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Sobre 2 ruedas

POLVO DE AQUELLOS LODOS

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Sin el pasado el presente no es un pasaje para el futuro porque ignora su porvenir, en la medida en que desconoce su origen. En los años fundacionales de las instituciones culturales el apoyo que recibían los conjuntos de música danza y teatro se limitaba a los salones de ensayo del Palacio de Bellas Artes. Figuras del tamaño de Waldeen y Seki Sano formaron ahí a los primeros bailarines actrices y actores de la vanguardia artística del siglo XX mexicano.

La Orquesta Sinfónica Nacional fue la primera agrupación musical cobijada por el presupuesto gubernamental porque sus antecedentes vienen del siglo XIX, y en virtud de que en 1928 Carlos Chávez había sido su conductor, de manera que cuando fue nombrado en 1946 el primer funcionario del Instituto Nacional de Bellas Artes y Letras, lo primero que hizo fue sacarle al presidente Miguel Alemán el decreto de su institucionalización en 1949. Guillermina Bravo ya había conformado en 1948 el Ballet Nacional de México, a partir de la Academia de la Danza que ella dirigió para el INBAL, pero el Ballet no estuvo en la nomenclatura del instituto hasta muchos años después.

Como el teatro era cosa de cómicos y bataclanas para la sociedad imperante, la Compañía Nacional de Teatro alcanzó la bendición institucional hasta el 20 de julio de 1977 por iniciativa de Héctor Azar y José Solé, ambos admiradores incondicionales de La Comédie-Francaise, fundada por el rey Luis XIV en 1680. La distancia temporal de ambas iniciativas marca también la distancia en todo lo demás, comenzando por el presupuesto de una y otra.

Con todo, fue la primera vez en México que un grupo de actores tuvo cobijo oficial para hacer teatro, y lo hicieron bajo la influencia de la tradición española con escapadas al teatro en lengua inglesa, gracias a los autores y directores que formaron su repertorio, donde no faltó un Ionesco y alguna otra extravagancia europea. En ese contexto, la primera CNT cumplió con la misión de darle a la alta y pequeña burguesía de la ciudad de México la sensación de ser espectadores del “gran teatro del mundo”.

En el 2008 llegó a dirigir la CNT el inefable Luis de Tavira quien estuvo ahí hasta el 2016 cuando las protestas por su nepotismo y cacicazgo le cedieron el lugar a Enrique Singer, quien comenzó una restructuración que dejó en el puesto a la primera mujer en los casi 50 años de su existencia: Aurora Cano. En una reciente entrevista con Juan Carlos Talavera y como preludio por los 48 años que cumplirá la CNT en julio próximo, su directora detalló que ese cuerpo artístico está conformado por 57 miembros entre quienes destacan 12 actores de número o vitalicios porque estarán ahí hasta su fallecimiento.

En la categoría A sólo puede haber comediantes con 30 años de trayectoria y 40 mil pesos mensuales de salario. En el inciso B están las actrices y actores con 20 años de experiencia y 35 mil pesos por mes. En el cajón C histriones con 10 años de tablas y 30 mil pesos de sueldo, y en el D los jóvenes que están sobresaliendo en su oficio con 25 mil pesos de nómina. También hay tres músicos con el mismo salario.

Cada dos años hay concurso para renovar el elenco y cuenta la Cano que el año pasado se recibieron 500 solicitudes y fueron seleccionados solo 12 ejecutantes, intérpretes, o creadores de personaje; cómicos pues, pero de lujo porque viven de su trabajo.

En Francia rara vez se discute la pertinencia de la Comedia Francesa porque ya es un patrimonio cultural de esa nación y en razón de que hay muchas compañías subvencionadas por las finanzas públicas y privadas. Por el contrario, en México han tenido una vida muy corta los intentos de formar compañías estatales y municipales porque aquí se hacen las cosas por sexenios y sólo en el papel existe una política cultural que nunca pasa en limpio a la realidad. En esas condiciones resulta un privilegio tener un sueldo seguro para hacer teatro, aunque esa prerrogativa merezca el escrutinio público precisamente por ser la excepción de la regla de un país en el que un elevado numero de comediantes viven de todo, menos del teatro. Hay que tomarlo en cuenta, digo yo.

Isabel Coixet en el  Museo Carmen Thyssen- Bornemisza

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Madrid, España.-  España presenta el mejor tiempo de visitantes turísticos, y una de las ciudades más visitadas es Madrid, que cuenta con una variedad  y propuestas para la distracción familiar y visitantes que desean conocer más el arte.

Uno de los museo más visitados es el  Museo Nacional Thyssen-Bornemisza presenta en la sala 30 una selección de cincuenta collages de la directora y guionista de cine Isabel Coixet (1960). Comisariada por Estrella de Diego, esta muestra forma parte de la programación de PhotoEspaña 2025. Coixet lleva años trabajando en unos collages de papeles y fotos donde coloca al espectador en un lugar narrativo semejante al cinematográfico a partir de sus juegos de montaje.

