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Sobre 2 ruedas

EL CUARTO REICH

By Sobre 2 ruedasNo Comments
El personaje es severo pero a la vez un poco zoquete. Usa gafas oscuras, luce sus medallas en la casaca, es chaparrito de dar risa. Los lectores sabíamos que se trataba de una caricatura del dictador Augusto Pinochet (tal vez Rafael Videla) cometiendo tropelías y abusos al por mayor. El cartón apareció en las páginas medias del diario Unomásuno y duró allí una eternidad. Luego se mudó a LaJornada y ya se habrá perdido en el confín de las rotativas, toda vez que su autor, el chileno José Palomo, pasó a mejor vida el sábado pasado.
         Aquel diario se fue poblando de exiliados sudamericanos a pasto. También los había guatemaltecos (J. Manuel Fortuny), dominicanos (Ramón E. Colombo), salvadoreños (René Arteaga). Sin embargo el grueso de los inmigrantes era de origen argentino, y varios chilenos, como Palomo. Discreto, amable, de pocas palabras, falleció a los 82 años sin haber retornado a su natal Santiago de Chile, de donde migró en 1973, tras el golpe de estado contra el presidente Salvador Allende.
         Fue la circunstancia que marcó a mi generación. El gobierno de la Unidad Popular Chilena, que se presentaba como la primera instancia del “arribo al socialismo” por la vía electoral. Sus apoyos incondicionales eran Fidel Castro, en Cuba, y Luis Echeverría, en México. Del primero se dice que le obsequió un fusil Kalashinikov “para que lo empleara si llegase el momento”, que fue el 11 de septiembre de 1973, cuando todo se vino abajo y Allende debió emplearlo para disparar contra los aviones que bombardeaban el Palacio de La Moneda, y contra él mismo, con la última bala.
         El presidente Echeverría lo recibió como invitado de honor en el invierno de 1972, con giras por el Distrito Federal y Guadalajara, donde el chileno pronunció un discurso que anunciaba su despedida. “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción de la vida”. La disertación fue en el Paraninfo de Medicina de la UdeG; yo estuve ahí. Diez meses después fue la asonada, y esa misma tarde, en el tejado de la embajada chilena, Hugo Gutiérrez Vega lanzó una arenga “contra los esbirros de los espadones”, para formar las brigadas de combatientes que iríamos a luchar en defensa del presidente Allende que, en esos minutos, pasaba a mejor vida.
         Por cierto que, en una confesión años después, Gutiérrez Vega, como presidente del Comité de Solidaridad con el Pueblo Chileno, me contaba una anécdota que ni James Bond:
         –Por aquel tiempo (1974-75), viendo que el gobierno del sátrapa se consolidaba en Chile, se abrió una rendija de perdón y libertad. Nos hicieron saber en el Comité que el gobierno pinochetista estaría dispuesto a liberar a algunos presos de cierto renombre, un trueque en metálico, ni más ni menos. Un preso por una maleta llena de dinero. Estrictamente, 150 fajos de billetes de 20 dólares en cada valija. Lo hablamos con don Mario Moya Palencia, secretario de Gobernación, quien nos dio todas las facilidades para el intercambio pero, eso sí, que guardáramos la reserva del caso porque de lo contrario… y la comunidad de exiliados hicieron una campaña secreta de recolección de dólares, que el gobierno luego acompletó, como decimos. Viajamos a la base militar de Río Hato, en Panamá, gobernada entonces por el general Omar Torrijos. Y sí, volamos en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana con 80 asientos, en cada uno amarrada una maletita con aquellos dólares. Aterrizamos y pocos minutos después descendió una nave del ejército chileno. Yo era el interlocutor mexicano, acompañado por tres oficiales del ejército, y de la parte chilena lo mismo, tres coroneles cuyos nombres no recuerdo. Y así, con la lista en mano, procedió el cambalache: medio centenar de presos que, ahí mismo, eran liberados de las esposas que los maniataban. Y asunto acabado, cada avión de regreso y sanseacabó.
         De no creerse.
         Igualmente chileno, fugado de la barbarie militarista, fue el buen Poli Délano, escritor que muy pronto se asentó en la florida Cuernavaca (vivía en una habitación del Hotel San Angelo), y se ganó la amistad del medio literario. Así bautizado por culpa de Pablo Neruda quien, al tenerlo en brazos, aseguró que esa criatura tenía cara de San Policarpio, el obispo de Esmirna, y se le quedó el nombre. Nos acompañaba a cuanto encuentro de escritores se organizaba en el país… Zacatecas, Morelia, Acapulco, Monterrey, la FIL de Guadalajara, celebrando con sus pares Rafael Ramírez Heredia (“el Rayo”) y Hernán Lara Zavala.
         Triste, muy triste fue la muerte de su hija Bárbara caída en el avión que la transportaba a Santiago, y que obligó a Poli a trasladarse a esas playas peruanas para ver si podía rescatar algo de ella… un zapato, una bufanda. Como capítulo de una novela por demás atribulada.
         Así ahora se nos ha ido Palomo, melancólico como todos los chilenos, con su Cuarto Reich que se salvó, por lo visto, de los misiles de míster Trump, y sus comandos aerotransportados. Cosa de tener suerte.

