Mary Shelley, la autora del famoso Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), nació en Londres en 1797, inmersa en un mundo de intelectuales. Tuvo una vida marcada por la orfandad materna, la adversidad, la pérdida de embarazos y la muerte de sus hijos, así como el quebrantamiento matrimonial.
Sus padres fueron filósofos, William Godwin, un radical inglés, y Mary Wollstonecraft, una pensadora feminista que significó todo un desafío intelectual para su época, autora de Vindicación de los derechos de la mujer (1792), un tratado en el que plasma el rol de las mujeres, así como su opinión respecto a la pareja, la sexualidad o la educación de los hijos. Mary Wollstonecraft antes de casarse con Godwin, fue madre soltera con una hija; en 1797, convertida en la señora Godwin, dio a luz a Mary, pero complicaciones posteriores al alumbramiento, se dice que no expulsó completamente la placenta, lo que dio origen a una severa infección, murió once días después del parto. Dos años más tarde William Godwin contrajo nuevas nupcias de las que nacieron: Clara y Charles.
Cuando Godwin quedó viudo se retiró de la vida intelectual, uno de sus seguidores, Percy Bysshe Shelley, entró en contacto con él a través de correspondencia en la que afirmaba su admiración al filósofo, quien un día lo invitó a su casa. De esta forma, Percy comienzó a realizar asiduas visitas a la casa de Godwin.
Percy Shelley era un poeta, estaba casado, y en sus visitas asistía, incluso, con su esposa, Harriet Westbrook. En esa época, Mary se encontraba en Escocia, y en una de sus visitas a la casa paterna conoce a Percy, quien queda encantado con ella, pues era una joven inteligente y apasionada de la vida. Cuando su padre se dio cuenta de las intenciones del poeta, le prohibió la entrada a su casa, pero eso no impidió que Mary y Percy se enamoraran y escaparan juntos, pese a que Percy tenía un hijo y Harriet, su esposa, esperaba un segundo bebé. Con la conclusión de este matrimonio, logran estar juntos Mary y Percy , escapan. En esa huida, Mary se lleva a Clara Clairmont, la hija de la esposa de su padre, de 15 años, quien estaba ansiosa de conocer el mundo.
En adelante, los tres tuvieron una travesía bastante precaria, pues ninguno tenía el dinero suficiente para llegar a Francia, además de que su errar era vigilado por la madre de Clara, quien deseaba hacer entrar en razón a su hija para que volviera. Lograron llegar a París, luego fueron a Suiza, a Holanda y, finalmente, dado que no contaban con fondos, volvieron a Londres. En este punto, según informan los datos que se conocen, Mary, celosa de Clara, quien tenía una amistad bastante cercana con Percy, le pide que vuelva a casa con su madre, pero ésta rechaza la oferta y se queda con ambos escritores.
Es probable que Mary haya tenido más de un embarazo mal logrado. El tema de la maternidad y las complicaciones del parto la persiguieron por mucho tiempo, marcados por su nacimiento y la experiencia de su madre. En 1815 tuvo una niña, pero falleció días después, y en 1816 logró concebir a William Shelley, quien murió a los tres años de edad. Fueron golpes que nunca pudo superar. En 1819, Mary concibe otro hijo, Percy Florence, el único que sobrevivió.
En 1822, Percy Shelley muere ahogado y Mary se dedica a su hijo y a su vida como escritora y editora de la obra de su esposo, finalmente muere a los 53 años.
Frankenstein o el moderno Prometeo fue escrito en 1816 y publicado dos años después. Una década más tarde, Mary Shelley revisó y reeditó la obra y es de esta versión de donde han surgido las adaptaciones y reediciones posteriores. Escribió también otras novelas como Mathilda, Valperga, El último hombre, The Fortunes of Perkin Warbeck, Lodore, Falkner, entre otros.
Según se sabe, Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) surge en una noche en la que se encontraban reunidos, en Ginebra, Suiza, Mary, Percy, Clara, el poeta británico Lord Byron, con John Polidori, médico personal de este último. Así pues, en la velada Byron propuso que los reunidos pensaran en una historia de terror que deberían contar en la siguiente reunión. Polidori escribió una novela, El Vampiro (1819), y Mary logró bosquejar lo que sería posteriormente su gran creación, la novela gótica: Frankenstein.
Se trata de una historia de ficción, que ha tenido múltiples y variadas interpretaciones a lo largo del tiempo. Dado que Inglaterra había atravesado su primera Revolución Industrial, a mediados del siglo XVIII, una lectura de la novela se orienta a pensar en la relación establecida entre el hombre y las máquinas, en un mundo cada vez más hostil y que aislaba al hombre de sus congéneres; otra se orienta a la (relativa) esperanza puesta en la ciencia, pues a través de ella se podía dar vida a otro ser humano, con la sola intervención de conocimientos científicos.