“Isabel Coixet Collages. Aprendizajes en la desobediencia. ” es el título de la exposición. Estrella de Diego. Como explica, “las historias mejor contadas son las que se construyen a retazos”, las que exigen hacer un esfuerzo por recomponer las piezas y otorgar un significado, algo habitual en el cine y, en concreto, en el de Coixet. 

El collage surgió a principios del siglo XX de la mano de artistas como Braque y Picasso, seguidos por otros vanguardistas como los alemanes Kurt Schwitters o Hanna Höch, que comenzaron a recolectar y pegar trozos e imágenes para construir nuevas realidades. 

Explica que esta experimentación tiene su origen, a su vez, en el modo en que el cine, a partir de su nacimiento en 1895, crea historias mediante fragmentos, fotogramas, modificando la forma de observar el mundo de una generación entera.

Explica que los visitantes verán  el collage, cuya esencia reside en la carga de significado de las piezas que lo componen, el cine, según la comisaria, debe tener un “margen para lo adivinatorio”. 

Dice Estrella de Diego que Isabel Coixet desprende en sus obras la misma desobediencia que reside en sus largometrajes, reflejando temas aparentemente banales, como las pequeñas cosas y la vida corriente, que se convierten en cuestiones abordadas desde puntos de vista inesperados. En ellas incluye frases en diferentes idiomas que se van intercalando como llamadas de atención o puntos de partida para imaginar el relato, reflejo de su manera de jugar con los varios niveles de lecturas.

 

“Terrafilia. Más allá de lo humano en las colecciones Thyssen-Bornemisza”

Voceros del museo informan que en el mes de julio el museo tiene una nueva exposición.  Terrafilia, un término que combina Terra (Tierra) con filia (amor y amistad), expresa una conexión profunda de afecto, cuidado y responsabilidad hacia la Tierra y sus innumerables habitantes. Amar la Tierra implica comprometerse con los animales, las plantas, las formaciones geológicas y las criaturas sobrenaturales, así como replantear el lugar de la humanidad dentro de la compleja y enmarañada red de la vida. Ante las crecientes presiones del calentamiento global, la pérdida de biodiversidad y las desigualdades crecientes, esta exposición recurre al arte para imaginar y orientar a los visitantes hacia formas transformadoras de ser-en-el-mundo, movilizando la afinidad entre especies, nuevos tipos de colectividades y el cuidado planetario.

 

Organizada en colaboración con TBA21–Thyssen-Bornemisza Art Contemporary, Terrafilia reúne alrededor de cien obras que abarcan cinco siglos de las colecciones Thyssen-Bornemisza, Carmen Thyssen-Bornemisza y Thyssen-Bornemisza Art.

  Fotos: Museo Carmen Thyssen- Bornemisza

Comienza Terral 2025 con un viaje a las emociones de mano de Tony Ann

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Con un teatro a su máxima capacidad y con un ambiente de bruma y  luces, inicio la edición de Terral 2025 en el  Teatro Cervantes de Málaga,   el reconocido pianista canadiense, Tony Ann, vestido de negro y con buen ánimo recibió una ovación al aparecer en el escenario.

Ann ejecutó temas que lo han colocado en el gusto del público con sus composiciones. Es conocido por su trilogía “Emotionally” en el que se marca un estilo neoclásico moderno. Destaca su técnica y como llega a las emociones en su concierto mezcla vídeos que hacen que por momentos fluya la energía que proyecta a través de cada una de sus ejecuciones en el piano.

Emocionado agradeció el recibimiento que tuvo y en varias ocasiones dejó claro que le gusta España, además de disfrutar de la gastronomía.

Explicó e hizo referencia a su reciente disco “360º”. En el que hay tema de las estrellas y los signos, indicó que le ha interesado estos temas desde pequeño.

 El público disfrutó de cada tema  dando como respuesta fuertes aplausos. Una espontánea le regaló un ramo de flores y otra agradeció su presencia en el Teatro Cervantes.

Ann es reconocido por tener una formación clásica y contemporánea. Además que hace uso de las ochenta y ocho teclas, para sus composiciones, un punto de partida al éxito fueron las redes sociales que lo han colocado entre los pianistas más valorados.

Entre la información que hay de él se señala que ha destacado con su serie #playthatword, donde usa letras del teclado para crear composiciones originales basadas en las palabras que le sonaban. Siempre buscando maneras de romper barreras.

Con más de 100 millones de visitas y más de 6 millones de seguidores en las redes sociales, Tony ha introducido a las generaciones más jóvenes en la música neoclásica a través de su serie #playthatword. En colaboración con Decca Records France (Universal Music Group), ha publicado la trilogía de epés Emotionally (Blue, Orange y Red), en los que explora diversas emociones humanas. El pianista ha agotado las entradas en su primera gira mundial, en grandes ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Tokio y Kuala Lumpur. También colgó el cartel de entradas agotadas en sus conciertos debut en España celebrados en Madrid y Barcelona a finales de 2024. Ahora hace lo mismo en Málaga dentro de un recorrido veraniego por nuestro país que le acercará entre otros espacios al Palau de Barcelona, al Arriaga de Bilbao o al Lope de Vega de Madrid.

