira cabaretera en el México de nuestros días. En El Hábito, Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe hicieron época convirtiendo las noches del histórico barrio de Coyoacán en un jolgorio satírico en el que no quedaba títere con cabeza, sobre todo si el motivo de la befa era un funcionario público.

A su vez, Liliana y Jesusa reabrieron el espacio histórico en el que Salvador Novo montó por primera vez a Samuel Becket en México en un escenario de bolsillo que tenía como principal atractivo la cena que daban en La capilla, como llamó irónicamente a su sitio de recreo el poeta satírico. Corría el prehistórico año de 1954 y la clase política y empresarial le disculpaban a Novo “su excentricidad”, como llamaban entonces al homosexualismo, a cambio de sentirse cosmopolitas.

36 años después, Una actriz y una cantante y compositora abiertamente lesbianas se burlaban del presidente Salinas para abajo en parodias musicales que fueron afinando su eficacia satírica y formando cabareteras con conciencia social y artística como Ana Francis More, que salió de  las aulas de Ludwik Margules para continuar en El vicio una tradición que nace en las carpas del inicio del siglo XX como el escape de la gente de a pie ante los abusos de autoridad y las costumbres sociales dominantes.

Por definición la sátira es el arte de ridiculizar, avergonzar, humillar o desacreditar algo o alguien, y tanto Novo como el matrimonio Rodríguez f dieron ejemplo de cómo lograrlo con máxima eficacia. Las primeras reinas chulas estaban verdes cuando tomaron el relevo de sus maestras en el teatro y en la vida, pero con el tiempo y ese ganchito que hace el estudio y la diciplina Cecilia Sotres alcanzó a escribir un libro para introducir el albur en el cabaret y el colectivo finalmente logró que artistas, intelectuales, periodistas y público en general se dieran cita en El Vicio para disfrutar de la sátira al mal gobierno y socios capitalistas que lo acompañan.

Aunque sucede que la sátira es el dominio opuesto al del compromiso ideológico y político, como nos demostraron con creces los moneros en el sexenio pasado, que al no poder criticar a su mesías y su entorno se volvieron ideólogos y polemistas del poder en funciones para desastre de la televisión pública que jamás en su historia había tenido tan poca audiencia, y es que sin la sátira el satirista se vuelve una mala broma.

Así las cosas, Las reinas chulas festejan sus 20 años con una muy celebrada sátira contra Trump, Millei y Ricardo Salinas Pliego porque en el segundo piso de la Cuarta Transformación ya no hay vicio que perseguir. Solo puestos oficiales que cuidar. La sátira se cuenta sola.

EL SIGLO DE EMILIO CARBALLIDO.

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Emilio Carballido es en el teatro de México un Dios:
adorado y reverenciado, pero también negado y odiado
por algunos gratuitos herejes.
Tomás Espinoza

 

El siglo XX fue la centuria de Emilio Carballido porque nació en Córdova Veracruz el 22 de mayo de 1925 justo a tiempo para ingresar en los años 40 a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM para ser alumno de Rodolfo Usigli y formar parte de la generación del medio siglo que sería la primera en hacer del teatro el centro de su vida personal y laboral porque hasta entonces los autores dramáticos eran abogados funcionarios periodistas diplomáticos o de familia pudiente como Luisa Josefina Hernández la única discípula de Usigli que pudo escribir sus obras en la tranquilidad de su estudio no como Emilio su hermano del alma que abrió telón por primera vez con El triángulo sutil en el cuarto de azotea de Sergio Magaña en la ciudad de México dos años antes de que Salvador Novo lo pusiera en el camino de la fama con el estreno de Rosalba y los llaveros estrenada en el Palacio de Bellas Artes el 11 de marzo de 1950.

Con más de cien obras en su haber Carballido es el gran polígrafo del teatro mexicano porque a sus comedias dramas sainetes autos sacramentales piezas históricas obras didácticas mitológicas fársicas infantiles experimentales clásicas y lo que se ofrezca hay que añadir sus novelas cuentos crónicas operas guiones de cine radionovelas y todo lo que un ser sensible y pensante pueda escribir sobre el lugar y el tiempo que le tocó vivir. Si a esta tarea hercúlea le añadimos su magisterio, todos, incluso los herejes a los que se refiere Tomás Espinoza en el epígrafe, debemos lanzar el sombrero al viento en su memoria.

