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Fernando de Ita

LA GARRO

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Elena Delfina Garro Navarro nació el 11 de diciembre de 1916 en la ciudad de Puebla de donde salió a temprana edad para vivir en Iguala, municipio ubicado en el estado de Guerrero de muy alta temperatura ambiental política y social, donde la futura escritora tuvo una Nana que le abrió ojos y oídos a la percepción del mundo indígena y le dio a su vocabulario el poder de convertir a una mujer en piedra, piedra parlante porque Isabel, uno de los personajes centrales de Los recuerdos del porvenir, es quien narra la trágica historia de Julia Andrade y de la familia Moncada, en manos del general Francisco Rosas, un sátrapa de los años 20, cuando la guerra cristera adornó los caminos del Bajío con los muertos colgantes que tanto impresionaron a Juan Rulfo.

Aunque el crítico mayor del medio siglo mexicano, Emanuel Carballo, dijo que la obra de la Garro era de “un realismo que anula el tiempo y el espacio, que salta de la lógica al absurdo, de la vigilia a la ensoñación y el sueño”, Los recueros del porvenir -escrita en 1953 y publicada hasta 1963- no tuvo la valoración que merecía. Acaso porque ya comenzaba el boom de los machos latinoamericanos y por definición la novela de una mujer debía estar al final de la línea, o los tiempos no estaban para esa insólita indagación literaria del tiempo y la memoria, escrita con una prosa luminosa y precisa, dos atributos estilísticos que le dan a la fantasía la calidad de lo posible. Que una mujer se convierta, por tanto dolor. en algo que detiene el tiempo, como es la piedra, no es un acto de magia, es oponerse al olvido con la esencia de tu ser que no es sólo el cuerpo ni el alma sino la voluntad que emana de ambas entidades pero que se condensa en ti, en lo que tú eres solo para ti, así que tu deseo es tan formidable que lo logras: Isabel es una piedra con memoria, y el tiempo se va a tardar su tiempo en horadarla.

Una disculpa, me puse lírico cuando mi intención era reconocer que la Garro no tuvo el reconocimiento que merecía su obra dramática y literaria ni de sus pares, ni de la crítica, ni del público, pero con ella no se puede separar la vida de la obra porque fue esposa del poeta más laureado de entre siglos en México. Lo digo así porque esa condición de subordinación jerárquica enardece a la crítica femenina y feminista al grado de culpar a Octavio Paz de opacar, ningunear, boicotear y dejar de morir de hambre a Elena Garro y a su hija Helena Paz, cuando hay varios testimonios de lo contrario, que dibujan más bien la buena y terrible relación que lleva uno con el ser amado cuando ya es parte de la familia, Pero de ambos lados. Porque también hay hartos testimonios de cómo se las gastaban las Elenas para desquiciar al prójimo.

Ya he narrado en otros espacios que con la complicidad de José María Fernández Unsaín, entonces presidente de la SOGEM, le propuse en 1992 a Víctor Flores Olea, el primer presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, la posibilidad de invitar a Elena Garro a inaugurar la Muestra Nacional de Teatro de Aguascalientes, a sabiendas que don Víctor fue uno de los denunciados por la Garro entre los conspiradores contra el régimen de Díaz Ordaz.

Fui testigo de la erudición y de don de palabra de don Víctor en una conferencia sobre cultura mexicana que dio en la Casa de México en París en los años 80. Gracias a la reseña que hice de su charla en el unomásuno me era posible pedir una audiencia privada. Cuando le dije lo de la Garro se quedó en suspenso un momento. Puedo verlo. Quiso decir algo, no lo dijo. Diría que se quedó estupefacto, pero el desenlace de su perplejidad fue magnífico.

– Sólo te pido una cosa, dijo. Que Octavio Paz esté de acuerdo.

Y lo estuvo, para ser breve, aunque aún tengo en la memoria la cara de arrepentimiento que acompañaron su palabras.

-Sólo espero, balbució con ese sonsonete tan paciano, que no hable de mí la señora. Lo dijo con la seguridad de quien está pidiendo algo imposible.

Elena Garro volvió a México luego de 30 años y murió en Cuernavaca en 1998 y su lapida pudo decir: Genio y figura hasta la sepultura. Ella es la gran autora dramática mexicana de entre siglos porque soñó despierta en los escenarios de los años 50, con la sencillez -que no la simpleza-, del mundo que le mostró su Nana con sus historias, con su habla, con su presencia. Por eso Un hogar sólido – acaso su obra emblemática-, es un encuentro con y entre los muertos, porque en el imaginario ancestral de la raza esa conversación es obligatoria. Cierto que la Garro la convierte casi en un cotilleo familiar, muy irreverente para la época, pero al ver que la obra se publicó en 1957 y Pedro Páramo en 1955, le preguntó a esa piedra con memoria que es su obra: Quién fue la influencia: ¿Tu Nana o Rulfo?