Grosso modo, el monstruo creado por Victor Frankenstein, en un laboratorio, resulta una aberración para su inventor, quien se arrepiente de haber hecho surgir semejante criatura. Sin embargo, ese ser no viene al mundo con maldad, todo lo contrario, es sensible y sólo busca aceptación y cariño, pero el rechazo constante del que es objeto dondequiera que se aparezca, le hace transformarse en un ser rencoroso y malvado.
Dado que no encuentra comprensión ni amor en la especie humana, busca al doctor Victor para exigirle que le prodigue la felicidad a la que tiene derecho…
Esta es la historia que ha tenido ocupado a Guillermo del Toro por varios años trabajando para llevar por fin a la pantalla grande. Frankenstein ha sido adaptado recientemente por el cineasta mexicano en una película muy personal, estrenada en este 2025. Del Toro ha profesado una profunda admiración por Mary Shelley y su obra desde la infancia, afirmando incluso que «Cambiaría toda mi carrera por una tarde tomando el té con Mary Shelley». El cineasta se ha identificado con la criatura de la novela desde su primer encuentro con la historia, sintiendo que él era el monstruo incomprendido. La relación entre ambos es la de un creador contemporáneo que reinterpreta, con respeto y una conexión emocional profunda, el mito fundacional del terror gótico y la ciencia ficción creado por Mary Shelley hace más de 200 años.
El éxito de la actriz mexicana Cecilia Suárez en el Festival de Otoño de Madrid, con la adaptación dramática de la novela de Cristina Rivera Garza, El invencible verano de Liliana, puso en relevancia el nombre de Amaranta Osorio como adaptadora del relato, precisamente en la tierra de su tercera nacionalidad porque nació en México de madre nativa y padre colombiano, de manera que esta mujer de teatro por los cuatro costados viaja por el mundo con tres pasaportes para atender los estrenos de sus obras que ya alcanzan las 34 producciones en España, Chile, Colombia, México, Argentina, Portugal y Checoslovaquia.
Tan solo este año Amaranta ha tenido estreno de su obra Mapa en Francia, de Clic, Cuando todo cambia -escrita con Itziar Pascual-, en México,; gira de. La mató, de ella y Natalia Marcet, en Argentina y Perú; gira También por Buenos Aires de Clic; estreno en esa misma ciudad de, Sobre tus alas; una versión libre de El divino Narciso, de Sor Juana, en el Festival Iberoamericano del Siglo de Oro en Alcalá, España; estreno en México con la Compañía Nacional de Teatro de, Más vale morir, versión de La Orestiada escrita con Jorge Volpi; su partitura dramática para la cantante Cecilia Aguirre, titulada, Vive Callas, en teatro de la UNAM; función de Cuerpo habitado, de su autoría, en Valladolid, España, y ha rematado el año con la gran producción del Festival de Otoño de Madrid. Con 21 obras publicadas y todo un ramillete de distinciones y reconocimientos de diversos países, es tiempo de preguntar: ¿Quién es Amaranta Osorio?
Yo la conocí siendo una niña en la ciudad de Guanajuato en donde su madre, Cristina Cepeda, y su padre, Ramiro Osorio, comenzaban a difundir la sagrada palabra de Enrique Buenaventura, fundador del Teatro Experimental de Cali y padre de la “creación colectiva”, eufemismo con el que éste notable artista colombiano dirigió todas sus obras en nombre de sus dirigidos. Así, mi primer recuerdo de ella es bailando cumbia al estilo de la costa caribe para mostrarle a los invitados cómo se baila de origen ese ritmo. Y como pasa con las niñas, de pronto ya era una hermosa jovencita que nos acompañaba en los reventones de rumba del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá. En uno de ellos, por cierto, Amaranta me acompaño a entrevistar a Jan Fabre, el coreógrafo belga famoso por sus escándalos públicos y privados. La entrevista fue un salón de baile y resultó eufórica, así que Fabre y su entrevistador terminaron bailando sobre la mesa.
Como lo demuestran las hijas de tantos artistas célebres, no basta nacer y crecer en una familia de artistas para serlo. Desde muy joven Amarante estuvo rodeada de personajes del teatro mexicano, colombiano y mundial, y conoció de primera mano la gestión cultural de sus progenitores, actividad en la que Ramiro Osorio fue y es paradigmático. Y como su padre, Amaranta ha tenido una actividad frenética primero como gestora y luego como actriz y autora de ficciones dramáticas en dos continentes al menos. Su condición nómada y sus múltiples nacionalidades le han permitido atender dos temas centrales de nuestro tiempo; la emigración forzada y la violencia contra las mujeres.