EL MEJOR DE TODOS

Por lo menos en tres ocasiones pero teniendo siempre a Vicente Leñero como el centro de la plática, el autor de La mudanza hizo la misma pregunta a comensales distintos que tenían el común denominador ser gente de teatro. Preguntó entre los años 90 y 91 del siglo de Carballido:
– ¿Quién es el mejor autor dramático de México?
Las tres veces se suspendió el copeo para poner cara de circunstancia y reflexionar la respuesta. En las tres ocasiones la respuesta fue unánime:
– Emilio Carballido.
Con una aclaración: la mía.
“Para mi Carballido es el mejor comediógrafo de nuestro teatro pero el mejor autor dramático de su generación es Sergio Magaña”.
Juro por la virgencita de Guadalupe que las tres ocasiones todos me voltearon a ver sintetizando con su mirada lo que se sabía en los cotilleos de salón sobre mi enemistad con Carballido.
Es hora de dar la versión de mi herejía.

EL DESENCUENTRO

Los años 70 fue la década del arribo de Carballido al cuadro de honor de la cultura oficial, lo digo así porque el premio a la excelencia artística de aquel priato era tener un puesto público como recompensa y Carballido fue nombrado primero subdirector y luego dirigente de la Escuela Nacional de Teatro del INBAL En esos años yo viví primero en Nueva York y luego en diversas partes del mundo, hasta 1974 que regresé a México conocí a Margie Bermejo y comencé a vivir con ella en los inolvidables Edificios Condesa. Ahí, la vecina del primer piso puerta derecha fue Socorro Avelar, actriz de alto copete contemporánea de Carballido porque nació el mismo mes y el mismo año que el dramaturgo cordobés y seguro no solo por ello sino por su capacidad histriónica fue la sucesora de don Emilio en la dirección de la ENAT.

Como vecinos y gente de teatro compartimos en cierta ocasión la copa con la actriz que ya era la directora de la ENAT y ahí me habló de un tema que llamó la atención del imberbe reportero en el que la amistad de Margie con Carlos Payan me había convertido sin pretenderlo porque yo no quería ser periodista sino escritor. Comentó la actriz que la Escuela era el coto de caza de los maestros de ambos sexos para atrapar alumnos. Le pedí de inmediato una entrevista formal como directora y lo extraordinario fue que ya sin el estímulo del alcohol refrendó lo dicho sin reparar que su amigo mentor y jefe máximo estaría involucrado en el tema simplemente porque fue su antecesor y quien le heredó el cargo. Ella fue honesta porque le disgustaba la situación pero tan ingenua que jamás sospechó que aquel secreto a voces salpicaría a su benefactor. Ella simplemente me dejó de hablar pero no me culpó de nada porque sus voz estaba grabada, pero el máximo dramaturgo de la estupenda ciudad de Córdova lo tomó como una afrenta personal y ahí comenzó la batalla.

A partir de aquel reportaje en el unomásuno el Dios del teatro en México comenzó a denostarme primero como periodista y luego como crítico cuando jamás nos habíamos visto los rostros. Yo respondí con la misma moneda.

PORTAZO EN LA CARA

Como reportero me llamaba la atención que la mayoría de los autores dramáticos de los años 50 a los 80 fueran homosexuales y se me ocurrió la peregrina idea de preguntarle a los autores que podrían ser catalogados en esa esfera cuál era el motivo. Hugo Arguelles me contó la fábula de su nacimiento en la que a punto de morir por un accidente su madre le dio a beber sangre de toro y eso lo convirtió en “el animal que se entrega al deseo de la bestia”. El soldado del teatro que fue Luis G. Basurto se apenó tanto por la pregunta que en lugar de contestar como Juanga que lo que se ve no se juzga, comenzó a sollozar y me dejó en ascuas. Sergio Magaña me mandó al carajo aunque años después perdería su valiosa amistad por confesarme abiertamente su deseo por los hombres en una entrevista para el diario Excélsior. Cuando llegué a la casa de Carballido en San Pedro de los Pinos toqué a puerta abrió apenas y al verme se llenó de ira para preguntarme cuál era el motivo de mi visita
Cuando le dije el motivo me dio un portazo fulminante.