En un verano donde hay decenas de festivales para todos los gustos Terral, tiene un espacio muy especial debido que acerca al público a géneros y da la oportunidad de disfrutar de excelentes creadores, con diversos géneros y destreza de comunicar a través de la música.

Tony Ann, con sus creaciones se ha abierto una puerta de comunicación donde hay tiempo para respirar poder dejarse llevar a través de sus ejecuciones. Para empezar este año Terral se llevó un teatro lleno y con gran ovación.

 Ann, originario de Scarborough, Ontario; estuvo en Málaga expresando sus emociones y ejecutando los temas que no  en vano los nombres de Erik Satie y sobre todo el de Ludovico Einaudi se citan para definir su  música. Caracterizada por su irresistible romanticismo y sus exploraciones ensoñadoras.

Los inicios de Ann fueron cuando empezó a tocar el piano de niño y encontró en la música un deleite y subirse a los escenarios. Se conoce que su trayectoria en internet comenzó por unos amigos que lo animaron a publicar videos tocando el piano. Fue descubierto por el dúo electrónico The Chainsmokers y se convirtió en el tecladista oficial de su gira norteamericana «Memories: Do Not Open» en 2017.  El 2023 es significativo para Ann, que centra su carrera en solitario y lanza  cuatro EP, tres sencillos, un vinilo y tres colaboraciones con Don Diablo, Wrabel y L.Dre. En 2024, acumuló más de 25 millones de reproducciones digitales

 Fotos: Álvaro Cabrera / Teatro Cervantes

El artista mexicano, Erik Rivera expone obra en Galería Atelier Natale

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Fuengirola.-  Desde hace pocos meses Fuengirola cuenta con una galería y un espacio donde la pintura y el arte tienen un espacio para crear y exponerse. “”Galería Atelier Natale”  a cargo de  Alejandra Natale, con el apoyo de su madre Alicia luchan por mantener el arte y ofrecer a los artistas nacionales e internacionales un espacio donde su obra sea vista y adquirida.

“Verano 2025” es la exposición colectiva que agrupa una treintena de obras que, lejos de conformar una narrativa lineal y monótona, reúne diversas sensibilidades del arte actual de artistas locales, nacionales e internacionales. 

“Unir arte y verano es evocar calidez, es evocar esos fragmentos de nuestros veranos internos. Y por eso, para comprender mejor esta muestra, la lectura propuesta es rica y abierta, donde cada pieza funciona como un microclima único. En esa apuesta, esta selección domina por la combinación de distintos estilos, experiencia y madurez artística”, indicó la crítica de arte, Clara Belén Gomez.

Me parece una postura muy brillante, donde germinan la inspiración para el espectador, ya sea artista o profano del gremio. Por eso, el resultado es una exposición profundamente plural, donde se cuida el diálogo fluido entre distintas concepciones del arte. Esta convivencia es, sin duda, uno de los aspectos más singulares de la muestra, y a la vez uno de sus mayores retos curatoriales. 

“El verano en el arte, en esta exposición en concreto, podría entenderse como un estado vital y no solamente como una estación del año. En total libertad —verdadero germen de la creatividad y del arte— hay un hilo tenue que hilvana con mimo esta muestra y que se compone de luminosidad y espontaneidad, sin olvidar la espiritualidad, la memoria y el deseo que atraviesan los lenguajes de los distintos creadores”. 

Los visitantes verán obras de: Antonio Ogáyar, Bearte (Beatriz Rabaneda), Cinta Aller Krähe, José Domínguez, José Rivas, Margarita Hanke, M.B Coranti, Ma Carmen Gómez, Marisa Galisteo, Moarania, Olga Gómez, Paqui Vega, Rolhi, Pia Ojeda, Virtudes Rodela, Sergio Morón Gómez, Vanesa Atoche, Víctoria Márquez y el artista mexicano Erik Rivera, entre otros artistas.

Las obras que se presentan están en diferentes materiales como:  óleo, acrílico, piel, seda, madera o collage.

Gómez  comenta que desde una perspectiva crítica, puede señalarse que el enfoque curatorial se encamina hacia la compleja cohesión discursiva en los diálogos entre piezas, como podemos apreciar en esa apertura que permite al espectador asomarse a múltiples universos plásticos, estéticos y emocionales.

 “Verano 2025” no pretende ser una declaración de intenciones cerrada, sino ofrecer una invitación a mirar, a conectar, a sentir. A aceptar que el arte, en su sentido más amplio, es también un lugar de encuentro entre el oficio y la emoción, entre la técnica y el impulso, entre lo colectivo y lo individual. 

“Galería Atelier Natale”hace posible que exista un lugar especial en Fuengirola, y de a los artistas un punto de encuentro para que sus trabajos se expongan con la calidad y experiencia que tienen sus directoras.

La exposición estará hasta el 30 de junio.

