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Rutas literarias

Sólo quedó la humareda

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El pasado 26 de septiembre se cumplieron 10 años de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, Guerreo, por la acción criminal de la delincuencia organizada y las fuerzas del orden municipal, estatal, federal y militar. En el penoso triunfalismo del gobierno saliente hay un hoyo negro que muestra cómo el presidente que prometió decir toda la verdad sobre este crimen imperdonable prefirió mentir sobre la responsabilidad de los mandos militares involucrados en la atrocidad cometida con 43 jóvenes que tenían la vida por delante.

Para recordar que ese tajo en el cuerpo social del país sigue abierto, 15 grupos del teatro de las orillas del sistema, nativos de guerrero, Puebla, Veracruz, la ciudad de México y el Estado de México, ofrecieron en 10 espacios diferentes, montajes y lecturas dramatizadas de un poema dramático escrito por Mario Ficachi, llamado, La humareda. Mario es un consecuente hombre de teatro en el sentido amplio de la palabra, y también es el coordinador de este acto inédito en nuestro teatro, denominado, VIVOS SE LOS LLEVARON.

 Confieso que dado el tema supuse que el texto de Mario tendría un tono heroico, elegíaco o simplemente panfletario. Por el contrario, es un memorial breve, sobrio, directo, que huele a gasolina ardiendo sobre los cuerpos mutilados de los estudiantes sacrificados. Dice, en el canto número IV de su poema;

¿Qué se necesita para matar a un

Hermano?

¿Qué se necesita para contemplar su

Cuerpo desmayado y negarle ayuda?

¿Qué se necesita para rociarlo de

gasolina?

¿Qué se necesita para prenderle fuego a

tu hermano?

¿Qué?

 Saber la respuesta podría ser la llave maestra de la paz y la concordia entre la sociedad dividida que deja el presidente que en nombre de la transformación del país lo llevó a una etapa que él ayudó primero a derruir y enseguida a reconstruir: la del presidencialismo absoluto.

La Humareda termina con el soliloquio de un soldado que hace un acto de introspección que va de su infancia al momento en el que vio la pira en la que se quemaron los cuerpos. El autor del texto le otorga conciencia histórica y social a un soldado raso que sin embargo habla consigo mismo de manera coloquial, evitando la ampulosidad del discurso, pero no la victimización de quien prende la hoguera porque es una orden, que viene, claro, de un montón de cerdos con galones militares, pero una orden. Y en el ejército, las ordenes se cumplen. Punto.

Que el teatro sea la condensación simbólica de un acto terrorista que no termina de esclarecerse por falta de integridad política, y que desde la marginación que los grupos participantes prefieren llamar independencia, se diga con dignidad que la mejor manera de llegar a un fin, que es el de terminar con el desasosiego permanente de los padres de los 43 estudiantes, es  la verdad sin adjetivos, simplemente saber a ciencia cierta lo que sucedió con sus hijos. ¿Es mucho pedir, claman los cuerpos vivos que integran los 15 grupos de esta acción artística, esto es, política, esto es, colectiva; es mucho pedir la verdad sobre un crimen que ensangrentó al país y que sigue provocando desasosiego?

 La respuesta está en la lucha que han sostenido los padres de los normalistas por 10 años, y sin duda su voluntad de saber la verdad sobre sus hijos durará otra década si es necesario.

Dan a conocer los resultados de la convocatoria: Sistema Nacional de Creadores de Arte 2024

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La obtuvieron 200 creadores que desarrollarán proyectos durante tres años y recibirán un apoyo mensual de 32,173.00, una cantidad que es casi la misma que en el sexenio antepasado que sumaba casi los 30 mil pesos.

 “Una obra ve la luz no sólo por la voluntad de un artista individual, sino también porque hay un marco social que le permite hacerlo»: Octavio Paz.

El Sistema Creación, mejor conocido como el Fonca, que cambio en 2020 de nombre, dio a conocer hoy los resultados de la convocatoria del Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA) 2024, en la que resultaron 200 artistas seleccionados.

Los proyectos que recibirán el estímulo económico del SNCA se desarrollarán en siete disciplinas: Arquitectura, Artes visuales, Artes y tradiciones populares, Composición musical, Coreografía, Dirección en medios audiovisuales, Dramaturgia, y Letras, las cuales se subdividen en 25 especialidades. Como fue una consigna en el sexenio anterior de que todo debía ser renovado, en este rubro, del total los creadores, el 55 por ciento obtendrá por primera vez el apoyo de la vertiente, en este campo el estimulo es para creadores con trayectoria, por lo que darlo a nuevas propuesta resultaría imposible.

Las personas seleccionadas recibirán cada mes un estímulo económico de $32,173.00 (treinta y dos mil ciento setenta y tres pesos 00/100 M.N.) para desarrollar sus proyectos por un periodo de tres años.

El SNCA es uno de los proyectos culturales que se ha consolidado por más de 30 años como uno de los pilares del apoyo a la creación en México y que enriquece en forma permanente el patrimonio cultural y artístico del país.

Origenes del FONCA

En 1975, un grupo de escritores e intelectuales publicó una carta en la revista Plural para proponer la creación de un fondo de las artes. Este organismo fue una idea de Gabriel Zaid que apoyaron varios autores en la revista, entre ellos Carlos Monsiváis. El 2 de marzo de 1989– sexenio de Carlos Salinas de Gortari-, nació el FONCA, que ha dado miles de estímulos a creadores mexicanos que son reconocidos en el mundo. Fue creado como un mecanismo de apoyo a la creación artística, en dónde son los propios artistas, quienes deciden a qué creadores apoyar para realizar su trabajo, sin la injerencia  gubernamental, ni discrecionalidad, en la asignación de estímulos y becas. Se instituyó como un mandato para recibir las aportaciones de la sociedad civil e iniciativa privada encaminadas al apoyo y desarrollo del arte y la cultural. Y para NO sujetar el pago de los estímulos a la suficiencia ni a los tiempos presupuestales, sino mantenerlo constante y al ritmo que exige la creación artística.En el año de su fundación otorgó 120 becas en 4 programas.

En palabras de Octavio Paz: “Una obra ve la luz no sólo por la voluntad de un artista individual, sino también porque hay un marco social que le permite hacerlo».

En esta emisión en los seleccionados hay residentes de Aguascalientes, Baja California, Campeche, Ciudad de México, Coahuila, Chiapas, Chihuahua, Durango, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y el extranjero.

La Comisión de Selección estuvo conformada por 83 jurados, de los cuales 69 desempeñaron por primera vez esta función, lo que representa al 83 por ciento del total, factor de relevancia para sumar nuevas miradas y perspectivas del arte y la cultura en la valoración de los proyectos postulados.

La lista de las y los artistas seleccionados se encuentra disponible en esta liga: https://foncaenlinea.cultura.gob.mx/resultados/resultados.php?directo=8017

Entre los beneficiados están en gráfica Nunik Sauret; en pintura Arturo Buitrón; en composición musical David Haro, Héctor Infanzón y Eblen Macari; Vivian Cruz, y Lidya Romero en coreografía; en dramaturgia Ximena Escalante; en letras están los nombre de Alberto Chimal, Armando Alanis Pulido, Jorge Fernández Granados, Víctor Manuel Mendiola y Francisco Hinojosa.

El Sistema Nacional de Creadores de Arte, del Sistema Creación, antes Fonca, vinculado a la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, impulsa, fomenta y fortalece el apoyo a los procesos creativos de los artistas, quienes de esta forma pueden dedicarse a su obra. Hoy la vida cultural en México sería inexplicable sin la presencia del FONCA, pues gran parte de los creadores del país han estado vinculados a la institución.

El FONCA fue resultado de una obra colectiva, una gran decisión en materia de política cultural que no tiene paralelo en el mundo y que ha sido continuamente alabado por creadores, funcionarios y promotores culturales de otras latitudes.

DE POR QUÉ PEDRO PÁRAMO NO DEBE FILMARSE

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Netflix arrancó la producción de la adaptación cinematográfica de Pedro Páramo de Juan Rulfo, la tercera adaptación de esta novela la marca el debut de Rodrigo Prieto en la dirección cinematográfica. Se ha confirmado que la película llegará a la plataforma de streaming globalmente el próximo 6 de noviembre. Su primer lanzamiento oficial ocurrirá en el Festival de Cine de Toronto, el 5 de septiembre. 

Sobre esta adaptación escribe el crítico de teatro y periodista cultural Fernando de Ita, en su primera colaboración para Cultura en Bicicleta.

«Pedro Páramo y su efecto no está en la novedad del relato sino en su estirpe, porque en el fondo lo que hizo Rulfo con su novela fue repetir la costumbre ancestral de los pueblos del mundo de resucitar a sus muertos».