LOS SOBRINOS

Supongo que las nuevas generaciones de cómicos lo ignoran aunque a partir del inicio del siglo de Carballido los gay tenían sobrinos que compartían la cama de los famosos con tal frecuencia que se volvió un detalle cómico. Los alumnos de Novo no solo heredaron la maledicencia de su paradigma sino el mote de sobrinos para sus amantes ocasionales. Fanny Mikey y Ramiro Osorio convirtieron el Festival Internacional de Teatro de Bogotá en uno de los acontecimientos culturales del continente llamado América. Y en uno de esos festejos llegué con el Maestro al mismo tiempo al hotel asignado y cuando el responsable del mostrador de entradas del hotel le dijo a Carballido que no había reservación para su joven acompañante el autor de Orinoco montó en colera. Y yo dije, con la solemnidad del momento:
– ¡Por Esquilo, cómo es posible tal descuido! No importa, denle mi cuarto al sobrino del maestro Carballido.
Me disculpo con los adoradores del Maestro pero jamás olvidaré su cara su gesto su enojo. Se puso literalmente verde y gritó a viva voz que su joven acompañante no era su sobrino sino un notable autor dramático que merecía un cuarto propio por una obra que nadie conocía. Entonces me sentí satisfecho. Hoy solo irreverente ante un genio del teatro en uso por su capacidad de contemplación de escritura y de resolución dramática de lo real en la fantasía que es el teatro. Nadie como él en gran parte de su siglo para registrar la voz humana y las cuitas de sus criaturas tan reales que parecen inventadas.

Sería una falta de respeto a su memoria que en el aniversario de sus cien años ocultara mi desencuentro con el extraordinario autor dramático que fue Emilio Carballido solo porque tuvimos divergencias extra-dramáticas. En su honor concluyo que en esa obra monumental no hay una tragedia memorable como Moctezuma II de Magaña ni una pieza que sostenga el paso del tiempo como Los motivos de Lobo, de su camarada de azotea. La quinta vez que vi en Xalapa Rosaura y los llaveros no pude soportar el segundo acto porque ese costumbrismo decimonónico no es el de la obra, es el de su público. Aunque Fotografía en la playa, un texto que le costó al dramaturgo años de gestación muestra la capacidad del autor para dejar no solo la huella impresionante del polígrafo sino aquel gesto íntimo de los grandes escritores en los que por fin se muestran no solo en la forma sino en el contenido de lo que fue y lo que serán en la ingrata memoria de sus semejantes.

 

Madre Coraje

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Es evidente que la celebración de la maternidad es sobre todo una actividad comercial que le pone al amor un moño rojo de muy diversos costos. Aun así podemos aprovechar la festividad celebrando a las madres buscadoras de sus hijos perdidos que merecen el título que le puso Bertold Brecht a una de sus fabulas contra la guerra: Madre Coraje y sus hijos, la trágica historia de Anna Fierling que sobrevive la guerra europea de los 30 años traficando lo que puede con el ejército sueco y a costa de la vida de sus tres hijos que a pesar de las precauciones de su madre para tenerlos a salvo sucumben al sinsentido de la violencia.

En La Ultima Diana, Sergio Magaña subió al escenario a una mujer aún más brava que la de Brecht, porque como escribí a propósito del estreno de la obra en la ciudad de Monterrey el 13 de septiembre de 1988, la Madre Coraje del autor alemán está dispuesta casi a todo para sobrevivir, mientras que la Madre a secas de Magaña está dispuesta a todo, sin el casi. Por cierto, el estreno de Monterrey fue la versión de un grupo de teatro de Michoacán dirigida por José Solís, de la que Magaña se quejó diciendo que su tragedia era como un traje de corte muy fino que requería de un sastre de primer nivel y en cambio lo habían confeccionado en Milano, una tienda de consumo popular.