Magali Lara: Cinco décadas en espiral

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La exposición Cinco décadas en espiral, de la artista plástica Magali Lara (México, 1956), se inauguró en el MUAC, con la curaduría de Virginia Roy, Cuauhtémoc Medina y se exhibirá en el MUAC hasta el 19 de octubre de este mismo año (2025).

Artista visual, gestora y maestra, trabaja desde los años setenta con obra relacionada al cuerpo y las emociones a manera de ensayos visuales a través de temas como la identidad, lo femenino, la otredad y la conexión entre el adentro y el afuera. Dice en su página www.magalilara.com.mx , un sitio que recomiendo visitar.

Magali Lara habla desde el plexo solar, desde el sexo, ardiente o dulce: del paisaje fecundo de las sensaciones corpóreas, su obra, de una precisión intuitiva, es alumbrada por técnicas que ha desarrollado durante mucho tiempo, dibujando en libretas una y otra vez, una y otra vez, hasta que surge de la figura una historia, literaria, plástica, política, filosófica, porque en la abstracción subyace todo ello y el fluir del pulso, el ritmo de la sangre y la respiración. Magali Lara ejerce el feminsmo no desde la utopía si no desde la conquista y el goce. Pero no el autoreferencial únicamente, como un monólogo interminable, el gozo que observa, que escucha y desarrolla, se escribe desde el envés de una hoja y se mimetiza con el cosmos vegetal, intelectual y onírico.

En esta retrospectiva, una espiral inversa, Lara comienza con dos murales realizados ex profeso para la exposición en el MUAC y avanza hasta sus primeros dibujos en la década de los 70.

Leemos en el texto de curaduría del museo “Los diferentes espacios de la muestra funcionan como un universo de negociación entre medios, formas y cromatismos en los que Lara ahonda en su experimentación y transgresión de los límites plásticos y conceptuales. Más allá de un ejercicio de traducción de soportes, la artista hilvana las posibilidades expresivas de cada formato y sus acercamientos táctiles: desde la sutileza y linealidad de los dibujos hasta la pincelada y densidad de la pintura, pasando por el gramaje de los gobelinos y tapices, la secuencia y composición de los libros de artista, la inmediatez e intervención de la fotografía y el fotostato o, también, el acabado de la cerámica y  la narración de las animaciones en la pantalla como lienzo, donde el sonido es un nuevo agente protagonista”.

“Desde el inicio de su trabajo, Lara se ha interesado por la noción del espacio opuesto, el remanente que subyace en ausencia. Su investigación ha abordado de qué manera significar el blanco del lienzo y del papel y cómo denotar las pausas y los silencios imperceptibles entre pinceladas y gestos, así como los vacíos minúsculos que sobresalen entre palabras e imágenes. De este modo, su experimentación artística es la exploración de un lugar que nunca concluye, que se prolonga en espiral, esbozando un rastro en negativo que se abre y amplía hacia otras narrativas”.

Si bien la muestra estará abierta hasta el 19 de octubre de 2025, sugiero no perder tiempo y darse una vuelta, en estos tiempos cuando el neofascismo resurge con todo su poder económico y vituperante, la obra de Magali Lara nos regala un oasis posible, una sustancia turbia con transparencias que vislumbramos y nutren de esperanza y dulzura, a pesar de lo evidente, la espiral es virtuosa.

La tierra en el cielo de Saúl Kaminer.

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Apuntes sobre la obra de Kaminer.

Desde la abstracción de lo inasible digital a la síntesis de los procesos germinales de la creación humana, en la obra de Saúl Kaminer un trazo, una línea, un hilo, se convierten en nudo, luego en otro, luego en otro, generando el ritmo a través de la frecuencia, va describiendo una trama, sonando una melodía que empuja fuera del primer plano las figuras y, dependiendo en dónde se encuentre el espectador, sus sombras, que no dictan el mismo lenguaje, sino uno paralelo, como el arquetipo de “la sombra” que nos propone Jung.

La oposición es una fuerza presente, necesaria para el proceso artístico, el público no sólo se deleitará con lo estéticamente hermoso, habrá de involucrarse de manera íntima y compleja con la proyección de la oscuridad. La incisión – la herida, el relieve – la cicatriz. La obra de Kaminer plantea desde diversos ángulos la necesidad de reconciliación con lo otro.

El I-Ching alude a la unión del cielo y la tierra:

“En el cielo reina un constante movimiento y cambio; sobre la tierra pueden observarse estados fijos, aparentemente duraderos. Pero mirado con mayor detenimiento, esto es sólo un engaño. (…) No existe nada sencillamente quieto; la quietud es, al contrario, tan sólo un estado de transición del movimiento, es por así decirlo movimiento latente. Pero existen puntos en los cuales el movimiento se torna visible. Esto se simboliza mediante trazos firmes (lo Creativo) y blandos (lo Receptivo) con los que se van construyendo los diferentes signos. En este contexto se designa como principio del movimiento a lo firme, lo fuerte, y como principio de quietud a lo blando. La línea firme se representa mediante un trazo indiviso que corresponde al principio de lo luminoso (lo Creativo); y la línea blanda mediante un trazo partido que corresponde al principio de lo oscuro (lo Receptivo).”