Porque al darle a la invención de la realidad la determinación de un rostro, un lugar, un tiempo y un destino igualmente inventado, pero fijo, de la imagen que ha concebido cada lector del libro insignia de la literatura mexicana del siglo XX, se termina la posibilidad de que ese rostro, ese lugar, ese tiempo, ese destino sea la película personal de quien ha buscado a su padre, como Juan Preciado, en “el más allá”.

Joanne Rowling se ha vuelto inmensamente rica porque Harry Potter pide a gritos los efectos especiales que han hecho de la saga del joven mago inglés un fenómeno global. En esa narrativa todo está escrito para ser filmado. Pedro Páramo es un poema del silencio interior que le permite a los vivos hablar con los muertos. No es magia. Es una revelación de la conciencia que crea una realidad sobrenatural a partir del lenguaje, y el logro del escritor es que ese tránsito entre la vida y la muerte sea de una naturalidad asombrosa.

Prescindiendo de la biblioteca que se ha formado a partir de las mil y una interpretaciones de Pedro Páramo, como lector lego que ha visto las películas y obras de teatro que se han hecho de Pedro Páramo, puedo decir que todas esas versiones han fracasado por la misma razón que hace de la versión Netflix de Cien años de soledad, de García Márquez, un cuento ilustrado que perdió en la filmación la magia de las palabras. Sabemos que el autor colombiano reverenciaba al escritor mexicano porque le abrió la puerta para narrar su propia fantasía, pero no a la manera de Rowling, ni siquiera de Rulfo, cuyo entorno es seco y mortuorio, a la manera del trópico que Carlos Pellicer cantó entre nosotros como nadie.

Para los tiempos que corren debe ser una paradoja que una frase diga más que mil imágenes, pero no hay manera de grabar los diálogos de Pedro Páramo o de Cien años de soledad sin que su ilustración fílmica sea una repetición del texto y no la invención de un mundo distinto al mundo que vivimos a diario. Eso es Pedro Páramo y su efecto no está en la novedad del relato sino en su estirpe, porque en el fondo lo que hizo Rulfo con su novela fue repetir la costumbre ancestral de los pueblos del mundo de resucitar a sus muertos. La particularidad de su relato está en la guerra cristera de los años 30 en México y el habla -que es el pensamiento-, de su terruño. Lo asombroso, literalmente hablando, es que esa forma de formular los acontecimientos de un pueblo fantasma de la región del Bajío haya impactado a lectores de Uruguay y Argentina del tamaño de Borges y de Carlos Oneti, cuando el primero hizo del lunfardo, por ejemplo, una categoría del relato, y el segundo un homenaje al lenguaje coloquial. Pero ambos sabían que aquel hallazgo de Rulfo era la manera subterránea que tienen los grandes escritores de grabar en piedra el mismo mensaje de sus antepasados: “Aquí estuve yo”.

José Emilio Pacheco me jalaría las orejas por decirlo así. El diría: “Aquí estuvo un poeta”. Rulfo, Borges, Oneti, Pacheco, todos ellos quisieron desaparecer como personas y sobrevivir como autores de algunos textos. Se aprecia la intención de ser la voz anónima de la tribu. Se duda de su veracidad porque sin la notoriedad pública de todos ellos Borges habría sido solo un bibliotecario, Onetti un alcohólico, Pacheco un periodista anónimo y Rulfo un vendedor de llantas para automóvil. En cambio, sigo envidiando la capacidad de José Emilio de relacionar el pasado con el futuro, el presente con el pasado y el futuro con la posibilidad de hacer actual un poema persa del siglo VI. Cómo no creer que Juan Rulfo hablaba con los muertos si yo sigo tomando lecciones con el Inventario de José Emilio Pacheco.

La cuestión es que el extraordinario fotógrafo mexicano Rodrigo Prieto está por estrenar en el Festival de Cine de Toronto su versión fílmica de Pedro Páramo, y sin haberla visto me tomo la libertad de hablar, no de ella, sino de la imposibilidad de que le haga justicia a la creación literaria por una cuestión de forma y de fondo, esto es; por la naturaleza del relato, que ya es en sí una película de manera que al reintentarla para el cine solo puede ser una parodia. Apenas si he visto los relucientes trajes de charro de algunas escenas de Prieto y ahí está el detalle, Hollywood no es Comala., aunque la maestría del cineasta hará sin duda maravillas con el sentido onírico del relato, pero qué hacer con los diálogos.

En la Película sobre Páramo de Carlos Velo en los años 60 la adaptación fue de Carlos Fuentes, la fotografía de Gabriel Figueroa y Pedro Páramo fue John Gavin. El director español aceptó demasiado tarde que ese fue su primer error. El segundo, en todas las adaptaciones fílmicas y teatrales, es el habla, la forma de ser, verbalmente de los personajes. Nadie habla como en los cuentos de Rulfo, por más que sea verdad que así hablaban sus paisanos. El oído humano es el primer editor del lenguaje. Rulfo editó las conversaciones de sus mayores y les dio un valor literal que en la escritura es la voz de la tierra y en el cine la imitación de un acento, un sonsonete, unos regionalismos. Habría que tener, en el cine y el teatro, la tradición centenaria de los ingleses para hablar en pasado como si fuera hoy, Por ello los poetas isabelinos de hace 600 años son tan actuales para ellos, porque hay una tradición dramática, esto es, una entonación, un ritmo verbal, una cadencia sonora identificable. Macario, una de las cumbres fílmicas de nuestro entorno cultural, original de Bruno Traben, un escritor alemán, en adaptación de Emilio Carballido, apuntala mi aseveración. Tizoc, de Ismael Rodríguez, muestra hasta qué punto se puede pervertir el habla natural de los naturales de México.

Antes de concluir debo confesar que no sé cómo y porque me embarque en este artículo. Acaso desde que tuve la noticia de que un laureado fotógrafo mexicano quería filmar Pedro Páramo, esto es, registrar el misterio de la entre vida, de la entre muerte, del entre sueño, de la realidad alternativa que nos da la invención literaria y cinematográfica. Nada me gustaría más que la película de Prieto desmintiera mis temores de que hay obras literarias que ya están filmadas en el papel y el intento de llevarlas al cine es, por lo tanto, una reiteración que las empobrece. Él es un master de la cinematografía. Yo acaso un defensor del misterio de estar vivo, Como Páramo.

Tienes hasta el 31 de julio para participar en la convocatoria Apoyo a la Traducción del Sistema Creación

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Las propuestas pueden incluir a editoriales mexicanas y extranjeras; los proyectos consideran las especialidades temáticas: Arte, Humanidades, Literatura, Literatura Infantil y Juvenil.

 

El Sistema Creación (antes Fonca), invita a participar en la convocatoria del Programa de Apoyo a la Traducción (Protrad) 2024, con la postulación de proyectos literarios de autoras y autores mexicanos y extranjeros, con la finalidad de traducirlos y publicarlos en formato impreso. El proceso de inscripción se encuentra en sus últimos días, pues cerrará el próximo 31 de julio.

El Programa de Apoyo a la Traducción tiene como finalidad contribuir al fortalecimiento de la labor de traductoras y traductores, así como colaborar en la difusión y promoción de la cultura y literatura nacionales en el extranjero.

De igual forma, esta convocatoria busca enriquecer el intercambio cultural entre países, la preservación de las lenguas originarias y el fomento y preservación del patrimonio literario, así como su difusión; al tiempo que se promueve el reconocimiento del trabajo editorial a nivel internacional.

 

Se considerará la participación de editoriales legalmente establecidas en México y en el extranjero para presentar proyectos en tres modalidades: traducción y publicación de una o más obras escritas por personas autoras extranjeras al español; traducción y publicación de una o más obras escritas en español por personas autoras mexicanas a otro idioma; y traducción y publicación de una o más de obras de personas autoras en lenguas originarias nacionales a otro idioma, o de autores de otro idioma a lenguas originarias nacionales.

Las editoriales interesadas podrán participar en dos categorías, diferenciadas de acuerdo con los plazos para la realización del proyecto: una consistente en la traducción y publicación de libros especializados en humanidades, literatura y literatura infantil y juvenil, a desarrollar en un plazo máximo de 12 meses; y otra consistente en la traducción y publicación de libros especializados en arte, humanidades, literatura y literatura infantil y juvenil, que se desarrollen en un plazo máximo de 18 meses.

Las especialidades de las obras a considerar son: Arte, Humanidades, Literatura, Literatura Infantil y Juvenil. Entre las bases de participación se encuentran: acreditar la existencia legal de la editorial; presentar un proyecto editorial de acuerdo para la traducción y edición; acreditar la existencia legal de la editorial; contar con carta compromiso o contrato formalizado de adquisición de los derechos de autor o derechos de reproducción vigente; acreditar que las personas traductoras participantes en el proyecto cuentan con al menos una obra traducida y publicada.

