Por definición el teatro comunitario es aquel que nace dentro y para una comunidad específica. De ahí la fiestas religiosas y civiles como la semana santa y el cinco de mayo. Más en México también llamamos teatro comunitario a la ficción didáctica que utiliza el teatro como un mecanismo de identidad y memoria en pro de la transformación social; sólo que este teatro viene de fuera de la comunidad específica. Así sucedió con el teatro que la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO) llevó a cabo cuando la dirigió Heraclio Zepeda, “El Laco”, en la presidencia de Luis Echeverría.
El fabulador chiapaneco formó parte del contingente de mexicanos que se fue a Cuba para defender la revolución que comandaba Fidel Castro en la crisis de los misiles del mes de octubre de 1962. En ese momento histórico, uno de los impulsores de La espiga amotinada – movimiento contracultural formado por los poetas Juan Bañuelos, Oscar Oliva, Jaime Augusto Shelly, Jaime Labastida y don Heraclio-, vivió la experiencia del Grupo Teatro Escambray que bajó el impacto de la revolución dejó la Habana para establecer su teatrino en la emblemática sierra de Escambray. En ese viaje Laco convivió con el actor, director, maestro y esteta del pensamiento, Rodolfo Valencia, que también fue a Cuba a jugarse la vida por la utopía que fue en esos años la Revolución Cubana.
De regreso a México, el autor de Benzulul se subió al avión de redilas en el que Echeverría mareó a los artistas e intelectuales mexicanos y aceptó dirigir la CONASUPO para llevar a los más necesitados no solo leche y granos sino el “alimento del alma”, para citarlo. Lo que marcó esa experiencia fue la honestidad intelectual del maestro Valencia que abominando del paternalismo con el que los gobiernos del PRI trataban a los pueblos indígenas y campesino, se acercó a esas comunidades a partir del respeto por su cultura, procurando que fueran ellos quienes determinaran los asuntos que deseaban discutir y evitando contaminar esa representación de sí mismos con la ideología oficial.
El doctor interdisciplinario en teatro, Domingo Adame, ha dado cuenta de ese valioso y frustrado intento por hacer del teatro un espejo en el que la comunidad podía reflejar los problemas que aumentan la precariedad de sus habitantes porque el abuso sobre las mujeres, los matrimonios de niñas, el alcoholismo, el patriarcado, en suma, es parte de los usos y costumbres de los pueblos nativos.
La diferencia entre esas brigadas campesinas -para decirlo a la cubana- y las actuales pagadas por Morena, es que las del maestro Valencia eran dirigidas por un hombre de genio entregado a su misión, que convocó a espíritus afines como la maestra Soledad Ruíz, y actores-activistas que dormían en petates y comían casi la misma dieta que sus anfitriones. Había un respeto ontológico, tal vez con una capa de idealismo, por la identidad de esas pequeñas comunidades. Los intrusos jamás llegaron con camisetas del partido en el poder. Llegaron para aprender no para enseñar. Les pagaban casi simbólicamente. Estaban ahí por convicción, no por cubrir una cuota política.
Otra experiencia memorable del teatro comunitario que llega de fuera es el Teatro Campesino e indígena de Tabasco que la yucateca Alicia Martínez Medrano inauguró en 1983 con todo el apoyo de la doctora Julieta Campos, esposa del gobernador de Tabasco Enrique Gonzáles pedrero. A diferencia del maestro Valencia que procuraba ser lo menos invasivo posible con la identidad cultural de los pueblos serranos, la directora y activista social levantó en Oxolotán un altar a Konstantin Stanislavsky y desde ahí entrenó a los lugareños para lograr un montaje espectacular de Bodas de Sangre, de García Lorca, que cautivo a los políticos, artistas e intelectuales que llegaban en helicóptero a ver la función en medio de la selva tropical. Aquel potente montaje también fue disfrutado por los paseantes de Central Park en el Festival Internacional de Teatro de Nueva York, y por los amigos de Carlos Payan en los campos de Tlayacapan. Aunque la pregunta de fondo es si aquello era teatro comunitario, es decir, una expresión de la comunidad para la comunidad.
El Teatro Comunitario de los Volcanes, fundado en 1995 si tomó en cuenta la experiencia de la CONASUPO y desarrolló una metodología mixta en el que por un lado hacen teatro con las propuestas de las comunidades y por el otro dan talleres para motivar a los lugareños a utilizar esa herramienta expresiva por su cuenta. Raúl Pérez Pineda, director del colectivo señala que junto a los gestores culturales David Velázquez y Jaime Estrada organizaron ese año el Primer Festival Comunitario de Teatro de los Volcanes en la zona aledaña al Popocatépetl-Iztaccíhuatl que ya cumplió 30 años de vida. A partir de ahí se han desplazado por tres décadas a los pueblos del altiplano y el sureste, particularmente a Chiapas en donde han ejercido una importante labor artística y pedagógica que no llega los medios, pero incide en el imaginario de las comunidades visitadas.
Sin apoyo oficial, pero con la solidaridad de las comunidades, los diez integrantes de esa colmena teatral han desarrollado diversas habilidades como la escritura, las manualidades para hacer vestuario y escenografía, la filosofía para indagar más sobre sí mismos y la voluntad de hallar en el México profundo la razón de sus afanes artísticos y sociales. Si las campañas de intervención del partido gobernante en las culturas comunitarias hubieran partido de la experiencia de estos grupos, otro gallo cantaría en los pueblos olvidados de México. En cambio, sólo ha quedado de ello bardas pintadas de morado.
Málaga, España.- La Costa del Sol cambió para siempre. Michael Jackson aterrizaba en España por primera vez en solitario con su gira Bad World Tour, convirtiendo al Estadio Municipal de Marbella en el epicentro de la música mundial. Hoy, casi cuatro décadas después, ese acontecimiento histórico revive gracias al documental «Estrella Fugaz en Marbella: Cuando Michael Jackson iluminó la Costa del Sol», que tras un exitoso paso por salas, ya se encuentra disponible en YouTube.