LA NIÑA AMARANTA

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El éxito de la actriz mexicana Cecilia Suárez en el Festival de Otoño de Madrid, con la adaptación dramática de la novela de Cristina Rivera Garza, El invencible verano de Liliana, puso en relevancia el nombre de Amaranta Osorio como adaptadora del relato, precisamente en la tierra de su tercera nacionalidad porque nació en México de madre nativa y padre colombiano, de manera que esta mujer de teatro por los cuatro costados  viaja por el mundo con tres pasaportes para atender los estrenos de sus obras que ya alcanzan las 34 producciones en España, Chile, Colombia, México, Argentina, Portugal y Checoslovaquia.

Tan solo este año Amaranta ha tenido estreno de su obra Mapa en Francia, de Clic, Cuando todo cambia -escrita con Itziar Pascual-, en México,; gira de. La mató, de ella y Natalia Marcet, en Argentina y Perú; gira También por Buenos Aires de Clic; estreno en esa misma ciudad de, Sobre tus alas; una versión libre de El divino Narciso, de Sor Juana, en el Festival Iberoamericano del Siglo de Oro en Alcalá, España; estreno en México con la Compañía Nacional de Teatro de, Más vale morir, versión de La Orestiada escrita con Jorge Volpi; su partitura dramática para la cantante Cecilia Aguirre, titulada, Vive Callas, en teatro de la UNAM; función de Cuerpo habitado, de su autoría, en Valladolid, España, y ha rematado el año con la gran producción del Festival de Otoño de Madrid. Con 21 obras publicadas y todo un ramillete de distinciones y reconocimientos de diversos países, es tiempo de preguntar: ¿Quién es Amaranta Osorio?

Yo la conocí siendo una niña en la ciudad de Guanajuato en donde su madre, Cristina Cepeda, y su padre, Ramiro Osorio, comenzaban a difundir la sagrada palabra de Enrique Buenaventura, fundador del Teatro Experimental de Cali y padre de la “creación colectiva”, eufemismo con el que éste notable artista colombiano dirigió todas sus obras en nombre de sus dirigidos. Así, mi primer recuerdo de ella es bailando cumbia al estilo de la costa caribe para mostrarle a los invitados cómo se baila de origen ese ritmo. Y como pasa con las niñas, de pronto ya era una hermosa jovencita que nos acompañaba en los reventones de rumba del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá. En uno de ellos, por cierto, Amaranta me acompaño a entrevistar a Jan Fabre, el coreógrafo belga famoso por sus escándalos públicos y privados. La entrevista fue un salón de baile y resultó eufórica, así que Fabre y su entrevistador terminaron bailando sobre la mesa.

Como lo demuestran las hijas de tantos artistas célebres, no basta nacer y crecer en una familia de artistas para serlo. Desde muy joven Amarante estuvo rodeada de personajes del teatro mexicano, colombiano y mundial, y conoció de primera mano la gestión cultural de sus progenitores, actividad en la que Ramiro Osorio fue y es paradigmático. Y como su padre, Amaranta ha tenido una actividad frenética primero como gestora y luego como actriz y autora de ficciones dramáticas en dos continentes al menos. Su condición nómada y sus múltiples nacionalidades le han permitido atender dos temas centrales de nuestro tiempo; la emigración forzada y la violencia contra las mujeres.

Su obra, digamos personal, trata esos temas desde diversos puntos de vista, y aunque la intención es la denuncia de ambas tragedias, evita el lugar común para exponer la complejidad de esa violencia. Por otra parte, su colaboración con otras autoras y autores nos habla de que el encuentro con tantas mentes brillantes a lo largo de su vida le han inculcado el respeto por el trabajo ajeno y la seguridad del propio. Además de que el teatro es una acción colectiva que primero individualizaron los autores y luego los directores hasta llegar al punto de retorno en el que la acción dramática es el conjunto de varios saberes y disciplinas.

Ignoro en dónde estará actualmente Amaranta Osorio, muy probablemente en Madrid donde tiene uno de sus domicilios y donde su nombre resuena hoy en su versión mexicana porque tanto la actriz Cecilia Suárez como Marcela Díez, la directora del Festival de Otoño de Madrid, son paisanas. Tres mujeres orgullosas de ser mujeres creativas y transnacionales. Hurra.

 

BARTOLA, HAY TE DEJO ESTOS DOS PESOS PA´ HACER TEATRO.

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La canción de Chava Flores en la que define magistralmente el aporte del señor de la casa para el mantenimiento del hogar, le queda como anillo al dedo al presupuesto de cultura de ayer hoy y mañana. El señor gobierno le da a la Secretaría de Cultura dos pesos al año para cumplir la sagrada misión de cultivar a 133 millones de mexicanos y Bartola se truena los diez dedos de las manos para cumplir su misión porque sabe que la mayoría de sus chamacos se quedará mirando como comen aquellos que alcanzan lugar en la mesa de mamá.