La fecha límite para el registro de proyectos es el 31 de julio de 2024. La convocatoria se puede consultar en sistemacreacion.cultura.gob.mx  El proceso de registro debe realizarse en foncaenlinea.cultura.gob.mx

La convocatoria del Programa de Apoyo a la Traducción 2024 del Sistema Creación fortalece el trabajo de traductoras y traductores, y fomenta la colaboración entre editoriales mexicanas y las de otros países para la difusión de la cultura y la literatura, lo que redunda en un beneficio recíproco e incentiva la generación de conocimiento.

Para ampliar la información o resolver dudas, están disponibles el correo  protradcoordinacion@cultura.gob.mx y el teléfono (52) 55 41 55 07 30 extensión 6075.

Redes sociales del en X (@SistemaCreacion), Facebook (/SistemaCreacion) e Instagram (@sistemacreacion).

La Universidad Autónoma de Ciudad Juárez convoca al XXI Premio Nacional de Crítica Literaria y Ensayo Político Guillermo Rousset Banda

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*Traductor, editor, poeta, bibliófilo teórico y militante; fue un intelectual refinado, dotado de una vasta cultura y de una impresionante memoria libresca y vivencial. Teórico de la poesía y militante e ideólogo político, notorio también por  sus relaciones afectivas, su bibliofilia y su labor de editor.

La Universidad Autónoma de Ciudad Juárez convoca a participar en el XXI Premio Guillermo Rouseet Banda, en esta emisión dedicado al Ensayo Político, para obra publicada y/o inédita.

Pueden participar mexicanos y extranjeros residentes en México, hayan publicado un libro en la modalidad de Ensayo Político durante el periodo comprendido entre el 1 de enero de 2022 y el 31 de julio de 2024, así como trabajos inéditos en esta modalidad que se deben enviar de manera electrónica. Se encuentran excluidas reimpresiones, trabajos multiautorales, reediciones y antologías. Deben enviar cinco ejemplares de la obra escrita, y los ensayos inéditos, con extensión mínima de 90 cuartillas.

Foto: Pilar Jiménez Trejo

Guillermo Rousset Banda (Puebla, 2 de Noviembre1926 – Ciudad de México, 29 de agosto 1996) fue sin duda una de las mentes más brillantes entre los intelectuales del siglo XX. Su reflexión temprana sobre la estética de la escritura le llevó a construir una concepción teórica de la poesía, estructurada en torno a la categoría de verso libre. Con este utillaje introdujo la poesía de Ezra Pound en el país y tradujo la obra de otros poetas no menos importantes como Paul Valery y Rainer Maria Rilke. También fue uno de los primeros intelectuales que repensó la realidad político-social del país, así como las posibilidades de la izquierda, en función del estudio de las principales fuentes del marxismo accesibles en su época. Desde su incorporación a la militancia partidaria, por otra parte, Rousset capitaneó, junto a personajes como José Revueltas, Mario Rivera o David Alfaro Siqueiros, el movimiento de renovación crítica más relevante en la historia del Partido Comunista Mexicano. Inició así un camino original de permanente oposición, reflexión y denuncia del poder y de reflexión sobre el mundo intelectual que no abandonará jamás.

Foto: Pilar Jiménez Trejo

Foto: Pilar Jiménez Trejo

El departamento de Ciencias Sociales y Administrativas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) lanzan su convocatoria para el XXI Premio Nacional de Crítica Literaria y Ensayo Político Guillermo Rousset Banda 2024.

En el concurso podrán participar todas las personas mexicanas y extranjeras que residan en la República Mexicana, que hayan escrito una obra impresa o inédita.

De acuerdo con la invitación, podrán participar quienes hayan publicado un libro en la modalidad de Ensayo Político durante el período comprendido entre el 1 de enero de 2022 al día de cierre de la convocatoria, que es el 31 de julio de 2024.

El 15 de septiembre de 2024 serán publicados los resultados en la página oficial de la universidad www.uacj.mx.

También se recibirán trabajos inéditos en esta modalidad, que se podrán enviar de manera electrónica desde la publicación de la convocatoria hasta el cierre de la misma, informó la institución educativa. Las propuestas deberán incluir cinco ejemplares de la obra.

El premio único será de 150 mil pesos para el escritor, ensayista o literato que gané la convocatoria.

El premio se entregará el 20 de septiembre de 2024 a las 19:00 horas, en la Biblioteca Central Carlos Montemayor del Instituto de Ciencias Sociales y Administración de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez o en su defecto en el recinto oficial que para ese fin designe la institución convocante.

En cuanto a las restricciones para participar: no podrán entrar obras que hayan sido premiadas en certámenes similares o hayan sido postuladas en el premio de Ensayo Político Guillermo Rousset Banda 2023. Tampoco se permitirán las antologías, trabajos con múltiples autores, reimpresiones y reediciones.

En caso de que resulte ganadora una obra inédita, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez se compromete a su publicación en formato electrónico, cediendo el ganador o ganadora los derechos de autoría. El plazo para la edición y publicación de la obra es de un año.

Especificaciones de las obras:

En caso de ser trabajos inéditos, estos deberán estar escritos en computadora y deberán cumplir con ciertos criterios de formato en el documento para que puedan ser aceptados. El formato deberá contar con el tipo de letra: Times New Roman a 12 puntos, además debe estar a doble espacio, en papel tamaño carta por una sola cara con los márgenes superior e inferior de 2.5 centímetros, para la cuestión de los márgenes izquierdo–derecho y deberá contar con un espaciado de tres centímetros.

La extensión mínima del documento para que pueda ser tomado en cuenta para el concurso deberá de ser de por lo menos 90 cuartillas.

Las obras deberán ser enviadas a Sergio Pacheco González al correo electrónico spacheco@uacj.mx y también a Servando Pineda Jaimes al correo spineda@uacj.mx.

Para el envío de documentación física deberá ser a la dirección de la Librería Universitaria, ubicada en el Anillo Envolvente José Reyes Estrada 445, zona Pronaf, Ciudad Juárez, Chihuahua, código postal 32315. Se tomará como fecha de envío la del día de la impresión del matasellos.

El jurado calificador estará integrado por académicos de reconocido prestigio, el cual será el único facultado para la evaluación de las obras.

Cualquier caso no considerado por la convocatoria será resuelto por el jurado.

«Y muy tarde comprendí» novela de Pedro Ochoa se presenta 1l 11 de Julio en la casa Reyes Heroles; comentaran la obra Villoro y Loaeza

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Acompañarán al autor en la mesa JUAN VILLORO y GUADALUPE LOAEZA, moderará GERARDO ESTRADA. El músico David Rodríguez de la Peña, exdirector del Conservatorio Nacional, estrenará la obra «Balada para Pedro Ochoa», escrita por Tino Contreras.

Se trata del primer libro del exdirector del Centro Cultural Tijuana y fundador de la Secretaría de Cultura de Baja California, y quien fue agregado cultural en San Diego. La historia, según el autor, es un intento de recuperar los aires provincianos en la frontera de Tijuana y San Diego.

La cita es el jueves 11 de julio, a las 19:00 hores, en El patio central de la Casa de Cultura  Jesús Reyes Heroles. Francisco Sosa 202, Barrio Santa Catarina en Coyoacán.

Y muy tarde comprendí de Pedro Ochoca, no sólo es una narración íntima que explora la familia, el entorno social y el desarrollo urbano de Tijuana, sino también una reflexión sobre la conexión fronterizas entre las ciudades Tijuana y San Diego. Al respecto, el autor ha afirmado: «Y muy tarde comprendí que en mi casa y en mi familia habitó alguna vez la alegría y en las calles de mi ciudad se respiró la tranquilidad».

El libro contiene textos introductorios: Ruth Vargas y Élmer Mendoza. La contraportada suma textos de Diego Valadés y Guadalupe Loaeza. La fotografía de Y muy tarde comprendí es José Luis Venegas. Pedro Ochoa es uno de los promotores culturales más reconocidos y queridos por la comunidad en todo México, y asistir a esta presentación es para muchos una enorme alegría de alguien que desde la promoción busca ser también un protagonista cultural, que de alguna manera con su tremando trabajo ya lo es.

El libro se presenta el jueves 11 de julio, a las 19:00 hores, en  El patio central de la Casa de Cultura  Jesús Reyes Heroles en Coyoacán.

Los comentaristas del libro serán los escritores Juan Villoro y Guadalupe Loaeza, y Gerardo Estrada, exdirector del Instituto Nacional de Bellas Artes, moderadora la mesa. Por otro lado, el maestro David Rodríguez de la Peña, exdirector del Conservatorio Nacional, estrenará la obra «Balada para Pedro Ochoa», escrita por Tino Contreras, destacado músico mexicano, reconocido internacionalmente por su contribución al jazz y la música contemporánea, ante tal acontecimiento se espera la presencia de la maestra Mónica Conti, viuda de Contreras, quien ha dado la autorización para que se interprete la pieza musical esa noche.