Su obra, digamos personal, trata esos temas desde diversos puntos de vista, y aunque la intención es la denuncia de ambas tragedias, evita el lugar común para exponer la complejidad de esa violencia. Por otra parte, su colaboración con otras autoras y autores nos habla de que el encuentro con tantas mentes brillantes a lo largo de su vida le han inculcado el respeto por el trabajo ajeno y la seguridad del propio. Además de que el teatro es una acción colectiva que primero individualizaron los autores y luego los directores hasta llegar al punto de retorno en el que la acción dramática es el conjunto de varios saberes y disciplinas.
Ignoro en dónde estará actualmente Amaranta Osorio, muy probablemente en Madrid donde tiene uno de sus domicilios y donde su nombre resuena hoy en su versión mexicana porque tanto la actriz Cecilia Suárez como Marcela Díez, la directora del Festival de Otoño de Madrid, son paisanas. Tres mujeres orgullosas de ser mujeres creativas y transnacionales. Hurra.

Asalto a la diligencia Manuel Serranoca. 1855. Oleo sobre tela. Museo Nacional de Historia INAH.
La canción de Chava Flores en la que define magistralmente el aporte del señor de la casa para el mantenimiento del hogar, le queda como anillo al dedo al presupuesto de cultura de ayer hoy y mañana. El señor gobierno le da a la Secretaría de Cultura dos pesos al año para cumplir la sagrada misión de cultivar a 133 millones de mexicanos y Bartola se truena los diez dedos de las manos para cumplir su misión porque sabe que la mayoría de sus chamacos se quedará mirando como comen aquellos que alcanzan lugar en la mesa de mamá.
Si miramos la cartelera del país queda la impresión de que México sí está mejor que Dinamarca en el terreno del teatro porque terminamos el año con docenas de obras de alto calado en la ciudad de México y las capitales de los estados en las que hay cinco centavos para hacer teatro. Hay testimonios de que la Muestra Nacional de Teatro fue un éxito tan caluroso que los hijos de Bartola que gozaron de Cancún sintieron de verdad que habían estado en la República del Teatro. En paralelo, la Compañía Nacional de Teatro hace temporada para mostrar que los consentidos de la jefa del hogar desquitan las tres comidas diarias con espectáculos espectaculares.
Hay encuentros internacionales de teatro y producciones millonarias con el dinero que las empresas reducen de sus impuestos, además de las giras por los teatros del Seguro Social que hasta donde yo me entero no ha reportado ningún desaguisado. Y más allá del teatro subvencionado la red nos permite saber que hay un montón de grupos que aspiran a ser independientes abriendo telón en donde pueden, pero anhelando siempre hacer teatro con los dos pesos de Bartola.
La paradoja de Bartola (parádoxos, contrario a la opinión común), está en que son los esfuerzos de la señora de la casa por gastarse sus dos pesos con el mayor provecho posible lo que pone en evidencia lo imposible de su misión. Como la manera mas democrática de distribuir los cuatro tostones de Bartola es haciendo convocatorias, los artistas interesados en cada disciplina artística solicitan su lugar en la mesa de acuerdo a las condiciones que pone la patrona para que así sea. La delicadeza del Arte, con letra grande, disfraza la barbarie que es una de las fuentes de la deformación de la realidad que logra la ficción. Ahora sabemos que los solicitantes a la mesa de Dionisio ya no son pequeños grupos de personas dedicadas a cantar, actuar, escribir, pintar y demás actividades sospechosas por su irrealidad, sino hordas salidas de las universidades publicas y privadas y de un variopinto tipo de escuelas que ofrecen desde maestría académica a cursos teóricos prácticos para botargas. Además de un incomprensible número de hombres y mujeres que por su cuenta han fatigado la calle, las plazas y los jacales para hacer teatro.
Hasta el año pasado los bárbaros se daban la vuelta con sus espadas y sus escudos al saber los resultados de las convocatorias que los dejaban fuera por enésima vez de la mesa de Bartola. ¿Será porque en su mayoría eran devotos del Señor de Macuspana? ¿O simplemente ya se cansaron de cortar leña con el hacha y quieren su lugar en la mesa con el hacha en la mano? Lo que es evidente es que somos muchos y parió la abuela. Es decir, si hacemos zoom out de las carteleras para ver el panorama general del teatro público el problema es complejo y no tiene solución a corto plazo porque los dos pesos de Bartola no dan para más.