 Las líneas de Kaminer surgen justamente en este intervalo, son, a manera de una conversación plástica, el resultado del contraste pero no en sus extremos sino en sus intervalos: el movimiento perpetuo, alumbramiento del color primario hacia un sugerido crisol.

 

JARDÍN IMAGINADO de Leticia Vieyra. Una exposición que registra los cambios propios de la materia orgánica en el ciclo de la naturaleza.

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Una propuesta artística como metáfora de la vida.

Bajo el título de JARDÍN IMAGINADO, la artista Leticia Vieyra presenta una variedad de   esculturas, ensamblajes, arte objeto y collages que ha seleccionado de su vasta producción, obras que datan desde el 2005, que ya se han exhibido en museos de otros países, hasta las creaciones más recientes del 2025. La exposición se inaugura este miércoles 25 de junio a las 18:30 horas en la galería de Museo de Arte Popular —Revillagigedo 11, Colonia Centro, Centro, Cuauhtémoc, 06050, Ciudad de México—.

La colección está formada por piezas creadas a partir de desechos o excedentes de la naturaleza, que la artista recolecta en selvas, desiertos, playas, ríos o desiertos. Especialmente le interesan aquellos que muestran cambios evidentes del paso del tiempo, cuando han perdido el verdor, las cortezas, incluso el esqueleto de una madera, un nopal, con residuos de polvo, insectos, humedad y fuego.

Vieyra nos revela que más allá de la apariencia sencilla de los materiales, existe un mundo oculto mucho más complejo donde se esboza la idea de lo divino. Materiales que están en vía de degradación, sencillos, humildes que al intervenirlos los transforma en arte, logrando el reconocimiento de la materia viva de alguna manera es un símbolo de algo que es la vida misma, como una revelación, quizá algo divino de que da el universo y que puede estar presente en una semilla que logra mostrar la maravilla de la materia viva en el universo.

“El hilo conductor de la exposición son esos objetos de la naturaleza encontrados en vías de degradación, que recojo y suspendo del paso del tiempo, los detengo ahí, a través de procesos de limpieza, de rescate, potencializo ese «dañó físico» con mi propuesta. Es un registro del paso del tiempo, y me ocupo además de registrar y hacer evidente ese tiempo al detenerlo antes de que lleguen a la degradación. Es detener el tiempo y a la vez documentar ese paso preservando las características físicas del material que potencializo para evidenciar sus cicatrices. En el fondo lo que estoy registrando son los cambios propios de la materia orgánica en el ciclo de la naturaleza, me interesa mostrar la biodegradación de la materia viva, ligado a los ciclos de la vida”, dice sobre sus piezas.

Leticia Vieyra es médico con especialidad en pediatría, profesión que ejerció y la cuál fue desplazada por su pasión por el arte, incluso cursó la licenciatura y maestría en artes visuales, sin embargo, reconoce que gracias a la medicina logró adentrarse en el concepto del ciclo de la materia viva y el registro del paso del tiempo como una metáfora. “Gracias a esa formación, a esa disciplina y manera de ver la vida que concientiza la medicina, me encaminé a tener un tema para mi trabajo como artista. Allí aprendí muchas técnicas del tejido vivo, de la histología, técnicas para la preservación de la materia viva, que aplico en mis obras para tratar las bacterias, los hongos, los niveles de humedad o estabilizar la materia viva y detenerla en el tiempo”.

Se trata de piezas hechas por restos de árboles, ramas secas y madera rescatada, esqueletos de cactáceas, hojas carcomidas por los insectos, raíces polvorientas de campos de cultivo, que constituyen la transformación del repertorio trasladado al arte.

En las obras le interesa que se pueda apreciar el proceso de degradación propios de los cambios del ciclo de la naturaleza. La obsolescencia de la materia orgánica y registrar el paso del tiempo. Realiza una propuesta como vinculada a un ritual, empleando cenizas, fuego, viento, ceras, papel amate de Pahuatlán, y sus manos para lograr el encuentro entre la pieza rescatada y la creación de la artista.

“En 2006 tuve una especie de Epifanía donde descubrí mi ruta como artista, luego de estar trabajando en Japón y haber participado en la Exposición Mundial de Arte, donde utilicé materiales naturales mexicanos y a partir de ese momento decidí que quería seguir por ese camino, con objetos como el esqueleto del nopal, el papel amate, las piezas de madera, los olotes, las hojas secas, la encáustica para simular la cera.  Y al mismo tiempo creo que mi trabajo tiene raíces de esa estética muy serena del espíritu japonés, como cayada, pero muy profunda, siempre con materiales naturales, con un total respeto a la naturaleza, sin cambiar su forma, interviniéndola artísticamente con técnicas profesionales para que se conserve el material de origen mesoamericano.

“Nací en la frontera norte de México y desde niña descubrí la flora y la fauna de un lugar desértico como lo es Baja California, con un gran contraste entre el desierto y el mar. Sin embargo, cuando vengo a vivir a la Ciudad de México y me encuentro con la exuberancia de la naturaleza que incorporo por su elocuencia, combinándola con esos objetos como de sobrevivencia a veces un tanto dramática, que no siempre conservan el verde, sino un referente de resistencia.