Con la coincidencia del 135º aniversario de la fundación virtual de su natal Tijuana, una ciudad emblemática por su diversidad cultural y su papel clave en la frontera entre México y Estados Unidos, el 11 de julio se llevará a cabo la presentación del libro “Y muy tarde comprendí” de Pedro Ochoa, a invitación de la maestra Hilda Trujillo, directora de Asuntos Culturales de la Alcaldía de Coyoacán.

Ochoa como promotor cultural se ha desempeñado como coordinador de bibliotecas municipales, director del Departamento de Acción Cívica y Cultural del Ayuntamiento de Tijuana; en dos ocasiones director del Centro Cultural Tijuana, y Agregado Cultural del Consulado General de México en San Diego, California; y es el fundador de la Secretaría de Cultura de Baja California en 2018.

doña Olga Palacio Moreno

Doña Olga Palacio Moreno

En un fragmento de su novela, en el que habla de su madre Olguita, una encantadora mujer, de fuerza y alegría ejemplares cuenta en una publicación que hizo hace unos mese en facebook:

“Por diversas razones, en 2020 yo estaba al cuidado de mi madre, doña Olga Palacio Moreno, viviendo con ella. Pasamos solos la Navidad y el fin de año, nadie quería salir de casa. En 2021 la desdicha tocó mi puerta nuevamente y el 28 de enero, afligido escribí la siguiente nota:

Ocurrió lo más temido. Olguita dio positivo a COVID. Estoy muy preocupado. Su edad. Su condición de salud, no son buenos augurios. Hace unos cuantos años se le detectó insuficiencia cardiaca y respiratoria y los médicos recomendaron la implantación de un marcapasos, pero los pronósticos no eran nada buenos. La segunda opinión indicó que no soportaría la intervención quirúrgica”.

Ella no estaba vacunada. Empezó con tos y flujo nasal, no parecía grave y lo minimizaba.

—No tengo nada —decía muy segura—, es solo una gripa.

(…)

Fue tan grave la agonía, como doloroso el fallecimiento de mi madre, que me obligaron a “volver la vista atrás”, porque con su muerte caía la última columna de mi familia. Olguita no solamente era una madre, era un apoyo anímico proteico en mi vida, dándome sabios consejos, fiel apoyo en la crianza de mis hijos y gran anfitriona con mis amigos que sentía como propios. Había desarrollado la difícil cualidad de absorber el dolor. La muerte de sus padres en menos de una semana, el fallecimiento intempestivo de mi padre y el oprobioso asesinato de mi hermano, le dieron una envidiable fortaleza. No es que no sintiera, es que sabía asimilarlo. Lloraba en silencio, pero lo sentía en el alma y sabía también que la vida debe continuar para los que se quedan. Y creía que los seres queridos nunca se van del todo y en ocasiones llegó a percibir su presencia y aún muertos sentía que conversaba con ellos, sobre todo al final de sus días. Y muy tarde comprendí, son los recuerdos que brotaron en mí a partir de ese momento. Cayó el pilar familiar, sí, pero me mantuve a flote gracias a los recuerdos para intentar recuperar, mediante la reconstrucción literaria, a la familia perdida y la infancia ida. Intenté dar vida a mis personajes entra- ñables que han partido. Los abuelos amorosos, los padres esforzados, el admirado y querido hermano mayor, el perro leal, el niño feliz que fui y el adolescente confuso y solitario, que aún no se va del todo. Pero también, a los que siguen a mi alrededor, como, mis hermanos menores, amigos y maestros. Quitándole un poco el polvo del olvido a las remembranzas. Fue como limpiar fotos antiguas. Y muy tarde comprendí que en mi casa y en mi familia, habitó alguna vez la alegría y en las calles de mi ciudad se respiró tranquilidad. Y muy tarde comprendí, no implica arrepentimiento ni nostalgia vana, sino recuperación vital de los espacios y de los afectos”

Según Guadalupe Loaeza, la obra de Pedro Ochoa evoca «la sensibilidad de José Emilio Pacheco en ‘Las batallas en el desierto’, el humor de Jorge Ibargüengoitia, la nostalgia de las primeras películas de Woody Allen y el protagonista de la obra de J.D. Salinger en su espléndida novela ‘El guardián entre el centeno’.

Además de la propia Tijuana, la novelografía ha sido presentada en ciudades como Ensenada, Mexicali, Tecate y San Diego, y ahora se presentará en la Ciudad de México bajo los auspicios de la Dirección General de Cultura de la Alcaldía de Coyoacán. Se trata de una edición de autor publicada bajo el sello de Ediciones Alternas, dirigida por Gilberto Licona,

Así la Casa de la Cultura Jesús Reyes Heroles, ubicada en Francisco Sosa 202, Barrio Santa Catarina en Coyoacán, será el escenario donde, el próximo 11 de julio a las 19 horas se funda la literatura y música para celebrar la ópera prima de Pedro Ochoa, un reconocido promotor cultural un nativo de Tijuana, la frontera cultura de M

 

El poeta español Luis García Montero obtiene el Premio Internacional Carlos Fuentes 2024.

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Por su amplia trayectoria y sus aportaciones a las letras en lengua española como poeta y ensayista, el jurado del Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria 2024 decidió otorgar este galardón al escritor español Luis García Montero.
El poeta y director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, es galardonado con el Premio Carlos Fuentes a la Creación Literaria en Idioma Español 2024, uno de los premios literarios más prestigiosos de habla hispana, concedido por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) de México. Este galardón se entrega para “reconocer el trabajo de quienes, a través de sus letras, engrandecen la patria de la Ñ y enriquecen la literatura universal con sus poemas, novelas, ensayos y cuentos que estimulan la imaginación y el sentido crítico del lector”.
El poeta es el tercer español en recibirlo tras Luis Goytisolo en 2018 y Mario Vargas Llosa en 2012.
García Montero recibe este galardón el mismo año que publica su último libro, ‘Almudena’, donde recopila poemas dedicados a su mujer, la escritora Almudena Grandes que murió en 2021.
El cuerpo colegiado, integrado por las escritoras y los escritores Beatriz Espejo, Rosa Montero, Élmer Mendoza, Fernando Fernández y Elena Poniatowska, ganadora de la edición 2023, decidió, por mayoría, entregar el premio al autor de Además y Mañana no será lo que Dios quiera, por “su extraordinaria capacidad de convertir la vivencia individual en una experiencia colectiva, así como por la belleza, finura y precisión de su lenguaje”.
Acompañaron al jurado el director general de Bibliotecas, Rodrigo Borja Torres, como representante de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, y el coordinador de la Cátedra Carlos Fuentes de Literatura HispanoamericanaEloy Urroz, como representante de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y secretario del jurado.
El poeta español se hace acreedor a un diploma, una obra escultórica diseñada por el artista visual Vicente Rojo, así como a una cantidad en pesos mexicanos equivalente a 125 mil dólares estadounidenses.
El autor se convierte en la octava persona en ganar el premio. Se ha reconocido anteriormente a Mario Vargas Llosa (2012), Sergio Ramírez (2014), Eduardo Lizalde (2016), Luis Goytisolo (2018), Luisa Valenzuela (2019), Diamela Eltit (2020), Margo Glantz (2022) y Elena Poniatowska (2023).
La Secretaría de Cultura federal y la Universidad Nacional Autónoma de México otorgan este premio anualmente a escritoras o escritores que, por el conjunto de su obra (escrita en español en su totalidad o una parte sustancial), hayan enriquecido el patrimonio literario de la humanidad.
Fue instaurado en memoria del escritor mexicano, autor de clásicos como La región más transparente y La muerte de Artemio Cruz, en 2012, año de su fallecimiento. Busca reconocer el trabajo de quienes, por medio de sus letras, enriquecen la literatura universal con sus poemas, novelas, ensayos y cuentos. En un principio, su periodicidad fue bianual; sin embargo, a partir de 2019 es anual por un acuerdo entre la Secretaría de Cultura federal, la UNAM y la periodista Silvia Lemus, viuda de Fuentes.
Luis García Montero

Nació en Granada, en 1958. Es Catedráti­co de Literatura Española. Nombrado Director del Instituto Cervantes en 2018. Entre sus libros de poemas pueden destacarse Y ahora ya eres dueño del Puente de Broklyn (1980), Tristia (en colaboración con Álvaro Salvador, 1982, Hiperión 1989), El jardín ex­tranjero (1983, Hiperión 1989), Diario cómplice (Hiperión, 1987), Las flores del frío (Hiperión, 1991), Habitaciones separadas (Visor, 1994), Completamente viernes (Tusquets, 1998), La intimidad de la serpiente (Tusquets, 2003), Vista cansada (Visor, 2008), Un invierno propio (Visor, 2011), Balada en la muerte de la poesía (2016), A puerta cerrada (Visor, 2017), No puedes ser así. Breve historia del mundo (Visor, 2021) y Un año y tres meses (Tusquets, 2022). Su poesía juve­nil fue reunida en el volumen Además (Hiperión, 1994).