Yo respeto los reclamos de diversos grupos o personajes del teatro que llaman a discutir con los funcionarios la manera en que Bartola tenga tres pesos, porque es lo que hay para pretender que tenemos realmente un diálogo con las autoridades. Pero el problema de fondo es que para los gobiernos pasados y el presente la cultura es ornamental, aleatoria y conceptual porque jamás la ubican como algo real y necesario para la salud pública. Así las cosas, en el pasado y en el presente lo que hace alguna diferencia son las personas encargadas de los dos pesos de Bartola. En el sexenio pasado los gastaron en demagogia. Al menos en el teatro, hoy el INBAL está multiplicando los panes y los peces comadreando con quien se deje para sostener una actividad notable y variada, con el inconveniente, para el motivo de esta nota, de que hacer más con los dos pesos de Bartola, lo que provoca es dejar en claro que no es suficiente.De muy joven soñaba que una noche sin estrellas las criadas de todas las casas burguesas degollaban a sus amos. Anoche vi en sueños a las barbaros cortar con sus hachas los listones rojos de todas las convocatorias culturales.
La imagen del gran escritor Juan José Arreola tiritando de frio en la ciudad de Paris de la postguerra, literalmente por falta de abrigo (1), con el afán de aprender el oficio de actor en la Comedia Francesa de Jean Louis Barrault, nos remite a la dificultad que había entonces para estudiar el arte teatral en el extranjero. Aunque México tuvo la rara fortuna de contar con destacados directores y maestros foráneos desde los años 30, como Seki Sano, Fernando Wagner, Max Aub, fueron muy pocos los paisanos que estudiaron su materia fuera de México, como Rodolfo Usigli, Héctor Mendoza, José Solé entre ellos. Ya en el último cuarto del siglo XX fueron mas los autores, actores y directores que se prepararon en Estados Unidos y diversos países de Europa, y ya no solo desde la ciudad de México sino de las provincias (como les fastidia a los provincianos que le digan a su lugar de origen), por ejemplo, el culiche Oscar Liera que estudió en La Sorbona y el regiomontano Javier Serna que se desburró en Nueva York.
En la era previrtual el Festival Internacional Cervantino fue el escenario en el que artistas, críticos y publico tuvimos la oportunidad de ver y palpar el trabajo de varios de los mejores directores del mundo porque desde los años 60 ellos fueron los amos de la producción escénica y el trabajo colectivo que es el teatro se singularizó en su nombre y apellido. La lista de los creadores escénicos que se presentaron el FIC antes de la globalización satelital es tan grande que me apartaría del motivo de esta nota que es recordar que en el año 2004 Aurora Cano y Nicolás Alvarado iniciaron un cruce de experiencias teatrales que llamaron DRAMAFEST. Festival Dramático que este año abrirá telón del 11 de noviembre al 14 de diciembre, con la novedad de que tendrá una extensión a Monterrey del 8 al 14 del ultimo mes del año. Y el país invitado será Polonia.
Precisamente en el FIC tuvimos oportunidad de ver algunos de los montajes emblemáticos de tres directores polacos que dejaron huella en el siglo XX: Andrzej Wayda, Tadeusz Kantor y Josef Szajna, aunque el nombre que más resonó en tierras toltecas fue el de Jerzy Grotowski que tuvo en Jaime Soriano a un seguidor modelo y en Nicolás Núñez a uno de los 13 discípulos consagrados en Aviñón, la ciudad de los papas. Aunque la Polonia socialista que precisamente por la censura de los gobiernos bajo el dominio Soviético produjo un teatro extraordinariamente libre, ya no existe. Hoy gobierna la derecha conservadora en coalición con la derecha liberal, aunque la obra de Dorota Maslowska (Wejherowo, 1983) que abre el festival es un texto duro y divertido en el que hay una ironía desde el título: Entre nosotros todo va bien, pues todo va mal en las obras de esta autora que no escribe sobre héroes y villanos porque para ella todos tenemos sangre en las manos, directa o indirectamente, y lo dice con frases cortas, coloquiales, festivas e hirientes, así que espero que el traductor cuyo nombre no viene en la nota informativa, haya encontrado los equivalentes poéticos del lenguaje coloquial mexicano.
Como DRAMAFEST se distingue por cruzar experiencias internacionales entre autores y directores, la obra fue montada por Diego del Rio con un elenco en el que veo a queridas y admiradas actrices como Paloma Wooldrich y Pilar Flores del Valle. En contraparte, Arde todo mientras canta. el artefacto dramático de Verónica Villicaña, presentada por el INBAL como “dramaturga mexicana emergente”, es puesta en acción por Norbert Rakowski, director artístico del Jan Kochanowski Theatre de Opole. Algo tendrá este texto sobre la violencia interfamiliar y la violencia a seca que nos abraza porque fue seleccionado entre 90 propuestas, y también cuenta con un buen elenco en el que veo a viejos conocidos como Claudia Lobo y Hamlet Ramírez.