En entrevista, Juan Manuel Velasco, guionista y realizador de la obra, nos desvela los entresijos de una producción que nació de la pasión y la investigación rigurosa.
Un proyecto forjado por la «chispa» creativa, es como podemos definir el comienzo de este documental, al respecto Velasco nos explica que lo que comenzó como una posible idea para una revista terminó convirtiéndose en un mediometraje necesario para los fans.
«Yo soy autor de una revista y un amigo me trasladó la idea de abordar el concierto de Marbella, que siempre estuvo rodeado de mucho secretismo», explica Velasco. La discreción del equipo de Jackson y la dificultad para acceder a archivos fotográficos alimentaron el deseo de los seguidores por conocer más.
En un encuentro entre Velasco y la directora del documental, Ana Aguilar, fue el catalizador definitivo: «Surgió la chispa para hacerlo audiovisual. Yo me encargué de la información, las entrevistas y el material, y ella realizó todo el trabajo de montaje y edición».
Uno de los grandes hitos de la producción es la participación de Jennifer Batten, la icónica guitarrista que acompañó a Jackson durante más de una década. Su colaboración fue fruto de la gestión directa de Velasco durante una visita de la artista a Barcelona. «Se portó muy bien y no quiso cobrar nada, al igual que los demás entrevistados», destaca el guionista.
En el documental da a conocer detalles de la convivencia que había con el rey del pop. Además que se ve la emoción que tiene al recordar su vivencia durante el tiempo que convivió con Michael.
El documental también cuenta con la visión artística de José Luis Puche. El reconocido pintor malagueño abrió las puertas de su estudio a los realizadores a pesar de su apretada agenda. Gracias a él y a su familia, el documental incluye material gráfico de valor incalculable, como una fotografía de la llegada de Jackson al hotel.
A pesar de ser fans declarados, los creadores han mantenido una mirada periodística: «El trabajo fue muy especial; dejamos de lado el ser fans para regirnos por lo informativo. Los que hablan lo hacen desde lo que sucedió», afirma Velasco.
Además de homenajear al «abuelo» que Michael Jackson podría haber sido hoy —siguiendo con su ímpetu activista—, la cinta cumple una función de archivo patrimonial al mostrar las últimas imágenes del Estadio Municipal de Marbella.

Tras su preestreno en junio de 2025 y diversas proyecciones en Málaga, Marbella y Madrid, la versión definitiva del documental ha llegado a YouTube con una acogida excepcional. «La recepción en una semana ha sido muy buena. El recorrido ahora será el que la gente quiera», concluye Velasco.
«Estrella Fugaz en Marbella» no es solo un regalo para los seguidores de Jackson; es el retrato de una época en la que la Costa del Sol brilló con luz propia bajo la sombra del artista más grande de todos los tiempos.
Autóctonx el latido de la vanguardia escénica en el Teatro del Soho
María Esther Beltrán Martinez Fotos Teatro Soho CaixaBank y Juan Carlos Santana
Málaga, España.- En un panorama cultural donde a menudo las grandes producciones comerciales acaparan los focos, nace Autóctonxs, el festival de escena malagueña impulsado por el Teatro del Soho CaixaBank. Este año se celebra su cuarta edición, se ha consolidado como el pulmón creativo de la ciudad y un escaparate vital para el talento local.

No es solo un festival de teatro; es un ecosistema artístico. Autóctonxs es una plataforma diseñada para que los creadores de Málaga y su entorno muestran propuestas que rompen con lo convencional. El ciclo combina. Happenings y Performance: Acciones efímeras que ocurren en espacios no convencionales del teatro, como el hall. Ensayos Acierto: Espacios de muestra donde el público puede ver procesos creativos en construcción y Nuevas Dramaturgias: La joya de la corona, donde obras como »Entretanto Fantasma» (también conocida en su recorrido como «Dar Ghost») es una de las piezas más innovadoras de la escena contemporánea actual. Producida por Meta Producciones Escénicas. La obra ha sido ampliamente respaldada por la crítica y el sector profesional, alzándose con tres Premios Ateneo de Teatro de Málaga: Mejor Obra Original, Mejor Dirección (Angélica Gómez) y Mejor Plástica Escénica (por su cuidada propuesta visual y escenográfica).
Lo que el público vio en la inauguración de Nuevas Dramaturgias fue una pieza destaca por su carácter multidisciplinar, definiéndose como una experiencia de «dramaturgia expandida» o concierto audiovisual. Sus principales características son la fusión del teatro físico, la música en directo de Soledad Villalba y las artes visuales de Pablo Macías. Sabemos que el proyecto nació de una fase de experimentación visual en Instagram, evolucionando desde la imagen estática hasta convertirse en una narrativa escénica completa.
Su temática explora conceptos como la identidad, la memoria y la «presencia de lo ausente» a través de una puesta en escena poética y vanguardista.(Meta Producciones) demuestran que el lenguaje escénico está en constante evolución. Sin duda alguna »Entretanto Fantasma» es una de las piezas más innovadoras de la escena contemporánea actual.

Por obras como está es que Autóctonxs ofrece a las compañías malagueñas un sello de calidad y una infraestructura de primer nivel (la del Teatro del Soho). Proyectos que nacen de la experimentación visual o digital encuentran aquí el respaldo necesario para dar el salto a los grandes escenarios y premios nacionales.
Ayer comenzaba el festival Autóctonxs by San Miguel, dirigido por la artista malagueña Alessandra García. La pieza “Machos Carnívoros”, ganadora del primer concurso Autóctono sPre en la ESAD de Málaga, daba el pistoletazo de salida a está cuarta edición en la que más de 20 artistas mostrarán sus creaciones de escena viva en las que se unen teatro, música, danza, performance y poesía.