Ha reunido también una selección de su obra en Casi cien poemas (Hiperión, 1997), Antología personal (Visor, 2001), Poesía urbana (Renacimiento, 2002), Poemas (Visor, 2004), Cincuentena (Hiparión, 2009), Ropa de calle (Cátedra, 2011), Almudena (Valparaíso, 2015), Poesía. 1980-2015 (Tusquets, 2015), La buena compañía (Renacimiento, 2016), Poesía. 1980-2017 (Austral, 2018), Una melancolía optimista (Visor, 2019)  y Almudena (Tusquets, 2024). Se le han conce­dido los Premios Federico García Lorca de la Univer­sidad de Granada (1980), Adonais (1982), Loewe de Poesía (1993), Premio Nacional de Poesía (1994), Premio Nacional de la Crítica (2003), Premio de la Crítica de Andalucía (2008), Premio Poetas del Mundo Latino (2010) y Premio Internacional de Poesía Ramón López Velarde (2017), el Premio Carlo Betocchi (2020), el Premio Eugenio Montale. Fuori Di Casa (2020) el Premio Internacional de Poesía Antílope Dorado Tibetano (2021), el Premio Poeta de América. Carlos Pellicer (2023) y Premio Alma Marter. Violani Landi de la Universidad de Bolonia y el Premio de la Crítica de Madrid (2023). Se le ha concedido también la Medalla de Oro de Andalucía y el título de Profesor Honorario y Académico Ilustre de la Universidad de Mar del Plata. Honoris causa en la Universidad de Arequipa, en la Ricardo Palma de Lima, en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y en la Universidad Nacional de Córdoba. En 2017 fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía. En 2024 el Espacio San Lázaro de la Cámara de Diputados de México le nombró figura excelsa de las Letras de la Humanidad.

Como ensayis­ta ha publicado El teatro medieval. Polé­mica de una inexisten­cia (1984), Poesía, cuartel de in­vierno (1987, 1988, Seix Barral, 2002), ¿Por qué no es útil la literatu­ra? (en colabo­ra­ción con Anto­nio Muñoz Molina, Hiperión, 1993), Confe­siones poéticas (Dipu­tación de Granada, 199­3), El realismo singular (Libros de Hermes, 1993), Aguas territoriales (Pre-Textos, 1996), Lecciones de poesía para niños inquietos (Comares, 1999), El sexto día. Historia íntima de la poesía española (Debate, Madrid, 2000), Gigante y extraño. Las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer (Tusquets, 2001), Los dueños del vacío (Tusquets, 2006), Inquietudes bárbaras (Anagrama, 2008), Un velero bergantín (Visor, 2014), Un lector llamado Federico García Lorca (Taurus, 2016), Las palabras rotas (2019)Un orden conflictivo. (La poesía de Jaime Gil de Biedma) (Cátedra Miguel Delibes, 2019), Prometeo (Alfaguara, 2022), La realidad de una esperanza. Galdós, la memoria y la poesía (Visor, 2023),  Más flexibles que el mar son las palabras (Los Galeotes, 2023) y edi­cio­nes críticas de Fede­rico García Lorca (Poema del cante jondo, Espasa Calpe, 1992 y 2017), Rafael Alber­ti (Obras comple­tas, Aguilar, 1988), Luis Rosales (El náufrago metódico, Visor, 2005) y Carlos Barral (Cuaderno de Metropolitano, Cátedra, 1997).

Es también autor del libro de prosa narra­tiva Luna del sur (Renaci­mien­to, 1992) y de las novelas Impares, fila 13 (Planeta, 1996), escrita junto a Felipe Benítez Reyes, Mañana no será lo que Dios quiera (Alfaguara, 2009), una biografía novelada de Ángel González a la que se concedió el Premio del Gremio de Libreros al mejor libro del año 2009, No me cuentes tu vida (Planeta, 2012) y Alguien dice tu nombre (Alfaguara, 2014). Ha recogido selecciones de sus artículos literarios en los libros La puerta de la calle (Pre-Textos, Valencia, 1997), La casa del jacobino (Hiperión, Madrid, 2003), Almanaque de fabulador (Tusquets, 2003), Una forma de resistencia (Alfaguara, 2012) y Prometeo (2022) y Más flexibles que el mar son las palabras (Instituto Cervantes, 2023).

[LOS IDIOMAS PERSIGUEN EL DESORDEN QUE SOY]
A Elisa

Mi nombre es Luis,
soy español,
vivo en Madrid,
en el número uno, calle Larra,
me dice usted la hora, por favor,
¿dónde ha nacido usted
y cuántos años tiene?,
buenos días, amigo,
buenos días, mi amor, te quiero mucho.

Confieso que no tengo
facilidad para estudiar idiomas.
He copiado mil veces las frases y procuro
aprender de memoria, poco a poco,
preguntas y respuestas.
Pero me acabo siempre confundiendo
y a los demás les digo
¿dónde está mi te quiero?,
vivo en Luis
y soy las doce y media de la noche.
Nadie ha podido nunca pasear
por el número uno
sin romper el espejo de las horas
y de su propio rostro.

¿Me dice, por favor, qué significan
el tú y el yo, la edad y la palabra España?

Los idiomas persiguen el desorden que soy,
y así los predicados de altas temperaturas
y los verbos de nieve
me tratan sin piedad
igual que a los sujetos derretidos.
No me resulta fácil,

pero a veces entiendo
la nostalgia de orden que tienen mis poemas.

Jaime Sabines, el poeta que cantó a la muerte y a la hermosa vida, murió hace 25 años.

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El viernes 19 de marzo de 1999, víctima de cáncer, murió Jaime Sabines en su casa, al sur de la Ciudad de México, seis días después el poeta habría cumplido 73 años.

“¡Qué nostalgia de ti cuando no estás ausente!”

El mes de marzo es un periodo para recordar a Jaime Sabines que nació y murió en este mes, que es también el tiempo en el que se celebra el Día Mundial de la Poesía, 21 de marzo.

Sabines es un poeta que nos asombra y nos conmueve a todos los que hemos leído sus versos;  el peatón que nos enseño que “no hay que llorar la muerte, es mejor celebrar la vida”. Con sus palabras, encontramos de una u otra manera, por uno u otro camino, el consuelo humano, como  me lo dijo en la primera entrevista que puede hacerle en 1988:

“Lo que uno tiene al escribir poesía es emoción: puede ser alegría, dolor, desesperanza. En ese sentido sí creo mucho en la palabra inspiración, o tal vez no sea inspiración sino alumbramiento…. La poesía no se escribe solamente con la actitud intelectual y reflexiva del hombre, el poema debe ser la emoción del hombre. Si lees un poema no estás buscando palabras sabias, profundas y filosóficas; buscas una emoción humana, y eso es lo que da el arte en general: la emoción de la vida”.

Hoy 19 de marzo, a 25 años de su muerte el mejor reconocimiento que sus lectores pueden hacerle al poeta será releerlo, como él mismo lo dijo: “El homenaje más importante es que me lean. Que mis libros sirvan de algo. Una vez, un muchacho me dijo que mi poesía lo había acompañado durante tres años en la azotea de su casa mientras estudiaba leyes. Cuando se recibió, me dio las gracias por esa temporada”.

Jaime Sabines, nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el 25 de marzo de 1926, nos dejó una obra que se mantiene viva. Fue un hombre que nació poeta y eso fue en su vida. Su Recuento de poemas, que reúne toda su poesía sigue siendo lectura indispensable, y objeto de nuevas traducciones. Sus temas fueron la condición humana, la soledad, el paso del tiempo, la muerte, y sin duda el amor, éste último continúan como favorito entre nuevos y jóvenes lectores que ya no conocieron en persona al poeta. En años recientes sus lectores han tomado como hojas sueltas fragmentos del libro de misivas que Sabines le escribió a su novia Josefa Rodríguez, Los amorosos: cartas a Chepita (2009), o testimonios de entrevistas para postearlos o twittearlos como si fueran fragmentos de sus poemas.

Alejado de los círculos literarios, y dedicado a ser vendedor de telas, muebles o alimento para animales, y en dos periodos cortos a la política como diputado, desde su primer libro Horal (1950), Sabines, tuvo una voz propia, y mostró ser un poeta que se revelaba a los lugares.

En 1951 aparece  La Señal. Y en unas vacaciones en Chiapas escribe Adan y Eva, su primer poema largo que sería publicado once años después. Tras el matrimonio con Chepita, viviendo en Tuxtla y trabajando como vendedor de telas, y con la noticia del pronto nacimiento de su primer hijo, escribe su poema: Tarumba (1956), del que decía era «un canto a la sobre vivencia», uno de sus libros cruciales.