Si miramos la cartelera del país queda la impresión de que México sí está mejor que Dinamarca en el terreno del teatro porque terminamos el año con docenas de obras de alto calado en la ciudad de México y las capitales de los estados en las que hay cinco centavos para hacer teatro. Hay testimonios de que la Muestra Nacional de Teatro fue un éxito tan caluroso que los hijos de Bartola que gozaron de Cancún sintieron de verdad que habían estado en la República del Teatro. En paralelo, la Compañía Nacional de Teatro hace temporada para mostrar que los consentidos de la jefa del hogar desquitan las tres comidas diarias con espectáculos espectaculares.

Hay encuentros internacionales de teatro y producciones millonarias con el dinero que las empresas reducen de sus impuestos, además de las giras por los teatros del Seguro Social que hasta donde yo me entero no ha reportado ningún desaguisado. Y más allá del teatro subvencionado la red nos permite saber que hay un montón de grupos que aspiran a ser independientes abriendo telón en donde pueden, pero anhelando siempre hacer teatro con los dos pesos de Bartola.

La paradoja de Bartola (parádoxos, contrario a la opinión común), está en que son los esfuerzos de la señora de la casa por gastarse sus dos pesos con el mayor provecho posible lo que pone en evidencia lo imposible de su misión. Como la manera mas democrática de distribuir los cuatro tostones de Bartola es haciendo convocatorias, los artistas interesados en cada disciplina artística solicitan su lugar en la mesa de acuerdo a las condiciones que pone la patrona para que así sea. La delicadeza del Arte, con letra grande, disfraza la barbarie que es una de las fuentes de la deformación de la realidad que logra la ficción. Ahora sabemos que los solicitantes a la mesa de Dionisio ya no son pequeños grupos de personas dedicadas a cantar, actuar, escribir, pintar y demás actividades sospechosas por su irrealidad, sino hordas salidas de las universidades publicas y privadas y de un variopinto tipo de escuelas que ofrecen desde maestría académica a cursos teóricos prácticos para botargas. Además de un incomprensible número de hombres y mujeres que por su cuenta han fatigado la calle, las plazas y los jacales para hacer teatro.

Hasta el año pasado los bárbaros se daban la vuelta con sus espadas y sus escudos al saber los resultados de las convocatorias que los dejaban fuera por enésima vez de la mesa de Bartola. ¿Será porque en su mayoría eran devotos del Señor de Macuspana? ¿O simplemente ya se cansaron de cortar leña con el hacha y quieren su lugar en la mesa con el hacha en la mano? Lo que es evidente es que somos muchos y parió la abuela. Es decir, si hacemos zoom out de las carteleras para ver el panorama general del teatro público el problema es complejo y no tiene solución a corto plazo porque los dos pesos de Bartola no dan para más.

Yo respeto los reclamos de diversos grupos o personajes del teatro que llaman a discutir con los funcionarios la manera en que Bartola tenga tres pesos, porque es lo que hay para pretender que tenemos realmente un diálogo con las autoridades. Pero el problema de fondo es que para los gobiernos pasados y el presente la cultura es ornamental, aleatoria y conceptual porque jamás la ubican como algo real y necesario para la salud pública. Así las cosas, en el pasado y en el presente lo que hace alguna diferencia son las personas encargadas de los dos pesos de Bartola. En el sexenio pasado los gastaron en demagogia. Al menos en el teatro, hoy el INBAL está multiplicando los panes y los peces comadreando con quien se deje para sostener una actividad notable y variada, con el inconveniente, para el motivo de esta nota, de que hacer más con los dos pesos de Bartola, lo que provoca es dejar en claro que no es suficiente.De muy joven soñaba que una noche sin estrellas las criadas de todas las casas burguesas degollaban a sus amos. Anoche vi en sueños a las barbaros cortar con sus hachas los listones rojos de todas las convocatorias culturales.

DRAMA FEST: CRUCE DE TEATROS

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La imagen del gran escritor Juan José Arreola tiritando de frio en la ciudad de Paris de la postguerra, literalmente por falta de abrigo (1), con el afán de aprender el oficio de actor en la Comedia Francesa de Jean Louis Barrault, nos remite a la dificultad que había entonces para estudiar el arte teatral en el extranjero. Aunque México tuvo la rara fortuna de contar con destacados directores y maestros foráneos desde los años 30, como Seki Sano, Fernando Wagner, Max Aub, fueron muy pocos los paisanos que estudiaron su materia fuera de México, como Rodolfo Usigli, Héctor Mendoza, José Solé entre ellos. Ya en el último cuarto del siglo XX fueron mas los autores, actores y directores que se prepararon en Estados Unidos y diversos países de Europa, y ya no solo desde la ciudad de México sino de las provincias (como les fastidia a los provincianos que le digan a su lugar de origen), por ejemplo, el culiche Oscar Liera que estudió en La Sorbona y el regiomontano Javier Serna que se desburró en Nueva York.