“El papel amate también es fundamental en mi trabajo, creado de una corteza natural, me ofrece muchas posibilidades al trocearlo, como está hecho de fibras el papel al córtalo me dicta la forma de cómo ir ensamblando, lo intervengo para que no sea perfecto, para que cada pieza sea la belleza de la imperfección”, explica.

Impulso creativo, intuición, razonamiento al ir creando la obra, comunión estrecha entre el objeto rescatado, hacen evidente aquello donde se nos revela otra realidad y donde habita un Jardín Imaginado.

“El título tiene que ver con lo que he ido creando como artista: cada pieza es una naturaleza que, al intervenir, con un lenguaje metafórico es una reminiscencia de la naturaleza y se convierte en mi jardín imaginado”, concluye.

La obra Leticia Vieyra forma parte de colecciones permanentes, privadas, públicas y de museos, entre los que destacan: la Universidad Nacional Autónoma de México, El Memorial Museum de Aishi Japón, el museo Van Wouw de la Universidad de Pretoria y la colección Bercolade de Bélgica, así como la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

JARDÍN IMAGINADO de Leticia Vieyra se inaugura el miércoles 25 de junio, en el marco de la Noche de Museos, a las 18:30 horas en la galería de Museo de Arte popular —Revillagigedo 11, Colonia Centro, Centro, Cuauhtémoc, 06050, Ciudad de México—, y podrá visitarse hasta el 23 de septiembre.

SUEÑO AZTECA

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El mundo está dando pasos firmes hacia un conflicto nuclear y en nuestro país se encarcelan periodistas por decir lo evidente, como en Campeche, o desde el poder ejecutivo se busca imponer una ley que castiga con prisión de hasta tres años a quien ose escribir en las redes sociales algo ofensivo sobre la autoridad en todos sus niveles, como en Puebla.

En estos momentos álgidos de la historia uno se pregunta con los filósofos existencialistas qué sentido tiene la creación artística cuando el horror de la guerra, la violencia y el autoritarismo forman parte de nuestra cotidianidad. En su libro, ¿Qué es la literatura?, publicado en 1947. Jean Paul Sartre hace una división entre prosa y poesía para decir que la prosa es una herramienta ética cuya utilidad consiste en ser el medio para obtener un fin. La palabra es el medio, el fin es la libertad. Así nace el escritor comprometido políticamente -en el sentido original de la palabra- con el lugar y el tiempo que le tocó vivir.

Tanto Sartre como Albert Camus utilizaron el teatro como el medio para para divulgar su filosofía que en el caso de Camus era la del hombre rebelde y la de Sartre la del escritor comprometido. Ambos sostenían que el escritor tiene una responsabilidad moral que se resume en la búsqueda de la libertad individual y colectiva. Mucho se ha discutido sobre el compromiso del artista cuyo fin justifica los medios, porque fue precisamente ese apotegma el que provocó los campos de concentración del nazismo y el socialismo de Stalin, que no fue otro que el terror.

Mejor recordemos que el trauma de la segunda guerra mundial dio lugar al teatro del absurdo y al teatro existencialista. En esa medida, ¿qué teatro le corresponde a nuestros días huracanados por la naturaleza en sí y por la naturaleza humana? Está claro que para tomar las calles como lo hizo al inicio del siglo XX el “teatro de agitación” de Max Reinhart, ahora hay que asaltar primero las plataformas digitales, para desde ahí provocar la acción artística que nos ayude a encontrarle un sentido al sinsentido de nuestro tiempo.

En esta línea de pensamiento, ¿cómo hablar del aquí y ahora sin recurrir al panfleto o al teatro periodístico que solo hace eco de la realidad porque su formato no le alcanza para penetrarla? Los clásicos siempre han sido un recurso dramático para hablar del presente en pasado, pero no es hora de alegorías y metáforas. Está la sátira cuyo efecto por inmediato se evapora a la salida del teatro. Leyendo el libro de Rodolfo Obregón sobre las practicas documentales de la escena mexicana se me ocurre que se puede hacer un recuento vivo del día con día en los espacios independientes del país, no a la manera de los noticieros que muestran los hechos sino a la manera del teatro, transformándolos en materia plástica, contándolos con el cuerpo, resumiéndolos con el movimiento, la imagen, la contundencia de la presencia humana.

En otro momento álgido del país se hizo a finales del siglo pasado un ciclo de textos emergentes en la Casa del Teatro de la ciudad de México, en el que conocidos autores se ocuparon del tema que inquietaba a esa comunidad. Pero son otros tiempos y otros los medios que hay para provocar la reflexión del prójimo, aunque no esté próximo. Tantos grupos no oficiales parados por falta de trabajo podrían ocupar ese desempleo en imaginar formatos para la escena que documenten cómo seguimos viviendo con el horror en el espejo pensando que eso sucede del otro lado del cristal, aunque cada día esa violencia soterrada está más cerca de todos.