Es el lugar donde está permitido el riesgo. Mientras la programación habitual del teatro suele ser más estable, Autóctonxs es el espacio para la hibridación: danza, visuales, música electrónica y teatro físico conviven sin jerarquías. Al apostar por lenguajes contemporáneos y formatos más informales (como las improvisaciones en el hall), el festival logra atraer a una audiencia nueva que busca experiencias inmersivas y directas, más allá del patio de butacas tradicional. Al atraer a programadores y prensa especializada durante la semana del ciclo, Málaga deja de ser solo una ciudad receptora de cultura para convertirse en una potencia exportadora de nuevas narrativas.
En definitiva, Autóctonxs es la prueba de que el talento malagueño no tiene fronteras. Es el recordatorio de que en los márgenes de la creación es donde nace el futuro de las artes vivas.
Como una ciudad invisible, el arte habita en la tensión entre lo que se ve y lo que se imagina, como una presencia multiplicada: está en la materia, pero solo existe en la mirada del otro. Así como el concepto de la multiplicidad y de ese lugar que «está pero no está», en la búsqueda de Italo Calvino de Las ciudades invisibles, así parece la interpretación poética de Luis Felipe Ortega al concepto: Y donde no estás (es donde estás), la idea refiere a que la verdadera esencia de algo se encuentra en su ausencia o en lo que sugiere, no en su presencia.

Sin título (geometría sobre horizonte – ya una idea compartida con Beckett), grafito y gouache sobre lino, 125 x 180 cm, 2026
Luis Felipe Ortega (CDMX, 1966) es artistas contemporáneo reconocido por un lenguaje visual que cruza el dibujo, la fotografía, el video y la instalación.
A diferencia de algunos artistas visuales, la formación de Ortega se establece como egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Esto marca profundamente su obra, donde la textualidad y el pensamiento filosófico actúan como «detonantes» para sus piezas. Constantemente explora conceptos como el vacío, el silencio y el horizonte.
La galería Le Laboratoire presenta la segunda exposición individual de Luis Felipe Ortega en sus instalaciones –General Léon 56, San Miguel Chapultepec, CDMX– con motivo de la Semana del Arte 2026 en la CDMX, que se inaugura el martes 3 de febrero, a las 11 de la mañana.
El conjunto de piezas incluidas en la exposición, remiten a la relación del paisaje y la geometría, una relación que el artista ha venido investigado en los últimos diez años a través de diversos soportes y lenguajes, diversos formatos y materiales.
«Para la ejecución de estas piezas, siempre trabajo con procesos temporales sobreponiendo, a través de capas matéricas, diversos gestos plásticos y formas geométricas. Realizo también apropiaciones y diálogos con otros artistas. El resultado se acerca a la idea y forma del horizonte, a cierta forma de un horizonte inestable o, mejor dicho, desestabilizado por los pesos de la geometría y los trazos rápidos del lápiz y el grafito, por los pigmentos y los colores primarios», cuenta Luis Felipe Ortega al referirse a esta muestra.

Sin título (Cuadernos y ruídos I), tinta acrílica, grafito, acrílico y pigmento sobre papel, 86 x 66 cm, 2025
«Pensado en los usos del óleo, siempre oscuro, debo decir que siempre apela a la búsqueda del color y la tensión generada por líneas puestas sobre plastas densas de material. Reuniremos una selección de dibujos, pinturas y esculturas generadas por líneas sobre planos, geometrías sobre imágenes de flores, hilos, plomadas, piedras y otros objetos que se encuentran en el espacio de la galería para provocar que el trayecto del visitante se bifurque desde el lugar donde está, pero no está (multiplicidad como quería Calvino)», dice este artista que representó a México en la 56 Bienal de Venecia en 2015.
En su exposición anterior en Le Laboratoire «Sobre la noción de vacío (y un diálogo con Kawabata)» en 2023, en un texto preparado por la galería, se recordaba que la obra de Luis Felipe Ortega responde al pensamiento actual secuestrando por palabras, frases e ideas de escritores y cineastas, de filósofos y antropólogos, de músicos y artistas para tejer un mapa híbrido de relaciones. «A partir de ese mapa, de esa materia prima, Ortega genera acciones (…) poniendo en tensión el marco o límite de las piezas con el cuerpo del espectador, su obra siempre enmarca la dimensión específicamente política del arte. El horizonte, el vacío y el silencio constantemente son lugares de arribo y de nuevas partidas en su producción.

Sobre la noción de vacío (y un diálogo con kawabata)
Sobre estos conceptos en los que ahora trabaja Ortega, nos recuerda que sobre la Multiplicidad, Calvino creía que el artista debe ser un «nudo de relaciones». Donde tú dejas de explicar (donde «no estás»), es donde la obra se multiplica en mil versiones en la mente de los demás; incluso si no se firma una obra o no se está presente, la ausencia es una forma más poderosa de presencia: es el arte de sugerir en lugar de mostrar.
«Construir ideas (herramientas) con las cuales nos relacionamos con otras ideas, es una de las principales obsesiones de Ortega; su producción puede entenderse entonces como un campo lúdico para construir esas herramientas», apuntó el texto de la galería en esa ocasión.

Sin título (Algunos momentos en que algo pierde peso I), tinta y grafito sobre papel, 30 x 44 cm, 2016-2025
La crítica destaca a Luis Felipe Ortega como un artista de un rigor intelectual extremo que utiliza el arte para «desaprender» las formas tradicionales. Su práctica es vista como un mapa híbrido que «secuestra» conceptos de la filosofía y la literatura para construir herramientas de pensamiento, más que objetos meramente decorativos; se le describe como un artista que apuesta por la dificultad y el vacío.