En la era previrtual el Festival Internacional Cervantino fue el escenario en el que artistas, críticos y publico tuvimos la oportunidad de ver y palpar el trabajo de varios de los mejores directores del mundo porque desde los años 60 ellos fueron los amos de la producción escénica y el trabajo colectivo que es el teatro se singularizó en su nombre y apellido. La lista de los creadores escénicos que se presentaron el FIC antes de la globalización satelital es tan grande que me apartaría del motivo de esta nota que es recordar que en el año 2004 Aurora Cano y Nicolás Alvarado iniciaron un cruce de experiencias teatrales que llamaron DRAMAFEST. Festival Dramático que este año abrirá telón del 11 de noviembre al 14 de diciembre, con la novedad de que tendrá una extensión a Monterrey del 8 al 14 del ultimo mes del año. Y el país invitado será Polonia.

Precisamente en el FIC tuvimos oportunidad de ver algunos de los montajes emblemáticos de tres directores polacos que dejaron huella en el siglo XX: Andrzej Wayda, Tadeusz Kantor y Josef Szajna, aunque el nombre que más resonó en tierras toltecas fue el de Jerzy Grotowski que tuvo en Jaime Soriano a un seguidor modelo y en Nicolás Núñez a uno de los 13 discípulos consagrados en Aviñón, la ciudad de los papas. Aunque la Polonia socialista que precisamente por la censura de los gobiernos bajo el dominio Soviético produjo un teatro extraordinariamente libre, ya no existe. Hoy gobierna la derecha conservadora en coalición con la derecha liberal, aunque la obra de Dorota Maslowska (Wejherowo, 1983) que abre el festival es un texto duro y divertido en el que hay una ironía desde el título: Entre nosotros todo va bien, pues todo va mal en las obras de esta autora que no escribe sobre héroes y villanos porque para ella todos tenemos sangre en las manos, directa o indirectamente, y lo dice con frases cortas, coloquiales, festivas e hirientes, así que espero que el traductor cuyo nombre no viene en la nota informativa, haya encontrado los equivalentes poéticos del lenguaje coloquial mexicano.

 Como DRAMAFEST se distingue por cruzar experiencias internacionales entre autores y directores, la obra fue montada por Diego del Rio con un elenco en el que veo a queridas y admiradas actrices como Paloma Wooldrich y Pilar Flores del Valle. En contraparte, Arde todo mientras canta. el artefacto dramático de Verónica Villicaña, presentada por el INBAL como “dramaturga mexicana emergente”, es puesta en acción por Norbert Rakowski, director artístico del Jan Kochanowski Theatre de Opole. Algo tendrá este texto sobre la violencia interfamiliar y la violencia a seca que nos abraza porque fue seleccionado entre 90 propuestas, y también cuenta con un buen elenco en el que veo a viejos conocidos como Claudia Lobo y Hamlet Ramírez.

Hablando de mujeres talentosas, en esta ocasión la queridísima Raquel Araujo es la directora artística de este cruce de experiencias dramáticas porque Aurora Cano está ocupadísima dirigiendo la Compañía Nacional de Teatro. En otro contexto, termino celebrando el reconocimiento que la Asociación Nacional de Actores le dio esta semana a la actriz Ofelia Medina por sus 50 años de carrera ininterrumpida. Sin duda la Medina es una de las figuras más relevantes de nuestro medio artístico no solo por su extraordinaria historia de vida profesional sino por su actividad cívica ligada a la defensa de los derechos humano de las etnias originales. Por su talento personal y por su coraje social Ofelia Medina es un personaje admirable en el mas hondo sentido de la palabra. Eso es todo.

  • En 1946 Octavio Paz le regaló a Juan José Arreola en Paris el abrigo que lo salvó del frio.

LA EMIGRACION CULTURAL.

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Luego de 40 años de hacer un teatro insurrecto en la ciudad de Dallas, Texas, el Teatro Dallas fundado por Cora Cardona y Jeff Hurst en 1985 acusa los efectos de la política migratoria de Donal Trump: reducción del público, reducción de los elencos, miedo de actores y espectadores y la incertidumbre sobre el porvenir de esta institución privada que este mes festeja sus cuatro décadas de fundación, sublevación, desarrollo y resistencia.

Con sangre zapoteca del lado materno y con herencia poética del paterno, Cora Cardona estudió en la Escuela Nacional de Teatro del INBAL en los tiempos gloriosos de aquel centro y trabajó con la crema y la nata de los directores de vanguardia del México de los70-80, para hacer luego un periplo internacional de estudio y participación con personajes como el dramaturgo Osvaldo Dragún, en Alemania, y Ricardo Bartiz en Argentina, para aterrizar en el Scott Theater Center en Austin, Texas. Y de ahí a la barricada de un teatro que en principio se llamó Teatro Hispano de Dallas, pero perdió el adjetivo muy pronto porque más allá de la identificación idiomática se convirtió en el centro de convergencia de la emigración cultural radicada al sur de los Estados Unidos, aunque con un acento muy mexicano porque la matria de Cora es Juchitán, Oaxaca. Por ello el teatrista Ygor Zamora escribió: “Teatro Dallas, 40 años ininterrumpidos ha sido la referencia ancestral mexicana en el territorio del sur de los Estados Unidos”.