Consciente de que divago le pido a mi editor que esta vez el fondo musical de mi editorial sea la canción de Chava Flores sobre cómo sueña un mexicano.

A palos y pedradas

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Mis hijos me dan guerra todos los días. Es la frase que se escucha a diario en miles de hogares… chamacos latosos que rompen todo, muchachos en rencilla permanente, escuincles incontrolables que se vinculan al crimen a la menor provocación. ¿Y por qué no?, alguien diría, si el Himno Nacional menciona y repite nueve veces la palabra “guerra”.

Mexicanos al grito… Guerra, guerra sin tregua… y etcétera.

Es que lo traemos en la sangre, eso de ser permanentemente rijosos. No olvidemos que el himno fue compuesto por Francisco Bocanegra en las postrimerías de la guerra contra Estados Unidos (1847-49), cuando debimos ceder la mitad del territorio al gobierno de James Polk… aunque fuimos compensados con 2 millones de dólares por los daños de la intervención. Cuando se decidió la invasión, perdimos de hecho todas todas las batallas; la de Veracruz, la de Cerro Gordo, la del Convento de Churubusco, Molino del Rey y la del Castillo de Chapultepec.

Luego de mirar el televisor unos minutos, esos mismos niños incontrolables se voltean para preguntar, ¿estamos otra vez en guerra mundial? Y les asiste la razón luego de ver las escenas en Gaza, en Ucrania, en Irán, en las calles de Los Angeles y, a ratos, en el corazón de Sinaloa. Bueno pues, ¿qué sigue?

Lo aseguró Carl von Clausewitz en su tratado clásico, donde asegura que la guerra no es más que “la continuación de la política, pero por otros medios”. La política, que es dominación, mando y obediencia, de Porfirio Díaz a Díaz Ordaz. El manotazo, y callar y obedecer… hasta que no.

La historia del México independiente ha sido la historia de innumerables guerras: la de Independencia, la asonada contra el emperador Agustín de Iturbide, la Guerra de Reforma, la Guerra de Tejas, la invasión norteamericana, la francesa para instaurar el Segundo Imperio, la contienda republicana para derrocar a Maximiliano, la Guerra de Castas, la Revolución maderista, la asonada de Victoriano Huerta y la guerra de facciones que le siguió, la guerra contra los agraristas de Zapata y los bandoleros de Villa, la Guerra Cristera, la Guerra Mundial (Escuadrón 201)… que por cierto ganamos, y luego las guerrillas guevaristas de la sierra de Chihuahua (Arturo Gámiz) y Guerrero (Lucio Cabañas), la sorda guerrilla urbana de los años setenta, para concluir con el alzamiento del EZLN en las cañadas de Chiapas. Alguien diría, ¿es que no nos podemos estar en paz?

Con todo y todo, el siglo actual ha sido un periodo sin convulsiones. Luego de la llamada transición democrática (año 2000), ciertamente hemos gozado de una paz relativa, sin considerar los eventos de violencia (el caso Ayotzinapa, la matanza de San Fernando) amén de los desórdenes que acompañan a las movilizaciones del feminismo recalcitrante y el magisterio radicalizado, por no referirnos a la expansión de la violencia que las mafias han sembrado por todo el país, y que tienen en jaque al gobierno. La corrección política nos impide hoy llamarla, como se hizo años atrás, “guerra contra el narco”.

Así las cosas hoy despertamos ante un complicado panorama internacional que seguramente será asunto central en la reunión de Grupo de los Siete que se ha citado en Alberta, Canadá.

Lo de la Franja de Gaza parece el cuento de nunca acabar. Desde la guerra del Yom-Kipur, en 1973, el conflicto árabe-israelí ha evolucionado con periodos de altibajos. Cuando ocurrió el ataque de Hamas al asentamiento judío en Kibutzim, el 7 de octubre de 2023 (y en el que fueron asesinadas mil 195 personas), muy pocos quisieron imaginar que eso no implicaba una nueva declaración de guerra. Es lo que ha ocurrido desde entonces, y que nadie se llame a sorpresa.

Consecuencia de lo anterior ha sido la guerra (no declarada) entre la Guardia Militar Islámica, que gobierna Irán desde la revolución de 1979, y el gobierno de Benjamín Netanyahu. Aunque el Casus Belli del conflicto fue la agresión de Israel a la embajada iraní en Damasco (donde se ocultaban los dirigentes de Hamas), días después el gobierno islámico de Teherán lanzó una andanada de 320 misiles y drones contra Israel, estableciéndose en los hechos un nuevo frente de guerra.

Lo de Ucrania ya dura tiempo, y no hay que insistir demasiado en el asunto. La Rusia de Putin decidió la invasión militar de Crimea en el verano de 2014, y los demás han sido las consecuencias de un país independiente (por cierto que el más extenso de Europa) luchando desde las trincheras contra el heredero del mariscal Stalin.