Para la muestra Y donde estás (es donde no estás), la Galería Le Laboratoire, comandada por el francés Julien Cuisser, tiene también planeadas dos actividades: una activación con Anaïs Bouts y Ana Zambrano, el sábado 7 de febrero a las 13:00 horas, y otra el con dos Contrabajos (Quique Rangel y Mike Sandoval), el sábado 28 de marzo, también a las 13:00 horas. La entrada es libre.
Luis Felipe Ortega (Ciudad de México, 1966) es egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha escrito para múltiples publicaciones y ha editado varias revistas desde inicios de los años 90. En el 2002 realizó una residencia artística en el International Studio & Curatorial Program (ISCP) de Nueva York. Ha recibido varios reconocimientos, incluyendo el Sistema Nacional de Creadores (2006, 2009, 2015 y 2020) y FONCA, Jóvenes Creadores (1998).
Representó a México en la 56 Bienal de Venecia (2015) y su obra se ha incluido en las siguientes bienales: Bienal de Coimbra, Portugal (2019), Bienal de Praga, República Checa (2009); Bienal de Tirana, Albania (2001) y Bienal de Gwangju, Corea del Sur (2000). Entre sus exposiciones individuales podemos destacar las siguientes: …y luego se tornará resquicio, Museo Amparo, Puebla (2022); A Horizon Falls, A Shadow, Mattatoio-MACRO, Roma (2018); A propósito del borde de las cosas, Museo Experimental El Eco, México (2017); Así es, ahora es ahora, Laboratorio Arte Alameda, México (2010); Horizonte Invertido, El Clauselito, Museo de la Ciudad de México, México (2010); Before the Horizon, Maison d’Art Actuel des Chartreux, Bélgica (2006); Ocupación, Sala de Arte Público Siqueiros, México (2004), Km 96, Kurimanzutto, México (2002: Yo, Nosotros, Centro de la Imagen, México (2000) y Campo de acción, Art&Idea, México (1997). Ha participado también en numerosas exposiciones colectivas dentro las cuales podemos destacar las siguientes: Between Words and Silence. The Work of Translation, Armory Center for de Arts, Pasadena (2017); Punk, sus Rastros en el Arte Contemporáneo, MACBA/Barcelona
«Yo soy bastante obsesivo, y a veces se me confunde esa obsesión con repetición. Estar insistiendo en la misma frecuencia, en algo que se vuelve un sueño, totalmente obsesivo, que me obsesiona demasiado y que lo voy a pintar toda la vida. En este caso la cuestión de la literatura aparece y desaparece. De repente hay un libro que leí hace mucho tiempo, algún día buscando lo vuelvo a redescubrir y lo vuelvo a releer o el fragmento que tanto me gustaba y entonces lo retomo y me surge una idea para pintarlo distinto», cuenta Jazzamoart en su estudio de la Ciudad de México.
«Por ejemplo El Perseguidor de Julio Cortázar lo ilustré en los años 70 a leerlo por primera vez, y ahorita lo pintaría de otra manera, de alguna manera en cierta forma es escribir con imágenes visuales y transformarlo, reinterpretarlo, tomar ese fragmento de esa gran novela o poema o ensayo y darle una revolcada, una zangoloteada, pictóricamente hablando, con formas.

«De algún modo es algo que surge también en los sueños, tengo la fortuna de que sueño bastante, y quizá porque me dedico a las imágenes y me acuerdo de lo que sueño. Claro hay toda clase de sueños, evidentemente los sueños de pesadilla no me gustan, aunque hay algunos que podían ser muy pintables pero sin embargo prefiero soñar cosas más poéticas que me lleven a mundos mejores. Y tengo esa fortuna de revivir incluso de retomar el sueño como, hay veces que estoy soñando algo muy interesante me despierto, me vuelvo a dormir y afortunadamente lo vuelvo a retomar, lo cual me parece maravilloso. Tengo sueños recurrentes, algunos muy como el sueño de ser torero, ese lo he tenido desde niño y es un sueño que además ha evolucionado en las ganas de querer ser torero hasta estar ya con el toro enfrente y decir `ahora qué voy a hacer´.
En la literatura si existen fragmentos que son muy dignos de soñar, con Rulfo me pasó. Tuve un pequeño percance de salud una operación de próstata y al estar en el hospital tuve una pesadilla terrible que tiene mucho que ver con la última película que se hizo sobre Rulfo, Pedro Páramo, en mi sueño había una gran plasta de lodo que me caí encima, era la enfermedad, al salir de eso y viene la reconciliación, y después de esa pesadilla como a las seis, ya que amanecía tuve un sueño, digamos dulce y lleno de virtudes generosas, flotantes, totalmente color, ilusión, algo donde se aparecían los ángeles tocando saxofones. Todo eso va a trastornando en mi cabeza y va a produciendo las pinturas que vienen de literatura».
Las letras y la pintura un libro de Jazzamoart
Durante el último año el pintor Javier Vázquez Estupiñán, Jazzamoart, se dedicó a revisitar sus obras y sus lecturas, en algunas casos fragmentos de novelas o poemas que lo han obsesionado hasta pintar series completas dedicadas a autores como Juan Rulfo, Miguel de Cervantes, Miguel León Portilla, Julio Cortázar, Sor Juana Inés de la Cruz, Efraín Huerta, Ramón López Velarde, Jaime Sabines, James Joyce, Charles Baudelaire, Haruki Murakami o Xavier Vázquez –su padre quien fue un hombre polifacético que quiso ser torero, pintor y también escribió poesía–.
Con la ayuda de su hijo (también llamado Jazzamoart), el artista logró reunir las pinturas que evocan a estos autores, en algunos casos desde su época de estudiante en San Carlos hasta meses recientes en los que se dio a la tarea de pintar por ejemplo, uno de sus descubrimientos recientes, su lectura a Retratos de Jazz un libro de Haruki Murakami, un autor al que le gustaría conocer personalmente y algún día ilustrar una portada de uno de sus libros porque está seguro de que se podrían entender: “Creo que él al ver mis cuadros entendería por qué pinto lo que pinto, y la relación y la hermandad que tenemos cada quien en su área, en torno a la pasión por el jazz, sería un factor que nos daría un punto de encuentro importante”.