Sabines volvió a la Ciudad de México, para trabajar con sus hermanos en una fábrica de alimentos para animales. De establo en establo, recorría la ciudad con su camión repartiendo alimentos, actividad lo acompañará durante 17 años. En esos años la familia Sabines Rodríguez estaba completa: Jaime y Josefa con sus cuatro hijos Julio, Judith, Julieta y Jazmín, todos con nombres con J, para por elección del poeta.

En 1961 publica dos libros: Diario semanario y poemas en prosa y Poemas sueltos. Un año después la UNAM decide reunir su obra, hasta entonces escrita, en el volumen Recuento de Poemas.

Por ese tiempo su padre enferma de cáncer y el poeta, como una imposición natural ante el dolor y la cercanía de la muerte, comienza a escribir los versos que se han convertido en uno de sus más importantes poemas: Algo sobre la muerte del Mayor Sabines. El 30 de octubre su padre fallece y Sabines abandona el poema… Pero en 1964 la imposición del tema de la muerte lo obliga a escribir la segunda parte de ese largo soneto, que se publica hasta 1973. Antes ya había publicado Yuria (1967) y  Maltiempo (1972).

En 1987 la editorial alemana Vervuert  de Alemania publica una antología de Sabines, que lleva por título: Dein Kšrper neben mir (Tu cuerpo está a mi lado). Años después se publican otras antologías en Bulgaria, Cuba, Estados Unidos, Canadá, Chile, Francia y España. Además sus poemas se incluyen en antologías de poesía hispanoamericana editadas en más de una veintena de países. Nuevas publicaciones en italiano, árabe, francés, inglés y chino ha aparecido en años recientes.

En noviembre 1989, durante un viaje a Chiapas, resbaló en un escalón y se fracturó el fémur de la pierna izquierda. A partir de entonces la lesión dañó su cuerpo, que sufrió más de 40 operaciones. Sin embargo, este poeta que canta a la muerte para celebrar “la hermosa vida”, y alejado de los reflectores de la fama, tuvo que acceder en el último lustro a ofrecer varios recitales de poesía a los que asistieron multitudes. La empresa telefónica más grande de México editó una antología de Sabines con un tiraje de 500 mil ejemplares. En los últimos años el poeta fue invitado a viajar a ciudades de México y el extranjero para presentar nuevas ediciones de su obra, traducciones y lecturas de sus poemas. Jaime Sabines fue a festivales de poesía en Nueva York, Rotterdam, París, Madrid, Quebec. En esos años solamente dio a conocer un poema: «Me encanta Dios», y dejó la tarea a sus hijos de seguir revisando sus carpetas en las que escribía sus poemas, para hacer una selección de poemas inéditos a los que el propio Sabines puso nombre: Poemas rescatados, que esperamos se publique a partir de la minuciosa revisión de las carpetas que guarda la familia Sabines Rodríguez.

Dejaré algunos fragmentos de mi libro: Sabines. Apuntes biográficos, que cuenta ya con varias ediciones (coneculta-chiapas 2013 y Tusquets 2014, y en formato de audiolibro se puede conseguir en Audible de Amazón.

La poesía no es más que un medio de comunicación, una manera de contacto humano. Por eso no creo en los poetas que se enamoran de las palabras, que juegan con ellas. Desde luego, la poesía es un problema de palabras: no podemos hacerla con los pies, pero uno debe aspirar a tener las menos palabras posibles para comunicar las emociones más auténticas del hombre.

Tagore es uno de mis grandes maestros: me fascina por su sinceridad, por su ternura; posee un elemento al que yo aspiro: la profundidad de la poesía oriental. Lograrlo ha sido mi meta.

En la poesía es mucho más difícil contagiar la alegría que el dolor, porque la alegría casi es una cosa exclusiva, casi es una cosa cerrada y permanente de nosotros. En cambio, el dolor es un hilo que nos ensarta a todos.

Yo he pensado que la poesía debe ser la sencillez, la claridad; no el simplismo, no la simpleza, pero sí la sencillez.

La poesía trata de instantes, de momentos de la vida en que se debe de transmitir una emoción. Es un descubrimiento de la verdad del mundo, de las cosas que te rodean.

La poesía puede ser una reflexión pero no tiene que ser ni discursiva, ni ideologizada; es el contacto de una emoción contigo mismo: te transmite siempre una emoción. Si no necesitas conmoverte o emocionarte, pues lee un libro de filosofía o de sociología. Si vas a buscar poesía, buscas la emoción del alma humana, el temblor del hombre.

La poesía no es una melcocha que se derrita y eche dulzura por todos lados, sino una emoción bien contenida, no expresada abiertamente.

Siempre he pensado que el poeta es el testigo del hombre y de la vida, que no se puede hacer poesía en una campana neumática donde el poeta esté totalmente aislado de la realidad; aparte de que escribe de manera cotidiana los sucesos, pienso que lo único que hace uno con la poesía es dejar testimonio del paso del hombre sobre la tierra.

La poesía no fue un paliativo para la tristeza, pero sí muchas veces una catarsis.

La poesía es una droga que se tomó una vez, un veneno vital que puso otros ojos al hombre y otras manos, y le quitó la piel para que sintiera el peso de una pluma. Quiero decir con esto que el poeta es el condenado a vivir…

Nunca he pensado que la poesía sea nada más juglarismo, canto. El canto es importantísimo, hay que saber cantar, pero la poesía es también la búsqueda de la verdad humana.

La poesía se realiza en la satisfacción de descubrir que hay alguien a quien le sirvió para vencer un momento de soledad o una angustia o un pesar, por contagio de los pesares del poeta, por sentir alivio de que el sufrimiento no está nada más en uno.

Uno sabe que va a morir, es un hecho certero, pero no sabe en dónde, ni a qué hora, ni cómo. Ésta es la conclusión de toda la poesía de Jaime Sabines: hay que vivir intensamente, ardorosamente todos los días mientras uno viva.

Lo que hace la poesía es revelar el mundo.

Escribir de la menstruación para mitigar la superstición desde el origen del mundo.

By Rutas literarias, Sobre 2 ruedasNo Comments

Presentan el libro: Carmesí. Mitos desangrados

Gwenn-Aëlle Folange Téry y Florentina González Alanís se dieron a la tarea de encarnar el tema con historias de muchos de muchos lados, de varias personas, compiladas, y a veces redactadas por ellas para expresarse libremente de esta sangre.

“Hay un punto de inflexión ineludible en la biología de las mujeres: la menstruación (…) Un tema tan común que es experiencia de la mitad de la población del mundo y del que se habla poco, sobre todo en nuestras sociedades permeadas por la culpa, por la manzana de Eva. Por eso celebro la reunión de textos necesarios que nos ocupa para abrir la conversación sobre el tema”, dice en el prólogo del libro la escritora Mónica Lavín.

Carmesí. Mitos desangrados, se concluyó luego de casi una década de buscar y construir historias entre  Gwenn-Aëlle Folange Téry y Florentina González Alanís, quienes se dieron a la tarea de encarnar el tema con relatos de muchos lados, de varias personas, compiladas, y a veces redactadas por ellas mismas para expresarse libremente y sentenciar: “hablar de sangre”. El libro se presentó el pasado 6 de marzo en el Salón Club de Industriales y contó con la participación,  además de las compiladoras, de los escritores Mónica Lavín y Mauricio Carrera, la moderación estuvo a cargo de la periodista Pilar Jiménez Trejo.

 

Este texto es resultado del encuentro de amigos, profesionales y aficionados a la literatura a través de las redes sociales. Como lo cuenta en su texto Florentina González: “Hace algunos años, nos encontramos en la primera red social de nuestro tiempo, el facebook, tres amigos aficionados a la literatura. Guillermo Ochoa Montalvo escribió en su muro una historia  a su hija que estaba a punto de entrar a la adolescencia, una narración que me resultó muy bella -“Los kotex”-. Así que le propuse que sería buena idea hacer un  libro sobre el tema de la menstruación para escuchar otras historias, saber qué decir, cómo contar, cómo dar confianza, tranquilidad e incluso felicidad al hablar de esta situación que sucede naturalmente cuando las mujeres dejan de ser niñas”.

A ellos se unió Gwenn-Aëlle Folange, con la emoción de concebir Carmesí, y comenzaron a reunir las voces de mujeres que quisieron compartirles sus vivencias sobre cómo fue ese momento en que apareció la menstruación. Pero también están las experiencias de los hombres ante este suceso. Así compilaron narraciones de personas de distintas nacionalidades, edades y estratos sociales.