Y en las calles de Los Angeles, Chicago y Nueva York lo mismo, asoman las banderas mexicanas en pie de guerra contra los oficiales de la agencia de migración trumpista (ICE), que han declarado la guerra a los migrantes latinos, fundamentalmente mexicanos, con papeles y sin ellos. Una guerra xenofóbica, a todas luces, con centenares de detenidos, algunas patrullas incendiadas y foros supremos donde se vilipendia a los migrantes contemporáneos, tildándolos de nacotraficantes y terroristas.

Guerra sin cuartel, la que estamos presenciando, que por sus alcances tecnológicos (Irán está a punto de construir sus primeras bombas atómicas) nos hacen recordar a sir Winston Churchill quien, al iniciarse la Guerra Fría de los años sesenta, declaró con su proverbial llaneza: “No me preocupa lo que pudiera ocurrir se se desata una Tercera Guerra Mundial… me preocupa la Cuarta, que será a palos y pedradas”. Banderas, himnos, iracundia; la especie humana tan dada a la intolerancia.

Es cultura, Dispara!

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De nuevo, alguien remedó entre nosotros el dicho de Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, quien dijo: “Cuando escucho la palabra cultura saco la pistola”.

El pasado 30 de mayo la policía de la ciudad de México, la guardia nacional y el ejército sitiaron el Foro Cultural Alicia, espacio emblemático de la cultura marginal y la contracultura, para desalojar al público que disfrutaba pacíficamente del concierto del artista vasco, Fermín Muguraza, alegando faltas administrativas y exceso de espectadores. Acusaciones falsas, por supuesto.

No entro en detalles del atropello porque la noticia ha corrido como pólvora en los medios tradicionales y en las redes sociales y quien quiera puede consultarlos. Mejor resumo que en esta ocasión las altas autoridades femeninas de la ciudad de México, la secretaria de gobernación y la presidenta del país, no estuvieron de acuerdo con la acción policiaca y ordenaron una investigación. Ana Francis More, Clara Brugada, Isela Rodríguez y Claudia Sheimbaum lamentaron el abuso de autoridad que padecen los foros independientes desde la ley. Dicho así porque en la mayor parte del país estos espacios no oficiales son medidos administrativamente con la misma vara que los antros.

Paradójicamente, el Foro Alicia, fundado en 1995 por Ignacio Pineda, como “un laboratorio de culturas subterráneas, fue reconocido el año pasado como un espacio cultural e independiente en la ciudad de México. No fue sencillo tener dicho estatus porque incluso el Foro cerró sus puertas en el 2023 en su primera sede en la delegación Cuauhtémoc, en la colonia Roma, pero en una zona marginal en donde ya estaba la famosa pulquería, La hija de los apaches.

Naturalmente el nombre del Foro viene de la novela de Lewis Carroll, pero también de una radio autogestora italiana de los años sesenta, porque desde su fundación el propósito era alentar la imaginación alternativa y los sueños imposibles, y se cumplió la tarea porque ahí se dieron a conocer innumerables grupos de rock y música contra corriente como el ska y el surf. Ahí se dieron talleres, conferencias, performances, lecturas de poesía, exhibición de documentales, incluso teatro para la infancia y todo tipo de manifestaciones contraculturales, nacionales y extranjeras. Fue singular el apoyo que le dieron al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional y la fama de sus carteles ya va para la leyenda.

Por todo ello sufrieron constantes represalias de las autoridades, pero se mantuvieron firmes en su propósito de ofrecer un espacio para quienes no tienen espacio. También participaron en la creación de la red de espacios culturales independientes y alternativos, y desde ahí en el reclamo de tener un marco jurídico en la Ley de Establecimientos Mercantiles. Esfuerzo que culminó cuando el congreso de la ciudad de México aprobó el mes de noviembre del 2020 la ley de Espacios Culturales Independientes de la ciudad de México.

Al respecto recuerdo que el actor y dramaturgo Antonio Zúñiga batalló lo suyo para conseguir esa ley e intervenir en la inclusión de diversos artículos que consideraran a los espacios independientes como espacios de gestión y vinculación comunitaria. Algo semejante hizo Ángel Norzagaray en Baja California cuando fue funcionario cultural, logrando que el gobernador en turno cambiara el porcentaje que debían pagar los teatros y grupos independientes al erario municipal, pero aquel decreto fue transitorio y no quedó como una ley permanente.

El atropello al Foro Alicia nos recuerda que en los estados hay mucho que hacer para que las autoridades correspondientes entiendan que la cultura es un bien común que requiere de una reglamentación acorde con su labor, que está lejos de ser un negocio lucrativo. Todo lo contrario. Mantener un espacio cultural alternativo requiere coraje, paciencia y mucho trabajo gratuito. Pero no hay que tirar la toalla porque como lo demuestra el Foro Alicia, sólo perseverando en lo posible se logra lo imposible.

Y no quiero terminar esta nota, sin hacer una frase para nuestro querido Virgilio Leos, un actor sobresaliente, hombre de bien, con quien compartí dos años como parte de los foros que hacíamos para que la Muestra Nacional fuera realmente Nacional. Allí conocí su calidad artistica y sobre todo su calidad humana. Un gran abrazo para él.