PHASMAS 2 en Acapulco 62 en la calle Sullivan.

By Bicimundo / Viceversa, Sobre 2 ruedasNo Comments
Es la segunda exposición de esta elegante galería de arte manejada por los antiguos directores de dos galerías en la Ciudad de México, Boris Viskin y Alfonso Mena, acompañados ahora de un nuevo socio,Toño Briseño.
Está pues en la continuidad de la galería situada en Acapulco 62 en la condesa y la galería de Santa María La Ribera, en las cuales expusieron los artistas reunidos aquí. Las temáticas son diversas, aunque el tono dominante es el de la crítica política con cierta ironía.
Se ve particularmente en la serie de cráneos de Gustavo Monroy que se refiere al muro y a las agresiones contra los inmigrantes, pero en vez del tono oscuro habitual, Monroy adopta aquí un lenguaje por así decir infantil, juguetón, como para burlarse de la dimensión pueril del comportamiento de Trump, en plena desublimación represiva de Marcuse , que en vez de crear utiliza su energía para demoler y asolar.

Con unos  juguetes Lego pintados en café, Gabriel Macotela presenta una gran maqueta de una ciudad que parece estar abandonada en el desierto pero que es una ciudad bombardeada y en una de las paredes expone cinco peregrinos que se  parecen a estelas funerarias.

Las pequeñas esculturas de Miguel Castro Leñero son com guardias de la exposición , con su semblante medio amenazador medio amable, situados en un tiempo prehispánico y futurista a la vez, entre lo geométrico y lo vivo , y Franco Aceves Humana presenta una serie de rostros sencillos de personajes siniestros de la historia actual que todos reconocerán.

El gran Vórtice de Lilia Carillo, con su atracción telúrica hacia un hoyo negro me evoco la ola negra de Degas, majestuosa y terrible, mientras que de « A nadar » de Manuela  Generali, compuesta de varios paneles levemente separados, se desprende una sensación de fluidez sin la distancia a la Hockney, y ahí se ve el placer de las nadadoras y y el placer de pintarlas, con un tono irónico con los cuerpos humanos cortados en dos porque… ¡salieron del marco de la obra!

Los demás artistas presentes  están a la altura de esos creadores,  y sin duda algo pasa en la calle Sullivan.

La piedra de Sísifo.

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En la mitología griega Sísifo (Σίσυφος), Rey de Éfira —nombre original de Corintio—, fue considerado el hombre más astuto y engañoso, de aquel fantástico universo, tan embustero que engañó a la muerte por partida doble para regresar del inframundo a regañar a su mujer por no haberle dado una digna sepultura. Además de embaucador Sísifo era chismoso y en ese afán denunció a Zeus por haber desvirgado a la ninfa Egina, así que Tánatos, Hades y Zeus lo condenaron a subir eternamente una enorme piedra a una escarpada colina del tártaro, el lugar en el que los dioses olímpicos castigaban a los titanes y los mortales como Sísifo a condenas infinitas.

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Al grito de guerra

By Sobre 2 ruedasNo Comments

Barítonos y sopranos, todos en el salón de clases nos esmerábamos por ser el que mejor entonara las estrofas apuntadas en el pizarrón. La leyenda decía que el poeta había sido encerrado por su novia, hasta que no completara los versos que compondrían esa propuesta de “himno nacional” en el concurso de 1854 convocado para el caso.

       Y en esas estábamos hasta que un compañero, el rebelde del grupo, alzó la mano preguntando:

       –Maestra, ¿por qué la palabra “guerra” se repite siete veces en el Himno?

       La respuesta (que no la hubo) reside en que el ambiente nacional de entonces, después de la guerra con los Estados Unidos que perdimos (y que nos costó la cesión de los territorios del norte, de California a Tejas), era del todo vindicativo. Sí, que nadie osase plantar el pie extranjero en la Patria dolida, porque se le irían encima bridones y rugidos de cañones.