En su colorido estudio Jazzamoart habla de cómo nació Las letras y la pintura, esta nueva aventura de la que “en realidad el verdadero culpable es Jazzamoart hijo que ha sido fundamental en muchos de los proyectos junto con Nora, su madre. Él se ha encargado de coordinar y canalizar de alguna manera mis intenciones literarias, mis aficiones literarias, y aunque no me considero un gran lector porque sería presumir demasiado, me encantaría poder decir que he leído muchos libros, pero más bien he leído muchos fragmentos de muchos libros, pero libros completos realmente he leído muy pocos, lo cuál no me da pena decir porque lo importante es leer y aprender. Creo que con unas frases que te lleves de un libro, que te inunden y te motiven para sentirte mejor o pintar un cuadro o para ´quitarte un poco lo pendejo´, ya es suficiente”.
El libro surgió sobre todo a partir de una serie que pintó de Juan Rulfo, releyó Pedro Páramo y se puso hacer más de 20 piezas sobretodo de un fragmento que le gusta mucho:
—¿Qué es? —me dijo./—¿Qué es qué?—le pregunté./—Eso, el ruido ése./—Es el silencio…
“La parte dedicada a Juan Rulfo es medular en este libro. Además de la admiración que siempre le he tenido desde la infancia —gracias a mi papá, que me acercó a Rulfo, a Juan José Arreola y a Ramón López Velarde—, aparecen varias pinturas inspiradas en su obra literaria y fotográfica. A esto se sumó la ópera que hizo Julio Estrada, el gran músico mexicano de vanguardia, en torno a la obra de Rulfo y que justamente se llama ‘el ruido ese’ “, cuenta Jazzamoart.
“Asociado a mi pintura, que es precisamente ‘ese ruido’ del que siempre he hablado (sonidos, garabatos congelados hechos música), busco atrapar la música por medio de las imágenes. En este caso, al leer a Rulfo y encontrar esas imágenes llenas de tierra, polvo, barro y mexicanidad, pensé en que existían los ‘saxofones de barro’. En este libro está esa reminiscencia de Rulfo desde mi infancia. Luego están las ironías del destino: en el Ágora que estaba en Insurgentes y Barranca del Muerto, Rulfo y yo fuimos vecinos de compras; él estaba ahí viendo discos, yo sabía quién era él, pero él no sabía quién era yo. Solo nos saludábamos con un ‘buenas tardes’ o ‘buenas noches’. Puedo decir que fuimos compañeros de música en un diálogo silencioso”.
Se incluyen las lecturas de sus paisanos Jorge Ibargüengoitia, Ramón López Velarde y Efraín Huerta, de este último, a quien le hubiera gustado conocer para «echarse un tequila», admira su libro Transa poética; por ello, le dedica pinturas a sus «cocodrilos» y a la «muchacha ebria» entre otros versos pintados.
También hay fragmentos de un poema de su padre Xavier Vázquez dedicado a Irapuato con estructura similar a Suave Patria de López Velarde del que dice: “Mi papá fue un adelantado a su tiempo. En los años 50 hacía monigotes en alambrón y móviles similares a los que Alexander Calder hacía en Estados Unidos; pero a Calder le decían genio y a mi papá, en Irapuato, que estaba loco. Más allá del cariño, su poema está aquí porque estoy convencido de su valor estético”.
El libro es una galería de su colección espiritual íntima, aunque reconoce que siempre faltarán nombres: “Alguien criticaba que faltaban mujeres, y es cierto. No fue por machismo; está Sor Juana, pero podrían estar Rosario Castellanos y otras. En realidad, fue un ejercicio de placer y travesura donde reuní obras que ya tenía y otras que pinté ex profeso releyendo textos que me obsesionan desde San Carlos”, concluye.
Jazzamoart hijo, resume así la estructura del libro:
“El libro es un diálogo entre la literatura favorita de Jazzamoart y sus creaciones. Contiene tres capítulos. El primero da cuenta del origen refiriéndose a textos prehispánicos de Miguel León Portilla, textos mexicanistas de López Velarde, Juan Rulfo, Efraín Huerta, algunos de sus autores favoritos, va a una parte más mística con Sor Juana Inés de la cruz y San Juan de la Cruz, y sigue con una parte hispanista en referencia al Quijote con Miguel de Cervantes, y una alusión taurina a La Emperatriz de Lavapiés de Jorge F Hernández. El segundo capítulo nos lleva a una reflexión sobre el ser, sobre la figura con Carlos Montemayor, Octavio Paz con Los privilegios de la vista y con el concepto de La chingada, que le encantaba a Paz y a Jazzamoart le fascina; poetas como Bukowski, Baudelaire y Jaime Sabines. Y al final no podía faltar la parte musical, las referencias jazzeras con Julio Cortázar, Alain Derbez, Evodio Escalante y Murakami.
Es una descripción de su literatura personal, sin más rigor que su propio gusto. El prólogo es de Rafael Estrada, que logró describir íntimamente al Jazzamoart pintor, pero también al lector y sobre todo al Jazzamoart humano”.
Las letras y la pintura. Jazzamoart –un libro editado por La Cabra Ediciones, con la participación en el diseño de Óscar Juárez Vargas–, se presenta el sábado 31 de enero a las 12:00 horas en la casa Jaime Sabines –Av. Revolución 1747, San Ángel, Álvaro Obregón, 01000 CDMX– con la presencia del maestro Jazzamoart, acompañarán Evodio Escalante, Alain Derbez, Rafael Estrada Michel y moderará María Luisa Passarge.