En 1993 y por consejo de Eduardo Ruíz Saviñón (que la dirigió en El árbol, de Elena Garro), Cora le pidió a Víctor Hugo Rascón Banda que dramatizara la tragedia del niño de 12 años, Santos Rodríguez, quien fue asesinado por el policía gringo Darrel Caine frente a su hermano, porque estaba acusado del gravísimo delito de haberse robado unos dulces. La respuesta del público al montaje de Santos, dirigido por Cora fue espectacular y por primera vez largas colas de espectadores rodeo el teatro en la primera y la segunda temporada de 1994. La representación dramática del policía blanco que juega en la patrulla con dos niños esposados a la ruleta rusa, matando a uno de los hermanos, estremeció a las comunidades de emigrantes que han sido la mano de obra del inmenso estado de Texas.

Santos fue el detonante de un teatro que buscó su identidad en las orillas del sistema, como lo hizo el teatro chicano a partir de 1965. La estilización que tuvo el teatro campesino de Luis Valdez en los años 70 era el referente de los grupos de teatro de la época y del público que se identificó con el glamur del pachuco. Afortunadamente Cora tenía su propio universo cultural y Jeff era un músico e iluminador capaz de darle actualidad a los mitos, los ritos y los cuentos que llevó su mujer al escenario en 45 años de compartir el teatro como forma de vida y la vida como forma de teatro.

Fueron muchas las obras que actuó y dirigió Cora Cardona, pero como actriz brilló intensamente como Frida Kahlo, dirigida por Abraham Oceransky logrando premios importantes y muy buena prensa. Como directora marcó un hito con Santos, pero también con sus diversas escenificaciones del Don Juan, de Zorrilla, que de galán clásico pasó a ser un vampiro roquero que conquistó nuevas audiencias para Teatro Dallas, que a lo largo de su historia ha organizado encuentros internacionales particularmente con países latinoamericanos, pero también con Sudáfrica y Ucrania, por ejemplo.

Cora fue también formadora de varias generaciones de mujeres y hombres de teatro que dentro y fuera de Teatro Dallas forman parte de la pequeña tribu que en estos días está reunida para resolver los retos que plantea la administración Trump a todo lo que huela a emigrantes. Jeff, quien también fue un destacado activista de los derechos civiles murió en el 2022 y Cora ha dejado la dirección del teatro a una dirección artística y gerencial, aunque precisamente estos días ha estado viajando entre Dallas y México para participar en los festejos por los 40 años de un teatro que ya es parte emblemática de la emigración cultural que, paradójicamente con el eslogan de Trump, ha hecho grande a los Estados Unidos con su trabajo, su empreño y su resistencia. Larga vida al Teatro Dallas.

TEATRO EN BIKINI

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En los años 60 un grupo de banqueros encabezados por Antonio Enríquez Savignac y Pedro Dondé Escandón buscaron por todo el litoral del país lugares apropiados para el turismo que comenzaba a florecer en las costas mexicanas, teniendo en Acapulco la joya de la corona. Entre los seis puntos escogidos el menos conocido era una lengüeta de tierra en forma de un 7 en la costa oriental de Quintana Roo que tenía el nombre maya de Kankún, o nido de víboras, que fascinó a Savignac por el maravilloso colorido de sus aguas, la blancura y fineza de su arena y la topografía de la lengüeta que permitía alinear los hoteles en su costa y tener agua dulce gracias a los cenotes de aquel paraíso habitado por un puñado de pescadores.

En 1969 el presidente Gustavo Díaz Ordaz le dio el visto bueno al proyecto y con el apoyo del gobernador de aquel territorio federal, Javier Rojo Gómez, los arquitectos Enrique y Agustín Landa Verdugo dibujaron los primeros planos de la ciudad que tiene como fecha de fundación el 20 de abril de 1970, aunque el Diario Oficial de la Federación registra el acontecimiento hasta el 10 de agosto de 1971. Savignac no pudo ver el surgimiento de aquel sitio paradisiaco porque su avión se desplomo en Bacalar en 1970, así que tampoco pudo atestiguar la degradación ecológica política y social de la ciudad que en tan solo 60 años pasó de cien individuos a un millón de habitantes.

Quienes conocimos Cancún en los años 70 contenemos el llanto al ver en lo que se ha convertido, y precisamente por ello hay que celebrar que la Muestra Nacional de Teatro número 45 se haga en el más visitado centro turístico del país, porque la cultura artística y la playa no son una buena pareja, como lo saben bien las diversas generaciones de artistas de la escena que han sudado sangre sudor y lágrimas para hacer teatro en Acapulco. También es notable que no sea el estado de Quintana Roo sino el municipio de Benito Juárez, donde se asienta Cancún, quien organice el evento con el Instituto Nacional de Bellas Artes. Eso confirma que el municipio mencionado tiene mas recursos que el estado.