Dos años más tarde Germán Castillo haría un montaje mucho más logrado para la UNAM que tampoco complació a mi querido Sergio que rara vez salía satisfecho del montaje de sus obras. El caso es que Magaña y Brecht nos muestran la maternidad como una fuerza en sí capaz de provocar la atrocidad ajena para evitar la propia. La guerra nos dice Brecht es la forma como el poder establecido se aferra a sus privilegios a costa de la vida de su propio pueblo. La violencia en Latinoamérica nos cuenta Magaña hace que los oprimidos sean los sicarios del poder. En ambos casos la figura de la madre está en el extremo opuesto a las cabecistas blancas que tuvieron en Sara García su retrato perenne.

Las madres buscadoras de diversas regiones del país son las madre coraje de nuestro tiempo porque con todo en contra siguen buscando a sus desaparecidos. De ahí que cause vergüenza ajena la postura de los gobiernos que las descalifican, las boicotean, les mientes, las interfieren, las abruman, en dos palabras; les temen. Porque su afán nace literalmente de sus entrañas y sólo hallará reposo cuando tengan la certeza de que sus hijos están vivos o muertos. Uno pensaría que la negación de enterrar a sus muertos era cosa de la tragedia griega, pero no, es la tragedia mexicana la que desde hace ya demasiados años está desangrando a las personas mas vulnerables de nuestra desigual sociedad, de manera que por este 10 de mayo, día oficial de las madres, abracemos a las madres coraje que le dan a la maternidad el mas alto valor humano: el de la dignidad.

CUANDO LA HISTORIA ERES TÚ

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Medio siglo de pisar por primera vez un escenario, 30 años de Pescar Águilas y 15 primaveras de lograr el delirio de un Rinoceronte que soñó desde muy joven con hacer teatro y enseguida con tener un foro propio para que no estuvieran chingando, vocablo que sintetiza la batalla que ha dado Jesús Coronado y su tribu desde San Luis Potosí para hacer un teatro que permita ver la realidad con los rayos equis de la ficción que muestra las fisuras del cuerpo social…, y del propio.

Acaso una de las bondades del tiempo es que cuando lo hemos fatigado por décadas eso que llamamos historia la podemos contar en primera persona porque en el caso de Jesús Coronado sus padres -que fueron maestros de escuela- le dieron la llave de su futuro; los libros. Cuenta Jesús que la lectura lo llevó en mayo de 1975 al segundo encuentro nacional de teatro de CLETA organizado en San Luis por el grupo insignia del teatro contestatario de esa región del país; Los Zopilotes de los hermanos Betancur, y que ahí vio un monólogo titulado La rata del grupo La brigada popular de teatro que lo dejó tocado y con suerte porque al grupo le faltaba un actor e incorporó al joven estudiante que escribió y representó un divertimento que tomó a sus maestros de secundaria como personajes de su fábula logrando que sus mentores enfurecieran al reconocerse en la parodia  pararan la función y desalojara el recinto, así que ahora podemos decir que el de Jesús Cornado fue un destino manifiesto.

Hay 20 años de distancia entre pisar por primera vez el espacio de la invención artística y darle sentido a esa pisada. El 17 de mayo de 1995 se estrenó en el histórico teatro de la Paz de San Luis, Pescar Águilas, una paráfrasis de El pupilo quiere ser tutor, de Peter Handke en donde el autor alemán -que por esos años ya provocaba admiración internacional- reflexiona sobre el abuso del poder y la imitación de ese atropello, en un discurso de acciones más que de palabras en las se manifiesta el despotismo del mentor sobre su discípulo y el afán del pupilo por superar al maestro. Esta lucha de poder ficticia pero real propició no el encuentro sin la fusión de dos vidas paralelas: Enrique Ballesté y Jesús Coronado le dieron nombre y fama a un animal que espanta por su fortaleza, el Rinoceronte, pero enternece por una cualidad inimaginable de la bestialidad: el amor.