Hay una línea recta entre el ruso Konstantin Stanislavsky y el polaco Jerzy Grotowsky. El primero nació el 17 de enero de 1863 y el segundo murió el 14 de enero de 1999. Grotowsky tenía cinco años cuando el inventor de El Sistema murió en 1938. Eugenio Barba el italiano-, contaba solo con dos años al fallecimiento del cofundador del Teatro de Arte de Moscú. Como estudiante del Instituto Ruso de Artes Teatrales el instigador del Teatro pobre se mamó a fondo la versión rusa del sistema que logró algo trascendental para el teatro: cambiar al actor por el personaje.
Hasta entonces lo importante en el teatro burgués era la apariencia del comediante, su capacidad vocal y gesticulativa. Divos y divas eran marionetas del texto y de la trama y únicamente algunos talentos naturales lograban humanizar aquellas exageraciones de los personajes, porque lo importante no era la Dama de las Camelias sino quién la interpretaba. El teatro por imitación tuvo su gracia en La Comedia del Arte que hizo de la repetición una virtud que ya los hindúes habían convertido en el canon de su arte dramático.
El siglo XIX ruso fue una novela prodigiosa, un poema de Pushkin por ese romanticismo realista que hace del amor y la historia de los rusos una tragedia épica. En ese fragor cultural de las elites sociales y artísticas apareció Antón Chéjov, tres años más grande que Stanislavsky porque nació en 1860, también en el mes de enero. Ese doctor de un pueblo perdido en la madre Rusia pudo ser el ejemplo vivo de Tolstoi al decir que para ser universal hay que ser profundamente pueblerino. De otro modo no se entiende que Chéjov esté entre los autores mas montados del mundo, cuando en el mundo paralelo del internet, que es el que rifa, la quietud emocional y la parsimonia intelectual en la que ocurren las comedias de Chéjov, son impensables.
Lamento saltarme completo el chisme en el que se cuenta que Stanislavsky ciertamente les dio sustento interior a los personajes de Chéjov, pero convirtiendo la sonrisa melancólica del autor en un duro drama interior. Como comedia humana la obra de Chéjov es admirable. Grotowsky habló mucho de Stanislavsky y le reconoció en privado y en publico como el fundador de un sistema perfectamente estructurado para indagar quién es el personaje. La virtud del polaco fue indagar quién es el ser humano que vive bajo la máscara de su personaje.
Diré algo tremendo pero cierto: Grotowsky renunció a las candilejas polacas e internacionales que le dio una obra que vio en presencia apenas un puñado de mortales: El príncipe constante. Renunció a esa fama hacia el exterior del personaje, pero cultivo el culto hacia el interior de quien ostentaba la máscara. Era realmente intrincado acercarse a él porque estableció un sistema de jerarquías, incluso con los detestables hombres de tinta como yo, para decir quien si y quien no podía disfrutar de su presencia. Yo tuve mi historia como perro de presa persiguiendo a Grotowsky por la sierra huichola, pero gracias a mi maestro Nicolás Núñez logré pactar la paz y una entrevista que devino en diversas invitaciones a ver su performance en varias partes del mundo.
Jerzy Grotowsky fue para el teatro de nuestro tiempo lo que fue Konstantin Stanislavsky para el teatro del siglo XX: una fortuna. Lo sabe mucho mejor que yo el italiano que llegó a la vera de Grotowsky con una vida ya bullendo por dentro, pero ajena a Stanislavsky, que por su maestro polaco también alumbró el próximo sendero de este hombre de teatro que invariablemente yo veo como un marinero, no solo por su libro fundamental para la historia del teatro occidental del siglo XX, Las islas flotantes, sino por ese afán que tiene por andar corriendo mundo, diciendo a quien quiera oírlo: ¿Qué hacemos sin el teatro, cabrones? Déjenlo morir y verán cómo les va.
Nos va, diría yo, porque Eugenio Barba ( Bríndisi, Italia, 1936) es para siempre. Joder. Qué resistencia. Sin el teatro no se puede vivir. Pero el teatro mata. Lo sabes Eugenio y acaso tu lección está en cómo has sobrevivido a tanto teatro y todo lo que conlleva de afán, de gloria y de clavario. Creo que porque tienes fe en ese acto efímero de la única eternidad que nos hez permitida a los efímeros:
La puta belleza del instante en la que el mundo es otro porque yo ya no soy el mismo. Me atrevo a decir que en la línea que he trazado, Konstantin les dio un sistema para actuar por dentro; Jerzy lo tomó para adentrarse ya no en el actor sino en el actuante, y tu lo echase al mar con una canoa de papel que para tu primera sorpresa cruzo varios océanos.
Fundaste un imperio, la verdad, Quienes tuvimos el privilegio de visitar Hostebro -durante el reinado de Augusto, el mejor de Roma-, quedamos asombrados por esa combinación de elegancia practica e intelectual en aquella granja de vacas convertida en un paraíso para el training de Grotowsky, pero al estilo italiano. Me pierdo en detalles. El paraíso cristiano en el que tu maestro polaco tuvo tanta esperanza también tuvo una manzana podrida. Ignoro los detalles y me callo. Pero te digo de corazón abierto: Eugenio Barba, sigue navegando.
A partir del lunes 26 Eugenio Barba y Gulia Varley tendran diversas actividades abiertas al público, también en parte de febrero. En internet se pueden consultar fechas y los auditorio.
La obra de teatro LAS 8 JOYAS DE IGU narra la historia de Ana, una niña que en un antiguo ritual es transformada en iguana, y tras un terremoto, marcada por la pérdida de su cola, emprende un viaje a través de las 8 regiones de Oaxaca en busca de respuestas que le devuelvan su forma, su memoria y su voz. Un viaje por Oaxaca con personajes como nahuales, conejos, ardillas y otros seres que le harán ver que no todo está perdido.
