MADRID.– La ciudad está que arde. Lo mismo que París, Bruselas y Milán. Andando por la Gran Vía uno se topa con ellos que gritan y van pitando con silbatos ensordecedores. Son estudiantes, pero también docentes en paro que exigen mejoras salariales. Visten de verde la mayoría, que ha sido el color del movimiento. Un chaval grita enardecido: “¡Estamos en contra de todo!”. Y sí, habrá que creerle, porque allá delante, en la Puerta del Sol, la plaza ha sido ocupada por un millar de “viviendistas” que han decidido apoltronarse allí hasta que el problema de la vivienda sea resuelto.
En Francia y en Bélgica la movilización es contra el alto coste de la vida y, en general, contra la imposibilidad de lograr el ascenso social tan sugerido por los medios televisivos… “¡Compre, viaje, funde un hogar, adquiera un auto!”. Simultáneas, las protestas contestatarias se dan aparejadas con el amago de la derecha (y la ultraderecha) de acrecentar su presencia en los congresos nacionales y, en una de esas, cambiar el rumbo de la política. Muchos, si no es que la mayoría de los manifestantes, que enfrentan cotidianamente a la policías antimotines, son de segunda o tercera generación magrebí. Argelinos, marroquíes, tunecinos y algunos libios y egipcios que han logrado avecindarse en Europa, huyendo de las condiciones de miseria y falta de libertad que se vive en el norte de África. A ellos se han sumado, por si fuera poco, la ultraizquierda olvidada por el jaleo electoral: trotsquistas, anarquistas, comunistas trasnochados que no creen en la pugna electoral, a la que consideran inaceptable por reflejar la decadencia burguesa.
En la “acampada” de Puerta del Sol se exhiben pancartas, firmadas por la Juventudes Comunistas de Madrid, en las que se anuncia: “Todas las viviendas para la clase”, suponemos que obrera. Y en un programa de radio una estudiante se queja de que ella, y cinco camaradas, habitan en un apartamento de ocho metros cuadrados, pagando mil euros de renta mensual. “Y así, la vida es insostenible”. Como se recordará, las protestas en Madrid se multiplicaron a partir del fallecimiento de Mariacarmen Abascal, el 7 de octubre pasado, luego de ser desahuciada de la vivienda en la que había habitado la vida entera. La anciana, de 87 años, fue desalojada el 23 de septiembre porque la nueva inmobiliaria decidió que su renta de 500 euros mensuales era inaceptable con el promedio que se paga en esta ciudad por demás gentrificada.
“Casas sin familia / Familias sin casa”, se leen en las mantas que despliegan los manifestantes. El gobierno socialista de Pedro Sánchez, ni tardo ni perezoso, lanzó un Decreto de Vivienda que incluye líneas de préstamo a los inquilinos, protección contra desahucios y congelación de rentas, a fin de aplacar a un movimiento que se veía imparable, y que sigue en pie de lucha. Ello en el contexto de las elecciones parlamentarias del mes próximo en el que se producirá, posiblemente, un cambio de gobierno a favor del Partido Popular que encabeza Alberto Núñez Feijóo.
Y encima que el conflicto en Ceuta sigue candente. Como se recordará, el 30 de julio pasado hubo una invasión de más de 70 mil marroquíes al enclave español en el norte de África, en el que murieron ahogadas más de 140 personas, y que ha sido registrado como el mayor conflicto con el reino de Marruecos desde 1956, cuando fue cedido el Protectorado Español de Marruecos al régimen de Rabat.
Al conflicto se le llama “guerra híbrida”, pues coincidió, esa misma fecha, con la presencia de varias fragatas navales marroquíes en aguas de jurisdicción española. Los reyes, Felipe VI y Letizia, han pernoctado en el lugar para demostrar la hegemonía española en ese pequeño territorio, que no tiene más de 8 kilómetros de longitud.
Duro el otoño en estas naciones que, de algún modo, recuerdan los prolegómenos del mayo de 1968. Alto coste de la vida, crisis de vivienda, imparable migración de los “moros”; todo lo cual invita a pensar que las medidas a tomar no serán muy distintas a las remachadas por Donald Trump en el contexto norteamericano. Sí, demasiados argelinos, demasiados marroquíes, demasiados mexicanos. Y en la calle los turistas adueñándose de los hostales y apartamentos que antes eran vivienda de los “gatos” madrileños. Se pasean por la calle de Alcalá, por la Plaza Mayor, farfullando en inglés, alemán, rumano, polaco, italiano, japonés. Igual que, como dicen, ocurrió en Babel.
27 de octubre de 2026
















Egresado de la ENAT y afinado por Ludwik Margules en el Foro de la Rivera, Uriel no murió en el teatro, pero se fue a otra dimensión haciendo teatro y preparando otra gira por Colombia y Venezuela con las obras del dramaturgo juarense Pilo Galindo, cuya obra Río Animas le abrió los teatros alternativos de Suramérica. Desde el nombre de su primer grupo, Pulque y peyote, Uriel dejó en claro su afiliación a los usos y costumbres de su tribu, aunque sus primeros montajes de gran formato fueron Titus Andrónicus y Volpone, de afamados autores europeos.
El de la voz tuvo el placer y el privilegio de estar con Darío Fo dos veces en la vida, la primera en 1987 y la segunda en 1993. La primera en el pueblo de San Giano, junto al lado Maggiore de la provincia de Verase, donde nació el comediante. En aquella ocasión me negó la entrevista que había tramitado mi camarada Giorgio Ursini, porque estaba ahogando la pena del primer y único rompimiento con su mujer, Franca Rame, con quien estuvo casado 59 años. Me negó la entrevista, pero no la compañía así que cuando el vino hizo su efecto lo vi bailar y cantar canciones medievales obscenas en dialecto lombardo con su amigo de parranda. Fue un regalo de Risus, el dios romano de la risa.







Y observa: “Se ha señalado la relación de su obra con el informalismo catalán, con el expresionismo abstracto. Tales referencias ayudan a comprender parte de su formación, pero no alcanzan a explicar la singularidad de su trabajo. Boldó ha construido un vocabulario plástico propio, donde la economía de recursos, el equilibrio compositivo y la libertad del gesto convergen en una obra de notable coherencia. Cada cuadro permanece deliberadamente abierto porque su significado nunca depende de una sola lectura. Rehúye toda explicación definitiva. Sus imágenes no buscan ilustrar una idea; proponen una experiencia. El vacío adquiere tanta importancia como la materia, y el silencio visual resulta tan elocuente como la presencia de los signos”.









En Lecturable, advierten los organizadores, se diseñan estrategias para el futuro de la comercialización del libro, bajo el principio de que en lo colectivo y la suma de esfuerzos es donde se encuentran las oportunidades para crecer y desarrollarse en América Latina. Creen en los espacios de colaboración con proyectos nacionales e internacionales para enriquecer la bibliodiversidad de los mercados en español como lo es la Frankfurter Buchmesse.




Todas las obras pequeñas (las miniaturas) se encuentran reunidas en un relato poético con texto del autor. Este libro delicioso se presentará el sábado 3 de octubre en el lugar de la exposición: Tajín 196, colonia Narvarte, a las 13:00 horas. En la presentación “Divertimento” de Hugo Vélez contará con la participación del escritor, poeta, traductor y crítico de arte Gonzalo Vélez y el artista, docente e investigador Dr. Arturo Rodríguez Doring.