Aquel montaje fue un hito para el teatro regional porque Enrique y Jesús supieron incorporar la atmósfera interna y externa de su matria a la helada ficción teutona, pero aprovechando esa contención para huir de la carga emocional del teatro provinciano. Yo aún recuerdo a Coronado y a Ballesté pescando águilas y dando pie a una trayectoria que los llevó a cumplir el sueño y la pesadilla de todo hombre de teatro: hacerse cargo, esto es, tener su teatro. El Rinoceronte enamorado ya había administrado el teatro del Seguro Social en San Luis padeciendo las interferencias burocráticas y la buena y mala leche de la tramoya sindicalizada, y por lo mismo debía luchar para conseguir el ideal de todo colectivo: un espacio propio.

Y vaya espacio que se consiguió la dulce bestia con la asesoría de Maese Alejandro Luna y apoyos institucionales del estado y la federación. A partir del estreno de Pescar águilas en el 2009 hí se vieron y se verán espectáculos sin otra limitación que la de los creadores porque si algo practicó la familia Coronado en esos tres lustros fue la libertad de expresión y de repertorio. Jesús y sus hijos Edén y Caín y como autora su hija Eurídice, abrieron un abanico dramático que va de obras propias a los clásicos de ayer y de hoy, teniendo como norma la experimentación escénica y el riesgo artístico.

Otra característica del Rino fue abrir su maravillo espacio a inventores de ficciones como Mauricio Jiménez que trabajó como director y también como actor en El mal, montaje que mereció viaje a Bélgica y España. En la calle Carlos Tovar 315 del centro histórico de San Luis vi la expedición escénica que hicieron del Macbeth Laura Almela y Daniel Giménez Cacho, quienes aprovecharon literalmente el inmenso espacio del teatro a la Bauhaus para desplegar una energía actoral que agotaba al espectador de tanta intensidad.

Se terminaron las subvenciones y el Rino tuvo que replegarse a la realidad sin renunciar a su esencia que es la de pescar águilas a pesar de que no abundan en los gobiernos morenistas mas aptos para el huachicoleo y la voluntad de poder que para la cultura artística. Pero queda el testimonio de aquel estudiante de secundaria que halló en la ficción dramática el escudo y la espada para dar la pelea por un teatro que revelara lo que oculta el poder por pequeño que sea. Trump es el epítome de la prepotencia a la Ubu Rex. pero hay tiranos insignificantes que no soportan el vuelo del águila. Jesús Coronado, como cantó tu brother Enrique Ballesté, eso de jugar a la vida es algo que a veces duele, pero en ese juego tu has cantado tu canción. Qué más, Jesús, qué más.

EN LA FILA DE VARGAS LLOSA.

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Manuel Becerra Acosta cofundador y director del diario unomásuno no aprobaba el liberalismo de Mario Vargas Llosa y sin embargo me encargó entrevistarlo porque en 1985 estaba en México para promover el estreno de su obra de teatro La señorita de Tacna en el Teatro de los Insurgentes con Silvia Pinal y Margarita Galia dirigidas por José Luis Ibáñez. Fue una entrevista formal en el desayunador de un hotel de lujo donde me avasalló el torrente verbal del escritor y no pude poner en cuestión la eficacia dramática de su discurso escénico que me pareció intelectual y aburrido. Tuve que esperar 12 años para conversar con él nuevamente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, precisamente la de 1997 cuando la FIL cumplía sus primeros 10 años de vida y uno de sus blasones era la presencia del escritor peruano que ya se había convertido en compinche de Raúl Padilla, fundador y presidente de la feria y el cacique cultural más conspicuo del entre siglo mexicano, quien sabía agasajar a sus invitados especiales como es debido.