La pieza, a cargo de la compañía Espejo Escénico de Oaxaca, escrita por Liliana Alberto Ruiz y Fernando Reyes Reyes, es uno de los 100 proyecto seleccionados en el país, y forma parte del programa de apoyo nacional Escenarios IMSS–CULTURA 2025–2026, será presentada con seis funciones el viernes 23, sábado 24 y domingo 25 de enero en el TEATRO MORELOS –AV. San Juan de Aragón 311, DM Nacional, San Pedro el Chico, Gustavo A. Madero, 07480 Ciudad de México– y el viernes 30, sábado 31 de enero y domingo 1 febrero en el TEATRO CUAUHTÉMOC –Av. Jardín y Periférico, Col San Bartolo, Naucalpan de Juárez, Edo. De México–, todas las funciones son gratuitas y para toda la familia.
Liliana Alberto, actriz y directora de teatro parte de Espejo Escénico, y dramaturga de Las 8 joyas de Igu, cuenta cómo nació la historia: “En 2017 hubo un terremoto que afectó mucho a las comunidades en Oaxaca, en esa ocasión visitamos el Istmo de Tehuantepec, y vimos espacios derrumbados, pueblos completamente destruidos. Ahí surgió la idea de hablar de esta historia de reconfigurarnos, de reconstruirnos a través de una iguana que andaba buscando su cola después del terremoto… Con la compañía Idiotas Teatro, trabajamos en la dramaturgia con Fernando Reyes Reyes, y se hizo una exploración muy bonita de lo que es nuestro ser animal, el ser que nos protege, y siempre pensar en Igu me hace recapacitar en la resiliencia, en la joya tan grande que tenemos dentro de nosotros mismos. Así ese cuento con un lenguaje muy lúdico se hizo una obra de teatro con un equipo creativo maravilloso, con música, vestuario y máscaras hermosas que para nosotros presentarla es un motivo de celebración y de gran alegría”.
Sin querer revelarnos cuáles son esas 8 joyas de Igu, pues nos invita a descubrirlas en el teatro, comenta: “Lo tienen que descubrir en la función, porque las 8 joyas de Igu van apareciendo a lo largo del camino mientras ella está buscando su cola, hay personajes, ayudando a Igu a encontrar sus joyas; la reflexión va justo en el sentido de irnos reconstruyendo, de ir encontrando nuestro valor, nuestras joyas, descubrir que podemos reconstruirnos y hacernos una nueva cola, y eso tiene que ver con el valor, con la fuerza interior que tenemos, con descubrir que los miedos más grandes no existen fuera sino dentro de nosotros y justo ese camino lleva a Igu a descubrir dónde está su valor”.
Por su parte la actriz y cantante Georgina Saldaña Wonchee, que en la obra es nahuala, ardilla, venado, tortuga, serpiente.. los personajes que son parte del camino para el descubrimiento de Igu, y fragmentos la cultura y naturaleza de las 8 regiones de Oaxaca, pistas que van llevando a Igu a recuperar eso que necesita, cuenta: “Algo muy hermoso de esta obra es que puede funcionar en un plano terrenal pero también en un plano fantástico, puede ser todo un universo del mundo de los animales y del mundo de los nahuales y de la fantasía, de nuestras tradiciones y leyendas; pero también los mensajes de trasfondo son para alguien que está luchando contra sus miedos, que está encontrando su identidad, alguien que en algún momento se fracturó y vuelve a renacer.
Cantante, originaria de la ciudad de México y radicada en Oaxaca desde el año 2000, Georgina Saldaña expresa: “He vivido a Igu de una manera muy sanadora, muy poética, y también muy cómica en una manera ligera de entrar en las vidas las vidas de las comunidades de Oaxaca, y es una paradoja porque la vida espiritual de estas comunidades es muy rica, muy compleja, así que la obra ha sido una manera de integrarnos en estas prácticas espirituales a través de la espiritualidad, la cuestión de los nahuales, las tradiciones, las leyendas y la manera de incluir a la naturaleza en el cotidiano; y ha sido una belleza recordarles a la nuevas generaciones que las tradiciones que están ligadas a la naturaleza también son parte de una vida actual”.
La obra seleccionada junto con otras 99 piezas de danza y teatro para presentarse en los teatro de IMSS, entre mil 300 propuestas que se recibieron de todo el país, significa para Liliana Alberto conocer qué sucede al interior del país a través de estas propuestas y es de gran alegría que una institución dedicada a la salud física, incluya al teatro, recuperé sus espacios (los teatros) para la salud mental.
«Es necesario hablar de muchos temas, y hacerlo a través del teatro, me parece muy bueno, es un canal de comunicación que se está generando también circuitos para conocer las propuestas y conocernos con artistas que están al otro lado del país; en Las Joyas de Igu está anclada a la cultura Oaxaqueña, hay un sentido de identidad y en el teatro queremos hablar de nuestras historias, de nuestros contextos y estas funciones desde diversos lugares del país no abren un panorama».
Para Saldaña Wonchee, que haya tantas propuestas de teatro en el país, y que el año inicie con cierta una vitalidad habla de la energía viva que son las artes escénicas, incluyendo la música: «Es tan importante sentirnos tangibles a través de las artes, sentir esa energía en un mismo espacio; ojalá que esto no lo perdamos nunca de vista y podamos seguirlo teniendo cada vez más a través de apoyos gubernamentales y también de la sociedad privada».
La obra de teatro LAS 8 JOYAS DE IGU, que se presenta este fin de semana y el próximo en TEATRO MORELOS y TEATRO CUAUHTÉMOC del IMSS, como parte del programa que busca fortalecer los apoyos a la creación artística y revitalizar la vocación social de los teatros de esta institución. La dramaturgia es de Liliana Alberto y Fernando Reyes; la colaboración artística sw Cristian David; el reparto está a cargo de Liliana Alberto, Georgina Saldaña Wonchee y Lucina Rojas; el diseño de vestuario y máscaras son obra de Azucena Galicia, y la escenografía de Edgar Mora, mientras el diseño sonoro y música original corren a cargo de Jaziel Domínguez. Las seis funciones que darán los fines de semana son totalmente gratuitas y para toda la familia.