Me cuentan que la alcaldesa Ana Patricia Peralta, de Morena, se quiere reelegir y está haciendo méritos para ello, y para diluir la nota del diario local Cambio 22 que exhibe a su esposo Lucio Galileo Lastra como “el señor de los diezmos”, porque está pasando la charola con los pudientes para los fondos de la campaña de su mujer. Detallitos aparte, que la MNT sea en Cancún es un triunfo de los artistas de diversas disciplinas que han picado piedra desde hace varios años para alentar una alternativa cultural en una población que carecía de esa posibilidad. Por lo tanto, será interesante saber cómo resolverá el Instituto de la Cultura y las Artes de Cancún la presentación de 29 espectáculos y 87 actividades paralelas en una ciudad que tiene todo para la diversión y poco para la expresión artística, tanto en infraestructura como en personal especializado para un evento tan grande. Aunque el Instituto tuvo el tino de llamar a don Ángel Ancona, quien tiene literalmente un mundo de experiencia en sus espaldas en este tipo de reuniones artísticas.

 

En lo personal me es muy grato que la medalla Xavier Villaurrutia se le entregue este año al maestro Luis Martín porque su vida ha estado dedicada primero al teatro y ahora a la memoria del teatro, espacio real y simbólico que él ha ayudado a construir en la ciudad de Monterrey y por ende en el estado de Nuevo León. Me alegra que los jóvenes que tendrán en esta Muestra un lugar preferente sepan que están ahí porque gente de teatro como este director, gestor, promotor e investigador escénico aprovecharon las enseñanzas de sus maestros para acrecentar su legado y dejar una herencia que se ha expandido por todo el país, como ejemplifican los 17 estados que estarán presentes en los foros y las reuniones para dragonear sobre su porvenir. Así que mi querido Luis Martín, a sacar la ropa de playa porque este año la Muestra Nacional de Teatro será en bikini, del 6 al 15 de noviembre. Otra buena noticia es que el IACC invitó a Alma Rosa Castillo a ejercer, como tantos años antes de jubilarse, de apoyo, alivio y consuelo de la nueva generación de cómicos que tendrán el conflicto de escoger entre el reventón playero y el reventón escénico. Feliz cruda para todos los asistentes.

SE ACABÓ EL BORLOTE

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En donde estaba Cutberto López había borlote, bulla, algarabía. Alto y ancho como era este hombre de teatro nativo del estado de Sonora, su risa era decibélica, estridente, estrepitosa. Su ruidosa cordialidad lo convirtió en un referente para la Muestra Nacional de Teatro en donde me enteré que era un prolífico dramaturgo que trabajaba para difundir las acciones culturales de la Universidad de Sonora. Ese fue el motivo de la distancia que marcó conmigo cuando coincidimos en San Luis Potosí. No su puesto ni la Universidad, sino el hecho de ser el antagonista del dramaturgo Sergio Galindo, también sonorense y cabeza del grupo que mantenía un pleito soterrado con el grupo universitario que comandaba Cutberto.

Yo conocí a Sergio desde los años 70 en la ciudad de México y cuando regresó a Hermosillo seguí su desarrollo como dramaturgo, actor y director de escena, mostrando públicamente mi entusiasmo porque su teatro se sumergió en la cultura popular de la sierra y en los mentideros de la ciudad, así como en los conflictos sociales de sus coterráneos, cuya traslación al teatro le dio reconocimientos locales y nacionales. Aunque a finales del siglo XX el teatro en Sonora andaba de capa caída porque no había dinero público para el teatro y Sergio tuvo la ocurrencia de hacer una farsa descaradamente sonorense llamada, Güevos rancheros, que tuvo un éxito tan contundente que 25 años después sigue llenando el local cuando se repone. Pero a Cutberto le pareció que el recurso carpero del texto y el montaje era inadmisible, y marcó la raya con su paisano.

Yo desconocía esta discordia y juzgué que su sequedad conmigo era porque le caía mal y punto. En el 2006 se estrenó en la UNAM Yamaha 300 dirigida por Antonio Castro y como tantos espectadores texto y montaje me parecieron magníficos y así lo dije en La Jornada. A la siguiente Muestra Nacional de Teatro Cutberto me invitó un mezcal y ahí descubrí que él no tomaba así que su desparpajo era de puro oxígeno, Me alegró que sin ser amigos no me considerara un enemigo aunque fue muchos años después, estando como jurado en una Muestra Estatal de Teatro en Hermosillo, que entendí las raíces del conflicto entre el grupo de Sergio Galindo y el de Cutberto López, que ya había trascendido a sus hijos porque eran ellos y no sus padres quien ahora competían por el lugar de honor en el pódium de la opinión pública.