Ya Luis Enrique Gutierrez Ortiz Monasterio, el singular y difunto dramaturgo tapatío, LEGOM, me había hecho la crónica de las cenas que daba en su casa su tío lejano y exrector de la UAG para darles la bienvenida a los escritores de renombre y su corte de admiradores y lame plumas. Era la oportunidad de cruzar por lo menos pasillo con los pesos pesados del Establishment cultural y en el caso de los periodistas de lanzarles alguna pregunta a bocajarro aunque teníamos advertido que ahí no era el lugar para hacer entrevistas ni siquiera para pactarlas. Para impedirlo estaba la tropa de asistentes del presidente de la Feria formada mayormente por jóvenes y diligentes mujeres. Eran los 90 y era evidente que ahí los hombres mandaban y que las mujeres estaban como posibles trofeos de los famosos. Salvo si eras más famosa que ellos como Ofelia Medina que provocó una expresión callejera que tuvo mucho eco en Guadalajara porque cuando Padilla lució a la Medina en las puertas de la FIL le gritaron: “¡Padilla, podrás con el alcalde, con el gobernador, hasta con el presidente pero esa mujer es mucha pieza para ti!

El caso es que vi al autor de La guerra del fin del mundo en la fiesta de Padilla rodeado permanentemente por un coro de hombres y mujeres embelesados con su presencia y embriagados por sus palabras. Como el futuro Premio Nobel era mi objeto de observación pude ver tres estados de ánimo en las casi cuatro horas que duró su sortilegio. Llegó cansado, somnoliento, como si lo hubieran sacado de la siesta. El primer y segundo guisqui los tomó despacio, respondiendo brevemente alas preguntas de sus corifeos. Al tercer trago se le borró el cansancio de la cara y comenzó a desplegar su dominio de la plática y a mirar con mas detenimiento a las mujeres que lo adulaban. Al final de este periodo de la noche su monologo era brillante y tenía prácticamente a la multitud de invitados pendientes de su elocución, que terminó por el llamado de su vejiga para tirar el líquido que lo había animado. Cuando regresó buena parte de los comensales ya estaban en su propia fiesta y aunque el escritor peruano nacionalizado español siguió siendo el centro del convivio la desinhibición de sus admiradores cambió el trato respetuoso y comedido por el mexicano apapacho de los beodos y el escote mas bajo de las mujeres, por decirle así a la abierta tirada de calzón que la lanzaron algunas de sus admiradoras. El escritor que a los 19 años se había casado con su tía Julia 10 años mayor a la que dejaría por Patricia la sobrina de su tía y por lo tanto su propia prima, entró un momento en el juego pero ya no era el joven escritor de La casa verde sino el maduro literato con 35 años de escribidor y 61 años bajo la piel del cuerpo. Así que luego de una confidencia con Padilla desapareció como por arte de magia bajó una nube de asistentes.

EN LA FILA

No recuerdo su nombre ni su rostro pero aquella encargada de prensa de la FIL era contundente: “Me vale un pito que vengas del Reforma, o tomas la última entrevista de hoy o te quedas sin nota”.

– Pero es la número diez, Vargas Llosa estará hecho polvo.

– Es lo que hay. Ayer te dije en la fiesta que a las 9 de la mañana se daban los turnos y son las 11.

– Es que…

Afortunadamente mi acompañante para grabar la entrevista era una mujer muy bella que esa media mañana iba despampanante y con un vestido negro que distrajo seguidamente al escritor de Pantaleón y las visitadoras, así que me formé en la fila y nos sentamos a esperar el último turno jugando a ver que era más rápida, mi mirada o el abrir y cerrar de sus piernas. Ganó ella y me quedé con la duda de si traía o no ropa interior.

Don Mario se tiraba tres entrevistas seguidas y pedía un descanso de 10 o 15 minutos. Al tercer descanso ya había respondido preguntas por 270 minutos porque se habían pactado un máximo de 30 minutos por medio informativo. Al despedir en la puerta del recinto de la FIL al noveno interlocutor Vargas Llosa lucía visiblemente aburrido y al ver que faltaba un fulano le dijo por lo bajo a la guardiana de la puerta si podía pasar de largo.

– Pero es del Reforma, arguyó la camarada de prensa.

. ¡Ah, exclamó sonoramente el futuro Premio príncipe de Asturias, deme cinco minutos.