Compuesto de casi 100 historias breves reunidas y con varias ilustraciones en torno al tema, el libro se construyó casi a lo largo de 10 años; estaba casi listo antes de la pandemia, pero la pausa sirvió para que más historias y escritores se sumaran con esas charlas y talleres literarios realizadas a través del zoom y fue así como a principios de este año quedó listo.

El tema resulta de extremo interés en un mundo que aún ahora es machista y patriarcal y sigue siendo un tabú al que resulta difícil llamarlo por su nombre pero sobre todo cuándo nos enteramos que: “En la Roma clásica, la tradición popular y religiosa le imputaba a la menstruación efectos peligrosos. El principal divulgador de estas ideas fue Plinio El Viejo (23-79 d.C.) que en su Naturalis historia afirmaba que nada era más poderoso, para bien y para mal, que la sangre menstrual de las mujeres. Plinio pensaba que la mujer podía estropear los campos de cultivo, hacer abortar a los animales, incluso convertir el vino en vinagre”, escribe en su texto Florentina González.

El tema siguió con el Talmud judío que profesaba: “Una mujer menstruante es impura por siete días”, mientras siglos después La Biblia reforzaba: «Cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su cuerpo, siete días estará apartada; y cualquiera que la tocare quedará impuro hasta el anochecer». Y en el Corán las cosas no eran tan distintas: «Es dañina, así que manténganse alejados de las esposas durante el sangrado. Y no se acerquen a ellas hasta que estén puras».

A lo largo de los siglos siguientes se descubrieron más funciones del útero, pero se continuaba atribuyendo a la menstruación orígenes extraños. Fue hasta el siglo XX en que el misterio del origen de la regla comenzó a desvelarse. Según V.C. Medvei, en su libro A History of Endocrinology, en 1908, dos médicos de la Universidad de Viena, Fritz Hitschmann (1870-1926) y Ludwig Adler (1876-1958) presentaron un meticuloso estudio que propició comprender el origen y las funciones fisiológicas de la menstruación. Pero aún en XXI en Nepal, un país budista, pero con mayoría hinduista, hay una costumbre llamada: chhaupadi, que obliga a las mujeres hindúes que tienen la regla a permanecer apartadas de su casa, hasta finalizar su periodo tienen prohibido tomar el sol, estar con hombres o participar en los eventos de la vida cotidiana pues se les consideran “impuras”.

En su narración “La repulsión” Gwenn-Aëlle Folange escribe: La sangre que mana de una herida no es sucia, ¿pero la que corre por las piernas, sí? ¿Qué pasa? ¿Qué tiene de tan diferente esa sangre?…

El libro Carmesí. Mitos desangrados –compilado por la novelista, poeta y pintora, Gwenn-Aëlle Folange Téry, y por la promotora cultura, empresaria y creadora de varios libros ejecutivos con arte y poesía, Florentina González Alanís, payadora en twitter–, tuvo su primera presentación en la Ciudad de México con una nutrida presencia e interés del público por un tema que aún no resolvemos del todo.

Antología que hace que resuenen las voces femeninas y masculinas alrededor de este mito de la menstruación: “para desangrarlo”, como dice Mónica Lavín en su prólogo. El texto cuenta con ilustraciones para ayudar aún más a esclarecer el tema. Por el momento el libro está a la venta en su página de facebook. Mientras llega a librerías. https://www.facebook.com/profile.php?id=61556801078910

 

 

Narrar y escribir se me da naturalmente: David Martin del Campo

By Rutas literarias, Sobre 2 ruedasNo Comments

David Martín del Campo ( Ciudad de México 1952) escritor, periodista y ensayista. Estudió periodismo y comunicación colectiva en la UNAM, y cinematografía en el CUEC. Ha ejercido el periodismo en medios como Unomásuno, La Jornada y Reforma). Actualmente tiene una columna que se publica en diversos diarios del país. Escritor de novelas y cuentos, de literatura para niños y jóvenes, obras con las cuales han sido galardonados con el Premio Nacional de Novela José Rubén Romero 1986 por Isla de lobos; Premio Internacional de Novela Diana/Novedades 1990 por Alas del ángel; su novela Premio Nacional de Cuento Infantil Juan de la Cabada 1995 por El hombre del Iztac. Premio IMPAC-Monterrey 1996 por El año del fuego y Premio Mazatlán de Literatura 2012 por Las siete heridas del mar. Su libro El azul de Van Gogh es un libro publicado en la desaparecida colección de Periodismo Cultural (Secretaria de Cultura del gobierno federal) en el que reúne una selección de 100 ensayos previamente publicados en la sección cultural del radio Reforma, dentro de la columna «Entre paréntesis» con su prosa curiosidad, intachable, culta y juguetona.

Entre sus novelas más celebradas se cuentan Dama de noche (que fue llevada al cine en 1993), No desearás, ¡Corre Vito!, La noche que murió Freud, y La inocencia de María. Y su ya clásico entre los niños El tlacuache lunático. Ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Desde hace algunos años vive entre la ciudad de México y  Cuernavaca. Prolífico narrador, suele dedicar poco más de la mitad del año a escribir una novela para adultos, y un libro para lectores infantiles o adolescentes.

-Su obra más reciente es Ahí viene el Lobo ¿cuál fue el origen, como nació esa historia?

Quizá en mi interés por por la fotografía desde preparatoria; tal vez en la secundaria heredé la afición a la fotografía por parte de mi padre. Él era ingeniero civil y como tal, manejaba las cámaras y fotografías familiares y de las obras que hacía. Viajaba mucho para construir puertos, ferrocarriles y presas. Al final trabajó en la Comisión Federal de Electricidad. Las  cámaras siempre estaban en casa, y yo de pronto las tomaba  para hacer fotos en secundaria, en preparatoria. Iba con mis amigos y sacaba fotos y tengo cantidad de ellas de mi grupo. Llegó un momento en que yo tenía como cinco o seis cámaras, sobre todo de treinta y cinco milímetros y una de seis por seis, una rolleiflex que heredé de mi padre.

 

Cuando sucedió el tránsito del rollo a lo digital, que es lo que vive el personaje de mi novela, me sentí mal y pensé ¿Qué sigue? Luego una vez visitando la casa donde viví de niño y adolescente traté de recordar a los vecinos, recordé a los Rainey, ¡guau!… cuando tenía unos nueve años en el edificio de enfrente, en un segundo piso, vivían unos niños alemanes. El papá trabajaba en la General Motors. Un día que andaba en bicicleta, tonteando, me invitaron a su casa. No estaban los papás. Era curioso ver que en Navidad los alemanes no les ponen luces a los árboles, sino velas y en Nochebuena las encienden y el árbol parece que se está incendiando. En esa visita mi amigo me dijo: te voy a enseñar algo. Abrió un el cajón en el cuarto de sus papás y sacó una caja con una cruz, resultó que su padre era un héroe de guerra de los nazis ¡Claro! habían perdido la guerra y por eso su papá y ellos estaban bien guardaditos en México. Conforme supe más, pensé «voy a hacer novela, no nada más de los vencedores, sino de los vencidos». Fue así como mi afición por la fotografía y todo lo investigado de fotografía me llevaron a escribir esta historia.

-¿Cuál es el libro que lo acercó a la lectura?

Recuerdo estos libros, los cuales me emocionaron mucho siendo adolescente. Uno es Hak Berry Finn, de Mark Twain. Este me gusta más que Tom Sawyer. No es una historia muy linda, es un muchacho que vive junto al Mississippi.Tiempo después la quise emular y escribí un libro que se llama Delfines y tiburones, que se desarrolla en Tuxpan, que es uno de los pocos ríos mexicanos que son navegables, digamos, en un tramo de veinticinco kilómetros. Otro que leí en la preparatoria, que nos dejó el maestro de etimologías grecolatina fuer Rayuela, de Julio Cortázar, con esta lectura me imaginé muchas cosas y días después nos puso a realizar un ensayo. El profesor iba diciendo los nombres de los compañeros y su calificación, las cuales eran muy bajas, se escuchaba: «cuatro, cinco, tres, cinco, seis» y de pronto menciona Martín del Campo ¡diez! Todos voltearon a verme y me cuestioné que hice para sacar esa calificación. Y así como ese hubo otros dos o tres asuntos en la vida en los que me di cuenta que narrar y escribir se me da naturalmente .

Por cierto, otra novela sería El Viejo y el Mar de Hemingway y Adiós a las armas, de la que no se comenta mucho pero que es muy interesante. Por otro lado, igual hubo escritores mexicanos que me acercaron a la lectura. Tuve cierta amistad con José Revueltas, leía sus obras con atención porque en algún momento iba a hacer un documental sobre su vida. Incluso en este desarrollo tuve la oportunidad de visitar su casa en distintas ocasiones, conocer más de él y su gusto por el vino blanco, con el cual se llegaba a emborrachar, era la única bebida alcohólica que le permitía el doctor porque tenía mal el hígado.