       El teórico militar Carl von Clausewitz lo explicó en las páginas de su famoso tratado: la guerra “no es más que la continuación de la política por otros medios” …más explícitos que la discusión parlamentaria.

       De los “alegres años veintes” del siglo pasado, a los de este XXI, el panorama se ha trastornado. Los países que hoy están en guerra suman una decena (Ukrania, Rusia, Pakistán, Afganistán, Estados Unidos, Israel, Irán, Kuwait, Irak, Palestina) por lo menos, sin contar los conflictos e intervenciones militares localizadas, como ha ocurrido en Caracas y en Tatalpa, Jalisco.

Todo lo cual lleva a concluir que la visión idealista de un mundo en permanente paz, es por demás ilusa. El espíritu guerrero habita desde siempre en nuestras arterias, y no ha habido lapso de la historia sin uno o dos conflictos de ese tipo. Desde los murales de Cacaxtla hasta las pinturas de Eugene Delacroix, son exaltadas las batallas donde el vencedor impone la propia causa. El siglo pasado fue un hervidero de guerras, algunas internas referidas como “revoluciones”, que abarcó a los cinco continentes. Así que ahora no nos debemos llamar a escándalo.

       El presidente Donald Trump así lo ha entendido, y asumiéndose como heredero intervencionista de las dos guerras mundiales, la de Corea, la de Vietnam, la de Irak, hoy ha decidido abrir un nuevo frente en la antigua Persia, estrangulada por el régimen de los Ayatolas. La única diferencia es que anteriormente se requería del desplazamiento de batallones y artillería por miles, cuando que hoy la guerra se está decidiendo con el disparo de cohetes teledirigidos y drones.

       El gran temor es que alguno de los contendientes resuelva defenderse con armas de orden atómico, lo que dislocaría por completo el acuerdo tácito que se mantiene, otorgando a las grandes potencias sus parcelas de influencia. Estados Unidos, Rusia y China, en primer orden, y detrás Francia, Reino Unido, Corea del Norte, Israel, India y al parecer ya no Irán.

       Es algo de lo que ya no se habla con la efusividad de los años 60, cuando la “crisis de los misiles” mantuvo al planeta suspendido de un hilo, con los teléfonos calientes de Nikita Kruschev y John F. Kennedy.

       Ahora las imágenes de Gaza arrasada, luego de la declaración implícita de guerra del 7 de octubre de 2023, cuando tropas de Hamas atacaron territorio de Israel, se han vuelto la estampa que suple a las fotografías de Vietnam o las de la “la madre de todas las batallas” en Irak.

       El talante belicoso de míster Trump no es muy distinto al del presidente Richard Nixon en 1970. El enemigo de entonces era el avance del comunismo, el de ahora es el del empoderamiento islámico, y de refilón la guerra contra el terrorismo de los cárteles, que se habrían apoderado de cierto país que no lo reconoce.

       La continuación de la política por otros medios, bien lo decía Von Clausewitz, de modo que malamente nos estamos acostumbrando a las imágenes de la guerra, como si fuesen un capítulo más de la entrega de los Óscares.

       En todo caso nos queda el Himno para liberarnos de cualquier afrenta, y los patrios pendones, ¡guerra, guerra!, en las olas de sangre empapar.

México brilla en el Festival de Málaga: «Oca» y «El jardín que soñamos» se llevan la Biznaga

By Sobre 2 ruedasNo Comments

​Málaga, España.-  La 29ª edición del Festival de Málaga ha concluido con una histórica victoria para el cine mexicano, que se ha consolidado como el gran triunfador de sus secciones más competitivas. Triunfo para «Oca» y «El jardín que soñamos».

​El protagonismo de la noche fue para «Oca», de la directora Karla Badillo, que se alzó con la Biznaga de Plata a la Mejor Película Iberoamericana en la sección Zonazine.  Acompañada por la actriz mexicana Cecilia Suárez, mostraron su alegría y agradecieron al festival así como al público malagueño quienes otorgaron el Premio del Público que coronó a la cinta como la favorita de los asistentes.

​Por su parte, en la Sección Oficial, el director Joaquín del Paso hizo historia al recibir la Biznaga de Oro a la Mejor Película Iberoamericana por «El jardín que soñamos», llevándo además el premio a la Mejor Dirección. Estas victorias confirman el altísimo nivel de las producciones nacionales en el circuito internacional.