LA ENTREVISTA

Entrando le dije al entonces impensable esposo de Isabel Preysler si no prefería que fuéramos a tomar una cerveza para refrescar la boca y la cabeza. Sería lo mejor pero tengo una comida en 30 minutos, respondió, y la bella joven de negro prendió la grabadora. Fue un repaso generoso -duró 45 minutos- sobre temas que aun no eran lugares comunes de su trayectoria intelectual como la influencia que Sartre tuvo en la invención de La ciudad y los perros, su primera novela, y cómo esa admiración entró en crisis cuando Sartre y Camus protagonizaron uno de los pleitos del vecindario intelectual de París más atractivos de la época, al menos para las élites intelectuales de la mitad del siglo XX en Europa. Porque siguiendo uno de los postulados de la filosofía existencialista había que tomar partido, y admirando a Sartre aquel incipiente novelista apostó por el hombre rebelde de Camus.

En otro campo, al revisar el boom de la literatura latinoamericana en Hispanoamérica dijo algo que vale la pena replicar porque es un juicio de valor -literario- sobre Rayuela, de Cortázar, que pocos compartían entonces y ahora:

“Por ejemplo, en un cursillo que di hace unos años incluí el reino de este mundo, de Alejo Carpentier del que tenía un buen recuerdo pero que de ninguna manera consideraba una obra maestra, y lo es. Me ha pasado, en cambio, con Rayuela de Cortázar, que todos consideramos una obra absolutamente revolucionaria, descubrir que hoy en día es mucho menos renovadora desde el punto de vista de la forma, que los cuentos de Cortázar” (1).

Me alegró escuchar de una boca tan autorizada la misma opinión que yo había expuesto para el escándalo de mis amigos y sobre todo de mis amigas enamoradas de la Maga o de Horacio Oliveira, los protagonistas. Esa satisfacción se nubló un poco cuando al final de la entrevista el escritor nativo de Ayacucho comentó que a pesar de las criticas él seguiría escribiendo teatro porque había temas que le pedían a gritos el tratamiento dialógico del arte dramático. Seguramente no recordaba que mi nota sobre La señorita de Tacna 12 años atrás no fue nada favorable, pero igual me di por aludido para sentirme importante.

Más que su giro a la derecha lo que lamento como un lector que halló en sus libros, sobradamente en La guerra del fin del mundo. una revelación ontológica, es que en sus últimos años negó con su conducta todo lo que había escrito y parlado sobre el mal de nuestro tiempo que es la frivolidad que ha convertido a la cultura en un espectáculo, como se titula uno de sus ensayos. De la editorial Alfaguara que publicó varios de sus grandes libros a la revista ¡Hola! hay un salto al abismo que solo se explica por la complejidad del cerebro humano. Para paliar este mal sabor de vida termino con la respuesta que me dio en la FIL a esta pregunta:

– ¿Cómo ha cambiado la literatura de Vargas Llosa?

“¿En qué forma ha cambiado? No lo sé. Pero tiene que haber cambiado porque yo he cambiado. Han pasado muchas experiencias por mí, he conocido mucha gente, he leído muchos libros, he cambiado de manera de opinar y de pensar sobre muchas cosas, todo eso tiene que reflejarse en lo que escribo. Creo que todo escritor por más que se haya renovado, que se haya trasformado a lo largo de su vida siempre continua una cierta búsqueda que tiene que ver con alguna problemática personal que está en el origen de su vocación, pero eso se ve mejor a la distancia, eso lo ven mejor los lectores” (2).

 1Telón de fondo, Colección Periodismo Cultural del CNCA)
2.Ibid

LAS PUERTAS GIRATORIAS

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  • El Instituto Mexicano del Seguro Social, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, lanzan convocatoria para participar en “Escenarios IMSS-CULTURA 2025-2026”, con proyectos de danza y teatro para realizar un circuito de presentaciones en la Red Teatral del IMSS.

Simultáneamente el IMSS, la Secretaría de Cultura Federal y el INBAL lanzaron este fin de semana dos convocatorias que alivianaran el desempleo ente la gente de teatro, aunque de nuevo entrando por esas puertas giratorias en las que son menos los elegidos que quienes siguen dando vueltas para la próxima, pero al menos hay una oportunidad para la producción artística y tanto en Escenarios IMSS-CULTURA 2025 como en ARTES ESCENICAS EN LA ESCUELA, el monto de los apoyos es sustantivo y los propósitos y las reglas de participación explícitas y razonables.