Fotos: Pili Pala
La intención es clara: difuminar conscientemente la frontera entre arte y diseño, integrando estas propuestas al recorrido principal de la feria y reforzando su visibilidad dentro del ecosistema de ZONAMACO.
Se otorgará el Premio AXA México Art, es una iniciativa de la aseguradora AXA México en colaboración con ZONAMACO, diseñada para fomentar y visibilizar el talento de artistas contemporáneos en México.La obra ganadora suele ser adquirida por AXA México por un valor de hasta $200,000 MXN para formar parte de su colección corporativa
Horarios:
Miércoles 4 de febrero: 17:00 a 20:00 h (inauguración abierta al público).
Jueves 5 y viernes 6: 13:00 a 20:00 h.
Sábado 7: 12:00 a 20:00 h.
Domingo 8: 11:00 a 18:00 h.
Como somos superiores (arios, portadores del martillo de Thor), deberemos convencer –y conquistar– al resto del mundo. Fue la tesis que esgrimió el partido Nacional Socialista de los Trabajadores, Nazi, para lanzarse a ocupación de las naciones adyacentes… Austria, Checoeslovaquia, Polonia, Francia, Hungría, Rumanía, todo con el propósito de erigir el Tercer Imperio (Reich).
El ejército comandado por Adolfo Hitler logró sorprendentes éxitos en los primeros años del conflicto, 1940, 1941; después vendría la debacle, que duró hasta la ocupación de Berlín el 30 de abril de 1945. Lo demás, es historia.
Los marxistas afirman que la lucha de clases ha sido la clave del acontecer histórico: esclavos contra patricios, siervos contra patrones, proletarios contra hacendados. Ha sido la clave de algunos movimientos políticos fundados en la imposible reconciliación social. Sin embargo el acontecer reciente nos recuerda que otra interpretación, igualmente válida, es la de los imperios en pugna. Imperios que se han apoderado de la mitad del mundo, imponiendo su estatus, su religión, su idioma, y obligando al ineludible tributo, cuando no la cesión territorial. Así ocurrió con el imperio de Alejandro, la Roma del César, el imperio Otomano, la invasión mongola de Gengis Kahn, la expansión musulmana, el imperio de Carlos V (“donde nunca se ponía el sol”), el imperio británico, el japonés, ya no se diga la Europa soviética resultado de la II Guerra Mundial.
La reciente bravuconada de Donald Trump, advirtiendo que en algún momento se apoderará de Groenlandia, no hace sino confirmar la tesis que esgrimía Fidel Castro en cuanta tribuna se le presentaba. Su lucha, la de la pequeña Cuba socialista, era contra “el imperialismo norteamericano”, así cuando en lo personal disfrutase de beberse diariamente dos cocacolas.
Aupado por la campaña MAGA que lo llevó al poder por segunda ocasión (Make America Great Again), el republicano ganador pareciera empeñado en “conformar” el entorno occidental a su gusto y conveniencia. La sustracción del presidente (usurpador) Nicolás Maduro, en una operación militar que merecerá traducirse en película de Netflix, se inscribe en esa visión totalitaria. A Maduro se le acusó (desde luego) de narco-terrorista, cabecilla de un cartel que enviaba a los Estados Unidos embarques cotidianos de cocaína. Ahora, en la cárcel federal de Brooklin, el ex mandatario venezolano deberá esperar la defensa que haga su abogado. No es probable que vuelva a mirar el sol en libertad.
Los imperios, por definición, imponen sus reglas en todo territorio dominado. Luego del “evento Maduro” es previsible cualquier otro tipo de acción similar. ¿En Cuba, en Nicaragua, en Colombia? ¿Otro país? La argumentación podría ser igualmente sólida (o endeble) pues la situación lícita de algunos de sus líderes no es (a simple vista) del todo pulcra. Máxime que ahora es posible acusar libremente a cualquiera, casi a cualquiera, de “narco-terrorismo”.
Quien dio luz verde a los nuevos desplazamientos imperiales fue Vladimir Putin con la invasión a Ucrania en febrero de 2022, cuando acusó a sus dirigentes de ser “neo-fascistas”. Así que neofascistas o narco-terroristas, ¿cuál es la diferencia a la hora de resolver una intervención militar? Otras invasiones imperiales, muchos siglos atrás, se decidían por acusar a sus indefensos pobladores de infieles, antropófagos, enemigos de la civilización.
Groenlandia tiene la tercera parte de los pobladores de Tulancingo, así que su ocupación será, ante todo, estratégica. Una nueva “frontera” ante los otros dos imperios en pugna, el ruso, el chino, que igualmente hacen planes de movilización al hallar cualquier excusa punible. Sería el caso de Taiwan, el de Rumania, como lo fue el Tibet en 1950, acusado de sufrir un gobierno de “despotismo feudal”.
Primero fue Canadá, hace un año, pero los canadienses (que suman 40 millones) dijeron que nanay. Así que ahora el imperialismo norteamericano –que no es imperio, sino república monroeísta– anuncia la probable modificación de sus fronteras estratégicas hacia la enorme isla, casi despoblada, que administra Dinamarca.
Habrá que ver, toda vez que ya, desde los años cincuenta, somos partícipes de esa cultura imperial (que también es nuestra) que incluye a Micky Mouse, la Serie Mundial, el Rock, Marilyn Monroe, la pizza, el jazz, Marlon Brando, Hollywood, las Torres Gemelas y Madonna.
¿Tenía razón Fidel? No sé.