Otras lecturas obligatorias fueron las de Carlos Fuentes, La región más transparente, me impresionaba mucho porque eran visiones cosmopolitas de un México revolucionario, era muy interesante. Un libro que también me interesó mucho fue Memorias de Pancho Villa, de Martín Luis Guzmán, que es extraordinario. Hay un capítulo donde cuenta que Pancho Villa  lleva un compadre que está muerto de sueño en un caballo después de una batalla, andan huyendo por la sierra. De pronto dice “hay que despertarlo porque nos están alcanzando”, y le disparan un balazo cerca de él y el otro amigo dice “No se despierta”  a lo que Villa responde “¿qué cosa es el sueño?”, es una frase padre.

¿Cuál es el libro más antiguo que tiene?

Yo creo que un diccionario de la Real Academia Española, está impreso en España, es de 1937, que es una edición que celebra el triunfo de Franco sobre la República Española. Entonces, dice “ahora que España llega, por fin se ha acabado la anarquía”…  de pronto lo consulto para ver las definiciones que se hacían. Creo que tengo un par de libros más antiguos de los mil ochocientos que eran de mi tío Rafael Martín del Campo, quien era famoso en la Universidad Nacional, porque fue el primer biólogo de México. Él estudiaba medicina y cuando se inventa la carrera de biología se pasa a estudiar biología y fue, por ejemplo, el mentor de José Aristeo Sarukhán, el rector de la UNAM. Y cuando falleció hace muchos años en el velorio, estuvo Sarukhán. Fue alguien que hablaba náhuatl, y conversaba en esta lengua con Miguel León Portilla. Fue todo un sabio, entonces cuando murió, nos dijeron que nos lleváramos sus libros y ahí los tengo.

¿Cuál es el libro que está leyendo actualmente?

Estoy leyendo un libro que se llama Una belleza rusa, de Vladimir Nabokov, es una historia en tiempos de Gorbachev, durante la Unión Soviética, a punto de convertirse en la Federación Rusa, que es hoy. Entonces, como los rusos quieren ser como los occidentales al mismo tiempo desprecian a los gringos y sobre todo a los franceses y hay una mujer guapísima que vive de su belleza y se relaciona con el músico Shostakovich, (pero le cambian el nombre) y este y muere en la cama de ella. Es muy divertida la novela porque son los amores de una rusa.

Realizo lecturas muy combinadas, pero creo que uno de cada dos libros que leo son libros editados por Anagrama, que es una editorial española. Hay garantía de que son muy buenas traducciones y libros muy interesantes, en una de sus colecciones lees autores que están vivos, autores yugoslavos, japoneses, africanos, norteamericanos, ingleses, checos, etcétera, es una manera de actualizarte. Pues conocer lo que se está escribiendo en todo el mundo.

Eso en cuanto a literatura y en cuanto a otro tipo de textos estoy leyendo un libro sobre los inmigrantes europeos en México en el siglo veinte, es un ensayo que abarca biografías de inmigrantes famosos que llegan a partir de la Guerra Civil española, en la cual arribaron intelectuales, como mi editor Joaquín Díez Canedo, al que yo quería mucho. En una ocasión que lo entrevisté para el diario Reforma, cuando los periódicos eran periódicos (por grandes y completos), me confesó  que en la Guerra Civil él sí echó tiros, me contó “no sé si le dije a alguien o no, pero me obligaron durante dos o tres semanas a ir a combatir a las trincheras de la Ciudad Universitaria de Madrid en un parque que se llama el campo de Retiro, y del otro lado del campo estaban los falangistas y en Madrid estaban los republicanos”. Díez Canedo, pudo huir por Portugal, se subió a un barco rumbo a América. Bueno, eso estoy leyendo en estás biografías.

-Ante todo, siempre hay un favorito ¿Cuál es su novela favorita?

De las que yo he escrito. Híjole… Te diría que son tres. Siempre respondo como las mujeres que les decían “Ay, María de tus cuatro hijos, ¿cuál es tu favorito? “ y siempre dicen que a todos los quieren igual.

Pero quiero más a las que han sido mejor aceptadas y que siento que son las más propositivas y en las que hay más de mí. Las voy a nombrar. Una es Alas de Ángel, que ganó el Premio Mazatlán de Literatura, otra sería Después de muertos y Ahí viene el lobo. Estas serían las novelas en las que encuentro más de mí.

-¿Qué novela nunca prestaría?

Una novela mía que se llama El año del fuego, que trata de la celebración al volcán Patín y el año del fuego fue en 1943 cuando hizo erupción, ese ya no la debo prestar porque nada más me queda un ejemplar.

¿Cuáles son sus tres autores imprescindibles?

Imprescindibles por mi formación, uno sería José Agustín, porque él nos enseñó como lectores que se podía hablar de la clase media mexicana como sujeto literario y narrativo, porque hasta ese momento uno suponía que la literatura mexicana era a fuerzas  hablar sobre la Revolución Mexicana, que era lo que leía en la secundaria. Y de repente, cuando leí De perfil, dije ¡Qué gozo!

Otro narrador sería John Irvin, que ya lo mencioné y Doris Lessing. Todos los libros, salvo uno de Doris Lessing, son encantadores. Era una mujer muy dulce, muy observadora y muy cosmopolita, ella nació en Afganistán, creció en Sudáfrica y se desarrolló como escritora en Inglaterra. Entonces la mitad de sus novelas se desarrollan en Sudáfrica, por ejemplo tiene una novela que se llama Canta la hierba, cuando Sudáfrica era una colonia inglesa, que es fenomenal, habla del conflicto de la comunidad blanca, de los antiguos boars, que eran los holandeses y los ingleses con The Boys de Voice. Y  desde luego, el mejor escritor que hay en español es Mario Vargas Llosa, es un fenómeno.

– Manteniéndonos dentro de los libros.  ¿Cómo tiene organizada su biblioteca?

Los libros de literatura los tengo por países, por ejemplo: España, y dentro de Latinoamérica se divide  en Argentina, Chile, Uruguay y así va subiendo, geográficamente. Luego los ingleses pegados con los norteamericanos, después los asiáticos, los australianos,  los centroeuropeos, que son los alemanes, húngaros, checos o rusos. Los tengo, así como por una especie de manía geográfica. Entonces, si el autor es italiano, está más o menos en Europa Central.

Los libros que son de cuestiones ensayísticas, los tengo en mi casa de Cuernavaca, que se encuentra a tres cuadras del centro, ahí tengo el cuarenta por ciento de mis libros. Se puede decir que tengo dos bibliotecas.

 

-¿Qué fue lo que lo llevó a escribir?

Cuando tenía diecisiete años, un grupo de amigos hicimos un viaje a un campamento de Veracruz, en el año sesenta y ocho.  Nos estuvimos allá como dos o tres semanas y fue un campamento fantástico, alucinante, en el que eran tiempos imbuidos por la marihuana y los Beatles.

Nos pasaron cosas maravillosas, cuando regresamos de ese campamento, le dije a mi amigo Ricardo: De esto que nos pasó voy a escribir un libro. En el lapso de ponerme hacer realidad ese proyecto, estudié la carrera de comunicación en la Universidad Nacional y tuve unos maestros extraordinarios para nosotros como escritores, y cuando digo nosotros, hablo de Ángeles Masttreta porque éramos compañeros de banca y otros que andan por ahí en la vida. Tuvimos maestros como Gustavo Sáenz, José Agustín, Gustavo Sáenz, Palmés García Saldaña, Gerardo de la Torre y René Avilés Fabila, de los cuales ya nada más vive José Agustín.

Gustavo Sáenz, nos daba redacción, estuvo con nosotros dos o tres semestres y nos obligaba a escribir cuentos, a escribir entrevistas, a escribir sueños. Tenía una revista y publicaba nuestros textos allí. Entonces, era una maravilla, porque tenías diez de calificación por tu texto o por tu entrevista, y además tenías seiscientos pesos por ser publicados con tu nombre los dieciocho años.

Eso me permitió muy pronto independizarme económicamente de mi familia, en el cuarto semestre ya tenía ingresos, no para irme a viajar a Las Vegas, pero sí era dinero de mi trabajo, de la escritura, para poder vivir en algún departamento compartido con amigos.

-¿Qué es lo que lo inspira a seguir escribiendo?

La escritura es muy gozosa, a veces estoy escribiendo y suelto la carcajada, porque entre otras cosas, los personajes cobran vida y una novela no es de tus ideas, una novela es la historia de alguien. Son historias de personajes. Entonces, tú vas con tu personaje y les ocurren cosas y para saber eso siempre estás investigando, estás leyendo para incorporar a tu novela, y sobre todo lo que una novela tiene que tener es verosimilitud. O sea, que aunque sea una novela fantástica, tú debes creerte que sí está existiendo esa historia,  así que tienes que aportar los suficientes asideros.