La red nacional de teatros del Seguro Social formó parte de un proyecto de país en el que la seguridad social incluía a la cultura artística como parte de la salud pública. Fue en el sexenio de Adolfo López Mateos, de 1958 a 1964, cuando el Seguro Social que dirigía Benito Coquet levantó en 30 estados del país 38 teatros cubiertos y 33 al aire libre, y 25 de ellos, ubicados en 14 estados, serán los escenarios de esta iniciativa en la que se seleccionarán hasta 100 proyectos de teatro y danza que recibirán 300 mil pesos para dar tres funciones en el teatro donde reside el grupo y tres mas en otra demarcación. Es importante destacar que la convocatoria es para obras de danza y teatro ya estrenadas, es decir que el apoyo ya no es para producir el artefacto escénico sino para darle mejor forma al cuerpo ya construido.

En justicia, la convocatoria del IMSS dividirá sus apoyos entre producciones de danza y teatro para niños y jóvenes y montajes para el público en general, y como su nombre lo indica, la iniciativa del INBAL es para el público en edad escolar, Afortunadamente porque sólo comenzando desde la infancia se puede formar un público que disfrute por sí mismo de la invención artística y encuentre en ella una compensación de la realidad, si se me permite decirlo de esta manera.

La convocatoria IMSS-INBAL está abierta desde el 8 de abril al 30 de mayo y sus bases y propósitos se encuentran en todas las plataformas digitales, de manera que hagamos votos porque esta vez la burocracia y las restricciones sindicales no entorpezcan el rescate de un bien común como fueron pensados los teatros del Seguro Social, y no dificulten la celebración de este circuito de teatro y danza que solo puede hacerle bien a los artistas que muestran su sentido de la vida y al público que recibirá un puñado de visiones del mundo narradas con el cuerpo el movimiento la palabra la música el ingenio, la invención de un tiempo paralelo, en suma.

Artes escénicas en la Escuela dará 250 mil pesos para 60 producciones de teatro y danza ya estrenadas en escuelas o teatros, en dos modalidades, o tu vas a las escuelas o recibes a las escuelas en un recinto teatral. Participan 28 estados y supongo que la Ciudad de México y la convocatoria está abierta del 10 de abril al 2 de junio y las bases también se pueden consultar en las plataformas digitales.

El comentario sería que no hay mejor escuela para los jóvenes comediantes que el teatro escolar en sus dos modalidades, sobresaliendo la habilidad que se debe tener para hacer de un patio o una cancha deportiva un escenario de maravillas. Se aprende a improvisar y a poner en práctica la energía que debe tener el actor para captar la atención de sus espectadores. Y es recomendable entender que la imaginación de las y los niños requiere de una imaginación semejante, esto es, lo suficientemente creativa como para hacer de los brazos alas y de la realidad un cuento intergaláctico con un recurso tan antiguo como el gesto y la palabra.

Entre ambas convocatorias serán 160 producciones de prácticamente todo el país las que tengan la oportunidad de socializar su trabajo, esto es, de darle sentido a tantas horas de ensayo y de suspenso, porque solo la mirada del público me dirá si logré mi cometido. Nada mal considerando que los apoyos a la producción de las artes escénicas fueron muy pocas en el pasado reciente. Esperemos que en la selección de proyectos no ocurra lo que en las cámaras legislativas donde para los cuates todo y para el resto nada. Por lo pronto la convocatoria está abierta para todo el que cumpla con los requisitos que son los apropiados para la tarea y si hay un jurado capaz, imparcial, plural, honesto, saldrán los mas calificados para demostrar que vale la pena apostar por la cultura siempre, pero sobre todo en un momento en que el país está en vilo en varios frentes. Ya sabemos que un poema no evita el hambre de un niño pero sin el poema el hambre persiste y falta ese fulgor de vida que destella incluso en los poemas sobre el hambre y la muerte. Brindemos pues para que tu entres a la puerta giratoria de la fortuna y seas uno de los hallan la salida al premio.