En breve, Cutberto consideraba que Sergio arrasaba en su tierra con premios y apoyos públicos más por sus relaciones con los precisos que por su mérito artístico. Así que él hizo fama en el coto universitario y en otros lares, Monterrey entre ellos. Afortunadamente antes de la Pandemia coincidí con Cutberto como jurado del premio para obra dramática que instauró Medardo Treviño -otro incansable autor, director y promotor del teatro del norte-, en Coahuila, y en ese trance pudimos conversar ampliamente del teatro y de la vida, de manera que mi último recuerdo de él se asemeja a la multitud de reconocimientos y elogios que ha recibido por la noticia de su muerte. Mejor dicho, que no ha recibido porque murió antes de poder leerlos.

Lo que sí recibió un mes antes de su fallecimiento fue el homenaje por sus 40 años de teatro que le dio el Instituto Sonorense de Cultura. Sin duda, un dramaturgo que escribió más de 100 textos dramáticos y que amó al teatro tanto como a la vida deja el telón abierto para visitar algunos de los 57 textos que alcanzó a publicar. Quedan también en el archivo de la memoria obras como Yamaha, para decir que Cutberto López no pasó en balde por los escenarios de la ficción, que suelen ser mas reales que la realidad misma.

EL DESENCANTO

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Los 50 años de Arturo Ríos en los escenarios.

Entramos a la recta final del año cuando el Sistema Nacional de apoyo a la Creación Artística da sus últimos resultados que llenan de contento a un puñado de beneficiados y hunden en la melancolía a varios miles de pedigüeños que de nueva cuenta deberán militar en la esperanza de las convocatorias del año venidero. Aunque esta vez el desencanto de los rechazados provocó una evaluación realista de los apoyos que da el Estado, como ente jurídico. a la formulación artística del mundo. Luego de hacer números Alejandro Ortiz concluyó que con los recursos disponibles sólo el 10 por ciento de la masa de artistas que solicitan apoyo gubernamental puede recibir esa prebenda.

Ya Rubén Ortiz, Edén Coronado y otros investigadores del Ramo 48 se habían acercado a esa versión de los hechos que hoy tiene relevancia porque se están pidiendo firmas para trasformar EFIARTES y pedir un aumento en el presupuesto para cultura del 2026. Ilusamente se evoca la propuesta de la UNESCO de invertir el 1 por ciento del PIB en el sector cultural, alegando que según el INEGI las actividades de tal sector generan un millón 400 mil empleos y producen 820 mil millones de pesos anuales. La realidad es que los medios audiovisuales y las plataformas digitales son las que logran esas sumas estratosféricas, mientras las artes vivas resultan el pariente pobre de la ecuación.

También se propagó en las redes que el Sistema Nacional de Investigadores (SIN), que apoya a miles de científicos de diversas disciplinas podría ser un modelo para que crezca exponencialmente el Sistema Nacional de Creadores. El problema está en que los científicos trabajan en proyectos concretos para instituciones públicas y privadas identificables en el padrón correspondiente. y el 90 por ciento de la gente de teatro va por su cuenta o se ampara en un membrete de Asociación Civil que cualquiera puede registrar. Vamos, en las artes escénicas no sabemos a ciencia cierta cuántos somos y dónde estamos. Carecemos de un Registro Nacional de Espacios, Prácticas y Agentes Culturales como el que inició en el 2018 TELARES, nos dice Alejandro Ortiz, que llegó a registrar más de 40 mil elementos constitutivos del sector cultural. Pero esa iniciativa de la Secretaría de Cultura dejó de funcionar y su página está muda.

Sin el mapa real del sector no se puede elaborar un presupuesto que cubra las acciones medulares del sistema cultural. Por ahí se debe comenzar aconseja el sentido común, aunque el saber cuantos somos y donde estamos no resuelva el problema presupuestal, de algo servirá conocer nuestra identidad como sector dedicado a inventar satisfactores artísticos para nuestros semejantes, tan cerca de las plataformas digitales y tan lejos de los teatros.

Regresando al tema de los apoyos del estado, desde Nueva York la escritora Malú Huajúca del Toro pide una depuración del SNC en la que no se “estimule” a quien tiene un capital heredado educativo, social y económico. “Hay que estimular a los jóvenes creadores y gestores y complementar los ingresos de quienes desde su trayectoria demuestren actividad artística-cultural constante”. Quienes, por sus ingresos, del origen que sea, y premios previos gocen de seguridad financiera, no deberían ser sujetos del sistema de apoyo, concluye la autora de Las razones menos pensadas, una ficción futurista escrita sin el apoyo del SNC.