Hablando de mujeres talentosas, en esta ocasión la queridísima Raquel Araujo es la directora artística de este cruce de experiencias dramáticas porque Aurora Cano está ocupadísima dirigiendo la Compañía Nacional de Teatro. En otro contexto, termino celebrando el reconocimiento que la Asociación Nacional de Actores le dio esta semana a la actriz Ofelia Medina por sus 50 años de carrera ininterrumpida. Sin duda la Medina es una de las figuras más relevantes de nuestro medio artístico no solo por su extraordinaria historia de vida profesional sino por su actividad cívica ligada a la defensa de los derechos humano de las etnias originales. Por su talento personal y por su coraje social Ofelia Medina es un personaje admirable en el mas hondo sentido de la palabra. Eso es todo.
- En 1946 Octavio Paz le regaló a Juan José Arreola en Paris el abrigo que lo salvó del frio.
El monstruo está ahí, ¿ahora qué hacemos con él? Su destino es la inmortalidad, acompañarnos por siempre y demostrar que los talacheros son los grandes artífices de la humanidad, no los sabios del extinto Conacyt. Sí, talachas como los mecánicos avecindados en la colonia Obrera. “¿Se le quemó el alternador?, ‘orita le conseguimos otro”.
Poco importa que el resultado sea un adefesio… un riñoncito por aquí, un hígado por allá. Si el trasplante de quirófano fue exitoso, el paciente podrá seguir circulando otros buenos añitos. Así fue la criatura imaginada por Mary Shelley en 1818, al reconstruir un nuevo ser humano con los desechos del prójimo, no importa que provengan del camposanto o de las gavetas del forense. Como si se escibiera nuevamente el Génesis, de lo que se trata es de rehacer al hombre, redivirlo, hacerlo eterno… ya sea que el cirujano se llame Christian Barnard o Herr Frankenstein. Como siempre, el resultado es lo que importa.
Luego de aquellas películas de laboratorios arrojando chispas y médicos locos serruchando cuerpos, crecimos con la idea de que Frankenstein sería el monstruo eterno de nuestras pesadillas. La sonrisa satánica que, por cierto, no acompaña al genio Guillermo del Toro, quien ha llegado para explicar que el doctor Frankenstein y su criatura están ahí para filosofar en torno a la paternidad, el bien, el mal, y la extinción de los ataúdes.
¡Ah, vivir por siempre!, aunque sea con el corazón y las tripas de otro, si de lo que se trata es de asustar al espectador, porque eso de la eternidad nos viene de lejos. Los yihadistas se entregan a la milicia con la promesa de que algún día –luego de abatidos– ingresarán al “paraíso de las 72 vírgenes”. Nosotros, ceñidos a la templanza, estamos destinados a un placer menor, consistente en la contemplación eterna del Creador. En todo caso ahí estará el doctor Frankenstein para repararnos el cuerpo. Sobrevivir para siempre con la pedacería de los que ya la diñaron. El gran arte de la talacha.
¿Quién no ha donado una bolsita de sangre en el hospital donde se restablece el buen amigo? La novela de , insinúa el lado monstruoso de todo transplante… al periodista Wallingford le ha comido la mano un león de circo, de manera que logra reponerla con el trasplante de otra que consigue el nosocomio… esa mano ajena que se vuelve maldita y le comienza a robar la identidad. Lo mismo que le ocurrió al buen Guillermo Mendizábal, reconocido editor, cuando en Houston le trasplantaron un hígado de 28 años luego de arruinar el suyo propio con la botella de whisky trasegadas de noche a noche.
Trasplantes, pastiches, talachas, vamos por la vida cosechando lo que nos donan los otros. Asimilamos las virtudes (o los vicios) que presenciamos, y los hacemos propios. No es tanto nuestro espíritu creativo como lo que hemos asimilado en el pizarrón o en las charlas de sobremesa. Ley de la vida eso de aprender por imitación, reproducir la imagen de los progenitores, repetir las enseñanzas de nuestros maestros. Como el Frankenstein de Del Toro reclamándole a su progenitor el abandono, la presencia horrible que le ha estampado, la necesidad de vivir junto a él y no ser abandonado más.