Aunque no se llevó ninguna Biznaga «Juana»  opera prima del actor y ahora director Daniel Giménez Cacho, complementan el  despliegue de talento mexicano, el festival contó con la participación de «Juana», la obra dirigida por Daniel Giménez Cacho. La película, que compitió en la Sección Oficial, fue una de las propuestas más comentadas y seguidas por la crítica, cerrando una delegación mexicana que ha dejado una huella imborrable en la capital malagueña.

Palmarés Principal – 29ª Edición Festival de Málaga

​Sección Oficial (Largometrajes)

  • ​Biznaga de Oro a la Mejor Película Iberoamericana: El jardín que soñamos, de Joaquín del Paso (México).
  • ​Biznaga de Oro a la Mejor Película Española: Yo no moriré de amor, de Marta Matute.
  • ​Biznaga de Plata a la Mejor Dirección: Joaquín del Paso por El jardín que soñamos.
  • ​Biznaga de Plata Especial del Jurado: Iván & Hadoum, de Ian de la Rosa.
  • ​Biznaga de Plata a la Mejor Interpretación Femenina: Júlia Mascort por Yo no moriré de amor.
  • ​Biznaga de Plata a la Mejor Interpretación Masculina: Nicolás Zárate por Hangar rojo.

​Sección Zonazine (Cine de Autor y Vanguardia)

  • ​Biznaga de Plata a la Mejor Película Iberoamericana: Oca, de Karla Badillo (México).
  • ​Premio del Público: Oca, de Karla Badillo. (Recibido en el escenario por la directora junto a Iliac Suárez).
  • ​Biznaga de Plata a la Mejor Película Española: La carn (La carne), de Joan Porcel.
  • ​Biznaga de Plata a la Mejor Dirección: Gwai Lou por We are the jungle.
  • ​Premio de la Crítica: Hangar rojo, de Juan Pablo Sallato.
  • ​Biznaga de Honor: Natalia Oreiro, por su trayectoria en el cine iberoamericano.

Con este palmarés, México se posiciona como la cinematografía más sólida de la edición, logrando un ‘doblete’ histórico al llevarse la máxima distinción en la Sección Oficial y el favor unánime del jurado y el público en la sección Zonazine.

El arte como diálogo y homenaje: Una mirada a la exposición del “Mujer Internacional”

By Sin categoría, Sobre 2 ruedasNo Comments

Fuengirola, Málaga.- ​En el marco del Mes de la Mujer, la Galería Atelier Natale se convierte en el epicentro de una reflexión colectiva con la exposición «Mujer Internacional». Bajo la curaduría de Alejandra Natale, esta muestra no solo celebra el arte, sino que se posiciona como un manifiesto sobre la visibilidad femenina en la industria actual. La exposición busca ir más allá de la simple exhibición de piezas, convirtiéndose en un espacio de reflexión.

En la exposición participan: Alba Dalmau, Alejandra Natale, Alexodo, Alicia Natale,  Anmary Lobato,  Aquafonia TToñi López, Carmeli Polo, Clara Belén Gómez, Cinta Aller Kráhe, Gemma Pahissa, Juan Antonio Cortés, José Domínguez, Juan Luís Barud, Lotta León, Luana Zottarelli, M.B Coranti, Ma. Carmen Gñómez, Marisol Almenara, Marisol Ramos, Maryla Dawroska, Michele Uzac, Natalia Ramos, Nieves Arceredillo, Olga Gómez, Pía Ojeda, Piedart Pilar del Río, Rosa Ma. Lecumberri y Victoria Márquez.

​Para entender el alma de esta exposición, conversamos con su comisaria, Alejandra Natale, sobre el proceso que dio vida a esta selección.

​¿Cómo fue el proceso de selección de las piezas y qué narrativa buscabas transmitir?

«El proceso es complejo. Si eres mujer, cualquier obra puede ser apropiada porque el requisito es reforzar el papel de la mujer artista. En el caso de participantes masculinos, el requisito fundamental es que la pieza sea un homenaje a las mujeres. No elegimos las obras solo por su relato, sino por el grado de involucración del artista con el concepto de la exposición: la conmemoración del 8 de Marzo».

​¿Qué esperas que el espectador se lleve al salir de la sala?

«Por encima de todo, que conecten con las piezas. Cada obra tiene la explicación que el artista ha querido transmitir para generar un mejor diálogo visual. Me gustaría que el público se lleve una sensación de conexión y comprenda que el arte hecho por mujeres no habla solo de mujeres, sino de experiencias humanas universales. Queremos cuestionar narrativas establecidas y abrir caminos para las generaciones futuras».