CAMBRRIDGE VS INTELIGANCIA ARTIFICIAL

 Al festejar los 50 años de Arturo Ríos en los escenarios cometí un error garrafal al confundir La Fin, escrita en 1946 con Fin de Partie, representada por primera vez en Londres en 1957, y a Hamm con el anciano sin nombre cuyo desalojo de un lugar de asistencia es el motivo de una sombría reflexión sobre la soledad, la decrepitud, el abandono y la muerte. Digamos que el vagabundo que vive sobre el escenario la decadencia física y mental en la que algunos críticos han visto la metáfora de Europa destruida por la segunda guerra mundial, es el preámbulo de los personajes inverosímiles de sus dramas cómicos, si se me permite la contradicción.

Mi equivocación tuvo como cómplice a la Inteligencia Artificial porque al consultarla sobre El Final me mandó a Fin de Partida, y al decirle a Gemini que la primera era el monólogo del único personaje de la obra respondió que se trataba del soliloquio que tiene Hamm al final de su peripecia. Si como en los tiempos previrtuales hubiera consultado mi Cambridge Guide to Theatre habría evitado la equivocación que como sea, es mía.

Arturo tuvo la gentileza de apreciar mi reconocimiento a su trabajo sin darle importancia al dislate, y mi hijo me consoló contándome que la IA está hecha para complacer a su consultor al grado de mentir para lograrlo. En castigo, leí con diccionario en la mano el relato de Beckett en francés para seguir con la imaginación el desalojo del anciano y su batalla por sobrevivir, resumida icónicamente en las estupendas fotografías con las que Ana Graham, la productora y directora de la pieza, ha publicitado la celebración del medio siglo de trabajo de un actor que ha hallado en la desolación del teatro del nobel irlandés una forma de superarla, es decir, de asumir la desesperanza como la única esperanza posible. Conociendo el compromiso personal y artístico de éste gran comediante espero poder ver en el teatro Orientación la escena que cierra el relato en la que el viejo se refugia en un cobertizo abandonado cerca de un río, en espera de su destino final, que es la muerte. En esa meditación fatal el pesimismo del autor deja una pequeña rendija para la vida, destello de luz que se apagará en sus obras consagratorias. Pero me dicen que en esa oscuridad el actor brilla con enorme intensidad.

Por fin ella

By Sobre 2 ruedasNo Comments

Juro por la Patria que prendí el televisor justo en el momento en el que la presidenta Claudia Sheinbaum daba su primer grito de independencia, y me quedé literalmente boquiabierto cuando vi a una mujer habitada por su papel, proclamando con fervor cívico el reconocimiento de las mujeres que en diversos grados han sido sobajadas al papel de consortes de la Independencia de México, que más que una gesta histórica, nos dicen los historiadores independientes, fue un enredo de los criollos que deseaban correr a sus padres españoles para quedarse con el territorio. Aunque hubo insurgentes ingenuos como Allende y auténticos padres de la Patria como Morelos.

 Por primera vez vi a la presidenta de México sin la sombra de su sombra, a pesar de que esa oscuridad invocó a todas sus ocurrencias históricas en sus gritos del 15 de septiembre. Desde los binoculares del teatro vi a una mujer cumpliendo con el anhelo de su juventud biológica y política, cuando los sueños de un activista es cambiar el mundo y lo que haces es meterte a un partido político. Es largo el camino del militante que quiere cambiar el mundo pacíficamente, pero además de prolongado las mujeres tenían ese sendero cuesta arriba porque eran las adelitas de los revolucionarios. Como el tema es otro salto de las fotografías de la presidenta en sus días de activista universitaria, llena del desafío juvenil que va en contra del orden establecido, a la imagen de una jefa de estado que está proclamando la independencia histórica de su país, y por esos instantes de euforia interior, la suya propia.

Si así fuera, si aquella joven realizada en la primera mujer que ocupa la máxima autoridad del país, celebrara también su independencia política, comenzaría otra forma de ejercer el poder, porque evidentemente la misión es conservarlo. Sería más sano para la sociedad en su conjunto que la presidenta ejerciera sus facultades por sí misma. Todo indica que autoritariamente, pero acaso sin la nefasta hipocresía del pasado inmediato, sin los proyectos inverosímiles de ese periodo y conteniendo al menos la indescriptible corrupción del obradorato.

Pasando al mundo real, esto es, al formato audiovisual del grito de independencia, me puse a criticar las insistentes tomas de la multitud que había en el Zócalo sin acercamientos a las personas que formaban aquel conglomerado de paisanos. Es básico detallar quien compone esa masa humana para darle perspectiva al conjunto, pero nada. Puro Long shot. El director de cámaras se tardó cinco minutos es hacer un brevísimo acercamiento a la multitud y regresó a su encuadre general. El fondo musical fue el acostumbrado por la fecha y en lugar de los lugares comunes que decían los locutores oficiales al respecto, la y el comentarista del espectáculo patrio hicieron un breve ejercicio de propaganda política a favor del gobierno y cuando comenzaba a quejarme del panfleto cortaron la transmisión gubernamental, entró Televisa y entendí de golpe que estamos perdidos si la decisión está entre uno y otro bando. Tiene que haber un tercer sendero.