Monstruos de pastiche que sobran en la vida política. Los vándalos de Mussolini fueron los Camisas Negras, los de Hitler los Camisas Pardas, los de Tomás Garrido (en Tabasco) los Camisas Rojas, los fascistas de Franco eran los Camisas Azules… ahora, de aquellos deshechos, ¿qué camisa queda por vestir? Igual que el monstruo del doctor Frankenstain, demostrado por el cineasta mexicano, vamos por la vida como remiendos del pasado. Las ropa del hermano mayor heredada al que sigue, y luego al más chico. Nada es propio del todo, somos las voces de los viejos, las ideas de hace tres siglos, vino añejado.
La fijación monstruosa de Guillermo del Toro le viene de la infancia. Sus películas le han servido para exorcizar los demonios y pesadillas que le contagiaban sus tías. En el fondo, como siempre (sobra mirar las aterradoras noticias del diario), queda la pregunta obvia: ¿existe el Demonio? La película de Guillermo, y nuestro entorno, invitan a responder que sí.
Rodrigo Sánchez Villa es ganador del VII Premio Internacional de Divulgación de la Ciencia Ruy Pérez Tamayo, con la obra CRISPR: la edición de la vida y la magia del futuro, que presentó bajo el seudónimo Alex D. Berruecos. Este premio lo otorga el Fondo de Cultura Económica. Según el acta del jurado, se trata de: “un libro fascinante que expone una de las tecnologías más revolucionarias de los últimos años, además de abrir el debate en torno a las cuestiones éticas de su aplicación”.
Asimismo, el jurado recomendó la publicación del libro La biología del género, postulada bajo el seudónimo Hildegart Rodríguez, cuya autoría es de Roberto Gámez Ramírez.
En esta edición del premio se recibieron 48 trabajos: tres de Colombia, tres de Argentina, uno de Perú, tres de España, 15 del interior de la República Mexicana y 23 de la Ciudad de México.
Entre los criterios que se aplicaron para la selección de las obras recibidas están: 1) que contaran con una buena redacción; 2) que su estructura estuviera bien organizada, y 3) que contaran con un nivel de divulgación adecuado para ser publicado en la colección del Fondo de Cultura Económica La Ciencia para Todos.
En relación con el texto ganador, cabe recordar que CRISPR (Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats, por sus siglas en inglés), en español: Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Interespaciadas, es una tecnología de edición genética que permite modificar el ADN de manera precisa, rápida y económica, para insertar, borrar o reemplazar fragmentos genéticos. Si bien esta herramienta posee un enorme potencial para tratar enfermedades genéticas y mejorar la producción agrícola, entre otras cuestiones, también plantea importantes dilemas éticos que el ganador del certamen también cita en su obra.
<<De mi libro Virgilio, vida, mito e historia: «Calificada como libro perfecto o clásico entre los clásicos, la Eneida es la obra que narra el fatum o destino de Eneas, personaje central a quien el propio Virgilio caracteriza ante todo como pius. Conviene recordar, no obstante, que la pietas no es para la cultura romana otra cosa que el cum-plimiento de los deberes hacia los dioses, los padres, y la patria. De esta forma, la representación de Eneas portando a su padre Anquises y llevan-do de la mano a su hijo Ascanio, mientras Troya arde por los cuatro cos-tados, simboliza como quizá ninguna este ideal de la pietas, coherente con la idea del destino. De hecho, el destino está presente ya desde el segundo verso (fato profugus) y preside toda la peripecia de Eneas, desde Troya hasta el Lacio.»>>
Francisco García Jurado
Publio Virgilio Marón Nació en Mantua el 15 de Octubre (la idus de octubre) en el 70 a.C. hijo de campesinos, Murió el 28 de septiembre del 19 a.C. en Brindis. Nació en un mundo que trataba de restablecer el juego político, después de la dictadura de Sila. Cuando Virgilio murió el mundo en el que vivía había cambiado siendo él, no sólo un testigo, sino también su artífice. Sus obras fueron las Bucólicas, Geórgicas y la Eneida. Pertenecía al círculo de Mecenas. Dos de sus obras Las Geórgicas y La Eneida promocionaron las ideas políticas del gobierno de Octaviano (Augusto Cesar) tanto de la sencillez como la gloría y orgullo de ser romano.
El más grande poema: La Eneidad
La Eneida es un poema épico, el cual es una imitación a la Ilíada y Odisea de Homero. El poema del mantuano ha escrito el mejor poema épico, (ya que detrás la Ilíada y Odisea hay toda una cuestión homérica) resulta que fue hecha por encargo de Augusto y así por medio de la literatura poder expandir sus ideales políticos. Dice José Luis Vidal: “Si Virgilio efectivamente hubiera acabado la Eneida en cualquier de esos momentos, es muy posible que hubiera salido algo muy parecido a un poema de propaganda augusta… Pero la intuición de Virgilio, le hacia esperar y desvincularse de lo que hubiera podido acercarse demasiado al puro oportunismo político. Cuando poco después del 29 a.C., Virgilio tiene más de cuarenta y comienza la lenta gestación de la obra durante 11 años y la deja inacabada…” en lugar de Octaviano el héroe aquí será Eneas. La semejanza que podría haber entre Eneas y Augusto sería que los dos parecerían personajes débiles, sin embargo al crecer ambos demostraron su fuerza y carácter.