​¿Consideras que el mercado del arte está logrando finalmente una paridad real?

«Creo que todavía estamos en una fase de transición. Se han dado pasos importantes y hay mayor conciencia institucional, pero cuando analizamos la representación en grandes colecciones o el mercado, la paridad real aún no se ha alcanzado. Todavía hay reticencias por parte de algunos coleccionistas y galeristas hombres a valorar justamente el trabajo de la mujer».

También participa la historiadora y crítica de arte Clara Belén  Gómez  ha analizado la muestra, destacando la capacidad de integrar miradas tan diversas. Según su análisis, «Mujer Internacional» logra un recorrido que abarca desde la introspección y la memoria hasta la denuncia social.

Clara destaca cómo algunas obras presentan a la mujer desde la intimidad, mediante figuras silenciosas y retratos emocionales, mientras otras revisan los relatos heredados de la historia del arte para entender la identidad femenina actual.

Resultan especialmente interesantes los trabajos donde la mujer se relaciona con la energía creativa, transformada en símbolo de origen y renovación. Señala sobre la dimensión social que no  faltan piezas con un tono más crítico que abordan la violencia y las estructuras sociales que han condicionado históricamente el papel de la mujer.

​En conclusión es un espacio de visibilidad. ​Gracias a la diversidad de lenguajes —que incluyen desde lo figurativo y el abstracto hasta el collage y la experimentación material—, la exposición refuerza la idea de que la experiencia femenina es plural.

​Como bien señala la crítica de Clara, en un mundo donde los principales cargos siguen siendo mayoritariamente masculinos, exposiciones como esta, lideradas por figuras como Alicia y Alejandra Natale, son fundamentales. Son el recordatorio necesario de que, cuando se brinda la oportunidad de formación y creación, el talento femenino es, sencillamente, enorme.

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Serie sobre los falsificadores en la historia del arte.

By Bicimundo / Viceversa, Sobre 2 ruedasNo Comments

Sin remontar a los griegos antiguas, que más bien fabricaban falsas monedas, se cree que el primer falsificador de arte fue Miguel Ángel en su juventud. En 1496, copió una escultura romana de Cupido dormido y la hundió en la tierra para hacerla pasar por una antigüedad. La vendió muy bien pero se descubrió la trampa. En vez de castigarlo, el Papá de entonces admiró su dexteridad y le dio trabajo. Tuvo suerte…


En todo caso las obras falsas son incontables. Thomas Howing, antiguo director del Metropolitan Museum de Nueva York, declaró en 1997 que el 40% de las obras de su museo eran o falsas, o tan restauradas o mal atribuidas que era lo mismo. En el Times de 1934 salió la noticia de que Corot pintó 2000 cuadros, de los cuales 10000 están en los Estados Unidos, oficialmente declarados a la importación allá. Buena parte de las obras falsas fue hecha por un falsificador a pesar suyo, que pintaba a la manera de Corot y fue burlado por gente que cambió las firmas.


Los expertos no son infalibles: hace dos años, el museo Van Gogh de Ámsterdam desclasificó tres obras del pintor, que figuraban en el catálogo razonado de 1971 , y hasta una de ellas la había declarado auténtica el propio museo en 2011. Hay casos en los que la viuda del artista se equivoca en la autentificación, como Dorothea Tanning con un Marx Ernst, pintores borrachos que afirmaron que habían pintado tal y resultó que no era cierto, y también pintores que perdieron la inspiración y confían a otro hacer obras que ellos mismos firman y venden. Se rumoreó eso de dos ex surrealistas cuyos nombres empiezan por D. y Ch. respectivamente.

Se tuvo que esperar 23 años para que fuera reconocido el arte parietal en parte por culpa de un falsificador. En 1873, en una gruta en Suiza descubrieron unos huesos con figuras prehistóricas, que resultaron falsas, realizadas por un estudiante que quería diplomarse rápido. El que dictaminó que fue trampa era Ludwig Lindenschmit, el fundador del museo romano de Majuncia. Este mismo pensaba que no había ningún arte paleolítico y fue escuchado, a tal punto que él que descubrió las grutas de Altamira en 1879 pasó por un falsificador hasta 1902 cuando se admitió que tenía razón y que entre los hombres prehistóricos había artistas. Si es difícil imaginar el arte abstracto sin el descubrimiento de Altamira, ¿qué hubiera pasado pues sin la falsificación del estudiante alemán?, se podría extrapolar.

MARGULES, NUESTRO CONTEMPORANEO

By Sobre 2 ruedasNo Comments

El siete de marzo del 2006 murió Ludwik Margules, y su hija Lydia con el apoyo de las coordinaciones de teatro del INBA y la UNAM, mas el concurso del CITRU, hicieron un memorial cálido, lúcido y por fortuna disfrutable en vivo o grabado, por sus 20 años de ausencia. En suma, lo que dijeron las actrices, los actores y directores que participaron en el recordatorio fue que Margules es nuestro contemporáneo. Esa verdad me recordó que yo tengo un ensayo prácticamente inédito -porque sólo se leyó una vez en la Catedra Ingmar Berman que la doctora María Teresa Paulin sostiene con el apoyo de la Universidad Autónoma de Hidalgo-. Escuchar a Lorena Maza, David Holguín y Mauricio Jiménez hablas de su maestro y amigo fue gratificante, aunque entendí que mi privilegio con Ludwik fue no se su alumno ni su colaborador, sólo su amigo. Eso me permitió compartir con él algunas experiencias vedadas para sus colaboradores por su carácter etílico y personal. He aquí el fragmento de un capítulo sobre eso de ser contemporáneos en el arte de mentir la vida, para revelarla, haciendo teatro.

Fausto, la tragedia de Cristopher Marlow, fue el principio de una honda reflexión de Ludwik Margules sobre la vida en el teatro. Antes que en Camus Margules halló en Marlow la subversión del hombre rebelde, del santo maldito, del blasfemador de lo sagrado que pertenece, para decirlo con Ludwik, “a la corriente negra de los grandes transgresores de la cultura, como Ben Jonhson, François Villon, Jean Genet”.  El teatro de Cristofer Marlow le dio a Shakespeare y el bardo inglés lo llevó a Jan Kott, el crítico polaco que nos ayudó a descubrir que el autor del Rey Lear era nuestro contemporáneo.

La hermenéutica de Kott sobre la obra de Shakespeare modificó la visión que tenía la gente de teatro sobre el autor emblemático del teatro isabelino, porque el critico polaco leyó a Shakespeare en clave existencialista y descubrió que los personajes del autor de Hamlet sufrían la misma neurosis del hombre del siglo XX, que a su vez luchaba por el poder con la misma crueldad que los isabelinos. Margules sabía que Kott luchó contra los nazis y fue parte de la resistencia polaca, más cuando la URSS se adueñó de Polonia fue un férreo defensor del estalinismo, y para su infortunio, dejó prueba de ello en un manifiesto donde le exige al teatro estar al servicio del partido comunista y de su máximo líder. Cuando murió Stalin Kott renunció al partido y comenzó una critica al sistema que lo obligó a emigrar a los Estados Unidos donde falleció.

Yo ignoraba la militancia estalinista del paisano de Margules cuando Ludwik me invitó al departamento de soltero que tenía en la colonia Hipódromo Condesa, para hablarme de Kott. Margules ya estaba casado con Lidia, a quien amó hasta su muerte, pero él y un grupo de amigos polacos tenían al inicio de los años 80 aquel refugio más para la tertulia que para el fornicio, aunque a veces se colocaba en la puerta un letrero que decía: “Wstep wzbroniony”. Prohibida la entrada.

Fueron los años en los que beber con Ludwik era una cuestión de fondo, de fondo de botella porque compraba un litro de vodka para él y otra para su invitado. En su español ladino Margules hizo aquella noche una exposición formidable no solo de Shakespeare, nuestro contemporáneo, sino de El manjar de los dioses, el ensayo sobre el teatro griego en el que Kott sigue los pasos de su Best Seller sin lograr el mismo efecto. Como eran tiempos previrtuales sólo Margules había leído entre nosotros aquel ensayo editado en inglés en 1973, doce años después de su hito literario que salió a la luz en 1961. Y puesto que Polonia no existe, como afirma Hamlet al decir que es un territorio imaginario, sólo Margules conocía la debilidad de Kott por el padrecito Stalin que mató a más compatriotas suyos que la guerra.