Construcción de Eneas
En, la Eneida, se muestra un héroe, que se forma durante la historia, no es como la Ilíada en la cual, Homero, empieza cuando han pasado 10 años de la guerra, y, Aquiles, es conocido por su fuerza, o en la Odisea, que habla cuando Ulises ya había ganado la guerra por su gran ingenio y regresa a su casa después de haber estado una década peleando en Troya. Sin embargo, Eneas al principio de la obra es un personaje vació, que durante su viaje al Lacio forma su carácter y refuerza su piedad, carácter que adquiere por medio de pruebas y cada una de ellas dejan un virtud en Eneas.
Al principio del poema encontramos, a un Eneas temeroso de su porvenir, después de que su patria ha sido destruida, y aunque vemos que el padre de Eneas, Anquises, no quiere salir de su patria, en el fondo, Eneas, tampoco quiere salir de ella, incluso quiere pelear por Troya, pero es en ese momento cuando a Anquises le es rebelado por Júpiter que en las manos de ellos estaba el amparo de Troya, así heroicamente Eneas salva a su padre llevándolo sobre sus hombros. Después de que, Eneas sufrió el exilo de su patria, también sufrió la muerte de su esposa, Creusa, la madre de su hijo Julo. Con la caída de Troya, a Eneas les es rebelado que tiene un gran destino, que de él saldrá una gran estirpe, pero Eneas no creía que era digno, además de que Juno trataba de amedrentarlo; pero él tenía a los demás dioses de su lado. La piedad de Eneas se va agudizada cuando deja a Dido, su última y gran prueba, antes de llegar al Lacio.
Viaje al inframundo de Eneas
El viaje al inframundo es un tópico, entre algunos dioses y héroes, Teseo, Perséfone, Heracles, Odiseo, Eneas y Psique, por medio del viaje sufren una catarsis, lo para en héroes esto es una especie de purificación y poder alcanzar la fama y la gloria y así la inmortalidad. En el inframundo es cuando a Eneas le queda mucho más claro el destino de su estirpe y la gloria a la que llegará el pueblo romano.
Conclusiones
Muy inteligentemente Virgilio empezó la obra, en el momento en que Eneas aún no se había forjado fama alguna, así como empezó el pueblo Romano y aún el mismo Princeps su carrera política.
La lectura de la Eneida nos deja una enseñanza muy grande como pueblo mexicano: a veces no tenemos la cultura del esfuerzo, pero la Eneida nos relata las peripecias de Eneas y sus sufrimiento que le causaba Juno, es decir, que para llegar a ser alguien o algo se necesita sufrir y pasar por penas, eso es lo que forja a un héroe o lo que esperaba Virgilio formar con su gran obra formar al ciudadano ideal, ya que si un héroe, hijo de una diosa sufre para lograr sus metas, como porque nosotros mortales no hemos de sufrir.
Bibliografía
VIRGILIO. Eneida. Introducción José Luis Vidal, traducción y notas de Javier de Echave-Sustaeta. Gredos, Madrid. 1992.
GRIMAL. Pierre. Virgilio o el segundo nacimiento de Roma. Buenos Aires, Eudeba, 1987.
——————–. Historia de la literatura latina. Barcelona.
CAMPELO, María Florencia, Cardigni Julieta, Muerte fundadora: la Eneida de Virgilio, Cuadernos de Filología Clásica, Estudios Latinos. http://revistas.ucm.es/index.php/CFCL/article/view/CFCL0101130057A. Vol. 20. 2001. Pg. 59.
Homenaje al Taller Coreográfico de la UNAM, título de la muestra inédita de la reconocida fotógrafa Paulina Lavista.
El Taller Coreográfico de la UNAM (TCUNAM), bajo la dirección artística de la coreógrafa y bailarina Irina Marcano, celebra 55 años de existencia este 2025. Como parte de este festejo, se exhibirá la muestra titulada Exposición fotográfica de Paulina Lavista. Homenaje al Taller Coreográfico de la UNAM, la cual presentará 30 imágenes inéditas, en diversos formatos, de la destacada fotógrafa mexicana Paulina Lavista, quien recientemente cumplió 80 años de vida.