Y como no se bebe una botella de vodka polaco impunemente, luego de alabar a Kott sin mesura, comenzó a maldecirlo por culero. Aunque es poco probable que Ludwik haya pronunciado esa palabra porque es un mexicanismo y Margules maldecía en términos castellanos en desuso, pero el sustantivo resume la serie de imprecaciones que el polaco Margules soltó sobre el polaco Kott, a quien consideraba su maestro en Shakespeare. Ahí aprendí que el intelecto puede separar lo personal de lo histórico, lo ideológico de los artístico, pero el corazón borracho de vodka no.

Margules era un rencor vivo -para decirlo con Juan Rulfo- porque le ardía la vida y solo en el escenario podía aliviar esa carga soltando electricidad a diestra y siniestra en los ensayos. De ahí que cada montaje fuera para Ludwik un compromiso de vida tan a fondo que varias veces fue para él un compromiso de muerte. Suena retórico, pero quien ensayó con Margules sabe que es una frase verídica. En cuanto a esa noche que el vodka no pudo borrar de mi memoria, terminó cuando Ludwik comenzó a hablar en polaco y en ruso, y como en el breve y luminoso poema de Paz sobre las estrellas, sin entender nada comprendí todo.

DURO Y A LA CABEZA

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La escena se repite una y otra vez en las pantallas de cine: el condenado marcha cabizbajo, murmurando una oración personal pues en lo alto del cadalso lo espera el verdugo con el hacha en ristre. Le tapan el rostro con una capucha y, al gesto afirmativo del fiscal, se completa la ejecución acompañado por el grito de la multitud, “¡ahhhh!”, cuando la cabeza del decapitado rueda por el patíbulo. Ya no la cabeza del rey Luis XVI, sino que el decapitado es un maldito inefable que habitaba, un día sí y otro también, la primera plana de los periódicos.

         Primero fue Nicolás Maduro, después Nemesio Oceguera, hoy se trata del Ayatola Khamenei. En los tres “operativos” efectuados en sus baluartes, vigiló desde lo alto el ojo impacable del águila calva. La CIA, el Pentágono, la DEA. A los tres caudillos se les enviaron mensajes disuasivos, pero no los quisieron interpretar. “Iremos por ti, por las malas o por las peores”, y así ocurrió.
         Decapitar al maligno, ni más ni menos, es la estrategia de hoy. Ya no las invasiones de antes, los desembarcos, las columnas acorazadas avanzando palmo a palmo por el territorio enemigo. Ahora con veinte helicópteros, una compañía conjuntada de la Guardia Nacional y el ejército, una andanada de proyectiles teledirigidos… son suficientes para abatir al jerarca del mal.
         Cuando los electores norteamericanos optaron por el candidato que prometía el eslogan de MAGA, no imaginaron que esa consigna de ser “grandes otra vez” implicaría retornar al intervencionismo que floreció en el siglo XX, cuando el ejército de EU se jactaba de invadir territorios para enderezar gobiernos hostiles y execrables. Nicaragua, Corea, Vietnam, Grenada, Panamá… por no recordar la intervención yanqui en aquel Veracruz de 1914, convulsionado por una y otra asonada.

         La estrategia es la misma; lo que ha variado son las tácticas. Ya no se requiere del traslado masivo de infantes y cañones; la última campaña de ese tipo fue en Irak, en 2003, con resultados ambivalentes. La deposición del autócrata Saddam Hussein, ejecutado en 2006, requirió de la movilización de más de un millón de efectivos norteamericanos hasta el año 2011, en que se dio por terminada la ocupación.

         Con el Ayatola actual, sucesor del temible Ruhollah Jomeini (cabeza de la Revolución Islámica de 1979), se ha requerido de una actuación distinta. Coordinadas las fuerzas aéreas de Israel y EU, acometieron un bombardeo quirúrgico contra los centros de mando y los palacios donde se encontraban Khamenei, lo mismo que sus ministros de Guerra, Guardia Revolucionaria y Consejo de Defensa, de modo que en una hora los cuatro dirigentes quedaron eliminados.
         El caso de Nicolás Maduro, la noche del 2 de enero pasado, no fue muy distinta. Como se ha sabido, un comando especializado se encargó de “extraerlo” de su residencia, sin que se haya registrado una sola baja del equipo de operaciones especiales (SEALS) que intervino en su residencia de Fuerte Tiuna. Lo que sí, 32 guardaespaldas cubanos que se encargaban de su protección, quedaron eliminados.
         “Duro y a la cabeza”, decíamos en las riñas preparatorianas. La operación del pasado 22 de febrero, en el conjunto residencial de Tapalpa, Jalisco, intentó igualmente ser “quirúrgico”. El operativo conjunto del Ejército y los miembros de élite de la Guardia Nacional, que habrían intervenido en su captura, lo hicieron con información proporcionada por la CIA y el Departamento de Estado de los EU. Informantes locales, espionaje telefónico, supervisión satelital permanente (hay que ver la serie Fauda, en Netflix), facilitaron el asalto a la “cabaña de descanso” del temible capo, con las consecuencias por todos conocidas.

         Ya no el hacha del verdugo. Para decapitar al déspota, a partrir de hoy, ya no se requerirán las acciones bélicas de antaño, que requerían de la movilización de miles y decenas de miles de soldados. La tecnología actual ahorrará mucho dinero a los gobiernos que han resuelto ese tipo de operaciones. Se calcula que la intevención militar de EU en Irak, para deponer al gobierno de Hussein, habría costado 800,000 millones de dólares. En cambio una bomba Sentinel (sustituto de los misiles teledirigidos Minuteman) cuesta 160 millones de dólares. Con diez de esos cohetes se puede eliminar a cualquier narco-terrorista, dictador, o autócrata escondido en el más profundo de los refugios.
         Seguramente que algo ocurrió en la mente del candidato Donald Trump el 13 de julio de 2024, cuando la bala disparada por Thomas Matthew le hirió la oreja derecha. Al sobrevivir al atentado, seguramente pensó que fue por algo. Una misión redentora. Lo de estos días son las consecuencias.

De Nueva York a México: José Luis Puche estrena “Welcome” antes de su desembarco en tierras aztecas

By Sobre 2 ruedasNo Comments

Madrid, España.-  ​La Semana del Arte en Madrid recibirá este marzo un soplo de aire cosmopolita con sello malagueño. El reconocido artista José Luis Puche regresa puntualmente de su residencia en Manhattan para presentar ‘Welcome’, una colección que marca un hito en su carrera: es la primera serie creada íntegramente en su nuevo estudio neoyorquino tras su traslado permanente en 2025.

​La cita tendrá lugar  en el Hyatt Regency Madrid, convirtiéndose en uno de los eventos destacados de la agenda artística de la capital.

​Más que una simple exposición, ‘Welcome’ es el testimonio plástico de una mudanza emocional y geográfica. Puche, tras casi un año de inmersión en la cultura estadounidense, traduce el «vacío inicial» y la desorientación del inmigrante en una propuesta visual potente.

Cambiar de continente implica desmontar certezas. Nuevo idioma, nuevos códigos culturales, nuevas formas de medir el tiempo y el éxito. En ese escenario, el artista se enfrenta a un vacío inicial que precede a toda creación.

“Los cambios físicos me desorientan, se acumulan las preguntas sin resolver y las respuestas van llegando a cuenta gotas”, afirma Puche.

En ‘Welcome’, el blanco y negro reaparece como origen del dibujo, como retorno a la raíz. El carbón graso —aplicado en capas, borrado, superpuesto— actúa como materia viva que respira sobre el papel. Las imágenes no se fijan: se erosionan, se repiten, se diluyen. La superficie funciona como un palimpsesto donde pasado y presente conviven en tensión.

Iconografías como la arquitectura neoyorquina, los coches accidentados entendidos como ruinas contemporáneas, el deporte como metáfora de resistencia emocional o la figura del inmigrante emergen desde una mirada que compara, traduce y reinterpreta. Nueva York no aparece como postal, sino como experiencia interior. Lo que sucede en el papel no es únicamente un dibujo, sino un acontecimiento.

​La estética del cambio: El dibujo se entiende como un «acontecimiento» vivo que respira sobre el papel, donde el pasado y el presente conviven en tensión. Tras su paso por Madrid, Puche regresará a Nueva York para preparar sus próximos proyectos, incluyendo una esperada exposición en México el próximo mes de junio.

José Luis Puche no es un extraño en las grandes instituciones. Licenciado en Historia del Arte, su obra ha pasado por centros de prestigio mundial como el Centre Pompidou, el CAC Málaga y la Ópera de Sídney.

​Su versatilidad también ha quedado patente en proyectos multidisciplinares, destacando su labor en la escenografía del musical Gypsy, dirigido por Antonio Banderas, o sus intervenciones murales de gran formato. Con ‘Welcome’, Puche reafirma su madurez artística, consolidándose como un creador capaz de convertir la experiencia migratoria en un discurso universal de vanguardia.

Con Welcome, Puche no solo presenta nuevas obras: presenta un momento vital. Un territorio intermedio entre dos ciudades, dos identidades y dos formas de entender el mundo.