En la década de 1970, Lavista tuvo la oportunidad de asistir a las funciones del Taller Coreográfico de la UNAM cuando la maestra Gloria Contreras –fundadora y directora de la compañía (1934-2015)– todavía bailaba. Estas imágenes dan fe del trabajo en escenario y camerinos, así como de las reuniones con el equipo técnico y artístico en el emblemático Teatro de Ciudad Universitaria, que después cambió su nombre a Teatro Arq. Carlos Lazo y hoy lo conocemos como Teatro Estefanía Chávez Barragán de la Facultad de Arquitectura, lugar que ha sido la casa del TCUNAM por más de medio siglo.
La muestra será inaugurada el domingo 9 de noviembre a las 11:30 horas en el vestíbulo de la Sala Miguel Covarrubias con la presencia de su autora. De esta manera se rinde un merecido reconocimiento a Paulina Lavista, una de las figuras nacionales que con su lente ha registrado el pulso cultural y artístico de México desde hace más de 50 años. Cabe señalar que los materiales que componen esta exhibición serán donados a la UNAM por su autora.
Se exhibirán 30 fotografías inéditas de su autoría de 1976, y algunos materiales se donarán al acervo universitario; también celebra los 80 años de vida de Paulina Lavista en plena actividad artística. La autora donará este valioso material al acervo universitario.
Con esta exposición rendimos un homenaje a la vida y obra de la maestra Gloria Contreras de quien celebramos dos fechas significativas en noviembre, su natalicio el 15 y su décimo aniversario luctuoso el 25, honrando su legado artístico.
Ese mismo día, a las 12:30 horas también en la Sala Miguel Covarrubias, se llevará a cabo la presentación del programa Latinoamérica en el cuerpo con el Taller Coreográfico de la UNAM, el cual forma parte del Encuentro SERSUR Latinoamérica de Danza UNAM. Para esta ocasión se presentarán obras de la maestra Contreras como su Balada latinoamericana y Hora de junio con poesía de Carlos Pellicer y música de Silvestre Revueltas. Además de otras piezas a cargo de Irina Marcano, Melva Olivos, Arturo Vázquez y el bailarín del TCUNAM Salvador Sánchez.
Paulina Lavista.
Fotógrafa mexicana. Nació el 18 de junio de 1945. Posee una trayectoria de más de cincuenta años. Es reconocida por sus retratos de escritores, artistas y figuras de la vida cultural mexicana, así como por sus series experimentales de fototextos y desnudo femenino. Ha desarrollado una carrera como documentalista para diversas instituciones culturales mexicanas. Su obra se ha expuesto en México y el extranjero, ha ilustrado numerosos libros. Desde 2014 escribe la columna quincenal Pie de foto en el periódico El Universal. En 2013 recibió la Medalla al Mérito Fotográfico del INAH y es integrante del Salón de la Plástica Mexicana.
Se inició en la fotografía durante su adolescencia. Entre 1963 y 1965 cursó la carrera de cine en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM, siendo parte de la primera generación. Fue aprendiz en la compañía Cine-Foto de Antonio Reynoso y Rafael Corkidi, con ellos participó en la producción de comerciales y en cine. A fines de 1968 decide dedicarse por completo a la fotografía. Aprendió de forma autodidacta a revelar en blanco y negro. En 1970, a los 25 años, presentó su primera exposición individual titulada Photemas en el Palacio de Bellas Artes. Desde entonces ha realizado exposiciones individuales y participado en colectivas, manteniendo una producción constante y publicando sus imágenes en libros, revistas y suplementos culturales de México y el extranjero. Así mismo desarrolló un notable interés por capturar la vida urbana de la Ciudad de México y por el registro de expresiones arquitectónicas como el Art déco.
Dentro de su amplia trayectoria ha impartido talleres en distintas instituciones, además de dictar conferencias en diversos estados. Su obra se ha extendido también al ámbito audiovisual, con la realización de series documentales para TV UNAM, Canal 22, CONACULTA y El Colegio Nacional, centradas en la vida cultural y la biografía de personajes de la cultura mexicana.
Casada con el escritor Salvador Elizondo, la obra de Paulina Lavista también contiene un gran acervo de retratos de escritores y d ela vida literaria de México de las últimas décadas del siglo XX.
Exposición fotográfica de Paulina Lavista. Homenaje al Taller Coreográfico de la UNAM
Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario de la UNAM.
Inauguración: domingo 9 de noviembre, 11:30 horas.
Domingos del 9 al 16 de noviembre
Estará abierta los días 9, 14, 15 y 16 de noviembre durante las funciones.
































